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Mami Villana - Capítulo 43

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43: De vuelta al trabajo 43: De vuelta al trabajo «QUÉ descarada soy».

Tilly se estaba mirando en el espejo del baño.

Para su última noche en el castillo, por fin se puso el picardías de encaje negro con transparencias y tanga.

Era el que había elegido con Lani y Leni.

A decir verdad, también quería un liguero a juego con la lencería, pero, por desgracia, aún no estaba disponible en el mercado actual del imperio.

«Debería estar agradecida de que aquí tengamos lencería sexi».

De todos modos, estaba satisfecha con su aspecto.

El corte y el color realzaban su cuerpo y su tez.

Y la lencería era cómoda.

Cuando se dio la vuelta y se miró en el espejo, se sintió un poco avergonzada al ver que su trasero estaba muy expuesto.

Gracias a Dios, en esta vida seguía teniendo un «trasero de manzana», aunque no tuviera tiempo para hacer ejercicio como es debido.

«Supongo que tuve suerte de nacer con este cuerpo».

Después de admirarse en el espejo, salió del baño para sorprender a su marido.

Kiho se había bañado primero y, cuando ella fue a su habitación, lo encontró practicando sus estocadas con la espada.

«Qué adicto al trabajo».

Pero no quería quejarse, porque ver entrenar al capitán era una bendición.

Kiho solo llevaba pantalones, por lo que su torso sudoroso era un espectáculo digno de ver.

Cada estocada que daba flexionaba literalmente los sexis músculos de sus brazos.

Y la expresión de absoluta concentración en su rostro también era excitante.

Era admirable que se ciñera a los ejercicios básicos de la esgrima, a pesar de ser ya un maestro espadachín.

«Nunca olvida sus raíces».

Kiho se detuvo cuando probablemente sintió su presencia.

La miró como si fuera a decir algo, pero cuando la vio, se quedó helado con la boca abierta.

No hizo falta que dijera nada.

El repentino brillo de hambre en sus relucientes ojos dorados le dijo que le gustaba lo que veía.

—Tilly, quería tomármelo con calma esta noche porque vamos a viajar temprano por la mañana —dijo Kiho en voz baja mientras caminaba hacia ella—.

Pero no creo que pueda contenerme ahora.

—Kiho, no quiero que te contengas —dijo Tilly con una sonrisa juguetona.

Luego, se dio la vuelta para mostrarle las nalgas.

Al volverse hacia él, sonrió con suficiencia cuando lo vio lamerse los labios.

Volvió a girarse para mirarlo de frente cuando ya estaba a un brazo de distancia.

«Mi capitán es tan sexi».

Su marido gruñó cuando por fin la alcanzó.

El capitán la agarró por la cintura y la besó con tanta fuerza y tan bien que acabó apoyada contra la pared.

Ella le rodeó la cintura con una pierna mientras la mano de él se deslizaba bajo su lencería.

Le apretó una nalga antes de enganchar los dedos en la cinturilla del tanga.

Tiró de él hacia abajo a toda prisa.

«Cielos, he corrompido a mi lindo e inocente Kiho».

El capitán rompió el beso mientras su dedo recorría la húmeda abertura de ella.

—Cariño, nunca dejas de estar mojada conmigo, ¿eh?

Vale, eso la hizo sonrojar de verdad.

Le dio un golpe juguetón en el brazo mientras se quejaba.

—No quiero oír eso de alguien cuya erección está presionando contra mí.

—Touché —cedió él con ligereza.

Entonces, usó la otra mano para bajarse los pantalones.

Liberó su dura polla antes de agarrarla por las nalgas para alzarla.

Eso le facilitó a ella rodearle la cintura con las piernas.

Y, en cuanto lo hizo, él penetró…, haciendo que ambos gimieran al mismo tiempo.

Se sintió tan bien que le clavó las uñas en los hombros.

—Creo que te he dejado un montón de arañazos en los hombros y la espalda —dijo Tilly, respirando con dificultad—.

Lo siento, cariño.

—Los arañazos que me haces son los únicos que no me importan, Tilly —dijo Kiho, y entonces empezó a moverse dentro de ella—.

Los aceptaré todos si eso significa hacer esto contigo por el resto de nuestras vidas.

***
TILLY no podía creer que, al despertar, ya estuviera en la cama de la residencia de Kiho.

Lo último que recordaba era estar en el carruaje de camino a casa.

Bueno, estaba demasiado cansada, pero aun así…
«Me pregunto cómo habrán reaccionado los sirvientes».

—Buenos días, cariño.

Tilly sonrió cuando Kiho, que estaba sentado a un lado de la cama, se inclinó para besarla en la frente.

—¿Buenos días.

¿Por qué no me has despertado?

—Porque sé que estabas cansada —dijo Kiho—.

Te llevé en brazos a nuestra habitación.

Luego, les pedí a las doncellas que te pusieran el pijama.

—Podrías haberlo hecho tú.

Él se sonrojó por eso.

—Quería hacerlo, pero parecía que tus doncellas querían ocuparse de ti ellas mismas, así que las dejé.

Ella sonrió.

Luego, frunció el ceño al darse cuenta de que él ya llevaba puesto su uniforme.

—¿Vas a volver al trabajo tan temprano?

—Sí —dijo él—.

Tengo que pasar primero por el palacio e informar a Su Majestad.

—¿No puedes desayunar primero?

—No tengo tiempo para eso —dijo a modo de disculpa—.

Lo siento.

