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MARSHMELLO - Capítulo 53

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Capítulo 53: Capitulo 49

22 de marzo de 2012 — Miami, Estados Unidos — 11:34 a. m.

El sol caía con fuerza sobre las calles de Miami, no de manera sofocante todavía, pero sí con esa intensidad brillante que hacía que todo pareciera más vivo, más nítido, como si cada color estuviera ligeramente elevado por la luz que lo cubría, y en medio de ese movimiento constante, entre autos que pasaban con calma, turistas que se detenían a mirar escaparates y locales que caminaban con la naturalidad de quien ya conoce cada rincón de la ciudad, se encontraba Neytan avanzando solo, sin compañía esta vez, con un paso tranquilo, sin prisa, casi como si no tuviera un destino fijo más allá de simplemente recorrer, observar y estar ahí, presente en un lugar que, aunque había visto antes desde la comodidad de un auto o desde la distancia de agendas organizadas, ahora se desplegaba frente a él de una forma completamente distinta, más cercana, más real.

Vestía de manera simple, sin nada que llamara la atención, una camiseta ligera, pantalón cómodo y zapatillas discretas, todo elegido con intención aunque pareciera casual, porque sabía perfectamente que mientras más desapercibido pasara, más libertad tendría para moverse sin interrupciones, sin miradas prolongadas, sin esa sensación constante de ser observado, y lo cierto era que lo había logrado, porque a diferencia del escenario, de las luces, del casco que definía su identidad frente a miles de personas, ahí era solo alguien más caminando bajo el sol de Miami, alguien que podía detenerse si quería, girar en cualquier esquina, observar sin ser observado de vuelta, y eso, aunque no lo dijera, tenía un valor que pocas veces podía experimentar.

Había rechazado la invitación de Andrés y Clara de ir a la playa esa mañana, no por desinterés en compartir tiempo con ellos, sino porque sentía que necesitaba algo distinto, algo que rompiera un poco con la rutina que incluso en lugares nuevos comenzaba a repetirse, la playa, el hotel, los mismos recorridos, las mismas vistas, y aunque eran agradables, comenzaban a sentirse predecibles, y Neytan no quería eso ese día, quería perderse un poco en la ciudad, caminar sin un plan, dejar que las calles lo guiaran en lugar de seguir una ruta ya definida, y por eso ahora estaba ahí, avanzando con calma, sintiendo el ritmo de la ciudad de una forma más directa.

A su alrededor, los edificios reflejaban la luz con superficies limpias, algunos modernos, otros con ese estilo más clásico de zonas turísticas, palmeras alineadas a lo largo de las aceras moviéndose suavemente con el viento, y el sonido constante de la ciudad, una mezcla de motores, conversaciones, risas lejanas y música que salía de algún local cercano, creaban una atmósfera viva pero no abrumadora, una que invitaba a seguir caminando sin necesidad de apresurarse, y Neytan lo hacía así, manteniendo un paso constante, sin mirar el reloj, sin revisar el celular, al menos no de inmediato.

Por un momento metió las manos en los bolsillos, sintiendo el ligero peso del teléfono, consciente de que en cualquier momento podría vibrar con algún mensaje, alguna decisión pendiente, alguna respuesta que esperaban de él desde otra parte del mundo, pero decidió no sacarlo todavía, no romper ese pequeño espacio que se había dado, porque sabía que en cuanto lo hiciera, el flujo cambiaría, su mente volvería a conectarse con todo lo demás, con el trabajo, con las colaboraciones, con los planes que no dejaban de avanzar incluso cuando él intentaba detenerse un poco.

Giró en una esquina sin pensarlo demasiado, simplemente siguiendo el impulso del momento, y se encontró con una calle un poco más tranquila, menos concurrida, donde el sonido de la ciudad parecía bajar ligeramente, permitiéndole notar otros detalles, como el murmullo del viento entre las hojas de las palmeras, el eco lejano de una conversación que no alcanzaba a entender, o el ritmo constante de sus propios pasos sobre la acera, y por un instante todo se sintió más lento, más controlado, como si ese pequeño desvío hubiera cambiado completamente el tono de la caminata.

Miró a su alrededor con atención, no buscando algo en específico, sino dejando que su mirada recorriera los detalles, los colores de las fachadas, los reflejos en los vidrios, las sombras que se formaban en el suelo, y sin darse cuenta redujo un poco la velocidad, como si quisiera alargar ese momento, absorberlo un poco más antes de seguir avanzando, y en medio de eso, finalmente sacó el celular, no con urgencia, sino más por costumbre, desbloqueándolo con un movimiento fluido mientras caminaba.

La pantalla se iluminó mostrando varios mensajes, algunos del equipo, otros pendientes de respuesta, pero Neytan no se detuvo a responder de inmediato, solo los revisó por encima, leyendo lo justo para saber que nada requería una acción inmediata, y luego bloqueó nuevamente el teléfono, guardándolo otra vez en el bolsillo sin cambiar su ritmo, como si hubiera confirmado que todo seguía bajo control sin necesidad de involucrarse en ese instante.

