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Maestro de la Lujuria - Capítulo 17

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17: No simpearé más 17: No simpearé más Capítulo – 17
Rick estaba de pie frente a un apartamento, con la bolsa de latas de cerveza pesando en su mano.

Dudó un momento, sin saber si debía tocar el timbre o no.

Estaba frente al apartamento de Emily.

Rick sabía que podría haber herido a Emily al desaparecer sin decir una palabra.

Así que, lo primero que hizo después de que le dieran el alta en el hospital fue comprar unas cervezas e ir a visitar a Emily.

Puede que no hubiera ninguna posibilidad entre ellos, pero seguía siendo su amiga, probablemente la única amiga que tenía.

Por eso quería arreglar las cosas.

Pero también temía que solo pudiera empeorarlas.

Pero el Sistema, como siempre, estaba listo para ayudarlo.

[
1.

Tocar el timbre y explicárselo todo a Emily (Tentación +5)
2.

Marcharse (Tentación -10)
]
«Bueno, si el Sistema lo dice…».

Mientras levantaba la mano para tocar el timbre, su mente se aceleró con pensamientos contradictorios.

«¿Debería hacer esto?

¿Y si ya está dormida?

¿Y si no quiere verme?».

—Eh…

Supongo que es mejor no precipitarse en este momento.

Al final, Rick decidió ir en contra del Sistema y seguir sus instintos.

No pulsó el botón.

No quería usar el Sistema contra Emily, al menos no por ahora.

«Probablemente sea mejor darle su espacio», pensó.

Incluso él necesitaba un poco de paz mental.

Dándose la vuelta del apartamento de Emily, Rick se dirigió a la puerta de al lado y, con el corazón encogido, entró en su propio apartamento.

El silencio del interior no hacía más que reflejar el vacío que sentía en su alma.

Mientras tanto, dentro de su apartamento, Emily había estado espiando por la mirilla de la puerta, con la esperanza de vislumbrar a Rick.

El corazón le dio un vuelco cuando lo vio allí de pie con la bolsa de latas de cerveza.

Pero cuando él se dio la vuelta, su esperanza se convirtió en decepción.

Llevaba todas esas horas esperando a Rick.

Salía de vez en cuando de su apartamento y se quedaba mirando el de él, solo para desanimarse cada vez.

No dejaba de mirar por la ventana de vez en cuando, esperando verlo.

Y finalmente, cuando estaba a punto de perder la esperanza, vio un taxi detenerse frente al complejo de apartamentos y a Rick bajarse de él.

Corrió apresuradamente hacia la puerta principal y espió por la mirilla, esperando a Rick.

Y Rick vino.

Incluso se detuvo frente a su puerta.

Solo había una puerta entre Rick y Emily, y sin embargo, estaban tan lejos el uno del otro.

—¿Por qué me pidió que esperara si nunca tuvo la intención de volver?

—se preguntó Emily en voz alta, con la voz ahogada por la tristeza.

Se había aferrado a la esperanza, esperando ansiosamente el regreso de Rick.

Quería abrirle su corazón.

Pero él no estaba allí cuando lo necesitaba.

No podía entender por qué le había pedido que esperara, solo para desaparecer sin decir palabra.

Lentamente se deslizó hasta el suelo, con la espalda contra la puerta y los ojos llenándosele de lágrimas.

Sentía el corazón apesadumbrado por la tristeza y la confusión.

«¿Por qué tuvo que irse sin decir nada?

¿Hice algo mal?».

Su mente estaba inundada de preguntas y dudas.

No podía entender por qué Rick había desaparecido de repente de su vida, dejándola con una sensación de abandono y dolor.

Mientras las lágrimas corrían por sus mejillas, Emily intentaba encontrarle sentido a todo.

Recordó los momentos que habían compartido, las risas y la conexión que tenían, y eso solo la confundió más.

—Quizás en realidad no le importo —susurró para sí, mientras la culpa y el autorreproche la consumían—.

O quizás ahora está cansado de mí.

Pero en el fondo, no podía evitar la sensación de que había algo más en la historia, de que había una razón por la que Rick se había ido sin decir nada.

Quería respuestas y un cierre, pero no sabía cómo contactarlo.

~ ~ ~ ~ ~
Rick entró en su habitación y la bolsa de latas de cerveza aterrizó sobre la mesa con un golpe seco.

Estaba agotado, física y emocionalmente exhausto.

Al desplomarse en su cama, sintió que todos los acontecimientos del día lo alcanzaban.

—Tío, cuántas cosas han pasado hoy —murmuró para sí mismo.

