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Marca del destino - Capítulo 183

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183: Ella mintió.

183: Ella mintió.

Wang Shi miró por la ventanilla mientras el chófer lo llevaba a la oficina de Suyin.

Una vez más, sus recuerdos lo arrastraron de vuelta a un laberinto de pensamientos…

Zena no pudo mantener su fachada delante de Wang Shi, pues este lo sabía todo.

El hecho de que abandonara a los niños en el orfanato y los dejara morir echó más leña al fuego de su rabia.

Por primera vez, usó su poder y le asestó a Zena el golpe más duro al aniquilar los negocios de su familia como advertencia para que se mantuviera alejada de los niños y nunca volviera a por él.

Funcionó.

O eso creía él.

…

Habían pasado casi tres años desde la cirugía de Honey.

Wang Shi tenía ahora una pequeña fuente de alegría que revoloteaba por toda la casa.

A Honey le iba de maravilla, tanto física como mentalmente.

No hubo recaídas ni complicaciones.

Solo dos años más y Wang Shi podría reducir la medicación diaria de Honey.

En aquella época, el Grupo del Pueblo estaba expandiendo su división farmacéutica a varios países, lo que le obligaba a viajar mucho.

En una de esas ocasiones, un accidente que resultó en la muerte de tres obreros en una obra en construcción le hizo marcharse de urgencia, dejando a Honey al cuidado de su madre, ya que Jianyu y Mei estaban de vacaciones con su familia.

—Mamá, ¿de qué matrimonio hablas?

¿No te dejé claro que no me interesa?

Deja de buscar candidatas dondequiera que vayas.

—El agotamiento del vuelo de veinte horas aún no se le había pasado, y su madre ya había empezado a darle la matraca con otra candidata.

Tardó más de dos semanas en resolver el problema y completar los trámites legales.

Más le valía coger a Honey e irse de allí ASAP.

A propósito, ni siquiera a Honey le gustaba que Liu Jeilan lo obligara a saludar a aquellas señoras y a sonreír.

—Shishi, no actúes como si hubiera cometido un crimen —Liu Jeilan se hizo la ofendida.

Era su habitual numerito emocional, y a Wang Shi había dejado de importarle hacía mucho tiempo—.

Esta chica es soberbia.

Culta, educada, elegante, de buena familia y, lo más importante, le gusta mucho Honey.

La conocí en un evento benéfico y conectamos al instante.

—Entonces, cásala con tu marido —dijo Wang Shi, y, sin hacer caso a la horrible mueca de Liu Jeilan, su mirada pasó por encima de su hombro en busca de Honey—.

¿Dónde está Honey?

—Envié a Honey con Zena.

Ha horneado un pastel de chocolate hoy.

Ay, esta chica se está esforzando tanto por reforzar su relación con Honey.

Estoy segura de que ella…

¡Ah!

Wang Shi la agarró por el hombro.

—¿Qué nombre has dicho?

—¡Shishi, me haces daño!

—¿Se trata de Zena Song?

Alta, rubia, de rasgos marcados y ojos castaños.

—¿La conoces?

—¡Maldición!

¡Qué has hecho!

Zena no es otra que la madre biológica de Honey.

—Wang Shi salió corriendo.

Entonces cayó en la cuenta: ninguno de los acontecimientos pasados había sido una coincidencia.

Le habían hecho salir del país para que Zena pudiera ejecutar su plan.

No tenía ninguna intención de casarse con él.

¡En absoluto!

Después de ser testigo del odio de Wang Shi tres años atrás, había aprendido la lección por las malas.

Sin embargo, cuando su padre y su hermano se enteraron del motivo de su bancarrota y del hombre rico al que había hecho descarrilar, conspiraron para enderezar de nuevo la vida de todos y, de paso, ganar algo más.

Le gustara a Wang Shi o no, Honey había salido de ella, y esto hizo que todos creyeran que Honey era de su propiedad.

Tenía todo el derecho a utilizar a ese pequeño, asegurándose de que Wang Shi pagara por haber traído al mundo a un heredero para la familia Wang.

Con el respaldo de él y con Honey en su poder, se afianzaría en el clan.

…

Miedo.

