Los Alfas de Orión y su Pareja Inquebrantable - Capítulo 175
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- Capítulo 175 - 175 La confesión de Jamina
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175: La confesión de Jamina 175: La confesión de Jamina (Alnilam)
Abro la puerta de mi despacho después de cerrar con cuidado la mampara y enviar una plegaria al universo para que esos tres actúen con racionalidad y no intenten matarse entre ellos.
Con suerte, Saiph podrá contener el caos que van a causar.
Jamina está allí de pie, preocupada, con los ojos casi llorosos.
Al verme abrir la puerta, se lanza a mis brazos.
—Me alegro mucho de que estés a salvo.
Ella siempre actúa de forma alegre y dura, pero su lado vulnerable solo aflora conmigo.
Mis brazos la rodean.
Sin importar cuáles sean las preocupaciones, ella es mi refugio, y yo el suyo.
Cómo desearía que mi corazón también se calmara con su presencia.
«¡Nunca!», ruge Snow en mi cabeza.
—Estoy bien.
—Mis dedos rozan su suave cabello.
—He oído que os atacaron.
Hubo una brecha justo cerca del palacio.
Qué miedo.
—Estoy de acuerdo con sus palabras y creo que alguien de nuestras filas está involucrado.
Parece que tenemos un topo del Ejército del Terror, y le están pagando una cantidad sustancial por traicionarnos.
—Sí, los repelimos.
Nadie resultó herido.
—La suelto y ella me dedica un pequeño asentimiento.
Entonces, duda y un rubor le sube a las mejillas.
—Hice una estupidez.
Ahora que lo pienso, no sé ni por qué acepté ni el enorme riesgo que corrí.
La sujeto por los hombros y le pregunto con delicadeza: —¿De qué se trata?
Me cuenta que dejó a Ezran ir tras Amaia.
Snow se enfurece en mi cabeza al oír lo que ha hecho.
«Por su estupidez, ahora Ezran también conoce el secreto de Amaia», estalla en mi cabeza.
Me enfada, pero cierro los ojos y respiro hondo.
—Jamina, sabes que no debiste hacerlo.
¿Y si hubiera resultado herido o algo peor?
No puedes dejar que cualquiera use tus poderes para que puedan ir a buscar a sus parejas en situaciones tan precarias.
Somos responsables de estos reclutas.
Baja la cabeza, avergonzada.
—Lo sé, lo siento.
Pero es intimidante.
Esa aura y ese dolor que carga…
No sé, pero me sentí obligada a ayudarlo.
Ezran podría haber usado sus poderes.
Los Vampiros poseen poderes de control mental.
Queda por ver cómo de avanzados son en el caso de Ezran.
—Está bien.
Ten cuidado en el futuro.
—Le aprieto los brazos y ella me asiente felizmente.
—El Director Fallon ha convocado una reunión.
Ven, vamos.
—Esto debe de ser para informarnos sobre la brecha y el estado de la situación, ya que estábamos fuera.
Cierro la puerta de mi despacho en silencio y me voy con Jamina.
Ella me hace un breve resumen de lo que ha pasado aquí en mi ausencia, y yo también tengo noticias para ella.
—Bueno, Amaia no solo es la pareja de Ezran, sino que también es la pareja de los gemelos.
Jamina se detiene en seco al oír mis palabras, se gira y me mira con la boca abierta como una niña sorprendida en la mañana de Navidad.
—¿Qué?
¿Acaba de pasar?
¿Cómo?
Tengo muchísimas preguntas.
—Intento sonreír ante su exceso de entusiasmo.
Pero por dentro, mi lobo se desinfla y mi magia se agita dolorosamente.
Por qué ellos también quieren a Amaia es algo que no logro comprender.
—No lo sé.
Todo lo relacionado con Amaia es complicado.
—Entramos en un pasillo.
El sol de la mañana brilla ahora con toda su fuerza.
—Quiero decir, es bueno para Mintaka.
Por fin podrá tener algo de paz.
—¿Paz?
Ya están a la greña.
¿Es que no conoces a mis hermanos?
—pregunto.
—Sí.
Ya era bastante malo cuando Alnitak y Ezran se peleaban, y ahora Mintaka también.
Que la Diosa nos ayude.
Y pobre Amaia.
Puedo apostar a que la van a volver loca.
Jamina niega con la cabeza.
—Sí, lo sé.
Tiene que despertar pronto.
—Eso me recuerda que hablé con Amaia mientras estabas fuera y le prometí una noche de chicas.
Le vendría muy bien después de enterarse de que tiene tres parejas —suspira Jamina mientras nos dirigimos a la sala de profesores.
—Gracias por hablar con ella.
Puede que fuera este estrés lo que la estaba hundiendo.
—Amaia ha estado un poco distraída desde que se unió Ezran y me pregunto si ambos lo sabían desde el principio y se reconocieron.
—Una mujer siempre lo sabe, sobre todo cuando se trata del hombre correcto.
—Jamina me aprieta el brazo.
Ella cree de verdad que soy el indicado para ella.
¿Por qué el sentimiento no es mutuo?
A veces me siento como un hipócrita.
Llegamos a la puerta de la sala de profesores y la abro, sujetándola para que ella pase.
Entra con orgullo, seguida por mí.
Echo un vistazo y veo que la mayoría de los miembros del personal ya se han reunido.
Sus ojos preocupados me encuentran y estallan los murmullos.
Unos suspiran aliviados, otros hacen preguntas.
Apenas he empezado a responder cuando el Director Fallon entra también en la sala de profesores.
Todo el mundo se pone recto y se hace el silencio.
Ese hombre impone atención sin mover ni un pelo.
Su capa ondea a su espalda mientras avanza, ocupa su lugar en el centro y se encara a todos nosotros.
—¡Gracias!
Por reuniros aquí.
Teniendo en cuenta las circunstancias recientes y la brecha, me gustaría elogiaros a todos por haber manejado la situación con elegante profesionalidad.
—Nos señala.
Estallan pequeños murmullos de agradecimiento.
Su mirada permanece fija en mí, como si dijera:
«Tenemos que hablar más tarde».
Le dedico un asentimiento afirmativo.
—Considerando que la brecha se produjo cerca del palacio, demuestra que ningún lugar es seguro y que puede ocurrir en cualquier parte.
¿Alguna pérdida?
¿Cuál es el informe de la situación?
Ponednos al día.
Pregunta y todos los ojos se giran hacia mí.
Les doy un breve resumen, omitiendo por completo a Amaia.
—Necesitamos estar más atentos.
La vigilancia de los perímetros se triplicará a partir de ahora.
Además, la evaluación de los cristales y la alimentación de magia en ellos se supervisará más a fondo.
El Director Fallon continúa mientras nosotros escuchamos atentamente.
Siento que se avecinan días más sombríos, y el más sombrío de todos llegará cuando el Ejército del Terror venga a llamar a nuestra puerta, haciendo preguntas sobre los Saqueadores desaparecidos y el caso aún abierto de Amaia.
Por desgracia para ellos, no tengo miedo y estaré preparado.
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