Marca del destino - Capítulo 31
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31: James y Evan 31: James y Evan Menores de 17, por favor no lean el contenido del capítulo.
No se perderán ningún detalle relevante para la historia.
A quienes no les guste el BL, sáltense el capítulo.
Si leo algún comentario grosero sobre el BL, recibirán mi carta de amor.
*Sé que todos se reirán de mi nota y lo leerán de todas formas.
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Ante la indirecta de Suyin, James corrió hacia el baño y frenó en seco justo en la puerta para calmar su corazón, que latía como un loco.
¡Inspira, espira!
¡Inspira, espira!
Entró, se arregló el pelo al primer vistazo en el espejo y buscó a Evan, que no aparecía por ninguna parte.
Efectivamente, el baño era lujoso y allí estaba la susodicha caja de condones.
Se metió unos cuantos en el bolsillo…
por si acaso.
—Ejem…
—carraspeó para que Evan supiera que estaba allí y caminó por el exterior de la fila de cubículos, desde el más alejado hacia adentro.
—¡Ah!
La última puerta se abrió y, antes de que pudiera darse cuenta, un agarre firme lo metió adentro.
Su espalda tocó la pared fría.
Los ojos de James se abrieron de par en par al ver el rostro de Evan de cerca, fulminándolo con la mirada.
Su expresión era incómoda, pero despertó en él una persistente sensación.
Evan bajó la vista a los labios de James y luego volvió a mirarlo a los ojos.
Una señal de advertencia que aceleró los latidos de James.
Un segundo después, se inclinó, apresando los labios de James con los suyos y presionó con fuerza, aplastando su cuerpo contra el de él.
Su boca estaba helada, con el sabor del vino que acababa de tomar.
Delicioso.
Pero había algo más…
una persistente emoción de desesperación.
Su beso era salvaje.
Sus gemidos eran eróticos, pero a la vez feroces.
—Evi —resolló James, llenando de nuevo sus pulmones.
—Shhh…
—Evan rozó los labios de James con el pulgar—.
La besaste con ellos.
Este es mi territorio, déjame marcarlo de nuevo.
Pero recuerda que esta es la última vez…
—Sus manos se deslizaron bajo la camisa de James, anhelando su piel desnuda mientras lo levantaba del suelo.
—¿Ella?
¿¡Te refieres a Susu!?
—James forcejeó para evitar que le besara los labios y Evan gruñó—.
Jodido bruto celoso y loco…
¿Quieres que te recuerde mi historia con Susu?
Evan frunció el ceño.
—No te resistas…
Ya conozco tu historia —dijo Evan mientras le metía una mano en el pelo a James, tirando de él hacia atrás mientras succionaba sus labios para sacarles el máximo partido—.
Y aun así, no puedo soportar verlo.
James lo empujó en el pecho con rabia.
—Fue ella quien me envió a buscarte.
¿Tienes que joderme el humor de esta manera?
Lárgate.
—Antes de que su mano pudiera tocar el pomo de la puerta, Evan tiró de él y lo inmovilizó contra la misma.
—Entonces déjame arreglarte el humor.
—Evan presionó su pierna contra la hombría de James, trazando con sus labios el contorno de su oreja.
Su mano se deslizó lentamente dentro de los pantalones de James—.
Jodiendo…
Un polvo literal…
—Su ronroneo sexi fue recompensado con el gemido de James, lo que dibujó una sonrisa diabólica en su rostro.
Por muy enfadado que estuviera James, estaba igualmente excitado y lo necesitaba.
Su bulto era duro y grueso, pidiendo atención a gritos.
—Suéltame…
Ay…
Evan lo apretó.
—¡No lo hagas!
—Se aprovechó de su físico alto y corpulento para inmovilizar a James—.
Me disculparé ahora mismo y dejarás el tema.
¿Estamos?
—¿ESTAMOS?
—volvió a apretar cuando James no respondió.
—AY…
JÓDETE, CABRÓN.
—Sí.
Después de esto, te follaré.
James se quedó en silencio, rindiéndose por completo…
Dejándole tomar la delantera.
Sintió que Evan retiraba las manos de sus pantalones y se las envolvía en la cintura, atrayéndolo hacia él.
