MARSHMELLO - Capítulo 48
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Capítulo 48: Capitulo 45 parte 3
Seek Bromance comenzó a sonar mientras el aire del festival se llenaba de vibraciones eléctricas. Neytan inclinó su cuerpo sobre la cabina, sus manos inmediatamente sobre los Pioneer CDJ-2000 y la DJM-900 Nexus, calibrando cada fader y girando cada knob con precisión milimétrica. El primer golpe de kick emergió, profundo y potente, haciendo que la base del escenario vibrara bajo los pies de la multitud. El sonido llenaba el espacio, extendiéndose como un pulso que recorría todo el recinto. Los sintetizadores etéreos flotaban sobre la percusión, construyendo una atmósfera que envolvía a todos los presentes en una marea de energía palpable.
El público comenzó a moverse al instante, siguiendo la base rítmica con saltos coordinados y brazos en alto, algunos balanceando a sus amigos sobre los hombros para sentir la cabina más cerca. Otros levantaban sus teléfonos, grabando cada instante mientras las luces de sus pantallas se mezclaban con los rayos de luz del escenario, creando un mar de pequeños destellos flotando sobre la multitud. Las pantallas LED mostraban figuras geométricas dinámicas que se expandían y contraían con cada compás, alternando entre tonos violetas y verdes eléctricos. Los cañones de humo empezaron a liberar columnas de vapor que se arremolinaban alrededor de la cabina, iluminadas por los haces de luz que trazaban líneas cruzadas y circulares sobre el público.
Neytan giró un knob en la DJM-900 Nexus, aplicando un filtro de paso alto sobre los pads principales mientras ajustaba el tempo del CDJ-2000 con la otra mano, asegurándose de que cada golpe del kick y cada melodía flotante estuvieran perfectamente sincronizados. Cada gesto suyo generaba cambios inmediatos en el sonido, creando capas de textura que envolvían a la multitud y hacía que cada movimiento del público se sintiera conectado a la música.
I’ve been watching you
You’ve been hurting too
You give all your love
Nothing left to show
I have been there too
Alone in my despair
Watching life go by
No one whom to share
Boy you got it bad
But I got something good
I will treat you good in every way, yeah
You will never feel alone
My touch is such a rush
It, oh, oh, oh, overflows
I’ll get to you the love you seek and more
So what are you waiting for
I’ll get to you the love you seek and more
Estalló al inicio de la canción y toda la multitud comenzó a cantar al unísono. Neytan levantó las manos, animando al público a seguir el ritmo y gritar cada palabra junto a él. Los sintetizadores crecían en intensidad, mientras los hi-hats entraban en un patrón rápido que aceleraba la energía general del track. Los láseres cruzaban el cielo del festival en líneas verdes y blancas, mientras columnas de humo ascendían alrededor de la cabina y se iluminaban por los haces de luz que giraban sobre el escenario.
El build-up avanzaba. Neytan aplicaba efectos de reverb sobre los pads principales y ajustaba la ecualización, permitiendo que los sintetizadores respiraran dentro del espacio. La multitud bailaba, algunos subiendo sobre los hombros de sus amigos para ver mejor la cabina, otros grabando con teléfonos mientras la energía aumentaba. Cada cambio de filtro, cada giro de knob, alteraba la textura del track, haciendo que los sonidos parecieran expandirse y colapsar sobre el público. Las pantallas LED mostraban figuras que se multiplicaban y giraban con cada compás: cubos, esferas y formas abstractas que parecían bailar junto con el ritmo. Los cañones de CO₂ disparaban ráfagas cortas que atravesaban el humo, creando columnas de vapor iluminadas por los haces de luz.
