Los días de un matrimonio falso con el CEO - Capítulo 14
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14: ¡Buen esposo!
14: ¡Buen esposo!
—¿No se mudó porque estabas sola y querías compañía?
—Cuando su esposa lo llamó para informarle de que su hermana se mudaría con ellos por un tiempo, no se opuso, ya que pensó que podría sentirse aburrida al estar sola en casa, pues él solía estar ocupado con el trabajo.
Sin embargo, a juzgar por cómo se había comportado su hermana antes, sintió que algo no encajaba.
—No.
—Entonces, despáchala.
—No le gustaba tener extraños en su casa, por lo que tampoco solía contratar personal de servicio.
Mu Huan también estaba deseando que su hermana se marchara, pues eso significaría que tendría más libertad.
Por desgracia, si la echaba ahora, su familia sin duda le buscaría problemas y no cumpliría su palabra de encontrar un especialista para su abuela.
—Esposo, deja que se quede aquí si es lo que quiere.
Si no te gusta, limítate a ignorarla, ¿de acuerdo?
—le dedicó una mirada lastimera.
El hombre entrecerró ligeramente los ojos.
—¿Es que no sabes por qué quiere vivir aquí?
—Claro que lo sé, pero es mi hermana.
Además, como es inútil echarla, ¡es mejor dejar que se quede y se rinda por su cuenta cuando descubra que es un intento inútil por su parte!
—Hizo una pequeña pausa antes de mirarlo con expectación—.
Esposo, tú harás que desista, ¿verdad?
A Bao Junyan le costaba decirle que no ante esa mirada de cachorrito abandonado.
Aun así, le dijo: —Puede que tú la veas como tu hermana, pero está claro que ella no te ve de la misma forma.
A pesar de saber que era su cuñado, Mu Kexin se atrevía a seducirlo abiertamente.
Estaba claro que no sentía ningún respeto por su hermana.
—Lo sé.
No soy tan tonta como para tratarla como si fuera mi hermana de sangre.
Pero si no la dejamos quedarse, no podré dar la cara ante mi familia…
—Mu Huan agachó la cabeza.
El hombre guardó silencio un momento antes de finalmente preguntar: —¿Cuánto tiempo piensas dejar que se quede?
—¡Un mes como máximo!
—respondió la joven de inmediato.
Un mes era suficiente para poder darle el parte a su abuela.
—De acuerdo.
Pero ten en cuenta que no tienes por qué soportar agravios.
Eres mi esposa, y no tienes que aguantar los desplantes de nadie.
—Sabiendo que su madre biológica había muerto joven y que tenía una madrastra, no quiso complicarle las cosas a su joven esposa con su familia.
Por eso, se limitó a recordarle que ahora no tenía por qué temer a nadie.
Ahora que era su esposa, su familia no debería intimidarla en lo más mínimo.
De hecho, los Mu deberían ser quienes le hicieran la pelota.
Conmovida, ella exclamó con entusiasmo: —¡Entendido!
¡Gracias, Esposo!
Para ella, ¡Bao Junyan era un marido bueno y fiable!
Solo era una lástima que no pudiera apoyarse en él.
Cuando se disponía a salir de casa tras despedirlo, su hermanastra la detuvo.
—¿Qué quieres?
—preguntó irritada.
—¡Dime todo lo que le gusta!
—ordenó Mu Kexin.
—¿Eres estúpida?
—Para empezar, no tenía ni la más remota idea de sus gustos, pero, aunque los supiera, ¿por qué iba a decírselos?
—¡Mu Huan, más te vale no provocarme!
—gruñó la otra joven.
—Eso debería decírtelo yo a ti.
¡Venga, lárgate!
—la despachó con un ademán.
Mu Kexin se enfureció al instante.
—Te lo advierto, más te vale serme útil mientras te necesito, o de lo contrario, ¡lo pasarás muy mal cuando Bao Junyan descubra lo rastrera que eres!
Sin ganas de seguir aguantando sus tonterías, Mu Huan simplemente aceleró su moto y se fue, dejando atrás a su hermanastra que echaba chispas de rabia.
…
Después de recoger a Li Meng, se dirigieron a toda prisa a casa de su clienta.
Dicha clienta, Zhao Xuan, había descubierto que su novio era en realidad un hombre casado justo cuando estaban a punto de casarse.
Aunque le dolió muchísimo, tomó la firme y difícil decisión de romper con él.
El problema ahora era que ese sinvergüenza de exnovio afirmaba que el piso conyugal, que ella había pagado íntegramente con su dinero, era suyo.
Se había comprado a nombre de él porque ella, al no ser residente de la ciudad, no podía comprar una propiedad a su nombre.
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