Evan le llovió de besos necesitados por todo el cuello y el hombro; mordiendo, succionando y lamiendo…
—Lo siento.
Me puse celoso —le oyó decir a Evan.
—No metas a Susu en nuestra relación, Evi.
—¿Puedes por favor no besarla delante de mí?
James se rio entre dientes y le pasó los brazos por el cuello a Evan.
—Vale, no lo haré.
Pero eso no significa que no vaya a besarla nunca.
Solo que no delante de ti…
SOLO ESO.
Evan emitió un zumbido, inclinó la cabeza para atrapar el pezón erguido de James a través de la fina tela de la ropa y lo mordisqueó, succionando largamente.
El cuerpo de James se sacudió por la sensación, dejando escapar un fuerte gemido mientras agarraba con fuerza el pelo de Evan.
Evan sintió que su miembro se contraía, a punto de estallar en cualquier momento.
Sus manos subieron por la camisa de James para sentir su suave piel.
—No puedo controlarme más…
¿Coche o habitación?
—Habitación —James mordió el labio inferior de Evan, dolorosamente consciente del duro miembro de Evan frotándose contra el suyo.
En la habitación, no perdieron ni un segundo y se afanaron en quitarse la ropa mutuamente.
James deslizó la mano por el duro pecho de Evan y se detuvo sobre su bulto.
Lo apretó.
—Quiero estar arriba —como respuesta, Evan lo besó en los labios y sonrió.
—Solo si puedes, mi cielo.
¿Cogiste condones del baño?
—James sacó un puñado de su bolsillo y se los enseñó.
La maldición que Evan murmuró le hizo sonreír—.
Suficientes para mí.
—Tú no los necesitas de todas formas.
Evan se arrancó la camiseta por la cabeza, revelando sus abdominales perfectamente esculpidos que hicieron que James babeara sin pudor.
—Desnúdate…
AHORA —atacó la ropa de James, forcejeando con ella hasta quitársela y dejándolos a ambos solo en calzoncillos.
James se arrodilló en el suelo alfombrado.
—Ya que luego yo estaré arriba, considera esto como un pequeño favor —dijo, y con un movimiento rápido bajó los calzoncillos de Evan, revelando la polla endurecida que se irguió de un salto.
La agarró suavemente entre las palmas de sus manos y pasó la lengua por la punta, enviando una sacudida eléctrica que dejó a Evan temblando y gimiendo.
Contento con el resultado, James se lo metió entero en la boca y movió la cabeza de arriba abajo, sorbiéndola hasta dejarla húmeda y resbaladiza.
Su agradable aroma lo excitaba.
Sintió la mano de Evan apretarle el pelo mientras flexionaba las caderas, empujando hacia adentro.
—Más fuerte.
Sin romper el contacto visual, James aumentó el ritmo, yendo más profundo, y movió una de sus manos para masajearle los testículos.
Sus embestidas bucales pasaron de suaves a más duras y ásperas.
Sus alientos sisearon por la ardiente conexión, calentando sus cuerpos.
—¡Ah!
Estoy a punto de correrme —dijo Evan.
James se apartó, deteniéndose justo en la punta, y le dedicó una sonrisa maliciosa.
Antes de que Evan pudiera entender, lo apretó en la punta.
—¡¡¡Hahhhh!!!
—El primer chorro de semen golpeó la parte posterior de la garganta de James, y este ahuecó los labios, succionando con más fuerza para obtener hasta la última gota.
La respiración de James se aceleró mientras se sentaba relajado en el suelo, contemplando el cuerpo reluciente de su maridito.
—Estuviste increíble, cielo.
Pasemos a lo de verdad —Evan levantó a James y lo empujó sobre la cama antes de cernirse sobre él.
Enganchó los pulgares en la cinturilla de sus calzoncillos y los bajó de un tirón.
Al ver la polla dura como una roca de James, goteando su fluido, Evan gruñó, transmitiendo su deseo primario por él.
—Quiero estar arriba —siseó James entre dientes, sintiendo el dedo de Evan frotar su entrada mientras este le levantaba una pierna para rodear su torso—.
¿QUÉ?
—James se estremeció cuando Evan giró el dedo en el punto sensible para relajarlo primero—.
No es justo —gimió, sabiendo que Evan ignoraba deliberadamente sus exigencias.