Casi llegando a la mitad
I’ll get to you the love you seek and more
Your what I’m waiting for you
I will give to you
The love you seek and more
(Your all I really need)
I will get to you the love you seek and more
So what are you waiting for
I’ll get to you the love you seek and more
Baby here we are standing face to face
Just the two of us locked in your embrace
Now I got it bad but you got something good
Won’t you treat me good in every way, yeah
Are you ready
I can feel your passion and your love
It, oh, oh, oh, overflows
Resonó nuevamente mientras todos en la multitud cantaban, levantando sus manos al aire. Neytan agitó los brazos, invitando a la gente a saltar al compás y empujar la energía aún más alto. Giró los knobs de la DJM-900 Nexus, aplicando filtros y efectos de delay, mientras ajustaba la mezcla de cada canal para crear un build-up que subiera progresivamente la tensión antes del drop. Los hi-hats se aceleraron, los sintetizadores flotaron en espirales ascendentes y el bajo comenzó a dominar la mezcla con fuerza creciente. Los láseres verdes y violetas se multiplicaban sobre el público, formando una red visible que parecía conectar a todos los presentes con la cabina de Neytan.
El clímax de la mitad de la canción llegó con un golpe potente de sintetizador, que Neytan amplificó con un efecto de reverb y delay. Las pantallas LED mostraban patrones de líneas y figuras geométricas que se expandían hacia el público, como si el escenario proyectara energía física. La multitud bailaba frenéticamente, subiendo sobre los hombros de otros, saltando y grabando cada instante con sus teléfonos. Neytan levantó ambas manos al aire, gritando al público: “¡VAMOS TODOS JUNTOS!” y la respuesta fue inmediata: saltos sincronizados, aplausos y gritos de entusiasmo.
El build-up final preparaba el drop, con hi-hats rápidos y sintetizadores ascendentes. Neytan aplicó un filtro progresivo, cerrando temporalmente las frecuencias altas y creando un vacío de tensión que recorría toda la multitud. Las columnas de humo y los láseres se movían como olas, sincronizadas con la música, mientras la cámara aérea captaba la cabina rodeada de vapor y luz, y el público completamente entregado al ritmo. Las pantallas mostraban figuras que se expandían, giraban y se multiplicaban, cambiando de color para aumentar la sensación de ascenso y anticipación.
I’ll get to you the love you seek and more
So what are you waiting for
I’ll get to you the love you seek and more
I got love you seek
I got love you seek
I got love you seek
I got love
I’ll get to you the love you seek and more
So what are you waiting for
I’ll get to you the love you seek and more
(The love you seek, baby, its in me)
The love you seek and more
(Your always want, baby)
I’ll get to you the love you seek and more
resonó una vez más y toda la multitud cantó con todas sus fuerzas, uniendo voces en un coro masivo. Neytan levantó los brazos, agitándolos, animando a todos a saltar y bailar al compás final. Giró los knobs de la DJM-900 Nexus, ajustando los efectos de reverb, delay y filtros, mientras el bajo y los sintetizadores alcanzaban su máxima intensidad. Las pantallas LED mostraban figuras dinámicas que se expandían y colapsaban, los láseres formaban una red de luz sobre la multitud y los cañones de CO₂ disparaban ráfagas que atravesaban el humo, iluminadas por los haces de luz que giraban sobre el escenario.
El cierre del track explotó en los altavoces: golpes de kick potentes, sintetizadores expansivos y un bajo que recorría todo el recinto, mientras la multitud saltaba, bailaba y cantaba junto a Neytan. Cada gesto de Neytan sobre los CDJ-2000 y la DJM-900 Nexus, cada ajuste de filtro, cada efecto aplicado, había creado un espectáculo audiovisual completo donde sonido, luz, humo, pantallas y energía del público se fusionaban en una experiencia épica, culminando Seek Bromance en un clímax de emoción y celebración
Neytan agarró el micrófono con firmeza, levantándolo frente a él mientras las luces del escenario lo iluminaban con destellos dorados y violetas. Su voz retumbó por todo el recinto Seguro muchos de ustedes ya habrán escuchado el remix de Skrillex de una de mis canciones, ¿no es así?
El público estalló al instante, gritos y aplausos llenando el aire, algunos saltando y levantando los brazos, otros grabando con sus teléfonos cada segundo de la reacción. Algunos pocos susurros y exclamaciones se mezclaban con la multitud, haciendo que el momento se sintiera vivo y caótico de manera perfecta.
