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Magic Demon - Capítulo 63

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Capítulo 63: cap 63: la determinación de Danna

Korid: No sé quiénes serán, pero después averiguaré. Debo seguir.

Deja el libro Korid sobre el pedestal, su mano dudando un instante antes de soltarlo. Algo en su interior le dice que ese conocimiento es importante, que algún día volverá por él. Pero ahora no es el momento.

Sale de allí y corre rápido más adentro de la cueva, sus pasos resonando en la inmensidad rocosa. Las estalactitas pasan a su lado como sombras, los charcos de agua reflejan su figura apresurada.

—

Vemos más adelante al demonio Jung llevando al Rey Fah. El cuerpo inerte del Rey cuelga sobre su hombro, su rostro pálido, apenas respirando.

Y Jung ve a un demonio de 1.90 metros. Tiene unos brazos musculosos, imponentes. Es mitad blanco y mitad rojo: sus brazos tienen líneas rojas que recorren la piel como ríos de sangre, su cuerpo es blanco como la nieve. Una figura que impone respeto incluso entre demonios.

Demonio: ¿Ya lo trajiste?

Jung: Así es. Dime, ¿dónde se encuentra Brahun?

Demonio: Está más adentro.

Jung: Gracias, Nund. Quédate aquí. Solo te digo que me siguieron… no mueras.

Nund lo ve y le dice:

Nund: Ok, Jung. Yo me quedo.

Jung asiente y continúa su camino hacia el interior de la cueva, llevándose al Rey Fah con él. Nund se queda, plantado en medio del pasadizo, sus brazos cruzados, esperando. Sabiendo que algo —o alguien— viene.

Nund sigue allí esperando como si nada. Sus brazos cruzados, su postura relajada. No hay prisa en él. No hay miedo. Solo la calma de quien sabe exactamente lo que hace.

Mientras, vemos que el grupo de Yamito, Sunzuki, Didsy, Tévez, Danna, Mader y Frank siguen adelante. Avanzan entre las sombras de la cueva, sus linternas mágicas iluminando el camino.

Yamito: Vamos, debemos seguir.

Pero ven que un demonio está allí. Una figura imponente, de brazos musculosos y cuerpo blanco con líneas rojas. Nund. Esperándolos.

Sunzuki: Vaya, es un demonio.

Didsy: No debemos quedarnos todos. Antes de que lleguemos y estemos cerca de él, alguien debe quedarse

Tévez: Debemos ser listos. Además, no sabemos si él es más fuerte o más débil que el otro demonio, el que tiene al Rey.

Yamito: Tienes razón.

Nund los ve. Sus ojos recorren al grupo, uno por uno. Yamito al frente, Sunzuki con la espada lista, Didsy con sus dos armas, Tévez en guardia, y detrás los jóvenes: Danna, Mader, Frank.

Nund: Con que de ellos es que hablaba… espera.

Traga saliva. Algo en su mirada cambia. La confianza inicial se desmorona. Reconoce algo en esos rostros. O quizás, en el poder que emana de ellos.

Nund: Estoy muerto

Nund ve a Yamito y Sunzuki.

Nund: Yamito, el hijo del Rey… Sunzuki, el mejor amigo de Yamito.

Y también ve a Tévez.

Nund: Vaya… Tévez. Al que casi mató una vez cuando él tenía 16 años. Qué recuerdos… casi no ha cambiado nada.

Nund: Pero si no los detengo, el plan de Brahun no funcionará. Jung debe llegar.

Aprieta los puños. Su cuerpo se tensa. Ya no es el demonio relajado de antes. Ahora sabe lo que enfrenta. Sabe que las probabilidades no están de su lado.

Pero también sabe que si falla, todo se derrumba. Así que respira hondo, planta los pies en el suelo, y se prepara para lo que viene

El grupo llega.

Didsy: ¿Quién será?

Danna: Yo seré la que me quede.

Yamito: No, Danna, no lo hagas.

Mader y Frank: Seremos nosotros dos.

Danna extiende sus manos y dice:

Danna: Yo soy Danna, y me quedaré a pelear porque esa es mi determinación. Si muero, moriré como una guerrera. Además, no deben perder el tiempo.

Y después le salen unas pocas lágrimas y dice:

Danna: No quiero ser una inútil soldada que solo cura. Quiero ser fuerte.

Sunzuki: Danna, hazlo.

Tévez: Quédate.

Yamito: Están locos. Si ella se queda, morirá. Es posible que él sea más fuerte que el otro demonio.

Didsy: Deja, confía en tu alumna. Además, alguien debe estar cerca. Ya sabes a quién me refiero.

