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MARSHMELLO - Capítulo 49

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Capítulo 49: Capitulo 46 parte 1

Capitulo 46

Claremont Showground — 4 de marzo de 2012, 20:10 PM

El aire en el backstage estaba cargado de electricidad y anticipación. Neytan ya se encontraba listo, vestido con su icónico traje de Marshmello, su casco blanco reluciendo bajo las luces del recinto. Se podía ver su postura firme, serena, mientras revisaba mentalmente las canciones de su set para el Mainstage, asegurándose de que todo estuviera en orden antes de subir al escenario. Alrededor, varias personas con acceso detrás del escenario se movían con soltura; algunos se tomaban fotos con los DJs, otros se acercaban a saludar, algunos simplemente admiraban la energía que flotaba en el aire.

Cuando varios fans se acercaron a Neytan para pedirle fotos, él respondió con una sonrisa visible bajo su casco. Levantaba las manos, saludaba, enviaba gestos y guiños, y mientras ellos le agradecían con entusiasmo, él les devolvía saludos, transmitiendo una cercanía que desbordaba simpatía a pesar de la máscara blanca. Cada movimiento suyo parecía medido, pero natural, como si supiera exactamente cómo mantener la conexión con el público y a la vez mantener la concentración en lo que estaba por venir.

Tras atender a los fans, Neytan regresó a su área de trabajo y se acomodó frente a su MacBook Pro. Abrió una ventana en el navegador y revisó el cronograma del festival, verificando los horarios y detalles de las presentaciones. Todo debía encajar perfectamente. Desde la pantalla, Neytan repasaba mentalmente los nombres de los DJs que ya habían pasado y los que aún tenían que salir. Su mirada se detuvo un instante en los horarios de Perth, WA — Future Music Festival 2012:

15:00 – 16:00: DJ local warm-up, Progressive / Electro

16:00 – 17:00: Flume, Chill / Future Bass

17:00 – 18:00: Knife Party, Dubstep / Electro

18:00 – 19:00: Porter Robinson, Complextro / Progressive

19:00 – 20:30: Afrojack, Festival Progressive / Big Room

20:30 – 22:00: Marshmello, Big Room / Festival EDM

22:00 – 23:15: Steve Aoki, Electro House / Closing

Asintió con un leve movimiento de cabeza mientras cerraba la ventana del navegador. Victor, su asistente y amigo de confianza, se acercó y le dijo

¿Todo listo?

Neytan solo respondió con una voz tranquila, pero firme Sí, todo listo de acá cuando nos toque.

Victor le sonrió y continuó De acá nos toca el 10 de marzo en Sydney y el 11 de marzo en Melbourne, dos fechas en Australia, y luego el 23 en Miami. Tu set de ayer se divirtió mucho la pareja de tu tío.

Sí, lo sé respondió Neytan, me lo dijo cuando bajé del escenario después de mi presentación. Todo está listo para esta presentación, todo cronometrado.

Victor hizo un leve gesto con la cabeza y añadió Sí, todo listo. No tuviste prueba de sonido por la agenda ajetreada. Tu prueba de sonido para esta presentación era ayer, pero por motivos de agenda no pudiste. Lo bueno es que tuvimos suerte: al llegar a Brisbane, llegamos como a las 6:30 AM y tu prueba de sonido fue en el rango de 7 a 10. Pudiste dar tu prueba a tiempo.

Neytan soltó un leve suspiro y dijo Bueno, dormí poco en el vuelo, solo unas tres horas, y de ahí ya no pude dormir nada.

Victor asintió mientras revisaba su reloj Salimos de Brisbane como a las 3 AM, el vuelo es de 5:20 horas. En el Gmail de ahora Brisbane está dos horas atrasado, pero llegamos como a las 6:30 AM, así que pudiste llegar a tiempo. Pero, ¿cómo estás? Estás cansado.

Nada, estoy con mucha energía respondió Neytan con convicción, dejando que la emoción del set lo llenara.

Victor le hizo una señal Bien, pero avísame, ahí está tu tío con su pareja.

Neytan levantó la mirada y vio a su tío, Andres, junto a Clara. Solo les saludó con un gesto rápido de cabeza y sonrió bajo el casco, reconociendo que Afrojack ya estaba bajando del escenario. Neytan le dio un leve asentimiento a Afrojack , quien le devolvió un gesto afirmativo.

Con una respiración profunda, Neytan tomó su MacBook Pro y comenzó a subir las escaleras hacia el escenario. Las luces del Mainstage apuntaban directamente hacia él, creando un efecto casi cinematográfico que resaltaba su figura entre la penumbra del escenario. Desde los primeros compases del público se escuchó un grito unísono:

¡Marshmello! ¡Marshmello!

Neytan solo levantó la mano y respondió con un saludo, sin detenerse. Caminó directo hacia los Pioneer CDJ-2000 y la Pioneer DJM-900 Nexus, conectando su MacBook Pro con precisión. Mientras preparaba los últimos detalles de su set, el humo comenzó a ascender desde los cañones del escenario, iluminado por los primeros haces de luz que atravesaban la neblina. Neytan ajustaba los faders, giraba los knobs y verificaba cada canal, asegurándose de que cada canción estuviera lista para estallar en el público apenas comenzara su turno.

El público vibraba en anticipación, moviéndose al ritmo de la energía que ya impregnaba el festival. Algunos grababan con sus teléfonos, otros levantaban banderas o simplemente agitaban los brazos mientras esperaban el inicio de un espectáculo que prometía ser inolvidable. Las pantallas LED del escenario mostraban figuras geométricas que pulsaban lentamente al ritmo de los latidos del bajo que apenas se dejaba sentir, creando una atmósfera de expectativa máxima. Cada detalle del set estaba listo; Neytan solo necesitaba el momento exacto para dar el primer golpe de su Big Room / Festival EDM set, y todo el Mainstage estaba preparado para recibirlo.

La música comenzó con una fuerza que parecía surgir desde el mismo suelo del Claremont Showground. El primer golpe grave del kick resonó por todo el recinto como el latido de un corazón gigantesco que atravesó el aire nocturno del festival. No fue solo un sonido: fue una vibración que recorrió el campo entero, pasando por las torres de sonido, viajando por las estructuras metálicas del escenario y llegando finalmente al pecho de cada persona presente. Neytan estaba inclinado sobre la cabina con total concentración. Sus manos se movían con precisión sobre la Pioneer DJM-900 Nexus y los Pioneer CDJ-2000, mientras en la pantalla iluminada de su MacBook Pro el primer track del set aparecía perfectamente alineado, cargado y listo para liberar la energía que llevaba horas acumulándose en el público. La primera canción de la noche era Force, y desde el primer segundo ya se podía sentir cómo el ambiente comenzaba a electrificarse.

El bajo empezó a crecer lentamente, profundo y envolvente, como si una ola invisible se levantara desde el escenario y avanzara hacia la multitud. Primero golpeó a las primeras filas, luego siguió expandiéndose hacia atrás, recorriendo todo el recinto como si el sonido tuviera peso propio. En las gigantescas pantallas LED del Mainstage comenzaron a aparecer patrones geométricos que pulsaban con cada golpe del bombo: círculos concéntricos que se expandían hacia afuera como ondas en el agua, perfectamente sincronizados con el ritmo del track, haciendo que la música pareciera visible. El público reaccionó casi al instante. Primero algunos gritos dispersos surgieron entre la multitud, pequeñas explosiones de emoción que rompían el silencio de anticipación. Luego esos gritos se multiplicaron y comenzaron a unirse hasta convertirse en un rugido colectivo que crecía cada segundo.

¡MARSHMELLO! ¡MARSHMELLO! ¡MARSHMELLO!

Miles de voces gritaban al unísono mientras las primeras capas melódicas de Force comenzaban a flotar sobre el bajo profundo. Neytan levantó ligeramente la cabeza desde la cabina y observó la marea de personas frente a él. Desde esa altura el público parecía un océano en movimiento constante: brazos levantados, teléfonos grabando, gente saltando incluso antes de que la canción alcanzara su primer build-up. Algunos agitaban banderas, otros levantaban carteles con su nombre, y muchos simplemente bailaban dejando que el ritmo los arrastrara. Neytan mantuvo la calma absoluta. Con un movimiento suave giró un knob de filtro en la DJM-900 Nexus, permitiendo que los sintetizadores entraran poco a poco en la mezcla. El sonido se abrió como una puerta gigantesca revelando la melodía completa del track.

En ese mismo instante las luces del escenario cambiaron. Rayos blancos atravesaron el humo que comenzaba a salir lentamente de los cañones ubicados a ambos lados del escenario. El vapor se elevó formando columnas que capturaban la luz como esculturas de niebla brillante. Desde arriba, la cámara aérea del festival comenzó a moverse lentamente sobre la multitud. La vista era impresionante: miles de cabezas moviéndose al ritmo del beat, brazos levantándose y bajando como una ola humana perfectamente sincronizada, pantallas de teléfonos brillando como pequeñas estrellas flotando en la oscuridad del recinto. Neytan movió una mano sobre uno de los CDJ-2000, ajustando ligeramente el tempo para mantener la energía exacta que buscaba. Con la otra activó un pequeño efecto de eco sobre uno de los sintetizadores secundarios. El sonido se expandió por todo el sistema de altavoces del festival, rebotando entre las torres gigantes que rodeaban el campo.

El público reaccionó inmediatamente con un enorme “OOOOOOHHHH” que se extendió como una ola de emoción. Algunos fans comenzaron a saltar. Otros levantaban carteles con su nombre. Varias personas se subieron a los hombros de sus amigos para ver mejor el escenario. Las pantallas LED detrás de Neytan cambiaron nuevamente de patrón, mostrando líneas diagonales que giraban lentamente formando una espiral gigantesca que parecía absorber al público hacia el escenario. El build-up de Force empezaba a crecer. Los hi-hats entraron en la mezcla, rápidos, precisos, creando tensión en el ambiente. Neytan subió ligeramente el volumen del segundo canal introduciendo una capa adicional de percusión que hacía que el ritmo se sintiera más denso, más poderoso.

El público empezó a moverse aún más fuerte. Cerca de la primera fila un grupo comenzó a saltar sincronizado. Otro grupo empezó a corear “¡HEY! ¡HEY! ¡HEY!” marcando cada golpe del bombo como si formaran parte de la canción. Las luces cambiaron a un azul eléctrico intenso y se abrieron en abanico desde el escenario hacia la multitud atravesando el humo que ahora flotaba por todo el aire como una neblina luminosa. Neytan levantó una mano por encima de la cabina. El público gritó aún más fuerte. Luego bajó lentamente el fader principal reduciendo el volumen justo antes del primer drop. El sonido quedó suspendido en el aire. Un segundo de silencio. Dos segundos. La multitud contuvo la respiración.