Neytan sonrió bajo el casco blanco y levantó una mano, silenciando por un instante la marea de gritos Creo que veo a unos cuantos que aún no lo han escuchado… pero para los que no lo han hecho, ¡prepárense y disfrútenlo!
El público volvió a explotar en vítores, las luces giraron en espirales, el humo de los cañones subió en columnas brillantes y los láseres atravesaron el aire formando figuras que parecían danzar al ritmo del entusiasmo colectivo. Neytan bajó un poco el micrófono, miró la multitud con complicidad y luego volvió rápidamente a sus controles, listo para lanzar la siguiente explosión de música que haría vibrar a todos.
El escenario estaba listo para la siguiente explosión musical. Neytan se inclinó ligeramente sobre su DJM-900 Nexus y los Pioneer CDJ-2000, ajustando los últimos niveles del track mientras las pantallas LED detrás de él comenzaban a mostrar un patrón de ondas multicolor que pulsaban suavemente con la expectativa del público. El humo de los cañones empezaba a ascender lentamente, formando columnas blancas que se entrelazaban con los rayos de luz verdes, azules y doradas que cruzaban el escenario. La cámara aérea del festival captaba cada movimiento: la cabina iluminada, el casco blanco de Neytan brillando entre los destellos, y la multitud vibrando en anticipación.
Neytan levantó el micrófono y su voz retumbó de inmediato por los altavoces:
¡Vamos! ¡Todos canten al unísono!
El público respondió al instante, gritos y aplausos llenando el aire mientras los brazos se levantaban y los teléfonos grababan cada segundo. Neytan sonrió bajo su casco, luego dejó el micrófono a un lado y volvió rápidamente a los controles. Con un giro rápido de los knobs y un ajuste del fader, la primera capa del Levels (Skrillex Remix) comenzó a filtrarse por los altavoces. No era un inicio suave; era un golpe directo, lleno de tensión, listo para estallar sobre la multitud.
Ooh, sometimes
I get a good feeling, yeah!
And a feeling that I never, never, never, never had before, no, no
I get a good feeling, yeah!
Oh, sometimes
I get a good feeling, yeah!
And a feeling that I never, never, never, never had before, no, no
I get a good feeling, yeah!
El público comenzó a cantar al unísono, siguiendo cada nota con energía. Algunos se subían a los hombros de sus amigos, otros levantaban las manos y bailaban frenéticamente mientras los láseres multicolores trazaban figuras geométricas sobre el humo ascendente. La cámara aérea captaba una visión increíble: un océano de luces móviles, brazos alzados y destellos que se reflejaban sobre miles de rostros sonrientes. Neytan movía las manos con precisión sobre la mezcladora, aplicando filtros que hacían que los sintetizadores se expandieran y se contrajeran, girando la energía del track como si estuviera moldeando el sonido en tiempo real.
El bajo comenzó a aumentar, retumbando en el pecho de cada asistente, mientras los cañones de fuego artificiales lanzaban columnas brillantes hacia el cielo nocturno. Las pantallas LED mostraban ahora figuras abstractas que giraban y se entrelazaban al ritmo del track, cambiando de color de azul a fucsia, a verde y dorado en segundos, sincronizadas perfectamente con cada golpe del kick. La intensidad crecía segundo a segundo, y la multitud no podía contener la emoción, saltando y cantando cada frase junto con la melodía.
Ooh, sometimes
I get
Neytan activó un efecto de reverb sobre la melodía principal, haciendo que las notas flotaran sobre la multitud antes de desaparecer lentamente, mientras un loop de percusión secundaria giraba sobre el track, agregando capas de complejidad. Cada gesto de sus manos sobre los knobs o el fader modificaba la textura del sonido: un corte rápido aquí, un aumento de eco allá, un barrido de filtro que hacía que los sintetizadores parecieran respirar. Las luces respondían al instante: haces que giraban, destellos que se expandían por encima de la multitud y rayos que dibujaban formas imposibles en el aire. Algunos fans levantaban banderas, otros grababan frenéticamente, y todos cantaban, sabiendo cada nota del remix.