Mader: Tiene razón. Allí sí será mejor. Vámonos.

Danna: Seré la mejor.

El grupo se va dudoso, pero se va. Sus pasos se alejan, resonando en la cueva mientras Danna se queda sola frente a Nund.

Él la observa, sus brazos cruzados, su rostro impasible.

Nund: Una niña… ¿contra mí? ¿Estás segura?

Danna aprieta sus manos, sus pétalos de cerezo comenzando a formarse a su alrededor.

Danna: Más segura que nunca

Nund: Esta será fácil. Ya que Yamito, Sunzuki y Tévez no pelearán… y tú eres novata. Serás una presa fácil.

Danna: Yo pelearé en serio.

Nund corre rápido, sus movimientos ágiles a pesar de su tamaño. En un instante, está frente a ella.

Y la agarra del brazo, apretando con fuerza.

Danna: ¡Suéltame!

Pero Nund la arroja a unas rocas de la cueva. Su cuerpo golpea contra la piedra con un sonido sordo, cayendo al suelo entre los fragmentos.

Después, Danna se levanta, tambaleándose, pero firme. La sangre comienza a brotar de un corte en su frente.

Pero Nund le pega por la barbilla, un golpe seco que levanta su cabeza. Y después con su pierna en su cara, un impacto brutal que la hace girar.

Danna sangra por la boca como si estuviera escupiendo. La sangre roja brillante cae sobre la piedra fría. Pero ella no cae.

Después, Danna se levanta. Apenas puede mantenerse en pie, pero lo hace. Sus manos tiemblan, pero se alzan.

Danna: Magia de cerezo… ¡Clima de cerezo!

Una gran flor aparece arriba, frente a los peleadores, flotando en el aire entre ella y Nund. Sus pétalos se abren lentamente, brillando con un resplandor rosado que ilumina la cueva.

Y de la flor se lanza miles de agujas mágicas de cerezo rosado, un diluvio de luz que atraviesa el aire hacia Nund.

Rápidamente.

Nund salta y esquiva algunos, moviéndose entre las agujas con agilidad. Otros le dan, clavándose en su brazo, su costado, su pierna. Sangrando un poco, pero nada mortal.

Nund: No está mal… para una novata.

Aterriza en el suelo, sacándose una aguja del brazo como si nada.

Nund: Pero no será suficiente

Continuará!

Danna ve a Nund.

Danna: Pelearé con todo lo que tenga.

Nund: ¿En serio? ¡Quiero ver qué intentes!

Y vemos que Danna hace la misma técnica que antes. Las agujas de cerezo vuelan desde la flor flotante, un diluvio rosado que atraviesa el aire hacia Nund.

Las agujas hacen su trabajo. Algunas impactan en su cuerpo, otras silban a su lado.

Nund: ¿Solo sabes esa técnica?

Danna: Te digo algo… nunca des tu espalda.

Nund: ¿A qué te refieres?

Y ¡PUM! Recibe un golpe en el cachete. Un impacto seco que le gira la cabeza. Nund retrocede, confundido.

Nund: ¿Sabe hacer clones mágicos?

Danna: Claro. Puedo hacer clones mágicos de cerezo.

Y vemos el cuerpo del clon de Danna completamente rosado, una figura idéntica a ella pero hecha de pétalos y luz. Flota junto a la Danna original, sus movimientos sincronizados.

Y la Danna clon le pega a Nund. Un golpe rápido, otro, otro más. Nund se defiende como puede, sus brazos subiendo para bloquear.

Nund intenta contraatacar con golpes, sus puños silbando en el aire. Pero las dos Dannas son escurridizas, moviéndose como pétalos al viento

Nund: Eres débil.

Y vemos que Nund con su brazo destruye el clon. Su puño atraviesa la figura rosada, disolviéndola en pétalos que se desvanecen en el aire.

Pero vemos que Danna extendió su mano. Aprovechando la distracción, ya tiene su siguiente técnica preparada.

Danna: Magia de cerezo… ¡Explosión de cerezo!

De su mano sale una flor, pequeña, brillante. Y de la flor, un aura rosada comienza a expandirse. La técnica son minis bombas, diminutas esferas de energía que vuelan hacia Nund.

¡Boom! ¡Boom! ¡Boom!

Las explosiones iluminan la cueva. Una tras otra, las minis bombas estallan cerca de Nund, envolviéndolo en una nube de humo rosado y polvo.

Hay demasiado humo. No se ve nada. Solo el eco de las explosiones resonando en las paredes.