Entonces Neytan empujó el fader hacia arriba de golpe.

El drop explotó.

El bajo golpeó con una fuerza brutal que hizo vibrar el suelo del festival. Las luces estallaron en una explosión de blanco, rojo y azul mientras los cañones de humo disparaban columnas gigantes que se elevaron varios metros sobre el escenario. El público saltó al mismo tiempo como si todo el recinto se hubiera convertido en una sola persona. Un rugido gigantesco se levantó desde el centro del campo. La cámara aérea captó el momento exacto: miles de personas saltando juntas mientras el escenario parecía vibrar con la energía del track.

Neytan movía los controles con precisión absoluta. Giró el knob de resonancia creando una ligera distorsión que hizo que el sintetizador principal sonara más agresivo. Luego aplicó un delay corto sobre el lead. El sonido comenzó a rebotar por el sistema de altavoces del festival dando la sensación de que la música viajaba por todo el recinto. El público estaba completamente desatado. Algunos bailaban con los brazos arriba. Otros gritaban su nombre sin parar.

¡MARSHMELLO! ¡MARSHMELLO! ¡MARSHMELLO!

Las pantallas LED ahora mostraban explosiones de luz sincronizadas con cada golpe del bajo. Cada beat generaba una onda visual que recorría la pantalla de lado a lado. Neytan levantó ambas manos por un segundo y el público respondió saltando aún más alto. Luego volvió inmediatamente a los controles. Ajustó el EQ del bajo, aumentando ligeramente las frecuencias graves. El suelo tembló. Literalmente. Varias personas en la primera fila comenzaron a saltar con más fuerza todavía.

Las luces cambiaron nuevamente, esta vez a un verde intenso. Desde la parte superior del escenario comenzaron a salir rayos láser que atravesaban el humo formando una red luminosa sobre el público. La cámara aérea descendió lentamente mostrando a Neytan en el centro del escenario rodeado por las pantallas LED gigantes, con su casco blanco reflejando todos los colores del espectáculo. El track continuaba creciendo y Neytan comenzaba a preparar el siguiente build-up. Giró lentamente el filtro de paso alto y el bajo empezó a desaparecer poco a poco. Los sintetizadores quedaron flotando solos en el aire.

El público entendió inmediatamente lo que estaba pasando. Comenzaron a gritar.

¡VAMOS! ¡VAMOS! ¡VAMOS!

Neytan levantó una mano mientras la otra seguía firme sobre el mixer. Esperó. Esperó un segundo más. Luego soltó el filtro.

El bajo regresó con toda su fuerza.

El segundo drop de Force golpeó aún más fuerte que el primero. Los cañones de humo dispararon otra vez mientras las luces cambiaban a naranja y dorado. Las pantallas LED mostraron ahora figuras triangulares gigantes que se abrían y cerraban al ritmo de la música. El público estaba completamente entregado. Cerca de la mitad del recinto un grupo comenzó a girar formando un pequeño circle pit mientras la música seguía golpeando con fuerza. Otros levantaban sus teléfonos grabando cada segundo del espectáculo.

Neytan sonrió bajo el casco, aunque nadie podía verlo. Su postura lo decía todo. Estaba disfrutando el momento. Volvió a tocar los controles, ajustó el crossfader e introdujo una capa atmosférica que añadió profundidad al sonido. Las luces comenzaron a girar más rápido. Los láseres dibujaban patrones complejos sobre el humo. La cámara aérea se alejó lentamente mostrando todo el recinto del festival iluminado como un mar de energía. El escenario era un núcleo de luz en medio de un océano de gente.

La canción avanzaba hacia su última sección y Neytan comenzó a preparar la transición final. Bajó lentamente algunas frecuencias, subió otras y aplicó un último efecto de eco sobre el sintetizador principal. El sonido comenzó a desvanecerse lentamente mientras el público seguía saltando y gritando su nombre.

¡MARSHMELLO! ¡MARSHMELLO! ¡MARSHMELLO!

Las luces comenzaron a disminuir poco a poco. El humo se dispersaba lentamente sobre el escenario. El último golpe del bajo resonó por todo el recinto.

Luego silencio.

Durante una fracción de segundo el festival entero quedó suspendido en el aire.

Entonces el público explotó en aplausos, gritos y silbidos mientras miles de manos se levantaban hacia el escenario. Neytan levantó una mano en señal de saludo desde la cabina mientras en los CDJ-2000 el siguiente track comenzaba a prepararse silenciosamente.

La noche apenas estaba empezando…

La energía que había dejado Force todavía vibraba en el aire del Claremont Showground. No era solo un recuerdo del sonido: era una vibración real que parecía quedarse suspendida entre las torres gigantes de altavoces y las estructuras metálicas del escenario principal. Miles de personas seguían gritando y levantando las manos mientras la última resonancia del bajo desaparecía lentamente en la noche cálida de Perth. El campo entero seguía moviéndose como una sola masa viva, una marea humana que no quería detenerse. Neytan permanecía inclinado sobre la cabina con la concentración absoluta de alguien que conoce cada segundo de su set. La pantalla brillante de su MacBook Pro iluminaba ligeramente el interior de su casco blanco mientras el siguiente track del set ya aparecía cargado y perfectamente preparado. Sus dedos se movían con precisión sobre los Pioneer CDJ-2000, revisando los puntos de cue, verificando la alineación exacta del beat, mientras el público seguía coreando su nombre sin parar.

¡MARSHMELLO! ¡MARSHMELLO! ¡MARSHMELLO!

El casco blanco reflejaba los colores de las gigantescas pantallas LED que seguían pulsando detrás de él como si fueran el corazón del escenario. Cada destello de luz se proyectaba sobre la superficie brillante del casco creando reflejos azules, violetas y plateados que cambiaban constantemente con el espectáculo visual. Neytan respiró profundamente mientras mantenía una mano sobre el mixer Pioneer DJM-900 Nexus. Con calma absoluta movió el crossfader hacia el canal izquierdo mientras giraba lentamente un filtro de paso alto. El cambio fue sutil al principio. El sonido poderoso de la canción anterior se disipó y, entre el ruido del público, comenzó a surgir un nuevo ambiente sonoro. Era suave, casi como un susurro electrónico que flotaba sobre el campo. Un pad atmosférico largo y envolvente empezó a llenar el espacio del festival, extendiéndose lentamente por los altavoces gigantes.

Las luces del escenario respondieron al cambio musical. El verde intenso que había dominado el final de Force se desvaneció poco a poco. En su lugar aparecieron tonos azules profundos y violetas que cubrieron todo el escenario con una atmósfera más emocional, casi cinematográfica. Los rayos de luz se movían más lentamente ahora, atravesando el humo que salía suavemente de los cañones laterales del escenario. Parecía como si el festival entero hubiera entrado en una especie de respiración colectiva después de la explosión de energía anterior.

El público empezó a notar el cambio.

Algunos fans en las primeras filas levantaron sus teléfonos para grabar. Otros comenzaron a gritar con anticipación. Muchos reconocían esos sonidos ambientales que introducían la siguiente canción incluso antes de que la melodía principal apareciera. Entre la multitud se escuchaban voces emocionadas.

¡ES ESA!

¡FADE INTO DARKNESS!

Neytan movió uno de los jog wheels del CDJ con suavidad, alineando el beat exacto mientras ajustaba ligeramente el gain del canal. Luego presionó el botón cue, escuchando brevemente el punto exacto en sus auriculares. Bajo el casco se formó una pequeña sonrisa que nadie podía ver. Sabía perfectamente lo que iba a pasar cuando la canción entrara completamente.

El momento había llegado.

Con un movimiento controlado empujó el fader hacia arriba.

La introducción de Fade Into Darkness comenzó a sonar lentamente por todo el sistema de sonido del festival.

Las pantallas LED detrás del escenario cambiaron por completo su visual. Ahora mostraban un cielo nocturno digital lleno de pequeñas partículas luminosas que parecían estrellas flotando en un universo infinito. Cada punto de luz se movía suavemente siguiendo la melodía del track, creando una atmósfera casi hipnótica. Desde lejos parecía como si el escenario se hubiera transformado en una ventana hacia el espacio.

El público empezó a reaccionar.

Primero algunos gritos aislados.

Luego más voces.

Luego miles.

¡OOOOOOOOOOHHHH!

Neytan movió el EQ de medios ligeramente permitiendo que los pads atmosféricos de la canción llenaran todo el recinto con más claridad. El sonido se extendía como una nube envolvente que cubría cada rincón del festival. Incluso las personas que estaban más atrás podían sentir la melodía flotando sobre ellos.

En ese momento Neytan tomó el micrófono.

Ya que estamos aquí esta noche… dijo con voz firme amplificada por todo el sistema de sonido …quiero que canten conmigo esta.

El público respondió con un rugido gigantesco.

Neytan dejó el micrófono sobre la mesa del DJ y giró lentamente el filtro para abrir completamente el sonido.

Entonces comenzaron las voces de la canción.

Looking up

There’s always sky

Rest your head

I’ll take you high

We won’t fade into darkness

Won’t let you fade into darkness

Why worry now?

You’ll be safe

Hold my hand

Just in case

And we won’t fade into darkness

Fade into darkness

No, we won’t fade into darkness

Fade into darkness

Las miles de personas en el recinto comenzaron a cantar casi automáticamente. Era una de esas canciones que el público reconoce desde la primera nota. Desde la primera frase, la multitud empezó a corear cada palabra mientras levantaban los brazos hacia el escenario. Algunos movían las manos de un lado a otro siguiendo la melodía. Otros simplemente cerraban los ojos dejándose llevar por el momento.

La cámara aérea del festival se movía lentamente por encima de la multitud capturando la escena desde el cielo. Desde esa perspectiva el campo parecía un océano de luces. Miles de pantallas de teléfonos brillaban mientras las personas grababan el momento. Las luces de los dispositivos se movían suavemente de un lado a otro como pequeñas estrellas humanas bajo el cielo nocturno de Perth.

Neytan observaba todo desde la cabina.

Con una mano ajustaba los controles de delay en la DJM-900 Nexus, haciendo que algunas notas se repitieran suavemente en el aire. Con la otra movía el pitch control del CDJ preparando el siguiente elemento rítmico que pronto entraría en la mezcla.

Las luces del escenario comenzaron a moverse lentamente proyectando haces azules que atravesaban el humo flotante. El ambiente del festival había cambiado completamente. Si Force había sido pura energía y explosión, Fade Into Darkness era emoción y conexión.

Cerca de las primeras filas algunas personas cantaban abrazadas. Otros levantaban las manos mientras cantaban cada palabra mirando al escenario. Un grupo de amigos saltaba suavemente con el ritmo. Más atrás, cientos de personas simplemente balanceaban sus cuerpos con la melodía.