El build-up se intensificó aún más. Neytan levantó los brazos brevemente, señalando al público que se preparara, y el rugido de la multitud se mezcló con los pads y leads del track. La barra de energía en las pantallas subía lentamente, mientras el bajo se hacía más profundo, retumbando a través del suelo y haciendo vibrar todo el recinto. El humo aumentó, creando columnas visibles que se iluminaban con los colores cambiantes de los láseres y el brillo de los fuegos artificiales. Cada gesto de Neytan se sentía como una extensión del track: cada corte, cada filtro, cada loop, cada ajuste de volumen, transformaba la energía del festival en una experiencia audiovisual completa.
Ooh, sometimes
I get a good feeling, yeah!
And a feeling that I never, never, never, never had before, no, no
I get a good feeling, yeah!
Oh, sometimes
I get a good feeling, yeah!
And a feeling that I never, never, never, never had before, no, no
I get a good feeling, yeah!
La multitud cantaba con fuerza, cada palabra resonando en sincronía, mientras algunos se subían a los hombros de sus amigos para ver mejor el espectáculo de luces. Las pantallas LED proyectaban ahora figuras abstractas giratorias, casi como si fueran prismas de luz, cambiando constantemente de forma y color. Los fuegos artificiales iluminaban el cielo en patrones perfectamente sincronizados con los sintetizadores agresivos del remix, y los rayos verdes y azules de los láseres formaban una red luminosa sobre la multitud. Neytan aplicó un efecto de delay en uno de los leads, creando un eco que parecía viajar por todo el recinto y envolver a la audiencia en una atmósfera casi surreal.
Antes de llegar al drop final, Neytan levantó de nuevo el micrófono:
—¡Todos juntos, más fuerte!
El público respondió al instante, cantando más alto, saltando y agitando los brazos, mientras la energía se acumulaba hasta un punto casi tangible. Neytan giró todos los knobs y ajustó el fader central, preparando el clímax del track. El bajo y los sintetizadores se fusionaron, retumbando en cada rincón, mientras el humo y los fuegos artificiales creaban un cielo artificial sobre la multitud. Las pantallas LED mostraban una explosión final de figuras geométricas y ondas de luz que giraban y estallaban con cada golpe de la percusión.
Ooh, sometimes
I get
El drop explotó finalmente. La mezcla de bajo, sintetizadores y percusión golpeó con fuerza mientras los fuegos artificiales se disparaban al cielo en columnas y cascadas brillantes. La multitud saltaba y cantaba al unísono, las voces de miles de personas unidas en un solo rugido. Neytan levantó ambos brazos, guiando la energía del público, mientras el casco blanco reflejaba los destellos multicolores de las luces, los láseres y los fuegos artificiales. El humo rodeaba la cabina, haciendo que todo pareciera un espectáculo de luz y sonido flotando en el aire. Cada ajuste de Neytan sobre los CDJ-2000 y el DJM-900 Nexus moldeaba la experiencia: filtros que abrían y cerraban los leads, ecualizadores que destacaban ciertos elementos de la melodía, y efectos que hacían que cada nota pareciera flotar sobre la multitud.
Ooh, sometimes
I get a good feeling, yeah!
And a feeling that I never, never, never, never had before, no, no
I get a good feeling, yeah!
Oh, sometimes
I get a good feeling, yeah!
And a feeling that I never, never, never, never had before, no, no
I get a good feeling, yeah!
El público cantaba hasta el último segundo, algunos aún saltando y otros abrazando a sus amigos, todos inmersos en la experiencia audiovisual que Neytan había creado. La cámara aérea captaba todo: la cabina en el centro del escenario, los rayos de luz atravesando el humo, los fuegos artificiales iluminando el cielo, y la marea humana cantando y bailando al ritmo del remix. Neytan bajó lentamente los brazos, pero la energía seguía vibrando en el aire, mientras los últimos ecos de Levels (Skrillex Remix) llenaban la noche, dejando a todos con la sensación de haber vivido un momento único e inolvidable.
