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Legado del Angel: Norte oscuro - Capítulo 38

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Capítulo 38: Capítulo 38: Una respuesta, otro centenar de preguntas

Mientras todos a su alrededor, incluido Klaus, estaban preocupados por su futuro incierto. Alexa simplemente miraba hacia el cielo desde ese balcón. A diferencia de antes, el día de hoy estaba totalmente despejado, y no hacía mucho calor ni mucho frío.

El aire más bien, era refrescante…

Por un momento, Alexa se dejó llevar por la sensación del viento soplando a través de ella, de los cálidos rayos del sol que tocaban su rostro. Lo sabía, que estaba exagerando demasiado, pero nunca se cansaría de esta sensación.

Hace tanto que no la había sentido…Al menos no como ahora…

– ¿Adónde vas?– Pregunto Alexa de repente, sin abrir los ojos y sin darse la vuelta.

Klaus, quien estaba a punto de abandonar la habitación, se detuvo por un momento y dijo antes de continuar. –Tengo cosas que hacer, volveré enseguida–

Mientras Klaus se alejaba por el pasillo, Alexa volteo su mirada hacia su espalda, había emociones encontradas en su rostro.

Mirando a la pequeña Liv por un momento, Alexa dijo. –Espérame aquí, está bien? Vuelvo enseguida– Entonces se dio la vuelta y abandono la habitación también.

. . . . . . . . . . . . . .

Caminando por el complejo de apartamentos, Ethan llegó frente a la puerta donde se quedaba Sander y su hijo. Al notar que estaba abierta, Ethan entró sin llamar. No encontró a nadie en la sala, pero al mirar alrededor, pudo ver la figura de Sander sentado en una cama.

Este parecía estar absorto mirando a una foto, talvez, era de su esposa. Acercándose a la puerta, la tocó ligeramente, haciendo que Sander se percatarse de su presencia.

Sander se percató de él y pregunto. – ¿Que pasa ahora?–

–Quiero que me hables de Dimitri Patseras– Ethan fue directo al grano.

Dándole una mirada pesada a Ethan, Sander se levanta de la cama, coloca la foto sobre las sábanas, y camina hacia la puerta.

No miró a Ethan al pasar junto a él…

Ethan no perdió el tiempo y lo sigue, hasta que ambos llegaron a la sala. Parándose junto a la puerta al pasillo, Sander la cierra antes de mirar Ethan con seriedad.

–Dimitri Patseras, quiero saber por qué lo buscas, solo te diré lo que sé si me lo cuentas–

Escuchando las palabras de Sander, Ethan mostró una expresión de dificultad por unos momentos, que luego se volvió en resignación.

Luego de pensar por un momento, Ethan se sentó en un mueble junto a él y comenzó a contar con un suspiro. –Antes de que… todo se viniera abajo, yo vivía en colorado. Con mi padre, mi madre, mis abuelos, hermano y tíos. Éramos una familia grande, pero nos cuidábamos entre nosotros. Cuando alguien tenía un problema, la familia iba y lo resolvía.

Recuerdo que, íbamos de caza todos los fines de semanas. Era algo así como una rutina familiar– Ethan dijo esto con una sonrisa triste en el rostro, que luego se convirtió en una mirada sombría. –Entonces llegó esa noche, la noche en que todo se fue a la mierda. Mi tío Roland había llegado una noche a nuestra casa, cubierto de sangre, estaba muy asustado.

Mi familia no era perfecta, Había…algunos imbéciles en ella, y mi tío era uno de ellos. Trabajaba en una plantación de marihuana para algún narcotraficante. Todo iba bien para él, hasta que ya no lo fue. Llegó a nuestra casa diciendo que alguien había quemado la plantación, toda la plantación bajo su cargo se había quemado.

Esos criminales no verían que fue provocado o que fuera un accidente. Eso era algo que debía pagarse con sangre, la sangre de mi tío. Mi padre le había dicho que se escondiera dentro de la casa, pero ya era tarde, los matones ya habían llegado.