La canción continuaba creciendo.

Los hi-hats comenzaron a aparecer suavemente en la mezcla.

Neytan lo sabía.

El primer build-up se acercaba.

Giró lentamente el filtro retirando un poco del bajo para crear tensión. Luego activó un reverb ligero que hizo que la voz de la canción pareciera extenderse infinitamente sobre el festival.

El público comenzó a cantar aún más fuerte.

And we won’t fade into darkness

Fade into darkness

No, we won’t fade into darkness

Fade into darkness

Miles de voces resonaban juntas bajo el cielo nocturno de Australia. La cámara aérea descendió lentamente mostrando a Neytan en el centro del escenario rodeado por un mar humano que no dejaba de moverse.

El build-up crecía.

Las percusiones empezaban a acelerarse.

Los sintetizadores comenzaban a elevar la tensión.

Neytan levantó una mano desde la cabina.

El público respondió al instante.

¡HEY!

¡HEY!

¡HEY!

Cada golpe de batería era acompañado por el grito colectivo del público. Neytan observó el contador del track en la pantalla del CDJ. Sabía exactamente en qué segundo llegaría el momento.

Sus dedos se posaron sobre el fader principal.

Bajó el volumen de golpe.

El sonido quedó suspendido en el aire.

Un segundo.

Dos segundos.

Miles de personas contuvieron la respiración.

Entonces Neytan empujó el fader hacia arriba.

El drop de Fade Into Darkness explotó por todo el festival.

El bajo golpeó con una potencia profunda mientras los sintetizadores melódicos llenaban el cielo con una energía brillante. Las luces del escenario cambiaron instantáneamente a blanco y dorado. Los cañones de humo dispararon columnas gigantes que se elevaron varios metros por encima del escenario.

El público saltó.

Miles de personas al mismo tiempo.

El suelo del festival vibró con la energía colectiva de la multitud. Desde el aire, la cámara captó el momento exacto en que todo el recinto parecía moverse como una sola ola gigante.

Neytan movía los controles con precisión absoluta. Ajustó el EQ del bajo para hacerlo aún más profundo mientras activaba un efecto ligero de flanger en el sintetizador principal. El sonido parecía viajar por el aire de un lado a otro.

El público estaba completamente entregado.

¡MARSHMELLO! ¡MARSHMELLO! ¡MARSHMELLO!

Las pantallas LED mostraban ahora ondas gigantes de luz que recorrían toda la pantalla con cada golpe del beat.

La canción avanzaba hacia su sección central.

El ritmo se redujo ligeramente mientras la melodía regresaba con más claridad.

Neytan bajó algunas frecuencias graves para preparar el momento emocional del track.

Las luces se volvieron más suaves.

El público comenzó a cantar nuevamente.

This world can seem

Cold and grey

But you and I

Are here today

And we won’t fade into darkness

No, we won’t fade into darkness

Nothing to fear

But fear itself

We’ll be ok

Just keep the faith

And we won’t fade into darkness

Fade into darkness

No, we won’t fade into darkness

Fade into darkness

Miles de voces cantaban juntas bajo las luces del festival. Algunos fans tenían lágrimas en los ojos. Otros grababan el momento sabiendo que estaban viviendo algo especial.

Neytan miró el reloj del CDJ.

Sabía que el último build-up se acercaba.

Giró lentamente el filtro de paso alto.

El bajo comenzó a desaparecer.

Las percusiones aumentaban de velocidad.

El público empezó a gritar nuevamente.

¡VAMOS!

¡VAMOS!

¡VAMOS!

Neytan levantó ambas manos.

El público respondió saltando.

El sonido se detuvo justo antes del último drop.

Silencio.

Un segundo eterno.

Entonces Neytan soltó el filtro.

El último drop explotó con toda su fuerza.

Las luces del escenario estallaron en una tormenta de colores mientras los láseres verdes cruzaban el cielo del festival. El público saltaba sin parar mientras el bajo golpeaba como un martillo gigante.

La canción avanzaba hacia su final.

Neytan comenzó a reducir lentamente el volumen mientras aplicaba un efecto de eco sobre la melodía final.

Las luces comenzaron a disminuir.

El humo se dispersaba lentamente sobre el escenario.

El público seguía cantando.

Woah

Woah, fade into darkness

Woah

Woah, fade into darkness

Woah

And we won’t fade into darkness (woah)

Fade into darkness (woah)

No, we won’t fade into darkness (woah)

Fade into darkness (woah)

Woah

Fade into darkness

El último acorde resonó por todo el recinto.

Luego el sonido desapareció lentamente.

Durante un instante todo el festival quedó en silencio.

Entonces el público explotó en gritos, aplausos y silbidos.

Miles de manos se levantaron hacia el escenario mientras Neytan levantaba una mano en señal de agradecimiento desde la cabina.

No hubo pausa larga ni silencio prolongado después del final emocional de Fade Into Darkness. Apenas el eco de los últimos acordes terminó de desvanecerse en el aire cálido de la noche sobre el Claremont Showground, Neytan ya tenía las manos moviéndose con rapidez sobre la cabina. Su postura seguía inclinada hacia adelante, concentrado, escuchando con atención cada detalle del sistema de sonido del festival. El público seguía gritando mientras el ambiente aún estaba cargado de emoción, pero él sabía que el ritmo del set no podía detenerse. Sus dedos se deslizaron con precisión sobre los Pioneer CDJ-2000, verificando el punto exacto donde debía entrar la siguiente canción, mientras su otra mano giraba lentamente uno de los knobs del Pioneer DJM-900 Nexus, preparando el filtro para que el nuevo sonido emergiera con fuerza.

En la pantalla brillante de su MacBook Pro el siguiente track estaba perfectamente alineado, listo para explotar en el momento exacto. Entonces ocurrió. Un golpe profundo y limpio salió disparado desde los altavoces gigantes del festival. El kick resonó como un latido poderoso que recorrió el campo entero. Era un golpe claro, directo, sólido. El beat no pedía permiso; simplemente se imponía. Celebrate había comenzado.

Las gigantescas pantallas LED detrás del escenario cambiaron al instante. Las estrellas digitales y partículas cósmicas de la canción anterior desaparecieron como si el universo visual se reiniciara. En su lugar surgieron explosiones de colores vivos. Líneas de energía naranja, dorada y roja empezaron a recorrer la pantalla como corrientes eléctricas que se expandían con cada golpe del bombo. Era como si el escenario entero estuviera respirando con la música.

El público lo sintió inmediatamente. Primero un rugido grave que salió de miles de gargantas al mismo tiempo. Luego un grito más agudo, una reacción colectiva que recorrió el campo como una ola. Después llegaron los brazos levantándose por todas partes.

¡OOOOOOOOOOH!

¡VAMOS!

¡SUBE ESO!

¡MARSHMELLO!

Neytan inclinó ligeramente la cabeza mientras escuchaba cómo el groove del track comenzaba a expandirse por todo el sistema de sonido. Sus dedos ajustaron el EQ del bajo, dándole más profundidad al golpe del bombo. El resultado fue inmediato: el suelo del recinto vibró con cada beat. Era una vibración física que se sentía en las piernas, en el pecho, incluso en el aire que respiraban las miles de personas presentes.

Las luces del escenario comenzaron a moverse con mucha más velocidad que en la canción anterior. Los proyectores montados sobre las estructuras metálicas giraban en círculos amplios, lanzando rayos blancos y dorados que atravesaban el humo que empezaba a salir lentamente desde los cañones ubicados a ambos lados del escenario. Ese humo se elevaba formando columnas suaves que atrapaban la luz y la transformaban en formas flotantes que parecían esculturas de niebla luminosa.

El ambiente cambiaba otra vez. La emoción profunda de la canción anterior se transformaba ahora en una energía pura de festival. La gente empezó a saltar. En las primeras filas algunos fans levantaban carteles con su nombre. Otros agitaban banderas de distintos países que ondeaban sobre la multitud como pequeñas llamas de colores. Muchos grababan con sus teléfonos mientras gritaban hacia el escenario.

Neytan movió el crossfader suavemente mientras alineaba una capa extra de percusión que había preparado en el segundo canal del CDJ. El ritmo se volvió más grueso, más poderoso, más lleno. El público lo notó al instante.

¡ESO ES!

¡MÁS RITMO!

¡SIGUE ASÍ!

En las pantallas LED aparecieron nuevas animaciones. Ahora se veían formas geométricas gigantes que se expandían como explosiones de energía digital. Triángulos luminosos se abrían y cerraban al ritmo del beat, acompañados por ondas de luz que recorrían la pantalla de izquierda a derecha. Cada golpe del bombo hacía que las formas se expandieran como si el escenario estuviera enviando pulsos de energía hacia el cielo.

El público lo sentía en cada parte del cuerpo.

¡DALE!

¡ESTO ES UNA FIESTA!

¡NO PAREN!

La cámara aérea del festival comenzó a moverse lentamente por encima de la multitud. Desde esa altura se podía ver la magnitud real del momento. Miles y miles de personas llenaban el campo frente al escenario principal. Brazos levantados. Cabezas moviéndose. Cuerpos saltando. Algunos giraban sobre sí mismos mientras bailaban. Otros chocaban las manos con amigos. Parecía un océano humano vibrando con la música.

Neytan levantó una mano por encima de la cabina. El público respondió con un grito aún más fuerte.

¡HEY!

¡HEY!

¡HEY!

Cada golpe de batería ahora venía acompañado por ese coro colectivo. Las luces cambiaron a rojo intenso, luego a dorado brillante, luego a blanco cegador. Los proyectores se movían en patrones circulares creando anillos de luz que giraban sobre la multitud mientras el humo seguía elevándose formando capas que capturaban cada rayo luminoso.

Neytan volvió a concentrarse en la cabina. Sus manos giraban knobs, ajustaban filtros, tocaban los jog wheels con precisión milimétrica. Cada pequeño movimiento alteraba la forma en que el sonido golpeaba al público. Subió ligeramente el gain del canal. El beat golpeó aún más fuerte. El público respondió con un salto colectivo.

¡WOOOOOO!

¡QUE NO PARE!

¡SIGUE!

¡ESTO SE PUSO BRUTAL!

Las pantallas LED cambiaron nuevamente. Ahora mostraban una especie de ciudad digital hecha completamente de líneas de luz. Rascacielos futuristas se elevaban hacia el cielo como si el escenario estuviera mostrando una metrópolis electrónica construida con energía pura. Cada edificio vibraba con el ritmo del track. Cada ventana se iluminaba al mismo tiempo con los golpes del bajo.

El build-up de Celebrate comenzó a formarse lentamente. Los hi-hats empezaron a acelerar. Las percusiones añadieron nuevas capas rítmicas. Neytan giró lentamente un filtro de paso alto. El bajo comenzó a retirarse poco a poco.