Eso fue lo que sintió Wang Shi al ver la chaqueta de Honey salpicada de sangre y unos viales vacíos en la caja de regalo que llevaba su nombre.

Había secuestrado a Honey.

…

y esos viales vacíos…

Desde luego, no eran vitaminas.

[Sabes lo que vale Honey.

Tres días para transferir el importe.]
¿EL VALOR DE HONEY?

Básicamente, le estaba pidiendo toda su fortuna.

Como si a él le importara.

Pero el plazo de tres días…

Honey no tenía tanto tiempo.

Tomaba una medicación importante que no podía interrumpirse.

Wang Shi tenía que recuperar a su hijo en menos de doce horas.

—¡REGISTRADLO TODO!

Estaba a punto de marcharse del lugar donde se había alojado Zena cuando sus hombres le trajeron un zapato de Honey con los dos calcetines metidos dentro.

Lo habían encontrado en el dormitorio, junto a un charco de sangre y unas cuerdas.

Lo que Zena no sabía era que Honey había dejado una pista que permitiría a Wang Shi encontrarlo sin dificultad.

Era un mensaje escrito en los calcetines que solo Wang Shi podía descifrar…

su forma secreta de comunicarse.

…

Aquella noche, Zena, junto a su padre y su hermano, estaban inmersos en la celebración de su éxito.

Su lancha motora había cruzado la frontera hacía tiempo y, ahora, nadie se atrevería a tocarlos.

Con Honey en su poder, podían obligar a Wang Shi a hacer cualquier cosa.

O eso creían.

Con el poder combinado de tres ejércitos —el de Wang Shi, el de Feng Jianyu y el de un amigo de Wang Shi—, lo último que vio Zena fue su propia figura de pie en medio de un mar de sangre y cadáveres.

Su padre y su hermano estaban entre ellos.

Tampoco es que fueran inocentes.

Su familia era una de las mafias más poderosas de Europa; acabar con ellos no era más que un favor a la humanidad.

Cuatro horas.

Wang Shi tardó cuatro horas en recuperar a Honey y devolverlo al abrazo seguro de su padre.

Pero Honey ya no era el mismo niño alegre, sino un muñeco sin vida.

Tenía moratones por su delicada piel y marcas de agujas en el brazo.

Lo habían mantenido bajo fuertes sedantes, perjudiciales para su frágil cuerpo y corazón.

Poco a poco, Honey se fue recuperando, pero nunca volvió a ser el mismo.

Solo Dios sabe lo que vio y oyó.

A día de hoy, es un secreto que solo él conoce.

Una semana más tarde, cuando Honey se despertaba, se hacía un ovillo y lloraba sin parar hasta que su cuerpo agotado lo devolvía al mundo de los sueños.

Era un proceso interminable…

…

—Señor, hemos llegado.

—El mundo de Wang Shi todavía daba vueltas en el pasado cuando el chófer lo despertó.

Levantó la cabeza con debilidad hacia el alto edificio y, aunque Suyin estaba a solo unos metros de distancia y no podía verla, una sonrisa asomó a sus labios.

Ella simplemente tenía esa magia que lo atraía.

Según el reloj, ella debería salir del trabajo en una hora, pero, pensando en su estado de ánimo, decidió llamarla.

La llamada fue respondida al primer tono.

—Shishi.

El impacto de su voz, suave pero dolida, le sacudió el corazón.

Hizo a un lado sus propios problemas y los sustituyó por los de ella.

A quién le importaban el pasado y Zena cuando tenía a ese adorable ser humano como su futuro.

—Hola, amor.

—Oyó el sonido de un ascensor seguido por el repiqueteo de unos tacones—.

¿Puedes hablar?

—Hoy hago horas extra, pero si es algo urgente puedo sacar cinco minutos.

—Algo en su voz sonaba raro, lo que puso a Wang Shi en vilo—.

¿Qué te parece si hablamos durante la cena…?

—la comunicación se cortó; debía de estar en el ascensor.

Dejaría que saliera primero.

Un minuto más tarde, ella le envió un mensaje: [El Ministro Yuan está aquí.

Hablamos luego.]
[Ok]
—Señor…

—Cinco minutos después, el chófer de Wang Shi lo llamó, señalando a alguien.

Era Suyin, que salía del edificio en su coche blanco.

Había mentido.

******

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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