Mi padre trato de decirles que mi tío no estaba aquí, pero ellos no dijeron nada, solo le volaron la cabeza. Mi madre grito desesperada, pero termino siendo asesinada igual.

Yo tomé a mi hermanito y corrí por las escaleras hacia la segunda planta, pero ellos nos siguieron disparando. Yo…salte de una ventana con mi hermanito, me asegure de que cayera encima de mí, él era solo un niño, no iba a soportar la caída. Pero cuando lo mire, me di cuenta de que ya estaba muerto, alguna bala debió haberle dado.

Mi hermanito estaba muerto…

¿Quieres saber la razón por la que busco a ese criminal? Pues ahora lo sabes, ¿Me dirás lo que sabes sobre el?– Mirando a Sander con ojos rojos, Ethan termino su historia con una pregunta, acompañada de algo de irá.

Luego de escuchar las palabras de Ethan, Sander lo miro con una mirada diferente de lo usual. Entonces abrió la boca y dijo.

–De acuerdo–

. . .

Luego de escuchar a Sander, Ethan no se demoró demasiado en el lugar. Salió del apartamento de Sander con una mirada llena de determinación, ahora ya sabía lo que tenía que hacer, y nadie lo detendría.

– ¿Te vas a ir, verdad?– Mientras salía del apartamento de Sander, Ethan escucho una voz a su espalda. Al darse la vuelta, notó que se trataba de Alexa, esa misteriosa chica que siempre estaba con Klaus.

– ¿Que te importa?– Pregunto Ethan en su lugar.

–Quiero ir contigo– Inesperadamente, Alexa dijo esas palabras.

. . . . . . . . . . . . .

Mientras tanto, Escurriéndose entre la multitud, estaba la pequeña Liv. Ella no había hecho caso a las palabras de Alexa, y salió del apartamento tras Klaus.

Mirando la figura de Klaus que avanzaba con rapidez, Liv se escondió detrás de los postes de luz y fue avanzando con cuidado. Así lo hizo durante todo el viaje, pasando varias calles en el proceso.

Klaus pasaba algún semáforo y ella iba tras él. Klaus doblaba en una esquina y ella lo perseguía.

En un momento dado, Klaus se adentró en un callejón, saliendo de la vista de Liv. La pequeña se apresuró a alcanzarlo sin esconderse. Tenía miedo de perderlo.

Cuando llegó frente al callejón, la pequeña corrió adentro sin dudarlo. Pero no había dado tres pasos antes de chocar con una persona. Levantando la vista, el rostro de Klaus apareció frente a ella.

Viendo a la pequeña Liv mirando a su alrededor algo temerosa, cómo buscando donde esconderse pero sin poder hacer nada, Klaus no sabía hacer con ella. Al final, se agacho frente a ella y la miro amenazadoramente. – ¿Qué es lo que quieres? ¿Por qué me estás siguiendo?–

Klaus hizo varias preguntas, pero la niña solo lo miraba con esos ojos negros que parecían a punto de romper en lágrimas, sin decir una palabra.

– ¿Acaso eres sorda o qué?–

–Vamos Klaus, ¿Qué te pasa? No asustes a la pequeña– Sin previo aviso, Klaus escucho un comentario proveniente de atrás de él. Lo cual era muy extraño, estaba seguro de que no había nadie detrás de él un momento atrás.

Rápidamente, Klaus se dio la vuelta con la guardia levantada, y escondiendo a Liv detrás suyo. Pero al ver de quién se trataba, se relajó igual de rápido.

La persona detrás de él resultó ser Ezra…

Nada sorprendido por ver a su padre en este lugar, Klaus dijo. –Así que eres tú quien me ha estado llamando, ¿debería llamarte Ezra, o Azrael?–

–Da igual, cualquiera de los dos funciona– Respondió Azrael con una media sonrisa.

Él siempre había Sido así, actuando como si nada fuera trascendental para él. Esa era una de las cosas que más lo molestaba…

Klaus se quedó en silencio por un momento, estaba pensando sus palabras con cuidado. Tenía muchas preguntas que hacer, pero lo conocía bastante bien. Y sabía que lo que más odiaba Azrael era responder preguntas.

