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Luna Rechazada: Unida a mi hermano el Alfa - Capítulo 29

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29: Capítulo 29 29: Capítulo 29 EVANGELINE
—¡Eva, espera!

Ignoré el sonido de alguien que gritaba mi nombre y me dirigí directamente a la puerta.

No había venido en coche, así que no tenía forma de volver a casa, pero no me importaba.

Solo necesitaba alejarme de Nicholas lo más rápido posible.

Era como si cada vez que pensaba que las cosas estaban mejorando, simplemente empeoraran.

Ya era bastante malo tener que lidiar con Alex en mi vida personal, pero es que todo el mundo lo sabía.

Pensé que habíamos hecho un buen trabajo ocultando sus indiscreciones, pero estaba claro que no era así.

—¡Eva, detente!

—Una mano se aferró a mi muñeca, obligándome a parar—.

¿Adónde vas?

Te llevaré a casa.

—Me giré y vi a William mirándome, con el ceño fruncido por la preocupación—.

¿Estás bien?

—¿Tú también crees que soy patética, William?

—pregunté—.

¿Crees que soy estúpida por seguir con Alex?

Una emoción brilló en sus ojos, pero desapareció antes de que tuviera la oportunidad de analizarla.

—No creo que seas patética por querer intentarlo.

Bufé.

—Es la respuesta más diplomática que he oído en mi vida.

Quiero que seas sincero conmigo.

—Estoy siendo sincero contigo.

Abrí la boca para protestar, pero antes de que pudiera hablar, él me pasó un brazo por los hombros y me atrajo hacia él.

—Primero vamos a llevarte a casa, ¿vale?

Allí podremos hablar más.

No tenía fuerzas para discutir, así que dejé que me llevara hasta el coche.

Me abrió la puerta como un perfecto caballero y se aseguró de que me hubiera abrochado el cinturón de seguridad antes de subir él.

En otro mundo, quizás William habría sido el compañero perfecto, pero por desgracia, algo funcionaba terriblemente mal en mí, porque no lo veía como algo más que un amigo.

Condujo hasta mi casa en silencio y, justo cuando esperaba que me dejara y se fuera, se bajó del coche.

Cogió una bolsa de plástico del maletero y se dirigió directamente a mi cocina.

Cuando volvió, tenía dos vasos en las manos.

—No tienes copas de vino de verdad, pero creo que esto servirá.

Los dejó sobre la mesa y metió la mano en la bolsa de plástico, de donde sacó una botella grande de vino.

—La traje para celebrar tu nueva casa, pero supongo que esta es una causa más digna —bromeó, sirviéndome una copa—.

Parece que te vendría bien una.

—Gracias —mascullé, bebiéndome el contenido del vaso de un trago—.

Es que… no sabía que todo el mundo tenía una opinión sobre mi matrimonio.

—La gente siempre tendrá una opinión, Eva.

Así es la vida.

Por desgracia, para ti es peor porque tu marido es una persona muy conocida.

No te juzgo por tus actos.

No sé por qué te quedas, y no creo que importe.

Pienso que eres una mujer inteligente y asombrosa, y que harás lo que sea mejor para ti.

Las lágrimas se acumularon en mis ojos.

Era lo más amable que nadie me había dicho en mucho tiempo.

Me incliné hacia delante y lo rodeé con mis brazos.

—Gracias —sollocé—.

De verdad que lo necesitaba.

—Cuando quieras.

—Volvió a llenarme la copa—.

Salud.

PUNTO DE VISTA DE BELLA
Corrí a casa de Eva tan rápido como pude después de recibir el mensaje de William.

No me explicó mucho, solo me dijo que Eva necesitaba una amiga y que tenía que llegar allí lo antes posible.

Entré corriendo con mi llave de repuesto.

Tenía el nombre de Eva en los labios, pero se apagó en cuanto contemplé la escena que tenía delante.

Mi amiga estaba profundamente dormida en el sofá, con la cabeza apoyada en el regazo de William.

Él le apartaba suavemente el pelo de la cara, con la mirada tierna mientras la observaba.

Estaba tan concentrado en ella que al principio no se dio cuenta de mi presencia, no hasta que carraspeé.

—¡Bella!

—sonó sorprendido—.

Estás aquí.

Pensé que tardarías un poco.

¿No estabas en el trabajo?

—Sí, pero conseguí escaparme.

¿Cómo está?

Se encogió de hombros.

—Ha tenido días mejores.

Probablemente tendrá resaca cuando se despierte.

La levantó con cuidado y la tumbó del todo en el sofá mientras recogía los vasos de la mesa y la botella de vino vacía.

Se dirigió a la cocina y yo lo seguí de cerca, observando cómo limpiaba.

En los últimos diez minutos, lo había visto cuidar de ella más de lo que Alex lo había hecho en todo su matrimonio.

—¿Por qué no se lo dices?

—pregunté, y él se quedó quieto.

—¿Decirle el qué?

—Que la quieres.

No era ningún secreto que él sentía algo por ella.

Cualquiera con ojos podía verlo.

Llevaba más de un año suspirando por ella, pero nunca había dado el paso.

No podía imaginar lo doloroso que era para él seguir siendo su amigo, viendo cómo se desarrollaba su horrible matrimonio mientras sabía que él la trataría mejor.

—Este es el momento perfecto —continué—.

Las cosas entre ella y Alex no están bien.

Si actúas ahora—
—¿Has considerado que quizá no quiero hacer eso?

—preguntó, volviéndose hacia mí—.

Eva es mi amiga y no quiero arruinarlo.

No necesita más estrés en su vida ahora mismo.

—Pero—
—No negaré lo que siento por ella, pero poder estar a su lado y ver la mujer tan increíble en la que se ha convertido es más que suficiente para mí.

Somos amigos desde hace años y no voy a poner eso en peligro.

No quiero una relación con ella, porque estar a su lado es mejor.

Si me quedaba alguna duda de que él era el hombre perfecto para ella, se disipó en ese momento.

Sus sentimientos hacia ella eran tan desinteresados y hermosos.

Era exactamente lo que ella se merecía.

—No puedo hacerte cambiar de opinión sobre esto, ¿verdad?

Él negó con la cabeza.

—No, Bella, no puedes.

He tenido tiempo de sobra para pensar en esto.

Suspiré profundamente.

—De acuerdo.

¿Debería quedarme hasta que se despierte?

—Creo que es mejor que la dejemos sola.

Podría sentirse avergonzada después.

—Está bien, entonces —me pasé las manos por el pelo—, iré a por una manta para taparla.

Fui a buscar la manta mientras él terminaba con los platos.

La puse sobre Eva, asegurándome de que estuviera bien arropada.

William volvió de la cocina en ese preciso instante.

Dejó unos analgésicos y un vaso de agua en la mesa frente a ella y, con una última y prolongada mirada a Eva, se marchó.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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