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Marca del destino - Capítulo 8

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8: Memoria USB 8: Memoria USB —¡Te atreves a saltarte lo más importante!

¿De verdad soy tu amigo?

—No es lo que estás pensando.

Lo preguntó por motivos de trabajo, eso es todo —dijo Zhao Suyin mientras le pasaba un plato lavado para que lo secara.

—¿Piensas llamarlo?

—preguntó James, pero en el fondo sabía la respuesta.

¡No!

—¡No!

No sin un motivo.

Además, hay una diferencia enorme entre él y yo, conozco muy bien mis límites —dijo ella.

James no dijo ni una palabra, concentrado en secar los platos con un paño seco.

Suyin sabía que algo le rondaba por la cabeza, pero no lo decía por miedo a que ella se sintiera herida.

—Escúpelo ya, si no, te vas a estreñir.

—Si hablas del dinero, a tu amor platónico no le importa —dijo con semblante serio—.

Si es por esa basura de ex que tienes, y te consideras un producto usado que no es digno de un noble, estás siendo injusta contigo misma.

Ella exhaló por la boca.

—¿Por qué te pones tan serio?

Wang Shi es solo alguien que me gusta…

¡Solo eso!

—se acercó más a él—.

Y no vuelvas a mencionar el nombre de esa basura, que de repente me están dando ganas de vomitarte encima.

Una sonrisa apareció en sus labios y sus ojos color avellana, uno de ellos cubierto por su largo flequillo rubio, se curvaron como dos lunas crecientes.

Prefiriendo no molestarla más con el tema, pues es mejor dejar estas cosas en manos del destino, cambió de conversación.

—Mi amigo me ha enviado una lista de pisos disponibles.

Todos cumplen con tus requisitos.

Ya que no quieres compartir piso conmigo, ¿por qué no les echas un vistazo?

—dijo, intentando sonar dolido.

—Deja de actuar, adoro mi privacidad, ¿vale?

Además, traeré a mamá a vivir conmigo, está sola allí —dijo—.

Vamos este fin de semana.

Hasta entonces, compartiré contigo.

******
Apartamento de James
Como era su costumbre, Zhao Suyin se despertó temprano para preparar el desayuno.

Tostadas con mantequilla, huevos duros, una fruta con una cucharada de nata montada y una taza de café bien cargado; lo disfrutó todo mientras ojeaba el periódico.

Ya le había dejado el desayuno preparado a James por si se despertaba.

Aunque las probabilidades eran bajas; se despertaría a la hora de comer.

Para el primer día en su nuevo trabajo, sacó su «uniforme» del armario para prepararse.

¡Sí, uniforme!

Es molesto pararse frente al armario, mirando la montaña de ropa con el pensamiento: «¿Qué me pongo hoy?».

¡La típica lucha mañanera de toda mujer trabajadora!

De media, una mujer desperdicia un mínimo de treinta minutos diarios con el mismo pensamiento, lo que aumenta su estrés cuando llegan tarde al trabajo.

Se prueban diferentes conjuntos, sin una dirección o un plan definidos.

Como tenía total libertad para elegir qué ponerse, abordó el problema seleccionando un «uniforme» para sí misma que fuera adecuado para el entorno laboral.

La solución a su problema llegó en forma de quince vestidos negros por la rodilla del mismo tipo, diseño, largo, cuello, manga y corte.

Para añadir un toque de color y que no pareciera monótono, añadió chaquetas de diferentes colores para combinarlos.

Y un par de tacones anchos negros iban bien con cualquier vestido.

Hoy optó por una chaqueta de color ciruela; se maquilló ligeramente, se puso las lentillas, se rizó las puntas del pelo, se puso joyas discretas para tener un aspecto presentable y metió sus documentos en un bolso de cuero color canela.

Antes de irse, no se olvidó de coger un pendrive muy importante que contenía información equivalente a una sentencia de muerte para alguien; una sonrisa pícara se dibujó en sus labios rojos.

******
El Ministerio de asuntos de mujeres y niños.

Planta dieciocho.

Oficina de Zhao Suyin.

Era el primer día de su jefa recién nombrada, así que el personal no se atrevió a llegar tarde ni a ir mal vestido.

La fama de despiadada de Zhao Suyin la había precedido, pues todo el mundo hablaba de ella y de lo estricta y desalmada que era.

—Es el primer día de nuestra nueva jefa.

Ya estoy asustado.

—Sí, he oído que es fría y que impone castigos severos por cada error.

He oído que ayer regañó al veterano Bai Xu y al nuevo becario Woo Meng delante de todo el hospital People’s.

—¡Ah!

Así que por eso el veterano Bai Xu parece tan pálido e inquieto.

¡Parece que esto aún no ha terminado para él!

—¡Exacto!

Lo ha citado hoy para una reunión.

A ver qué será de ese astuto.

Me alegro de que esté sufriendo; nunca trabaja, pero se lleva el mérito.

—Bueno, no me importa tener una jefa estricta si es razonable.

Las conversaciones en la oficina cesaron cuando vieron a algunos altos cargos acercándose, entre los que destacaba el segundo viceministro Wei.

Sus miradas se posaron en la mujer de la chaqueta color ciruela, que caminaba con un aura de autoridad y confianza.

¡Zhao Suyin!

—Buenos días a todos.

Todos enderezaron la espalda, saludando educadamente.

—Buenos días, señor.

Wei Yuan sonrió.

—Después de una larga espera de tres meses, la señorita Zhao Suyin está finalmente aquí para asumir el cargo de Secretaria General.

No voy a leer la larga lista de sus logros, que pueden buscar en internet; todo lo que diré es que es un honor tener a bordo un talento como el suyo.

Solo Wei Yuan sabía cuántos esfuerzos habían hecho para robársela a una de las mayores organizaciones privadas que trabajan por el desarrollo de la mujer.

Si no hubiera sido por la petición de un antiguo colega que casualmente la conocía, no la habrían conseguido.

—Démosle la bienvenida con un aplauso.

Zhao Suyin dio un paso al frente y, por el rabillo del ojo, miró a la rata que intentaba esconderse de sus ojos de halcón.

—Hola a todos, soy Zhao Suyin.

Sé que mi trabajo es la asesoría jurídica, la comunicación, la planificación y la recaudación de fondos.

Pero déjenme decirles que, aparte de eso, también haré trabajo de campo con miembros e internos seleccionados.

Reserven su turno con mi asistente con antelación.

—Además, he seleccionado a la becaria Yu Mixi para que trabaje a mi lado hasta el final de sus prácticas.

Esto se debe a que analizó la situación en el hospital People’s con inteligencia y no siguió a la multitud.

Lanzó una mirada en la dirección donde Bai Xu intentaba esconderse, pensando que podría pasar desapercibido y escapar del martillo que pendía sobre su cabeza.

—Trabajen conmigo con honestidad y tendrán oportunidades para crecer.

Pero no dejaré pasar ninguna deshonestidad o negligencia BAJO NINGÚN CONCEPTO —dijo al tiempo que sacaba un pendrive del bolsillo y se lo entregaba a un hombre que estaba cerca—.

¡Ponlo!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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