La energía que todavía vibraba tras el remix de Skrillex no había tenido tiempo de disiparse. El público seguía moviéndose, saltando y aplaudiendo, pero Neytan sabía que era el momento perfecto para un golpe maestro. Se inclinó sobre los Pioneer CDJ-2000 y el DJM-900 Nexus, revisando los niveles, ajustando filtros y afinando los ecualizadores mientras el humo ascendía en columnas desde los cañones situados alrededor del escenario. Las pantallas LED mostraban un patrón abstracto que parecía respirar con la energía del público, colores brillantes que iban del azul eléctrico al dorado intenso, y rayos de luz cruzaban el aire nocturno formando figuras geométricas complejas sobre la multitud que ya no podía contener la emoción.
Neytan levantó el micrófono y su voz resonó clara y potente ¡Ya que escuchamos el remix de LEVELS de Skrillex, por qué no escuchar la canción original de mi catálogo! ¡Todos la conocen, así que vamos!
El público estalló en gritos y aplausos, miles de manos alzadas hacia el cielo, y en un instante, cientos de teléfonos comenzaron a grabar. Algunos fans se subieron a los hombros de sus amigos para ver mejor el espectáculo de luces, otros agitaban banderas y bufandas, mientras todos coreaban al unísono
LEVELS, LEVELS, LEVELS…
La energía se volvió casi palpable. Neytan dejó el micrófono y volvió a la cabina con movimientos precisos. Giró knobs y ajustó faders con rapidez, preparando la primera capa del track original. Cuando la música comenzó a sonar, no hubo pausa, no hubo transición: fue un estallido directo de felicidad auditiva. Los primeros acordes llenaron el aire con ese familiar sintetizador icónico, y la multitud reaccionó como una sola unidad, saltando, gritando y bailando. El suelo del recinto vibraba con cada golpe del kick, y el bajo hacía resonar el pecho de todos los presentes, sincronizando cada cuerpo con la canción.
El humo aumentó lentamente, rodeando la cabina, mientras los haces de luz giraban en círculos amplios, iluminando el escenario y extendiéndose sobre la multitud. Desde arriba, la cámara aérea captaba la escena completa: un océano de brazos, teléfonos encendidos como estrellas flotando, y Neytan en el centro, manipulando los controles con movimientos rápidos y exactos. Cada filtro aplicado, cada giro de knob, cada ajuste de ecualizador alteraba la textura del track, haciendo que los sintetizadores parecieran estallar y expandirse, envolviendo a todos en una experiencia completamente inmersiva.
Las pantallas LED comenzaron a mostrar figuras abstractas y prismas de luz que se movían con el ritmo, cambiando de color y forma con cada compás. Los hi-hats rápidos y los fills de percusión secundaria añadían tensión y anticipación, preparando a la multitud para el primer gran clímax del tema. Neytan levantó brevemente los brazos hacia la audiencia, guiando la energía, y la multitud respondió con un rugido unánime, saltando y cantando, “¡LEVELS!” otra vez y otra vez, mientras la música se expandía por todo el recinto.
Cuando la canción alcanzó su punto medio, los fuegos artificiales comenzaron a dispararse desde ambos lados del escenario, lanzando columnas de luz y chispas hacia el cielo. La multitud aclamaba y algunos se abrazaban mientras cantaban la melodía con fuerza. En ese momento, las pantallas LED cambiaron para mostrar una onda sonora gigante que se movía desde el centro hacia los bordes del escenario, sincronizada perfectamente con cada golpe del sintetizador. Fue allí donde Neytan activó el efecto de delay en el lead principal y el track explotó aún más en intensidad.