Siempre lo hacía.
—En otro momento, cielo.
Déjame hacerte sentir bien esta noche.
—¿Podré caminar mañana?
—Sigue soñando —James se tensó cuando Evan deslizó un dedo dentro y lo empujó en el pecho—.
Relájate, cielo.
—Evan entró más.
Conocía todos los secretos y zonas sensibles del cuerpo de James y acariciaba expertamente justo en esos puntos para satisfacerlo.
Girando los dedos, relajó a James, escuchando los gemidos más fuertes que lo encaprichaban aún más.
Viendo que James se había dejado llevar, Evan sacó los dedos y le rodeó el torso con las piernas de James.
—Estoy a punto de entrar —advirtió, frotando su punta húmeda en la entrada de James antes de deslizarla lentamente…
James siseó—.
Ya casi estoy dentro, cielo —lo engatusó, adentrándose centímetro a centímetro y finalmente se detuvo cuando estuvo completamente envainado.
Evan se inclinó para secar las lágrimas de las comisuras de los ojos de James.
—Oh, Jammie…
te amo.
—Yo también te amo…
AHHH…
—gritó James con la primera embestida y clavó las uñas en el hombro de Evan.
Sus miradas estaban febriles, fijas en el rostro del otro, mientras seguían muchas más embestidas y el encuentro de sus núcleos.
Evan embistió con un ritmo feroz, llevando a James al borde de la euforia.
James sonrió al ver a su amor esforzándose por complacerlo.
¡Era simplemente increíble!
¡Brusco!
¡Varonil!
¡Y un poco gentil!
La habitación resonaba con el sonido húmedo de las embestidas y los gemidos mientras una ola de placer tras otra los golpeaba.
—Evi…
—llamó James—.
Más despacio, por favor.
Evan levantó la vista hacia el rostro de James y le pellizcó juguetonamente la polla, volviéndolo loco.
Fue tan intenso que James se tapó la boca con la almohada para reprimir sus gemidos.
—Ni se te ocurra —advirtió Evan, dando una embestida brusca.
Su acción y el ronroneo en su voz hicieron que James arqueara la espalda, llevándolo al límite.
—¡AHHAHHHH!
—Otra vez —exigió Evan y James lo miró con severidad, pero vio que le devolvía una mirada burlona.
Y entonces lo embistió profunda y duramente.
—¡UGHHHH!
¡JÓDETE, EVAN!
—gimió James lo suficientemente alto como para resonar en toda la habitación.
Si no fuera por la insonorización, su voz habría hecho eco en el pasillo.
—Córrete ya —Evan aceleró el ritmo, dando embestidas más profundas y duras cuando sintió que se hinchaba.
El agarre de James en el hombro de Evan se tensó.
Sus paredes internas se estiraron al máximo, el líquido preseminal goteaba sobre su estómago.
Soltó fuertes gruñidos y jadeó.
El orgasmo que se acumulaba enviaba una sensación por su sistema mientras una ola de calor pulsaba a través de él.
—¡AHH!
EVI…
—James soltó un fuerte gruñido mientras el orgasmo brotaba como un estallido.
Evan dio unas cuantas embestidas más, con la cabeza echada hacia atrás, antes de liberar su líquido dentro de él.
James lo sostuvo en sus brazos mientras ambos yacían relajados en la cama, jadeando, empapados en sudor y sus jugos.
Sintieron la respiración agitada del otro y se abrazaron hasta que sus cuerpos se enfriaron.
Para cuando Evan se retiró de James, este ya estaba somnoliento.
Cogió la caja de pañuelos de la mesilla y limpió sus fluidos.
Dejando un beso en los labios de James, Evan se envolvió a su alrededor y susurró suavemente: —Buenas noches, cielo.
Como respuesta, James se dio la vuelta y echó una pierna sobre Evan.
—Cruel…
Fue de madrugada cuando James se despertó y encontró a Evan durmiendo plácidamente.
El dolor en su cuerpo le recordó sus actividades de la noche.
—Evi, eres una bestia.
—Se inclinó y le dio un beso fugaz en los labios a Evan—.
Y aun así te amo.
—Arrastrando su agotado cuerpo fuera de la cama, se duchó antes de irse a su apartamento.
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