Pero Nund dice, desde dentro de la nube:

Nund: Vaya… no es fuerte, pero es intel…

Antes de terminar lo que dice, Danna le pegó una patada. Saliendo de la nada, su pie impacta contra el rostro de Nund, enviándolo contra unas de las rocas cercanas. El impacto es seco, definitivo.

Nund cae entre los fragmentos de piedra, su cuerpo inerte por un momento.

Danna aterriza en el suelo, jadeando. Su técnica consumió energía, pero está de pie. Sigue peleando

Nund: Pensé que no serías inteligente… pero veo que sí. Así que tendré que pelear en serio.

Vemos que Nund extiende su mano, sus dedos abiertos apuntando hacia Danna. La energía oscura comienza a acumularse en su palma, brillando con un resplandor mortífero.

Nund: Magia demoníaca… ¡Luz divina de la muerte!

Vemos que de su mano sale una luz. No es una luz normal. Es blanca y dorada, pero con un brillo enfermizo, antinatural. Un haz concentrado que atraviesa el aire directamente hacia Danna.

Y ¡BOOM!

Donde está Danna explota. La explosión fue demasiado fuerte. El estallido sacude la cueva, levantando polvo y fragmentos de roca. La luz cegadora lo envuelve todo.

Cuando el humo comienza a disiparse, Danna sangra por sus brazos y pies. Tiene varias heridas abiertas, su rostro manchado de rojo, su cabello desordenado. Su cuerpo, magullado, finalmente cae.

Cae de rodillas primero, luego de lado, desplomándose sobre el suelo de la cueva. Sus ojos, aún abiertos, miran hacia el techo de piedra sin verlo.

Nund baja su mano, su respiración un poco más agitada. Observa a la joven soldado, inmóvil en el suelo.

Nund: Dormiste… niña

Danna, viendo el techo, las estalactitas de piedra se difuminan en su visión. Su respiración es débil, entrecortada. Cada inhalación duele, cada exhalación trae más sangre a sus labios.

Danna: No puede ser… si sigo así… moriré.

Tira sangre por la boca, un hilo rojo que resbala por su mejilla y cae al suelo frío.

—

Narrador: Pero Danna no sabía lo que iba a suceder

Vemos que el Glos de Danna en su pecho se empieza a encender de color rosado como su magia de cerezo.

Pero el encendido es demasiado. Se enciende demasiado. Se ve que creció, un núcleo brillante en su pecho que palpita con vida propia. Y luego, todo ese flujo se manda por todo su cuerpo, como ríos de luz rosada recorriendo cada vena, cada músculo.

Y vemos el cuerpo de Danna rodeado por un aura rosada. Intensa. Vibrante. Casi viva.

Ahora vemos que tiene puras líneas rosadas por todo su cuerpo. Marcas luminosas que trazan caminos sobre su piel. Vemos que su pelo se volvió rosa, un tono más intenso, casi blanco en las puntas. Las líneas pasan por su ojo, cruzando su rostro como una máscara de guerra.

También vemos que su brazo… solo las palmas de la mano son rosadas. Pero no es solo color. Parece como si su mano tuviera armadura rosada, una capa de energía sólida que cubre sus dedos, sus nudillos, el dorso de sus manos.

Después, todo su cuerpo es rosado. No solo el aura, sino su piel misma, su cabello, sus ojos ahora brillando con un resplandor cereza. Es otra Danna. Una guerrera.

Nund: ¿Pero qué pasó?

Da un paso atrás, incrédulo.

Nund: No puede ser… ¡Es una transformación mágica!

Danna: ¿Qué es esto?

Mira su mano. Es rosada. No solo la palma, toda su mano brilla con un resplandor cereza. Ve las puras líneas recorriendo sus brazos, sus piernas, su pecho. También ve que su piel sigue siendo la misma de siempre, solo cubierta por este manto de energía.

Pero por el aura, pareciera que su cuerpo es rosado. Pero no lo es. Es ella, pero potenciada. Es ella, pero más. Es ella, pero otra.

Danna cierra el puño. La armadura rosada cruje, sólida. Siente el poder corriendo por sus venas, pidiendo ser usado.

Danna: No sé qué es esto… pero lo usaré.

Se levanta. Ya no tiembla. Ya no sangra. Ya no es la misma

Y vemos que Danna corre. Es rápida. Demasiado rápida.

Nund: ¡¿Pero qué?!

Vemos que Danna corta por la mitad a Nund. Su cadena interior se rompe. Nund cae partido.

Nund: Espera… ¿acaso moriré?

Danna: ¿Qué es esto?

Pero Danna cae inconsciente. La transformación se deshace. Ella vuelve a ser solo una chica de 14 años en el suelo, sin entender lo que pasó

Continuará!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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