Oh, sometimes
I get a good feeling, yeah
Get a feeling that I never, never, never, never had before, no no
I get a good feeling, yeah
Oh, sometimes
I get a good feeling, yeah
Get a feeling that I never, never, never, never had before, no no
I get a good feeling, yeah
El público cantaba con fuerza, cada palabra resonando en un rugido colectivo, mientras algunos se subían a los hombros de sus amigos, otros levantaban los brazos y todos grababan frenéticamente con sus teléfonos. Neytan aplicaba filtros y giros de knob que abrían y cerraban los sintetizadores, ajustaba los faders para resaltar el bajo y la percusión, y jugaba con los efectos de eco y reverb para dar una sensación de expansión máxima. Los haces de luz, los láseres verdes, azules y dorados, se movían en sincronía con la canción, cruzando el humo y proyectando formas sobre la multitud que parecía estar flotando en un mar de energía pura.
El build-up posterior se intensificó. Neytan giró lentamente un knob principal, ajustando la resonancia de los sintetizadores mientras el bajo se hacía más profundo. Las pantallas mostraban ahora barras de energía y fractales de luz que subían y bajaban con el ritmo. Los fuegos artificiales seguían explotando en el cielo, mientras los rayos de luz multicolor atravesaban el humo y creaban columnas visibles sobre los asistentes. Cada gesto de Neytan, cada ajuste de filtro, cada presión de fader, transformaba la experiencia del público, haciendo que cada golpe del kick se sintiera más fuerte y más emocionante.
Los coros del público continuaban al unísono: “LEVELS, LEVELS, LEVELS…”, mezclándose con los sintetizadores y la percusión de la canción, creando una sinfonía viva entre la cabina y la multitud. Algunos levantaban carteles, otros agitaban banderas, mientras la cámara aérea captaba la magnitud del espectáculo: el escenario como un núcleo de luz, el público como una marea ondulante de emoción, los láseres creando un techo artificial de color y movimiento sobre ellos.
A medida que la canción avanzaba hacia su clímax, Neytan aplicó un efecto de filtro progresivo, haciendo que los sintetizadores parecieran expandirse en el espacio antes de cerrarse repentinamente, creando tensión antes del drop final. El bajo retumbaba en cada esquina del recinto, el humo formaba columnas densas alrededor de la cabina, y los fuegos artificiales aumentaban en intensidad, iluminando el cielo nocturno con explosiones doradas y verdes. La multitud saltaba, cantaba y gritaba con cada compás, completamente inmersa en la experiencia audiovisual que Neytan había creado.
Cuando llegó el último drop, Neytan levantó ambos brazos, guiando la energía de todos. Cada gesto suyo sobre la DJM-900 Nexus y los CDJ-2000 daba forma a la música: cortes de sonido, filtros de apertura y cierre, eco rítmico, y ajustes de volumen que hacían que cada nota pareciera flotar y explotar a la vez. Las luces giraban sobre la multitud, los láseres formaban redes de color sobre ellos, y los fuegos artificiales coronaban el momento en explosiones sincronizadas. Cada salto, cada grito y cada aplauso se mezclaba con los sintetizadores y el bajo, formando una ola de energía que recorría todo el recinto.
En los últimos segundos, Neytan bajó lentamente los brazos, pero la marea de energía no disminuyó. La multitud seguía cantando “LEVELS” hasta el final, grabando con sus teléfonos, bailando y abrazándose mientras los últimos ecos de la canción se desvanecían entre los destellos de luz, el humo y los fuegos artificiales. Las pantallas LED proyectaban un último estallido de colores y formas, y la cámara aérea captaba la imagen completa: un escenario brillante, un público extasiado, y Neytan en el centro, dejando que la canción original de su catálogo sellara la noche como un momento inolvidable.
El aire estaba cargado de anticipación. Después de un set lleno de explosiones de sonido, luces y emociones, Neytan permanecía solo sobre el escenario, con el casco blanco brillando bajo los focos y los láseres girando sobre él como un halo de energía. La multitud frente al escenario no podía contener la emoción: saltaba, agitaba los brazos y gritaba sin cesar mientras esperaban el último golpe del set, el track final que cerraría la noche: “Tsunami”.
Neytan inclinó ligeramente su cuerpo hacia la Pioneer CDJ-2000 y el DJM-900 Nexus, ajustando los faders y girando knobs con precisión quirúrgica. Cada movimiento suyo alteraba la textura del sonido que atravesaba los altavoces gigantes del festival. Giró un filtro, haciendo que el bajo retumbara primero en el pecho de todos, y luego abrió los sintetizadores principales para que explotaran en el aire con un efecto expansivo que se sintió como una ola sonora gigante.