El público lo sintió.

¡SE VIENE!

¡EL DROP!

¡PREPÁRENSE!

Neytan levantó ambas manos. El público gritó aún más fuerte. Las luces comenzaron a parpadear rápidamente mientras las pantallas LED mostraban una tormenta digital hecha de líneas de energía que convergían hacia el centro.

El sonido quedó suspendido en el aire.

Un segundo.

Dos segundos.

Tres segundos.

El campo entero contuvo la respiración.

Entonces Neytan empujó el fader hacia arriba.

El drop de Celebrate explotó con una fuerza gigantesca. El bajo golpeó como un martillo colosal que atravesó el recinto entero. Las luces del escenario estallaron en una tormenta de colores y los cañones de humo dispararon columnas gigantes que se elevaron varios metros por encima del escenario.

El público saltó al mismo tiempo.

Miles de personas.

El suelo del festival vibró como si una onda sísmica recorriera el campo. La cámara aérea captó el instante exacto en que todo el recinto parecía levantarse del suelo.

Neytan movía los controles con precisión absoluta. Giró un knob de resonancia que hizo que el sintetizador principal sonara más agresivo. Luego activó un delay corto que hacía rebotar algunas notas por todo el sistema de sonido.

El público estaba completamente desatado.

¡MARSHMELLO!

¡MARSHMELLO!

¡MARSHMELLO!

Otros gritaban cosas nuevas mientras bailaban.

¡LA MEJOR NOCHE!

¡NO BAJES EL RITMO!

¡SIGUE ROMPIÉNDOLA!

Las luces giraban a gran velocidad. Los láseres verdes comenzaron a atravesar el humo creando una red luminosa sobre la multitud mientras las pantallas LED mostraban explosiones digitales sincronizadas con cada golpe del beat.

Neytan levantó una mano otra vez. El público respondió saltando aún más fuerte. Algunos fans comenzaron a formar pequeños circle pits en medio de la multitud. Otros bailaban sobre los hombros de sus amigos. Un grupo cerca del frente agitaba banderas iluminadas mientras gritaban con todas sus fuerzas.

El festival entero se había convertido en una celebración gigantesca. La canción Celebrate seguía golpeando con fuerza mientras el ritmo continuaba creciendo y la energía del público parecía no tener límite. La música se expandía por el cielo de Perth como una tormenta de sonido, luces y movimiento, mientras miles de personas seguían saltando, riendo, gritando y celebrando el momento como si el tiempo se hubiera detenido dentro de aquel inmenso mar de energía.

Desde la cabina, Neytan permanecía concentrado, inclinado sobre los equipos con una precisión casi quirúrgica. Sus manos se movían con fluidez sobre los Pioneer CDJ-2000 y el Pioneer DJM-900 Nexus, como si cada gesto estuviera calculado para generar un efecto directo en cada rincón del Claremont Showground. El casco blanco reflejaba los destellos de las pantallas LED gigantes que dominaban el escenario principal del Future Music Festival, un mar de luz que cambiaba y vibraba al ritmo de la música que aún no había comenzado pero que ya se sentía latente. La pantalla iluminada de su MacBook Pro mostraba el siguiente track listo, perfectamente alineado, esperando el instante exacto para desencadenar otra ola de emoción en el público. Sus dedos descansaban apenas sobre los jog wheels, mientras la otra mano ajustaba un knob de filtro con suavidad, preparando el terreno para la entrada de Sky High.

Entonces ocurrió.

Un golpe de percusión seco y profundo surgió de los altavoces colosales. Preciso, definido, penetrante. Cada nota golpeaba como un pulso que recorría el suelo, haciendo vibrar las piernas de los fans, el aire mismo, la piel de cada espectador. Sky High había comenzado.

Las pantallas LED gigantes detrás del escenario reaccionaron de inmediato, transformando por completo el universo visual del festival. La ciudad digital luminosa que había dominado la canción anterior se fragmentó en miles de partículas brillantes que flotaban hacia el cielo como polvo de energía. Cada fragmento ascendía lentamente, como si el aire nocturno se convirtiera en un lienzo digital donde la luz cobraba vida. Luego, aquel cosmos visual se desvaneció y dio paso a un nuevo espectáculo: un cielo digital infinito lleno de líneas de luz ascendentes, fluyendo hacia arriba como corrientes de energía viajando hacia un espacio virtual, conectando la tierra con un universo imaginario de pura luz y sonido.

El público reaccionó de inmediato.

Un rugido profundo atravesó el campo.

¡OOOOOOOOOOH!

¡ESO!

¡VAMOS!

¡SKY HIGH!

¡DALE MARSHMELLO!

Miles de brazos se alzaron al unísono, moviéndose como olas en un océano humano. Neytan tocó suavemente uno de los knobs del DJM-900 Nexus, ajustando el EQ del bajo, aumentando apenas las frecuencias graves. El golpe del bombo se transformó en un martillo que vibraba por todo el recinto. Era un sonido físico que se podía sentir en el pecho, en las piernas, en cada respiración de las miles de personas presentes.

Las luces del escenario comenzaron a moverse con mayor intensidad. Proyectores giraban en círculos amplios, lanzando rayos azules eléctricos y blancos que atravesaban el humo que surgía lentamente desde los cañones laterales. Ese humo se elevaba formando columnas que atrapaban la luz, convirtiéndola en estructuras flotantes que parecían esculturas líquidas de energía.

Desde la cabina, Neytan tocó con delicadeza los jog wheels del CDJ-2000, ajustando el tempo apenas unos milisegundos, asegurándose de que cada beat viajara perfecto a través del sistema de sonido. Cada pequeño movimiento, imperceptible para los ojos de los espectadores, transformaba la sensación de la música y la energía que recorría el público.

Ya nadie permanecía inmóvil.

Un grupo en la primera fila saltaba sincronizado, mientras más atrás decenas de personas levantaban sus teléfonos grabando cada segundo del espectáculo. Otros gritaban con entusiasmo desbordante:

¡DALE!

¡SUBE ESO!

¡ESTO SE PUSO BUENO!

¡MARSHMELLOOOO!

¡NO PAREN!

Las cámaras aéreas del festival comenzaban a capturar la magnitud de la escena. Desde lo alto, un mar de brazos y cabezas se movía al ritmo del beat. Cada destello de luz sobre el público generaba olas de color que parecían fluir sobre el campo como mareas luminosas. Neytan giró un knob de filtro, abriendo los sintetizadores. Las líneas de luz ascendentes empezaron a moverse con más velocidad, ahora como torrentes de energía atravesando un cielo digital.

El build-up inicial de Sky High se comenzaba a formar. Los hi-hats aceleraban, las percusiones añadían capas rítmicas. Neytan levantó una mano. El público respondió:

¡HEY!

¡HEY!

¡HEY!

Cada golpe de batería venía acompañado de gritos colectivos. Las luces cubrían todo el escenario con azul profundo, mientras rayos blancos cortaban el humo como cuchillas luminosas. El fader bajó levemente, suspendiendo el sonido y aumentando la tensión.

¡SE VIENE!

¡EL DROP!

¡PREPÁRENSE!

¡NO LO SUELTES!

Un segundo. Dos segundos. Tres segundos.

Neytan empujó el fader hacia arriba.

El primer drop explotó. El bajo golpeó con fuerza brutal. Las luces estallaron en azul, blanco y dorado, mientras los cañones de humo disparaban columnas colosales. Miles de personas saltaron al unísono, el campo entero parecía moverse como un único organismo.

¡WOOOOOOOO!

¡ESTO ES UNA LOCURA!

¡DALE CON TODO!

¡QUE NO BAJE!

¡SIGUE MARSHMELLO!

Neytan ajustó el knob de resonancia, haciendo que el sintetizador principal sonara más agresivo, y aplicó un delay corto, haciendo que algunas notas rebotaran por el recinto. El público estaba completamente desatado, girando, saltando, formando circle pits, agitándose con cada golpe del beat. Las pantallas LED mostraban columnas de energía digital ascendiendo hacia el cielo, mientras los láseres verdes y blancos atravesaban el humo creando redes de luz sobre la multitud.

El segundo build-up comenzó. Las percusiones se aceleraban, los sintetizadores subían de tono. El público gritaba cada vez más fuerte:

¡VAMOS!

¡MÁS!

¡QUE SIGA!

¡OTRO DROP!

¡NO PAREN!

El bajo desapareció momentáneamente mientras las luces parpadeaban con intensidad. Las pantallas LED mostraban ahora una tormenta de partículas luminosas ascendiendo como llamaradas de energía digital. La tensión alcanzó su punto máximo. Entonces Neytan soltó el filtro.

El segundo drop explotó con más fuerza que el primero. Las columnas de humo disparadas nuevamente, luces estallando en un torbellino de colores, láseres cruzando el cielo. Miles de personas seguían saltando, gritando y bailando. Las cámaras aéreas captaban desde todos los ángulos el mar humano moviéndose como un solo ser impulsado por el ritmo de Sky High.

La música seguía creciendo, envolviendo cada rincón del festival, cada respiración, cada corazón latiendo al unísono. Las luces giraban, el humo flotaba, y la energía del público parecía inagotable. Cada salto, cada grito, cada movimiento formaba una corriente de poder que viajaba desde la cabina de Neytan hasta el último extremo del campo. Cada gesto de su mano, cada ajuste de sus controles, reforzaba la conexión entre el artista y el público, transformando la noche en un espectáculo que parecía tocar el cielo mismo.

Y así continuaba, elevándose siempre más alto, tal como prometía el nombre de la canción: Sky High.

El casco blanco reflejaba los destellos de las pantallas LED que cambiaban lentamente de color, pasando de un azul profundo a tonos púrpura eléctricos que bañaban todo el escenario principal del Future Music Festival en el Claremont Showground. Frente a Neytan, los controles estaban perfectamente alineados como si fueran parte de una máquina gigantesca diseñada para manipular la energía del público: dos Pioneer CDJ‑2000, el Pioneer DJM‑900 Nexus y su MacBook Pro conectado directamente al sistema del escenario. Cada pequeña luz del equipo parpadeaba suavemente, como si respirara junto con el ritmo del festival mientras el murmullo de miles de personas llenaba el aire nocturno de Perth. El ambiente estaba cargado de expectativa, como si toda la multitud supiera que algo grande estaba a punto de suceder.

Entonces comenzó a sonar Energy, primero como un pulso limpio que emergió del sistema de sonido expandiéndose por todo el recinto como una vibración que recorría el suelo. No era aún un golpe agresivo sino una presencia creciente, una señal de que algo comenzaba a despertar en el escenario, como si el mismo aire se estuviera cargando de electricidad. El sonido avanzaba como una ola lenta, profunda, preparando a la multitud para lo que venía.