Su mente repasó rápidamente los acontecimientos del día.

El encuentro con el viejo vagabundo, el extraño bastón que recibió, el rayo, el despertar en el hospital con el Sistema de Lujuria, su cita amorosa con Amanda y ahora, el abrumador pensamiento de tener que enfrentarse a Emily mañana.

—Uf, qué desastre —suspiró Rick, hundiendo la cara en la almohada.

No podía creer cómo las cosas se habían salido de control en tan poco tiempo.

Sabía que la había fastidiado con Emily, y se sentía derrotado.

Tumbado en la cama, su mente no dejaba de volver a Emily.

No podía evitar pensar en lo herida que debía de estar tras su repentina desaparición.

La había dejado a oscuras, sin ninguna explicación, y sabía que la había herido profundamente.

—Tengo que encontrar una forma de compensárselo —murmuró Rick, con la mente acelerada pensando en cómo podría enfrentarse a Emily y disculparse por sus acciones.

Era cierto que hacía tiempo que se le había agotado la paciencia de esperar a que Emily correspondiera a su afecto.

Le resultaba molesto oírla hablar constantemente de Roy.

Pero, pasara lo que pasara, era su amiga de la infancia.

Lejos de casa, solo se tenían el uno al otro para apoyarse.

«Tengo que marcar un límite», pensó para sí.

«Puedo ser amable con ella, pero de ninguna manera voy a actuar como un pagafantas.

No…

Nunca…».

«Después de todo, ahora tengo a Amanda».

De repente, Rick pensó en Amanda y su rostro se iluminó con una sonrisa.

«Qué chica tan dulce».

[Recuerdo]
Tras recibir el visto bueno de Rachel, Rick se apresuró a ir a recepción a por sus papeles del alta.

—Hola —saludó Rick a la recepcionista.

—Hola, señor, ¿en qué puedo ayudarle?

—Es que…

quiero que me den el alta.

Y no se preocupe, la Doctora Rachel ya lo ha aprobado —le dijo Rick a la recepcionista.

—Un momento, señor.

Déjeme comprobarlo con la Doctora Rachel —dijo la enfermera y cogió el interfono.

Habló por él un momento antes de colgar.

—Señor, tiene que rellenar los datos, depositar el dinero de su tratamiento y ya puede irse —dijo la enfermera, sonriéndole a Rick.

«Dinero», solo cuando la recepcionista lo mencionó, Rick se acordó.

Era un problema.

En realidad, no tenía dinero.

De hecho, Rick no tenía dinero ni teléfono móvil para llamar a alguien y pedir ayuda.

¿Cómo iba a irse?

—Ejem…

—Rick miró a la recepcionista, avergonzado, sin saber cómo decírselo—.

¿Hay alguna forma de que pueda pagar las facturas del hospital más tarde?

Cuando me trajeron al hospital, no tenía ni mi teléfono ni mi cartera conmigo.

—¿No tenía su teléfono ni su cartera?

—la recepcionista miró a Rick y asintió comprensivamente—.

No hay problema, señor.

Puede usar este teléfono para llamar a su familia o a un amigo —dijo la recepcionista, señalando el teléfono fijo que tenían al lado.

—Eso…

—Rick no supo qué decir.

Aparte de Emily, no tenía a nadie a quien llamar tan tarde por la noche.

Pero no quería llamarla.

—Toma, yo pagaré por él —justo cuando Rick estaba pensando a quién llamar, Amanda apareció con una bolsa en la mano—.

Es un amigo mío.

—¿Su amigo?

—la recepcionista miró a Amanda y a Rick y, sin decir nada más, cogió la tarjeta de Amanda.

—No…

—Rick detuvo a la recepcionista y luego miró a Amanda—.

No tienes que hacer esto.

Llamaré a mis amigos y…

—No pasa nada.

Acéptalo —dijo Amanda y luego se inclinó para susurrarle al oído a Rick—: Considéralo como el pago de tu sugar mommy por un sexo genial.

—¿Eh…?

—Rick se quedó perplejo.

¿Acababa de convertirse en un gigoló?

¿Y a qué venía esa actitud?

No hacía mucho estaba tan avergonzada que se ponía roja solo con que la mirara.

Y ahora se había redimido por completo.

Estaba tomando la iniciativa.

—Vale, vámonos —mientras él estaba perdido en sus pensamientos, Amanda ya había pagado la cuenta y habló.

—De verdad que no tenías por qué…

—dijo Rick, solo para que Amanda lo fulminara con la mirada.