Sin previo aviso, la primera nota de “Tsunami” comenzó a sonar. Un golpe de sintetizador grave y profundo emergió del silencio, acompañado de un bajo que vibraba en cada rincón del recinto. El público reaccionó al instante: un rugido colectivo, gritos ensordecedores de “¡Marshmello! ¡Marshmello!” se mezclaban con el golpe inicial del track. Algunos levantaban sus teléfonos grabando, otros agitaban banderas, y muchos se subieron a los hombros de sus amigos para ver mejor el espectáculo.
Las pantallas LED gigantes detrás de Neytan mostraban un patrón de olas digitales que se movían al ritmo del bajo. Cada golpe del kick generaba un movimiento expansivo en la animación, como si la pantalla entera respirara con la música. Los cañones de humo lanzaban columnas blancas que ascendían hacia el cielo, iluminadas por los haces de luz multicolor que cruzaban el aire, girando en círculos, dibujando figuras complejas y reflejando cada cambio de ritmo del track.
Neytan levantó los brazos por primera vez, guiando a la multitud mientras ajustaba simultáneamente los filtros de resonancia y aplicaba un efecto de delay rítmico sobre los sintetizadores principales. Cada eco viajaba por el sistema de sonido gigante, dando la sensación de que la música se expandía infinitamente sobre el público. Los fans respondieron como un solo organismo: saltando, gritando, y coreando con fuerza los gritos de “¡Marshmello! ¡Marshmello!” que se propagaban de un lado a otro del recinto.
A medida que el build-up inicial crecía, los hi-hats se aceleraban, los sintetizadores giraban sobre el ritmo y el bajo hacía que el suelo temblara. Neytan manipulaba los faders de forma rápida, aplicando cortes precisos de sonido que hacían que el bajo desapareciera por fracciones de segundo para luego regresar con más fuerza. Las pantallas LED cambiaron para mostrar destellos eléctricos, rayos digitales que recorrían de lado a lado, simulando el impacto de una verdadera ola gigantesca sobre la multitud.
El público saltaba al unísono con cada golpe, muchos gritando mientras los fuegos artificiales explotaban sobre el escenario, lanzando columnas de luz dorada y verde hacia el cielo nocturno. Neytan giraba knobs y ajustaba ecualizadores, controlando la intensidad de cada capa de sonido. Cada gesto suyo generaba un cambio instantáneo en la atmósfera: los haces de luz se movían en nuevas direcciones, el humo se expandía o se comprimía, y las pantallas LED respondían con figuras abstractas que giraban y se deformaban con el ritmo del track.
Cuando llegó el primer drop, la reacción del público fue instantánea y ensordecedora. Treinta mil voces gritaron al unísono, saltando y levantando los brazos mientras la melodía del sintetizador principal explotaba en el aire. Los gritos de “¡Marshmello! ¡Marshmello!” se mezclaban con los saltos y aplausos, y los fans comenzaron a balancearse de un lado a otro, algunos abrazados, otros grabando cada momento con sus teléfonos. Neytan aplicó un filtro progresivo que abrió la frecuencia de los sintetizadores, haciendo que el sonido se expandiera aún más sobre el público, mientras los efectos de eco y reverb daban sensación de inmensidad.
Las pantallas LED mostraban ahora olas gigantes que subían y bajaban, simulando un verdadero tsunami digital. Cada golpe del kick provocaba que estas olas se movieran como un terremoto visual, acompañando la fuerza del track. Los cañones de humo lanzaban ráfagas sincronizadas con los golpes del bajo, creando columnas blancas que se arremolinaban alrededor de la cabina. Los láseres verdes, azules y dorados se multiplicaban, formando redes luminosas que atravesaban el humo y llegaban hasta la última fila del público.