Neytan levantó la mirada hacia el campo frente a él. Desde su posición elevada podía ver miles y miles de personas extendiéndose hasta donde alcanzaban las luces del festival. Algunas aún saltaban con la energía del track anterior; otras levantaban sus teléfonos esperando capturar el siguiente momento épico de la noche. La multitud parecía un océano humano que respiraba al mismo tiempo, cada movimiento sincronizado con el pulso del beat que comenzaba a crecer.

Las cámaras aéreas del festival flotaban sobre la multitud como pequeños satélites silenciosos moviéndose con suavidad mientras registraban cada segundo del espectáculo desde lo alto. En las pantallas gigantes laterales aparecían esas tomas en tiempo real mostrando un océano humano iluminado por rayos de luz que cruzaban el campo en todas direcciones. Desde arriba se veía como una coreografía caótica pero hermosa: miles de brazos levantados, luces de teléfonos brillando como estrellas y una masa de personas moviéndose como una sola entidad.

Las visuales del fondo comenzaron a transformarse lentamente. La imagen anterior se disolvía como polvo digital arrastrado por el viento hasta que apareció una nueva animación: líneas de energía azul eléctrico recorriendo toda la pantalla formando una red luminosa gigantesca que pulsaba lentamente como un corazón tecnológico latiendo al ritmo del beat. Cada pulso visual coincidía con el golpe del kick que empezaba a hacerse más fuerte.

Neytan tomó el micrófono mientras el público empezaba a gritar incluso antes de que hablara.

¡MARSHMELLO!

¡MARSHMELLO!

¡MARSHMELLO!

El coro ensordecedor se extendía por todo el campo como una ola de sonido que parecía empujar el aire hacia el escenario. El DJ levantó lentamente el micrófono hacia su casco blanco mientras su voz salía amplificada por todo el sistema del festival, rebotando en cada rincón del recinto.

¡VAMOS AUSTRALIA!

La reacción fue instantánea. Un rugido gigantesco recorrió el campo entero como una tormenta de energía.

¡AAAAAAAAAAH!

¡VAMOS!

¡DALE!

¡MARSHMELLO!

Neytan levantó un brazo señalando a la multitud y recorrió con el dedo el horizonte humano frente a él antes de dejar el micrófono nuevamente sobre la cabina y regresar a los controles. Sus manos comenzaron a moverse con precisión absoluta.

El track Energy ya estaba creciendo. El kick se volvía más presente, más profundo, más pesado. Cada golpe del bombo resonaba en el suelo del festival como si alguien estuviera golpeando la tierra con un enorme martillo invisible.

Neytan colocó su mano sobre uno de los knobs del DJM-900 Nexus y ajustó ligeramente el EQ del bajo. El cambio fue inmediato. El sonido se volvió más poderoso, más envolvente. La vibración recorrió el suelo frente al escenario y se extendió hasta las zonas más alejadas del recinto.

El humo comenzó a salir lentamente desde los cañones laterales del escenario formando columnas blancas que ascendían hacia el cielo nocturno. Los rayos de luz azul atravesaban esas nubes creando estructuras luminosas que parecían esculturas flotantes hechas de pura energía.

Desde arriba, las cámaras aéreas captaban la escena completa mostrando cómo el público parecía un océano humano moviéndose lentamente al ritmo del beat que seguía creciendo.

Neytan llevó su mano hacia uno de los jog wheels del CDJ-2000 haciendo un pequeño ajuste de tempo. Milimétrico. Preciso. Casi imperceptible.

Las pantallas LED cambiaron nuevamente mostrando enormes esferas de energía girando lentamente en el espacio digital, conectadas entre sí por líneas luminosas que parecían circuitos gigantes atravesando toda la pantalla.

El track seguía creciendo.

Los hi-hats aparecieron comenzando a construir capas rítmicas sobre el beat principal.

El público reaccionó al instante.

¡HEY!

¡HEY!

¡HEY!

Cada golpe del kick estaba acompañado por el salto de miles de personas.

Neytan levantó un brazo desde la cabina animando a la multitud y la reacción fue inmediata: miles de manos se elevaron en el aire como un bosque humano moviéndose al ritmo de la música. Las luces comenzaron a moverse con mayor velocidad lanzando rayos blancos que cruzaban el escenario mientras los láseres verdes se activaban, formando una red luminosa que flotaba sobre la multitud como un techo de energía. El build-up de Energy empezaba a tomar forma y las pantallas LED mostraban ahora una tormenta digital de partículas luminosas elevándose hacia el cielo, como si el escenario estuviera liberando pura energía hacia la noche de Perth. Entonces, Neytan giró lentamente el filtro del DJM-900 Nexus; el bajo comenzó a desaparecer poco a poco y el sonido se volvió más ligero y más tenso, algo que la multitud sintió inmediatamente.

¡SE VIENE!

¡EL DROP!

¡VAMOS!

¡NO LO SUELTES!

Las luces empezaron a parpadear con mayor intensidad, sincronizadas con los hi-hats que aceleraban cada vez más, mientras las cámaras aéreas giraban lentamente sobre el campo capturando el momento desde arriba, donde el público parecía una masa gigantesca de movimiento constante. Entonces, Neytan bajó el fader ligeramente y la música quedó suspendida en el aire, dejando que solo los hi-hats corrieran como una cuenta regresiva invisible.

El público gritaba cada vez más fuerte.

¡VAMOS!

¡AHORA!

¡SUÉLTALO!

Neytan levantó una mano y la multitud entera la levantó con él. Pasó un segundo, dos segundos, tres segundos, y entonces empujó el fader hacia arriba: el drop de Energy explotó con una potencia brutal, haciendo vibrar todo el campo del festival. Las luces del escenario estallaron en azul, blanco y rojo mientras los cañones de humo disparaban columnas gigantes que se elevaban varios metros sobre la cabina, haciendo que el público saltara al mismo tiempo.

Miles de voces gritaron.

¡WOOOOOOOO!

¡DALE!

¡MARSHMELLO!

¡ESTO ES UNA LOCURA!

Las pantallas LED mostraban explosiones digitales expandiéndose en todas direcciones como ondas de choque luminosas, mientras los láseres verdes atravesaban el humo creando un techo brillante sobre toda la multitud. Neytan movía los controles con precisión absoluta: giró el knob de resonancia del sintetizador principal para hacer el sonido más agresivo y aplicó un delay corto que hacía rebotar algunas notas por todo el sistema de sonido del festival. El público estaba completamente desatado; algunas personas giraban sobre sí mismas mientras bailaban, otras saltaban con los brazos abiertos mirando hacia el escenario y un grupo cerca del centro formó un pequeño circle pit, girando mientras el bajo golpeaba con fuerza. Las cámaras aéreas captaban el momento, mostrando desde arriba un campo entero convertido en un mar de energía en movimiento constante, justo cuando Neytan levantó nuevamente su brazo.

El público comenzó a corear con fuerza.

¡MARSHMELLO!

¡MARSHMELLO!

¡MARSHMELLO!

Las luces seguían girando y el humo flotaba sobre el escenario mientras las pantallas LED lanzaban visuales de energía digital que pulsaban con cada golpe del bajo. El track continuaba creciendo, cada vez más alto, más fuerte y más intenso; la noche del Future Music Festival seguía elevándose mientras miles de personas saltaban, gritaban y bailaban bajo un cielo iluminado por láseres, humo y luz, haciendo que todo el recinto vibrara como un único corazón gigantesco sincronizado con la música.

Las pantallas LED gigantes que cubrían todo el fondo del escenario comenzaron a cambiar lentamente. Los visuales anteriores se disolvieron como si se fragmentaran en miles de partículas digitales que flotaban hacia arriba, elevándose como polvo de luz en medio de la noche. Poco a poco ese mar de partículas luminosas empezó a reorganizarse hasta formar un nuevo paisaje visual: un horizonte futurista que parecía infinito, iluminado por estrellas digitales que brillaban con un resplandor suave. Sobre esa superficie aparecieron siluetas humanas hechas completamente de luz, caminando lentamente sobre un suelo brillante que reflejaba el universo entero como si fuera un espejo cósmico. El público observaba hipnotizado aquel nuevo escenario visual que parecía transportar el festival a otro mundo.

En la cabina, Neytan permanecía concentrado. Sus manos descansaban sobre los controles del Pioneer DJM-900 Nexus y los Pioneer CDJ-2000, mientras su MacBook Pro mostraba la siguiente pista preparada para entrar. El casco blanco reflejaba cada destello de las pantallas LED, convirtiéndose en una superficie brillante donde se mezclaban los colores del espectáculo. Frente a él se extendía el inmenso campo del Future Music Festival, celebrado esa noche en el Claremont Showground, donde miles de personas esperaban el siguiente momento épico del set.

Neytan movió con suavidad uno de los faders del DJM-900 Nexus. El volumen del ambiente bajó apenas lo suficiente para crear expectativa. Ese pequeño cambio fue suficiente para que la multitud lo sintiera inmediatamente. Un murmullo recorrió todo el campo como una ola de anticipación.

¡OOOH!

¡SE VIENE!

¡OTRA MÁS!

Las cámaras aéreas comenzaron a descender lentamente capturando la reacción del público desde arriba. Desde esa perspectiva el festival parecía un océano humano infinito iluminado por miles de destellos de luz que se movían al ritmo del espectáculo.

Entonces ocurrió.

Los primeros acordes de Mortals comenzaron a sonar.

El sonido entró suave, melódico, con una atmósfera amplia que parecía flotar sobre la multitud. No era un golpe agresivo sino una sensación expansiva que envolvía lentamente todo el recinto. Era como si la música se deslizara sobre el aire nocturno de Perth creando una capa invisible que abrazaba a cada persona presente.

Las pantallas LED respondieron inmediatamente.

Las figuras humanas de luz comenzaron a elevarse lentamente hacia el cielo digital, flotando como si fueran espíritus de energía ascendiendo hacia una nueva dimensión. El horizonte brillante detrás de ellas comenzó a abrirse mostrando galaxias digitales que giraban lentamente.

El público reaccionó en segundos.

¡OOOOOOH!

¡MORTALS!

¡DALE!

Miles de teléfonos se levantaron al mismo tiempo para grabar el momento. Pequeños rectángulos de luz blanca aparecieron por todo el campo mientras la multitud intentaba capturar aquel instante.

Neytan colocó su mano derecha sobre el jog wheel de uno de los CDJ-2000 y ajustó el tempo con precisión absoluta. Su otra mano giró lentamente un knob del ecualizador del DJM-900 Nexus, abriendo ligeramente las frecuencias medias para que la melodía se expandiera con mayor claridad.

El resultado fue inmediato.

La música comenzó a sentirse más amplia, más profunda, más envolvente.