– ¿Sabes por qué sucede todo esto, no? ¿Por qué los demonios nos están atacando?– Al final, Klaus hizo la pregunta más importante primero.

– ¿Acaso no escuchaste las palabras de Dantalian? ¿Qué más Necesitas saber?– Pregunto Azrael en su lugar, sin tomarse nada en serio como siempre.

Pero las palabras de Azrael siguieron siendo un shock para Klaus. Si lo que Dantalian había dicho era cierto, entonces habría un centenar de preguntas más que molestaban a Klaus.

En ningún momento había dudado de Azrael, en este punto, cualquier cosa era posible.

Un destello de iluminación paso por la mente de Klaus cuando Pregunto. –Estabas ahí, ¿También fuiste tú quien…acabó con esos demonios sin cabeza que vimos?–

–La verdad no. Esa fue una amiga– dijo Azrael encogiéndose de hombros.

– ¿Qué diablos quieres de mí? ¿Para qué me estabas llamando?– Sinceramente comenzaba a irritarle la actitud frugal de Azrael.

–Por fin hemos llegado al punto, me preguntaba cuanto tardarías– Con una sonrisa misteriosa en el rostro, Azrael continuó. –Te he llamado por dos motivos, el primero es indicarte donde puedes reparar esa capucha que te di, y que rompiste ese mismo día–

– ¿Puedes arreglarla?– Pregunto Klaus con interés.

–Puedo, pero no me da la gana– Respondió Azrael. Antes de que Klaus terminara de darse la vuelta y marcharse, continuó rápidamente. –Pero se dé un sitio donde puedes repararla. Es un pueblo llamado Grendel, ubicado en el estado de Texas. Si vas allá, encontrarás a una hechicera bastante talentosa. Toma, aquí está la ruta marcada–

Tomando un mapa de las manos de Azrael, Klaus lo miro con desconfianza y Pregunto. – ¿y qué es lo otro?–

A su pregunta, la expresión fácil en el rostro de Azrael desapareció. Convirtiéndose en una de gran severidad. –El otro motivo por el que vine a verte, es porque eh visto tus logros hasta ahora. Y tengo que decir…que estoy bastante decepcionado–

“¡Decepcionado!” Klaus esperaba escuchar muchas otras cosas de él, pero que estaba decepcionado? ¿Acerca de qué? ¿Acaso no había acabado con Dantalian? ¿No había matado a una legión, y se había vuelto tan poderoso, que dudaba de seguir siendo humano?

¿Entonces, Porque algo como eso saldría de su boca?

¿Sera por…ese asunto de la niña?

–No lo entiendes, verdad?– Había desdén en la mirada que Azrael le daba a Klaus. – ¿Alguna vez te has parado a pensar que significa la muerte? ¿Has meditado sobre ello? ¿No verdad? Pues déjame decirte, a la muerte no hay que darle muchas vueltas para entender lo más simple de ella.

La muerte es el fin…

Cuando matas a alguien, se acabó todo para esa persona. Ese es el poder más simple y eficaz de la muerte, y tú ni siquiera sabes cómo usarlo. Anda, mira hacia allá– Con una mirada de reproche, Azrael apunto hacia un hombre que pasaba al otro lado de la calle.

Al principio, Klaus no entendió a qué se refería con eso.

De repente, el hombre de mediana edad colapso en el suelo, sin ninguna señal, ni indicio alguno. Era como…una marioneta a la que le cortaban los hilos. Al momento siguiente, Klaus se quedó atónito.

Una energía fría había entrado en su cuerpo…

La misma energía que aparecía cuando alguien moría cerca de él…

Ese hombre…había muerto…

En ese momento, Klaus volvió a oír la voz de Azrael. –Debes deshacerte de tu forma mundana de pensar, solo así podrás sacarle provecho al legado que te di. Solo así podrás controlar tu destino–

Instintivamente, Klaus se dio la vuelta para mirar detrás de él…

Pero Azrael ya había desaparecido…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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