—¿Por qué sois así los jóvenes?

—Amanda frunció el ceño—.

Mira, no quiero discutir contigo.

Toma, coge esto y vete —Amanda empujó la bolsa que llevaba a los brazos de Rick y con pasos apresurados se dio la vuelta para marcharse.

—No te olvides de venir a la revisión —después de haber caminado unos pasos, Amanda se detuvo.

Se giró para mirarlo, se lo recordó y luego se alejó.

Esta vez, sin mirar atrás.

«¿A qué ha venido todo eso?».

Rick miró la figura de Amanda que se alejaba y luego la bolsa que sostenía.

Cuando la abrió, encontró algo de ropa y un billete de cincuenta dólares.

Lo más probable es que fuera para que cogiera un taxi a casa.

Sintió una calidez en el corazón al mirar las cosas de la bolsa.

Amanda podría haber actuado de forma diferente, pero en el fondo, era muy dulce.

[Fin del recuerdo]
—¿Cómo puede alguien romperle el corazón a una chica como ella?

—murmuró Rick.

De hecho, tenía ropa.

La había conseguido en el Giro de Lotería.

Pero aun así eligió ponerse la ropa que le había conseguido Amanda.

«Debería comprarle un regalo.

Algo bueno».

Mientras Rick yacía en su cama, con la mente acelerada pensando en Amanda, una sacudida repentina de entendimiento lo atravesó.

Recordó las notificaciones que había recibido del Sistema justo después de hacer el amor con Amanda.

Apresuradamente, se incorporó y abrió el Sistema de Lujuria para comprobar las recompensas.

—Bien, veamos qué tenemos aquí —murmuró Rick para sí mismo mientras miraba la interfaz del Sistema.

Y pronto, un montón de notificaciones aparecieron frente a él.

¡Ding!

[
Misión: Tener sexo con Amanda
Progreso: Misión Completada
Recompensa de Misión:
Amor: +1
Puntos Ero: +20000
EXP: +5000
]
¡Ding!

[
Misión: Hacer que Amanda te haga una mamada
Progreso: Misión Completada
Recompensa de Misión:
Puntos Ero: +2000
EXP: +3500
]
¡Ding!

¡Ding!

¡Ding!

[Recompensa por Primer Sexo: 1 Giro de Lotería]
[Recompensa por Sexo: +$50,000]
[Recompensa por Primer Amor: 1 Tarjeta de Invocación]
[Recompensa por Primer Amor de Amanda: +$100]
[Recompensa por Segundo Amor de Amanda: +$1000]
Los ojos de Rick se abrieron como platos por la sorpresa.

—Joder, menudo botín —exclamó, con una mezcla de emoción y curiosidad bullendo en su interior.

No podía creer las recompensas que había recibido del Sistema en un solo día.

Sin demora, abrió su información personal.

[
Nombre del Anfitrión: Rick Smith
Edad: 22 años (Esperada: 90 años; Límite: 125 años)
Género: Masculino
Nivel de Cultivación: Mortal (24%)
Nivel del Sistema: 1
Experiencia (EXP): 9900/10000
Habilidades: —
Invocaciones: —
Encuentros Sexuales: 1
Harén: —
Misiones en Progreso: —
]
«Mi edad esperada ha subido».

Rick miró su información y observó el cambio.

«Así que si no la cago y no hay contratiempos, voy a vivir una vida muy larga.

Supongo que es algo bueno».

«Nivel de Cultivación…

Mmm…», reflexionó Rick.

No había ningún signo de interrogación «?» ni ninguna otra información sobre esto.

Sin embargo, también había aumentado.

«Bueno…

ya veremos qué pasa con eso.

No es algo malo, eso seguro».

«Mi Experiencia ha subido bastante.

Estoy a solo 100 puntos de alcanzar el máximo», caviló Rick mientras miraba la barra de Experiencia.

«Me pregunto qué pasará cuando alcance el valor máximo».

—Quizás el Sistema suba de nivel —sonrió Rick, sintiendo una sensación de logro.

No tenía ni idea de lo que significaba subir de nivel en el Sistema, pero sin duda se sentía como un logro—.

No puedo esperar a que suba de nivel.

Estoy a solo una Misión de subir de nivel.

«Pero antes de eso…

tengo unas cuantas recompensas que mirar».

Rick se frotó las manos pensando en la recompensa en metálico que le dio el Sistema.

Prácticamente podía oler el dinero.

—Inventario.

* * * * *
[¿Qué regalo debería darle Rick a Amanda?

Solo respuestas incorrectas.]

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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