Las luces del escenario reaccionaron al instante. Proyectores montados sobre enormes estructuras metálicas comenzaron a girar lentamente lanzando rayos de luz azul eléctrico, púrpura y blanco brillante que atravesaban el humo que empezaba a salir desde los cañones laterales.

Aquí tienes el texto unificado en un solo párrafo fluido:

El humo ascendía formando columnas suaves que capturaban la luz y la convertían en estructuras flotantes mientras, desde arriba, las cámaras aéreas mostraban un espectáculo impresionante: el escenario iluminado como una estrella gigantesca y miles de personas moviéndose bajo ese resplandor. El público ya estaba completamente conectado con la canción; algunas personas saltaban lentamente siguiendo el ritmo, otras levantaban las manos moviéndolas de un lado a otro mientras cantaban la melodía y, desde la cabina, Neytan levantó una mano por encima de los controles provocando una reacción instantánea.

Miles de manos se elevaron en el aire.

¡HEY!

¡HEY!

¡HEY!

Cada golpe de batería ahora estaba acompañado por un grito colectivo que recorría todo el campo, mientras las pantallas LED cambiaban nuevamente para mostrar un universo lleno de estrellas digitales girando alrededor de un planeta brillante que pulsaba al ritmo del bajo. El build-up comenzaba a crecer con la aparición de los hi-hats y las percusiones, que añadieron nuevas capas rítmicas mientras la energía del público empezaba a subir. Entonces, Neytan giró lentamente el filtro del DJM-900 Nexus y el sonido comenzó a volverse más ligero y más tenso, como si la música estuviera conteniendo su propia explosión, algo que el público sintió inmediatamente.

¡SE VIENE!

¡EL DROP!

¡VAMOS!

¡NO LO SUELTES!

Las luces comenzaron a parparer cada vez más rápido mientras los láseres verdes se activaban, cruzando el cielo del festival y formando una red luminosa sobre la multitud. Las cámaras aéreas descendieron un poco más, capturando la reacción del público desde un ángulo más cercano justo cuando Neytan bajó ligeramente el fader; la música quedó suspendida y solo algunos elementos de la melodía flotaban en el aire mientras la tensión crecía. Tras un segundo, dos segundos y tres segundos, Neytan empujó el fader hacia arriba y el drop explotó: el bajo golpeó con una potencia enorme que hizo vibrar todo el campo del festival, las luces estallaron en una mezcla de azul, blanco y dorado, y los cañones de humo dispararon columnas gigantes que se elevaron varios metros sobre el escenario mientras el público saltaba al mismo tiempo.

¡WOOOOOOOO!

¡ESTO ES BRUTAL!

¡DALE MARSHMELLO!

¡NO PAREN!

Las pantallas LED mostraban enormes olas de energía digital expandiéndose por el universo visual mientras miles de personas bailaban sin parar; algunos fans giraban sobre sí mismos y otros levantaban los brazos mirando hacia el escenario mientras gritaban, todo bajo la mirada de las cámaras aéreas que captaban una masa humana moviéndose como un solo organismo gigante. Neytan seguía moviendo los controles con precisión absoluta, girando el knob de resonancia del sintetizador principal para que el sonido se volviera más brillante y activando un efecto de eco corto desde el DJM-900 Nexus que hacía rebotar las notas por todo el sistema de sonido del festival.

La canción seguía avanzando, la energía crecía y las luces cambiaban constantemente de azul a púrpura, blanco y rojo, mientras el humo flotaba sobre el escenario creando una atmósfera casi irreal. La cámara aérea giró alrededor mostrando el espectáculo completo el escenario brillante, los láseres atravesando el cielo y miles de personas saltando al unísono justo cuando el ritmo comenzó a cambiar ligeramente y las pantallas mostraron siluetas de luz caminando sobre un paisaje digital infinito. Esto llevó a toda la multitud a cantar la melodía con emoción al unísono justo cuando la canción llegó a su punto medio.

Stranded in the open

Dried out tears of sorrow

Lacking all emotion

Staring down the barrel

Waiting for the final gates to open

To a new tomorrow

Moving with the motion

Following the light that sets me free

El sonido de miles de voces cantando juntas llenó el aire del festival, como si toda la multitud se hubiera convertido en un coro gigantesco. Desde la cabina, Neytan levantó ambas manos animando a la gente a seguir cantando, mientras las luces iluminaban completamente al público. Desde arriba, la cámara aérea mostraba una escena impresionante: miles de personas con los brazos levantados cantando al unísono bajo un cielo lleno de láseres y humo.

La canción comenzó a construir nuevamente su energía a medida que las percusiones regresaron y el bajo empezó a crecer otra vez. Neytan volvió a los controles preparando el siguiente build-up, moviéndose con calma y precisión mientras la estructura rítmica se solidificaba bajo sus pies, devolviendo el pulso bailable al recinto.

Giró lentamente el filtro y aumentó ligeramente el volumen, provocando que las pantallas LED comenzaran a mostrar nuevamente explosiones de energía digital expandiéndose por el universo visual. La tensión en el ambiente era palpable y el público, sintiendo la inminente explosión del sonido, gritaba cada vez más fuerte.

¡VAMOS!

¡OTRO DROP!

¡MÁS!

Las luces giraban cada vez más rápido y el humo seguía elevándose hacia el cielo nocturno, creando una atmósfera de anticipación absoluta. Mientras tanto, las cámaras aéreas se alejaban lentamente, capturando desde las alturas la magnitud del festival completo y el movimiento incesante de la multitud.

Entonces, el segundo drop llegó con una explosión de sonido aún más poderosa que la primera, sacudiendo cada rincón del recinto. En ese instante, las luces estallaron en todos los colores posibles, bañando el escenario en un caos cromático deslumbrante.

Los láseres cruzaban el cielo del festival como rayos de energía pura mientras el público saltaba sin parar, entregado totalmente al ritmo. En medio del estruendo y la euforia, miles de voces se unieron en un solo clamor, gritando el nombre de Marshmello con una fuerza que parecía hacer vibrar la tierra misma.

¡MARSHMELLO!

¡MARSHMELLO!

¡MARSHMELLO!

Desde la cabina, Neytan seguía moviendo los controles con precisión absoluta, operando el equipo como una extensión de sí mismo mientras el ritmo dominaba cada rincón del recinto.

Las pantallas LED brillaban con una intensidad hipnótica y las luces giraban sin descanso, cortando la oscuridad con destellos que seguían el compás de la música.

El humo flotaba pesadamente sobre el escenario, creando un ambiente casi onírico donde la energía del público parecía infinita y el aire se sentía cargado de pura electricidad.

We’ll Meet Again comenzó a sonar en el sistema de sonido del escenario con un acorde profundo y melódico que se expandió inmediatamente por todo el recinto del Future Music Festival en el Claremont Showground. La mezcla inicial fue delicada pero clara: un pad atmosférico flotando sobre un kick suave que marcaba el ritmo con calma, envolviendo el espacio con un tono nostálgico y expansivo. El sonido parecía viajar por el aire nocturno de Perth como una ola suave que poco a poco abrazaba a cada persona presente en el campo del festival.

Las pantallas LED gigantes detrás de la cabina comenzaron a transformarse lentamente. El cielo digital que antes dominaba el escenario cambió a un paisaje más cálido: nubes suaves iluminadas por tonos dorados, anaranjados y blancos que se movían lentamente como si el tiempo mismo se hubiera ralentizado para acompañar la atmósfera de la canción.

El público reaccionó de inmediato. Miles de personas comenzaron a balancear el cuerpo siguiendo el ritmo suave del track. Algunas levantaban las manos, otras abrazaban a sus amigos mientras cantaban, y muchas más levantaban sus teléfonos para grabar el momento. Pequeñas luces blancas aparecieron por todo el campo mientras los fans enfocaban la cabina y las pantallas gigantes para capturar aquel instante.

En la cabina, Neytan estaba completamente concentrado sobre los controles. Frente a él brillaban los Pioneer CDJ-2000 y el Pioneer DJM-900 Nexus, conectados a su MacBook Pro donde la pista se mostraba perfectamente alineada. Su mano derecha giró suavemente uno de los knobs del mezclador ajustando el filtro del pad principal, mientras su mano izquierda deslizaba lentamente el fader del canal equilibrando el volumen de los elementos de la mezcla para mantener la atmósfera limpia y clara.

Cada pequeño movimiento hacía que los sintetizadores se expandieran más en el espacio sonoro. El bajo permanecía presente pero nunca agresivo, dejando que la melodía dominara la sensación del momento.

El casco blanco reflejaba los rayos de luz dorados que comenzaban a recorrer el escenario. Neytan levantó lentamente su mano derecha hacia el público, animando a todos a levantar los brazos.

La reacción fue inmediata.

Miles de manos se elevaron en el aire.

¡MARSHMELLO!

¡MARSHMELLO!

¡MARSHMELLO!

Las luces comenzaron a girar sobre el público en círculos amplios, mientras los cañones de humo lanzaban ráfagas suaves hacia los lados del escenario. El humo ascendía lentamente capturando la luz y formando columnas luminosas que parecían flotar sobre la multitud.

En la pantalla gigante apareció la primera línea de la letra.

Suddenly, you’re nowhere to be found

I turn around and everything has changed

Looking for a way to work it out

I’m trying to find some peace to navigate

The oak tree where I met you

And the writing on the statue

I still remember every word you said

I’m not a soldier but I’m fighting

Can you hear me through the silence?

I won’t give up ‘cause there will be a day

We’ll meet again

We’ll meet again

El público comenzó a cantar inmediatamente.

Miles de voces se mezclaron con la música creando un coro gigante que resonaba por todo el recinto. Algunas personas cantaban con emoción levantando los brazos, mientras otras seguían grabando con sus teléfonos intentando capturar cada segundo del momento.

Desde arriba, las cámaras aéreas del festival se movían lentamente sobre la multitud mostrando un espectáculo impresionante: miles de personas cantando juntas bajo un cielo de luces doradas y humo flotando suavemente.

Neytan volvió a los controles.

Giró lentamente el filtro del DJM-900 Nexus permitiendo que los sintetizadores se abrieran más en la mezcla. Luego presionó un botón de efectos aplicando un eco corto sobre la voz, haciendo que las notas parecieran flotar por encima del público.

La canción seguía creciendo.

Los hi-hats comenzaron a aparecer gradualmente aportando un ritmo más definido. Los pads y arpegios brillaban con un tono cálido que llenaba todo el espacio.

El público seguía cantando mientras se balanceaba con la música.

Algunas personas saltaban suavemente.

Otras levantaban las manos moviéndolas de un lado a otro.

Neytan levantó nuevamente una mano desde la cabina.

¡HEY!

¡HEY!

¡HEY!

Cada golpe del kick era acompañado por el grito de miles de personas.