Quiero desayunar contigo, pero mi agenda de hoy está muy apretada.

—Al menos llévate un sándwich —dijo ella.

Como él solo asintió, continuó—: ¿Te irás para reunirte con tu escuadrón después de eso?

—Volveré a casa primero —dijo mientras le acariciaba el rostro con el dorso de la mano—.

Quiero almorzar contigo antes de irme.

¿Te parece bien?

Ella sonrió y asintió.

—Quiero probar el famoso restaurante de la Sky Plaza.

Se llama «Delite».

¿Deberíamos almorzar allí?

—Vale, haré una reserva —dijo, y luego le dio besos de mariposa en la cara—.

Deberías dormir más, cariño.

Les diré a las doncellas que te despierten antes del almuerzo.

Ella asintió porque, ciertamente, todavía se sentía cansada de las vacaciones.

—Pero déjame despedirte.

Quiero hacerlo, ya que es nuestro primer día como matrimonio en casa.

El rostro de Kiho se iluminó al instante.

—Me encantaría, Tilly.

—Dame diez minutos —dijo Tilly, y luego se levantó—.

¿Quieres ayudarme a vestirme?

—Por supuesto.

***
—¿VAS a unirte a la Cacería?

—Sí, Su Majestad —respondió Kiho cortésmente, de pie frente al Emperador Aku en el salón del trono.

—Es la primera vez, ¿no es así?

—preguntó el Emperador Aku con diversión—.

Llevo animándote a que te unas a la Cacería, pero siempre te has negado.

La Cacería de Limpieza era diferente de la Cacería que el emperador había convertido en un juego.

En la operación de limpieza, solo tenías que matar a tantos Crades como quisieras.

Pero si te unías a la Cacería del emperador, tenías que atrapar la réplica de una bestia antigua.

Antes pensaba que era solo una molestia, pero como Tilly se lo había pedido, se uniría y ganaría la competición.

—¿Qué te ha hecho cambiar de opinión?

—preguntó el emperador.

Luego, sonrió con complicidad—.

¿Es por Dama Prescott?

¿Quieres ganar la Cacería y ofrecerle tu victoria?

—Digamos que está en lo cierto, Su Majestad.

Su Majestad se rio de su respuesta.

Luego, se puso serio.

—Me alegro de que te unas a la Cacería este año, Kiho.

Odiaría que el Capitán Sherwood volviera a ganar.

—Su Majestad, el Capitán Sherwood es su caballero personal —le recordó con cuidado—.

¿No debería sentirse orgulloso de sus logros?

—No quiero que impresione a Nia en cada Cacería —dijo el emperador, con sus ojos rojos brillando—.

No sé qué podría hacer si él ganara y se lo dedicara a Nia.

—¿Por qué iba el Capitán Sherwood a dedicarle su victoria a Su Alteza Real?

—Se supone que el caballero ganador debe dedicar su victoria a la dama más hermosa de la Cacería —dijo el Emperador Aku—.

Y esa solo puede ser Nia.

—Ah —dijo él, sin mucho interés en lo que el emperador decía—.

Pero si gano, no le ofreceré mi victoria a Su Alteza Real.

—¿Perdón?

—Le dedicaré mi victoria a Tilly —dijo con naturalidad—.

Para mí, ella es la dama más hermosa.

—No sé cómo sentirme —dijo el emperador con el ceño fruncido—.

Odiaría que le dedicaras tu victoria a Nia, pero también me irrita oír que no se la ofrecerás a mi prometida, porque eso significa que a tus ojos ella no es la dama más hermosa.

No respondió a eso porque sintió que no era necesario.

«Su Majestad se vuelve irracional cuando se trata de Su Alteza Real».

—Pero me agradas más que el Capitán Sherwood, así que lo dejaré pasar —dijo el Emperador Aku en un tono más tranquilo.

El brillo de sus ojos rojos también desapareció—.

Rezaré por tu victoria, Kiho.

Kiho hizo una reverencia cortés.

—Gracias, Su Majestad.

Después de eso, fue despedido.

Cuando salió del salón del trono, se encontró con el Capitán Sherwood en los pasillos.

Se limitó a asentir cortésmente al otro capitán y se disponía a seguir su camino cuando este habló.

—Capitán Kiho, ¿va a unirse a la Cacería este año?

—preguntó el Capitán Sherwood—.

He oído en la oficina de administración que ha solicitado un formulario para la Cacería.

¿Es cierto?

—Es cierto, Capitán Sherwood —confirmó Kiho.

—Conociéndote, no creo que le dediques tu victoria a Su Alteza Real —dijo con una sonrisa—.

Kiho, ¿quieres que me rinda?

—¿Por qué querría que hicieras eso?

—Porque no quiero avergonzarte delante de tu esposa —dijo el Capitán del Dragón Azul, tan despreocupado como siempre—.

Sé que si ganas, se lo dedicarás a Dama Prescott.

—Capitán Sherwood, ¿sabe por qué ha sido el vencedor de la Cacería durante los últimos años?

—Por supuesto que lo sé —dijo el Capitán Sherwood alegremente—.

Es porque soy el competidor más fuerte.

—Incorrecto —dijo Kiho sin siquiera pestañear—.

Solo ganaste en el pasado porque yo no formaba parte de la competición, Capitán Sherwood.

***
[NOTA: Por favor, AÑADE mi historia a tu BIBLIOTECA para que se te notifique cuando publique una actualización.

¡Gracias!

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Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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