Neytan levantó nuevamente los brazos, animando a todos, y la multitud respondió con un rugido ensordecedor, cantando, gritando y bailando como un solo cuerpo. Él giró rápidamente un knob para aplicar un efecto de stutter sobre el lead principal, cortando y reconstruyendo el sintetizador en fracciones de segundo, mientras sus manos se movían fluidamente sobre los faders y botones. Cada gesto amplificaba la intensidad del track, haciendo que el público sintiera la música no solo en los oídos, sino en todo el cuerpo.
A medida que el segundo build-up se acercaba, el público comenzó a corear fragmentos del track entre gritos, mientras las luces giraban más rápido y los fuegos artificiales explotaban con mayor frecuencia, creando columnas de chispas doradas y verdes sobre el escenario. Neytan aplicó un filtro de paso alto en los sintetizadores principales, haciendo que el sonido pareciera ascender hacia el cielo antes de explotar nuevamente en el drop más potente de la noche.
El drop final llegó con una fuerza sobrecogedora. El bajo retumbaba como un terremoto, los sintetizadores explotaban en el aire, los fuegos artificiales iluminaban el cielo, y la multitud saltaba y gritaba con un entusiasmo desbordante. “¡Marshmello! ¡Marshmello!” se escuchaba en cada esquina del recinto mientras algunos fans se subían a los hombros de otros, grababan con teléfonos y agitaban banderas y carteles. Neytan mantenía sus manos sobre los controles, ajustando cada detalle del track, manipulando efectos de eco, reverb y filtros, mientras el humo y las luces giraban alrededor de él creando un espectáculo visual completo.
Cuando la canción se acercaba al final, Neytan bajó lentamente los brazos, pero la energía no disminuyó. Cada persona en la multitud continuaba cantando y saltando, grabando, bailando, abrazándose y celebrando la culminación del set. Las pantallas LED mostraban olas digitales rompiendo hacia afuera, simulando el colapso de un tsunami virtual que se expandía sobre el público. Los láseres giraban en círculos amplios, y los fuegos artificiales remataban cada compás con explosiones sincronizadas, iluminando todo el cielo nocturno de manera espectacular.
Al final, la música desapareció gradualmente mientras Neytan levantaba una última mano hacia el público, recibiendo un rugido final de aprobación y gritos de “¡Marshmello! ¡Marshmello!” que resonaban en todo el recinto. Los teléfonos seguían grabando, algunos fans se abrazaban emocionados, y la cámara aérea captaba el escenario como un núcleo brillante rodeado de miles de luces, humo y un público extasiado, sellando la noche con un cierre épico que nadie olvidaría jamás.
Marshmello levantó las manos por última vez, dejando que el rugido del público lo envolviera mientras su MacBook Pro se desconectaba cuidadosamente de los Pioneer CDJ-2000 y el DJM-900 Nexus. Una ola de gritos lo recibió, aún más fuerte que cualquier explosión de sonido de su set, llenando el aire con su nombre repetido una y otra vez: “¡Marshmello! ¡Marshmello! ¡Marshmello!” Los fuegos artificiales seguían explotando sobre el escenario, iluminando columnas de humo que ascendían lentamente mientras los rayos láser giraban alrededor, dibujando patrones que parecían rendir homenaje a la energía de la multitud.
Con un gesto elegante, Marshmello hizo una ligera reverencia, su casco blanco reflejando los destellos de las pantallas LED detrás de él, que ahora mostraban un patrón de luz cálida y dorada, como un aplauso visual sincronizado con el sonido del público. Los gritos se multiplicaban mientras algunos fans levantaban los brazos, otros saltaban y unos pocos incluso se subieron a los hombros de sus amigos para verlo mejor, grabando cada instante con sus teléfonos.
Luego, con pasos medidos pero seguros, Marshmello se retiró lentamente del centro del escenario. Cada movimiento suyo era seguido por un mar de flashes de cámaras, luces y miradas que lo acompañaban hasta que desapareció detrás de las cortinas laterales, dejando tras de sí un silencio breve, lleno de reverencia y asombro, que solo se rompió con los últimos gritos y aplausos del público, aún vibrando por la intensidad de su set.
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