Las pantallas LED comenzaron a mostrar un nuevo visual: ondas de luz dorada que viajaban lentamente por un cielo digital lleno de estrellas.

El track continuaba avanzando hacia su parte central.

Neytan colocó su mano sobre el jog wheel del CDJ-2000 ajustando el tempo con precisión milimétrica. Luego giró lentamente el filtro creando un pequeño momento de tensión en la mezcla.

La música se volvió más ligera.

Más atmosférica.

La multitud lo sintió inmediatamente.

Cuando la canción llegó a la mitad, apareció la segunda línea.

Everything we wanted turned to gold (turned to gold)

The path we chose, the future on our side

Never thought I’d do this on my own (on my own)

But now I wield the sword you left behind

The oak tree where I met you

And the writing on the statue

I still remember every word you said

I’m not a soldier but I’m fighting

Can you hear me through the silence?

I won’t give up ‘cause there will be a day

We’ll meet again

We’ll meet again

El público cantó con más fuerza, haciendo que miles de voces resonaran al mismo tiempo y crearan un eco impresionante que se mezclaba perfectamente con la música. Desde lo alto, Neytan levantó ambas manos sobre la cabina animando a la gente con un grito ¡CANTEN!, a lo que la multitud respondió con un rugido gigantesco de pura euforia.

En el campo, la escena era vibrante: algunas personas saltaban abrazando a sus amigos mientras otras grababan y cantaban simultáneamente. Las cámaras aéreas descendieron para capturar los rostros iluminados por las luces azul, dorado, blanco y púrpura que giraban lentamente, mientras el humo flotaba sobre el escenario creando una atmósfera casi irreal.

Neytan regresó a los controles para preparar el siguiente gran momento de la canción. Con precisión, giró un knob aumentando ligeramente el volumen del bajo y aplicó un delay sutil a la melodía principal, permitiendo que el sonido comenzara a expandirse nuevamente por todo el recinto.

La energía del público empezaba a crecer otra vez.

¡VAMOS!

¡MARSHMELLO!

¡DALE!

Las pantallas LED mostraban ahora un cielo digital donde las nubes doradas se abrían revelando una galaxia brillante.

El ritmo comenzó a subir nuevamente.

Las percusiones regresaron con más fuerza.

Las luces comenzaron a moverse con mayor velocidad.

Los láseres azules y dorados se activaron atravesando el cielo del festival como líneas de energía.

Neytan levantó una mano señalando al público.

Miles de personas levantaron los brazos con él.

La canción se acercaba a su final.

El momento más emocional del track comenzaba a formarse.

Neytan giró lentamente el filtro del DJM-900 Nexus abriendo completamente los sintetizadores.

La melodía se expandió llenando todo el espacio sonoro.

En ese instante apareció la última línea.

Dark for the sunrise

Clouds for a blue sky

Space for the travelling star

Strong from the inside

You’re still my life-line

I feel you wherever you are

The oak tree where I met you

And the writing on the statue

I still remember every word you said

I’m not a soldier but I’m fighting

Can you hear me through the silence?

I won’t give up ‘cause there will be a day

We’ll meet again

We’ll meet again

We’ll meet again

El público cantó con todas sus fuerzas.

Miles de voces resonaron juntas bajo el cielo iluminado por láseres y humo.

Algunas personas levantaban sus teléfonos grabando el momento.

Otras simplemente cantaban con los ojos cerrados disfrutando la emoción de la canción.

Neytan levantó ambas manos por encima de la cabina animando a todos a cantar una última vez.

¡VAMOS!

El público respondió con un rugido ensordecedor.

¡MARSHMELLO!

¡MARSHMELLO!

¡MARSHMELLO!

Las luces giraban en patrones circulares perfectos, barriendo el campo con destellos rítmicos, mientras los cañones de humo disparaban columnas suaves que se elevaban hacia el cielo. En el fondo, las pantallas LED mostraban un firmamento digital iluminado por estrellas doradas que palpitaban con una cadencia hipnótica, creando un lienzo de luz que envolvía toda la estructura del escenario.

Finalmente, el kick aquel pulso constante que había guiado el ritmo de miles de corazones comenzó a desaparecer de forma lenta y deliberada, dejando espacio a las frecuencias más altas. Los sintetizadores se desvanecieron gradualmente en un eco prolongado y etéreo que flotó por todo el recinto, expandiéndose como una onda de energía que se negaba a extinguirse del todo.

Durante un instante, el Future Music Festival quedó sumergido en un silencio absoluto; un silencio breve pero increíblemente poderoso que pareció congelar el tiempo en el Claremont Showground. En esa fracción de segundo, la tensión acumulada y la música se fundieron en un vacío emocional donde solo existía la conexión entre el DJ y su público.

Neytan bajó lentamente las manos, apartándolas de los controles con un gesto de calma, mientras terminaba de ajustar los últimos efectos en el mezclador para sellar la transición. A pesar de la ausencia de música, el aire seguía vibrando con la energía de la multitud, que continuaba gritando y aplaudiendo con una fuerza ensordecedora en señal de gratitud.

La cabina estaba en silencio momentáneo, el aire cargado de anticipación mientras Neytan miraba fijamente los controles frente a él. Los Pioneer CDJ-2000 y el DJM-900 Nexus estaban listos, conectados a su MacBook Pro, donde la pista “Turn It Up” esperaba, alineada y lista para estallar en el escenario principal del Future Music Festival en Perth. Las pantallas LED gigantes del fondo del escenario ya mostraban un cielo digital en tonos azul eléctrico y púrpura, con partículas de luz flotando suavemente como polvo cósmico que parecía bailar al ritmo de la expectativa.

El público, miles de personas frente al escenario, podía sentir la tensión en el aire. Algunos levantaban las manos anticipando la entrada del track, otros grababan con sus teléfonos cada segundo de esa espera. El humo comenzaba a salir suavemente de los cañones laterales, ascendiendo como columnas que atrapaban la luz, creando un ambiente que parecía suspendido en el tiempo. Las cámaras aéreas comenzaron a moverse sobre la multitud, captando desde arriba la inmensidad del campo lleno de energía contenida, brazos levantados, teléfonos brillando, y un mar humano que parecía listo para explotar.

Neytan ajustó suavemente uno de los knobs del DJM-900 Nexus, afinando el filtro principal de la pista. Con un leve giro, el pad principal comenzó a expandirse en la mezcla, llenando el aire con una sensación de anticipación creciente. La mano izquierda deslizó el fader del canal para equilibrar el volumen del bajo y los sintetizadores. Cada movimiento era calculado, preciso, casi imperceptible para el público, pero esencial para que el track entrara con fuerza en el momento exacto.

El primer golpe de percusión emergió del sistema de sonido como un disparo seco que recorrió todo el campo. El bajo profundo y constante resonaba en el suelo del festival, transmitiendo vibración física a cada persona presente. Las pantallas LED comenzaron a cambiar visuales: ahora un horizonte futurista se desplegaba, con estructuras luminosas que giraban lentamente y corrientes de energía que ascendían hacia el cielo digital, reflejando la energía del track en imágenes abstractas que capturaban la atención de todos.

El público reaccionó inmediatamente: gritos, saltos y aplausos se mezclaban con la vibración del bajo. ¡DALE! ¡TURN IT UP! ¡VAMOS! ¡MARSHMELLO! se escuchaba a través del campo mientras miles de manos se levantaban al unísono. Algunos grababan, otros simplemente se dejaban llevar, balanceándose al ritmo del beat que comenzaba a crecer en intensidad.

Neytan giró otro knob del CDJ-2000, ajustando el tempo con precisión. La melodía de la pista comenzó a expandirse, capas de sintetizadores flotando sobre el bajo constante, mientras los hi-hats empezaban a construir un patrón rítmico que aceleraba lentamente. Desde la cabina, Neytan levantó ambas manos, animando al público a saltar y gritar. La reacción fue instantánea. Miles de manos se elevaron como un bosque humano en movimiento, siguiendo cada gesto de Neytan mientras las luces giraban sobre ellos en círculos amplios, proyectando rayos azul eléctrico, blanco brillante y dorado.

A medida que el track avanzaba, Neytan comenzó a manipular los filtros del DJM-900 Nexus, cerrando ligeramente los sintetizadores para crear un momento de tensión que mantenía a la multitud al borde del clímax. Los visuales en las pantallas LED respondieron: las columnas de energía digital comenzaron a comprimirse y vibrar, creando un efecto de respiración cósmica que sincronizaba perfectamente con el ritmo creciente.

El humo de los cañones se intensificó, formando nubes densas que captaban los rayos de luz de los proyectores, creando esculturas de luz flotantes sobre la multitud. Los láseres verdes y azules cruzaban el cielo, formando una red luminosa que se expandía sobre toda la audiencia, mientras las cámaras aéreas descendían lentamente para mostrar desde arriba cómo el público saltaba y cantaba cada golpe del beat, grabando con sus teléfonos el momento épico.

Neytan aplicó un leve delay sobre el sintetizador principal, haciendo que algunas notas rebotaran en el espacio y llenaran todo el campo con una sensación envolvente. Luego presionó un botón para aplicar un efecto de resonancia que elevó la intensidad de los acordes. La multitud reaccionó con gritos y saltos aún más fuertes. Algunos comenzaron a girar sobre sí mismos, formando pequeños círculos, mientras otros levantaban los brazos y cantaban el nombre de Marshmello.

La tensión se acumuló. El bajo desapareció momentáneamente dejando solo hi-hats y pads melódicos flotando. El público contuvo la respiración. Los visuales se centraron en explosiones de partículas doradas ascendiendo por las pantallas LED, reflejando la energía que estaba por llegar. Neytan bajó ligeramente el fader, dejando un espacio silencioso apenas perceptible, aumentando la expectativa.

¡SE VIENE! ¡EL DROP! ¡VAMOS! ¡NO LO SUELTES!  gritaron miles.

Entonces Neytan empujó el fader hacia arriba y el primer drop explotó. El bajo golpeó con fuerza, haciendo vibrar el suelo del festival. Las luces del escenario estallaron en azul eléctrico, blanco brillante y dorado, mientras los cañones de humo disparaban columnas gigantes hacia el cielo. La multitud saltó al unísono, gritando y levantando las manos. Miles de teléfonos brillaban mientras grababan el momento. Las cámaras aéreas captaron la magnitud del evento desde lo alto: un mar de gente moviéndose como un solo organismo gigante.

Neytan giró los knobs de resonancia y aplicó un efecto de eco sobre algunos sintetizadores, haciendo que ciertas notas rebotaran por todo el campo de sonido. La energía de la audiencia se elevaba al máximo; cada salto, cada grito y cada aplauso se sincronizaba con el ritmo de la canción, creando una conexión eléctrica entre el DJ y el público.

