Los Alfas de Orión y su Pareja Inquebrantable - Capítulo 147
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147: ¿Por qué no rechazas a Ezran?
147: ¿Por qué no rechazas a Ezran?
(Amaia)
Por primera vez, de verdad quiero que alguien muera.
El daño y el dolor por los que estoy pasando, y por los que he pasado, son inconmensurables, y todavía hay tantos obstáculos que debo superar.
—Yo también lo quiero.
Juntos llegaremos hasta él.
El aleteo de Zille desvía mi atención.
Ha estado durmiendo en la ventana y ahora desea marcharse.
—Déjame abrirle la ventana —le pido a Alnitak, y él me suelta, de mala gana.
Bajándome de su regazo, me acerco a la ventana y la abro de par en par.
Zille alza el vuelo al instante y desaparece en la noche de tinta.
El aire fresco entra de golpe, anunciando que el tiempo está cambiando poco a poco.
Me doy la vuelta y Alnitak ya está tumbado en su cama, mirándome.
—Ven aquí.
—Alnitak da unas palmaditas en el lugar justo a su lado.
Me ha hecho un hueco.
Una calidez me envuelve en su abrazo.
Avanzo hacia él con brío, y él me agarra con sus fuertes brazos, levantándome y acurrucándose conmigo en cucharita.
—Dormirás en mis brazos esta noche y todos los días de ahora en adelante —declara, intoxicado por la droga que es el recién forjado vínculo de pareja.
Todo esto es nuevo para él porque, a diferencia de Mintaka y de mí, nunca antes había tenido pareja.
No le replico que también tengo otras parejas, sino que me derrito en sus brazos, con mi cuerpo pegado al suyo.
Sus labios se posan justo detrás de mi oreja, besando y mordisqueando lentamente.
—No hay nada que desee más que aparearme contigo y marcarte —dice en un susurro cargado de lujuria, y un escalofrío me recorre como un rayo de electricidad que atraviesa el cielo nocturno.
—Pero no así.
Ahora que sé que eres mía, lo haré como es debido.
Hablaré con mi madre y encontraremos la manera de romper esa maldición que pesa sobre ti.
Entonces Mintaka y yo tendremos una ceremonia adecuada en la que ambos te marcaremos.
—Ya lo ha planeado todo.
Estoy segura de que son Zevran y Erebus metiéndole ideas en la cabeza.
—No creo que puedas hablar de la maldición con nadie más.
Te has convertido en parte de ella.
—Ya veremos eso —dice con determinación.
Pero un miedo trepa por mi corazón.
Él no es alguien corriente.
Solo porque sea un recluta aquí y se comporte de forma dulce y tontorrona, no puedo olvidar que es de la realeza, al igual que sus hermanos.
¿Cómo me aceptarán sus padres cuando sepan que no solo estoy emparejada con su hijo, sino también con un vampiro?
—¿Amaia?
—pregunta, mientras sus manos se aferran a mi cintura y al instante me da la vuelta para que quede frente a él.
Sus dedos me levantan la barbilla.
Varias arrugas surcan su frente.
—¿Qué pasa?
—pregunta preocupado.
¡Maldita sea!
He olvidado que ahora puede entenderme a un nivel emocional.
El vínculo con él funciona en ambos sentidos.
—Me preocupa conocer a tus padres.
¿Cómo va a funcionar esto?
Su pulgar dibuja pequeños círculos en mi mejilla y sonríe levemente.
—Nuestro padre es duro, pero no le importa si encontramos a nuestras verdaderas parejas o no.
Entiende lo jodido que está este mundo.
De hecho, fue él quien insistió en que Alnilam tomara una pareja elegida, ya que es el siguiente en la línea de sucesión al trono.
Estoy bastante seguro de que estaría encantado de saber que tanto Min como yo tenemos la misma pareja o que por fin te hemos encontrado.
Asiento lentamente, pero mi corazón no se tranquiliza.
—¿Y qué hay de Ezran?
También estoy emparejada con él.
¿Será eso aceptable?
—La rabia se refleja en los ojos de Alnitak al mencionar a Rigel.
—¿Qué le ves, Amaia?
Recházalo.
Taka y yo somos más que capaces de hacerte feliz.
El solo pensarlo me duele, destruye mi paz mental.
—No lo hagas… Si alguna vez encuentras a otra pareja y te dice que me rechaces, ¿lo harías?
—Su dedo índice se posa en mis labios y lo presiona con un ceño fruncido cubriendo su hermoso rostro.
—No va a haber nadie más que tú.
—Ali, no sé por qué nuestros destinos se han entrelazado de esta manera, pero dios debe de tener un plan para nosotros.
Confía en el proceso y quizá pronto obtengamos las respuestas —le digo, tratando de ocultar las dolorosas emociones en mi pecho.
No estoy segura de por qué Rigel es mi pareja junto con tres hermanos, pero creo que una vez que descubra quién es, todo tendrá sentido.
—Cruzaremos ese puente cuando lleguemos a él.
Por ahora, centrémonos en nosotros.
Quería decirte que, por ahora, no le digas a mi madre que él es tu pareja.
Solo espero que Saiph no la haya informado ya.
Eso me frustra, y Alnitak puede sentirlo.
—No te preocupes, nuestra madre es relajada, más que nuestro padre, y es comprensiva.
Una vez que hable con ella, estoy seguro de que encontraremos la manera de que esto funcione.
Alnitak es optimista, pero yo no estoy tan segura.
No creo que siquiera acepten que yo sea la pareja de Alnilam una vez que esa verdad salga a la luz.
Querrán que se case con Jamina, e incluso ese pensamiento me destroza el corazón.
—Tus pensamientos se arremolinan de nuevo.
Durmamos y no pensemos demasiado en ello.
—Alnitak pone fin a esta conversación y vuelve a rodearme con sus brazos, atrayéndome hacia sí.
Me da varios besos en la frente.
—Duerme ya, mañana te tengo una sorpresa.
Una pequeña emoción me recorre el corazón mientras cierro los ojos.
Esta noche duermo plácidamente en sus brazos.
Mi corazón es una amalgama de alegría y tristeza.
Una de mis parejas por fin me ha reconocido y el vínculo de pareja se ha desarrollado entre nosotros.
Otro sabe que soy su pareja.
Al mismo tiempo, estoy preocupada por Rigel y Alnilam.
¿Y si sus padres me hicieran elegir entre sus hijos y Rigel?
¿Qué haría?
Todas estas preguntas permanecen en mi mente mientras me quedo dormida en sus brazos.
Solo para ser despertada por el suave roce y la voz ronca de Mintaka.
—¿Amaia?
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