Con el primer drop en pleno apogeo, Neytan no descansó un momento. Ajustó los filtros de los sintetizadores, cerrando y abriendo ligeramente para crear olas de tensión y liberación. El humo comenzó a ascender formando columnas densas, mientras los rayos láser cruzaban el cielo creando patrones geométricos que se sincronizaban con cada golpe del bajo.

Las pantallas LED mostraban ahora estructuras de energía que giraban en espirales ascendentes, mezclando tonos azul eléctrico, blanco y púrpura. La multitud seguía saltando y cantando, algunos grabando, otros simplemente disfrutando el momento, con los brazos levantados y los cuerpos moviéndose al unísono.

Neytan giró un knob aplicando un filtro de paso alto, dejando que el bajo desapareciera temporalmente y dejando solo los sintetizadores flotando. Los hi-hats comenzaron a acelerar. La tensión crecía mientras el público gritaba: ¡OTRO DROP! ¡VAMOS! ¡TURN IT UP!

El segundo build-up estaba listo para explotar. Las luces comenzaron a parpadear con mayor velocidad, los láseres verdes y azules cortaban el humo en haces finos, y las cámaras aéreas se acercaban mostrando la intensidad de la multitud: miles de brazos levantados, personas saltando, gritando y grabando.

Neytan levantó ambas manos desde la cabina, animando al público a saltar y gritar mientras presionaba los pads del mezclador para activar efectos de delay y reverb. El segundo drop explotó con más fuerza que el primero. El bajo retumbaba en el suelo, mientras las luces estallaban en combinaciones de azul, dorado y blanco. Los cañones de humo disparaban columnas gigantes que se mezclaban con los láseres y proyectores creando un espectáculo visual épico.

El público saltaba sin parar. Miles de voces gritaban el nombre de Marshmello y cantaban junto con la energía de la pista. Las cámaras aéreas giraban lentamente mostrando desde arriba un mar humano completamente sincronizado con el ritmo, como si todos fueran una sola entidad moviéndose al compás de la música.

Neytan ajustaba los knobs con precisión, aplicando cortes de frecuencia temporales, aumentando la resonancia y extendiendo el delay para que ciertas notas flotaran por todo el festival. Las pantallas LED mostraban ahora explosiones de energía digital ascendiendo hacia el cielo, mientras el humo capturaba cada rayo de luz creando esculturas luminosas flotantes sobre la audiencia.

La canción se mantuvo en su clímax mientras cada elemento de la mezcla, luces, láseres y efectos se coordinaban perfectamente. El público cantaba, gritaba y saltaba, algunos grabando el momento, otros simplemente dejándose llevar por la intensidad del track, mientras Neytan levantaba las manos y sonreía tras su casco blanco, completamente conectado con la energía de la multitud.

La cabina estaba iluminada por el resplandor de los LED que cubrían todo el escenario, reflejándose en el casco blanco de Neytan mientras miraba fijamente los Pioneer CDJ‑2000, el DJM‑900 Nexus y la pantalla de su MacBook Pro, donde la pista “Link” estaba cargada y lista, esperando un solo toque para comenzar a fluir por todo el festival. Las pantallas LED gigantes detrás de él mostraban un cielo digital en movimiento, lleno de nubes doradas y partículas luminosas que flotaban lentamente, girando y transformándose como si tuvieran vida propia. Cada pequeño destello estaba sincronizado con los elementos de la mezcla que Neytan estaba preparando, ajustando suavemente filtros, volúmenes y efectos mientras sentía cómo el público frente a él contenía la respiración.

Miles de personas frente al escenario miraban fijamente, algunos grabando con sus teléfonos, otros balanceando el cuerpo mientras el aire vibraba ligeramente por la anticipación. El humo de los cañones laterales comenzaba a ascender formando columnas que atrapaban la luz de los proyectores, creando un efecto de niebla dorada y azul eléctrico que envolvía todo el espacio. Las cámaras aéreas flotaban sobre la multitud, capturando desde arriba la inmensidad del público y los brazos levantados mientras la tensión crecía lentamente. Neytan movió un pequeño knob del Nexus, ajustando el filtro principal, y deslizó el fader del canal derecho para equilibrar el bajo y la percusión que pronto entrarían, preparando el terreno para que la pista estallara.

El primer golpe de percusión emergió limpio y profundo, resonando en el suelo del festival y haciendo que miles de cuerpos vibraran al unísono. El bajo comenzó a crecer lentamente, firme y constante, transmitiendo una energía física que recorría el campo y hacía temblar los pies de los asistentes. Las pantallas LED respondieron de inmediato: líneas de energía azul y dorada se elevaron desde la base de la pantalla hacia arriba, conectándose en formas geométricas que giraban y vibraban al ritmo del track.

Neytan giró uno de los jog wheels con precisión, ajustando mínimamente el tempo para que el groove flotara perfectamente en el espacio. La mano izquierda deslizaba el fader de volumen, equilibrando cada capa del track, mientras la derecha aplicaba un filtro progresivo sobre los sintetizadores, haciendo que el sonido flotara en el aire y llenara todo el recinto. Levantó una mano hacia el público, señalando con un gesto que subieran los brazos y se conectaran con la energía del track. La reacción fue instantánea: miles de manos se levantaron, los gritos y saltos se combinaron con la vibración del bajo, y algunos del público empezaron a grabar con sus teléfonos, enfocando tanto la cabina como las pantallas LED que mostraban explosiones digitales ascendiendo hacia el cielo.

Con la pista en marcha, Neytan empezó a jugar con los efectos de resonancia y delay. Giró un knob para aumentar la claridad de los sintetizadores mientras aplicaba un eco corto a ciertas notas, haciendo que flotaran sobre la multitud como ondas de energía que se expandían por todo el campo. Los hi-hats comenzaron a aparecer, creando capas rítmicas que se entrelazaban con el bajo y los pads melódicos, aumentando la sensación de movimiento.

Las luces giraban en círculos amplios sobre el público, lanzando rayos de azul eléctrico, púrpura y blanco brillante que atravesaban el humo denso. Las pantallas LED mostraban ahora estructuras tridimensionales hechas de partículas de luz que ascendían y giraban, respondiendo a cada cambio de Neytan en los controles. Cada gesto suyo: un giro de knob, un deslizamiento de fader, un toque sobre el pad, tenía un efecto inmediato en la mezcla y en cómo el público percibía la música.

Neytan levantó ambas manos animando a la multitud, que respondió levantando los brazos y gritando. ¡LINK! ¡TURN IT UP! ¡DALE! ¡NO PAREN! resonaba por todo el festival. Los cañones de humo lanzaban ráfagas que se combinaban con los rayos de luz y los láseres verdes formando redes sobre el público. La cámara aérea captaba todo desde lo alto: la multitud saltando, gritando y grabando, mientras los LED mostraban patrones que parecían danzar junto con cada pulso de la música.

El build-up alcanzó su punto máximo. Neytan bajó ligeramente el fader para crear un espacio silencioso, dejando solo algunos pads flotando con ecos, mientras las pantallas LED mostraban explosiones de energía ascendiendo desde la base hacia el cielo digital. El público contuvo el aire. Los brazos se elevaron, los gritos se hicieron más fuertes.

¡SE VIENE! ¡EL DROP! ¡VAMOS! ¡NO LO SUELTES!

Entonces, Neytan empujó el fader hacia arriba. El primer drop explotó con fuerza. El bajo golpeó con potencia física, haciendo vibrar el suelo, mientras los sintetizadores se expandían en el aire y las luces estallaban en azul, blanco y dorado. Las columnas de humo alcanzaron varios metros, y los láseres verdes y azules cruzaban el cielo, formando una red luminosa sobre el público. Miles de manos se levantaron y saltaron al unísono, algunos grabando con teléfonos, otros cantando, gritando y moviéndose como un solo organismo gigante.

Neytan no paraba: giraba los knobs de resonancia, aplicaba efectos de delay y reverb, y ajustaba filtros de frecuencia para resaltar ciertos sonidos. Cada cambio suyo era como un diálogo con el público, que respondía inmediatamente a cada gesto. Algunos giraban sobre sí mismos formando pequeños circle pits, otros levantaban los brazos mirando al escenario, y la energía del campo era casi tangible, como una ola que subía y bajaba con cada golpe del bajo.

Tras el primer drop, Neytan comenzó a desarrollar la segunda fase de la canción. Aplicó un filtro progresivo que cerró ligeramente los sintetizadores, aumentando la tensión y preparando el segundo drop. Los hi-hats aceleraban, las percusiones añadían capas rítmicas, y el bajo volvía a hacerse sentir como un pulso constante que recorría todo el recinto. Las pantallas LED mostraban ahora columnas de energía girando en espiral, mezclando azul eléctrico, púrpura y blanco brillante, sincronizadas con cada giro y movimiento de Neytan.

El humo se intensificó formando esculturas densas que atrapaban los rayos de luz de los proyectores y láseres, creando un efecto visual tridimensional sobre la multitud. Neytan ajustó los efectos de delay y reverb sobre los pads melódicos, haciendo que las notas flotaran y se extendieran por todo el festival. Levantó ambas manos animando a la multitud a cantar, saltar y gritar mientras el build-up crecía. La reacción fue inmediata: gritos de emoción, manos levantadas, teléfonos grabando, y una masa humana completamente sincronizada con la música.

El segundo drop llegó. Neytan presionó simultáneamente los pads de efectos, activando un reverb prolongado y un delay que hacía que cada golpe del bajo retumbara por todo el recinto. El público saltaba sin parar, gritando el nombre de Marshmello y cantando junto con los sintetizadores. Las pantallas LED mostraban explosiones digitales de partículas que ascendían hacia el cielo, mientras los láseres verdes y azules cortaban el humo formando columnas de luz que se expandían sobre toda la audiencia.

Neytan seguía moviendo los controles: filtros, faders, resonancias y efectos sincronizados con cada golpe de percusión y cada frase de la melodía. Cada gesto suyo provocaba reacciones inmediatas: saltos, gritos, aplausos y cantos colectivos. La cámara aérea giraba mostrando desde arriba la magnitud de la escena: un mar humano vibrando al unísono con la música, un océano de brazos levantados, algunos grabando, otros simplemente entregándose a la energía de la pista.

La canción mantuvo su clímax mientras Neytan aplicaba pequeños cortes de frecuencia y manipulaba efectos de eco sobre los sintetizadores, elevando la intensidad emocional. Las luces giraban en círculos amplios, el humo se movía con la energía del track, y los LED mostraban un horizonte digital lleno de columnas de luz y partículas ascendiendo hacia el cielo. La multitud cantaba, gritaba y bailaba, algunos grabando con sus teléfonos, otros saltando sin parar, mientras Neytan levantaba las manos animando a todos a seguir.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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