El calor comenzaba a sentirse un poco más presente, pero no lo suficiente como para incomodarlo, y el viento ocasional ayudaba a equilibrarlo, moviendo ligeramente su ropa, dándole una sensación constante de movimiento incluso cuando su paso era estable, y mientras continuaba avanzando, pensó brevemente en lo diferente que era ese momento comparado con lo que normalmente vivía, sin ruido de escenario, sin luces apuntando hacia él, sin miles de personas esperando cada acción, cada transición, cada sonido.

Aquí no había expectativas.

No había presión.

Solo el presente.

Y aunque sabía que no duraría para siempre, porque su vida no funcionaba así, porque siempre había algo más esperando, otra ciudad, otro evento, otra decisión, ese pequeño espacio en medio de todo tenía un valor distinto, uno que no se medía en números, ni en reproducciones, ni en aplausos, sino en algo mucho más simple, más directo.

Seguir caminando.

Sin prisa.

Sin interrupciones.

Sin necesidad de ser nadie más que él mismo en ese instante.

El ritmo de la ciudad continuaba desplegándose frente a Neytan con esa mezcla tan característica de Miami, donde lo cotidiano y lo llamativo convivían en el mismo espacio sin chocar, como si todo estuviera diseñado para ser observado sin esfuerzo, y mientras avanzaba por la acera con ese paso constante que había mantenido desde que salió, su mirada comenzó a desviarse ligeramente hacia la calle, atraída no por algo inesperado, sino por algo que ya formaba parte del paisaje de la ciudad: los autos que pasaban uno tras otro, algunos completamente normales, otros claramente diseñados para destacar, deportivos de líneas agresivas, colores brillantes y motores que, incluso a baja velocidad, dejaban notar su presencia con un sonido grave y contenido.

Un automóvil rojo pasó frente a él en ese momento, reflejando la luz del sol en su carrocería pulida, y aunque varias personas a su alrededor reaccionaron de inmediato, sacando sus teléfonos para capturar una foto o girando la cabeza con sorpresa, Neytan simplemente lo siguió con la mirada por un par de segundos, sin alterar su expresión, sin detener su paso, observándolo con una tranquilidad que no venía de la indiferencia, sino de la costumbre, porque ese tipo de cosas, aunque llamativas para muchos, para él ya formaban parte de un entorno habitual, algo que había visto tantas veces que ya no necesitaba reaccionar de manera exagerada.

Un poco más adelante, un grupo de turistas se había detenido en una esquina, rodeando a un guía que hablaba con entusiasmo, señalando distintos puntos de la calle mientras explicaba detalles que, aunque Neytan no alcanzaba a escuchar con claridad, podían intuirse por los gestos amplios y la atención del grupo, algunos asentían, otros tomaban fotos, otros simplemente observaban con curiosidad, intentando absorber todo lo posible de un lugar que para ellos era nuevo, y al pasar cerca, Neytan bajó ligeramente la velocidad, no para integrarse, sino para observar desde su propia distancia, viendo cómo cada uno reaccionaba de manera distinta, cómo algunos se enfocaban en los edificios, otros en los autos, otros en el simple hecho de estar ahí.

Una pareja se adelantó unos pasos para tomarse una foto con otro auto deportivo estacionado a un lado de la calle, acomodándose con cuidado, buscando el ángulo perfecto, riendo mientras ajustaban la posición, y esa escena, simple pero cargada de intención, le resultó curiosamente familiar, no por la acción en sí, sino por lo que representaba, ese deseo de capturar el momento, de llevarse una parte de la experiencia, de congelar algo que en realidad estaba en constante movimiento.

Neytan continuó caminando, dejando atrás al grupo y a los autos, manteniendo su ritmo sin alteraciones, con las manos nuevamente en los bolsillos, sintiendo el entorno sin necesidad de interactuar directamente con él, y por unos minutos más, todo se mantuvo así, estable, predecible en su propia forma, hasta que una vibración leve rompió esa continuidad.

El celular en su bolsillo comenzó a sonar.

No era una notificación cualquiera.

Era una llamada.

Neytan detuvo ligeramente el paso, no de forma brusca, pero sí lo suficiente como para enfocar su atención en ese momento, sacando el teléfono con un movimiento natural, mirando la pantalla que ahora reflejaba el nombre de Andrés, y por un segundo no respondió de inmediato, solo observó el nombre, como si anticipara el motivo de la llamada, y luego deslizó el dedo para contestar, llevándolo al oído mientras retomaba el paso, aunque un poco más lento.

¿Sí? dijo con calma.

La voz de Andrés llegó clara, directa, sin rodeos, pero con ese tono que mezclaba preocupación ligera con control.

¿Por dónde estás ahora mismo? preguntó. Para saber tu ubicación… y asegurarme de que estás bien.

Neytan levantó la mirada, observando a su alrededor con más atención esta vez, no de forma perdida, sino ubicándose, leyendo las señales, los nombres de las calles, los puntos de referencia cercanos, mientras Andrés continuaba.

Dime tu dirección… en qué calle de Miami estás.

Hubo un pequeño silencio de parte de Neytan, no porque no supiera, sino porque estaba confirmándolo con precisión, girando apenas la cabeza para ver el nombre en una esquina, fijándose en un letrero que colgaba de un poste cercano, y luego respondió con el mismo tono tranquilo de siempre.

Estoy en… hizo una breve pausa mientras leía cerca de una avenida principal… hay una esquina con tiendas… miró nuevamente sí, ya la tengo… estoy por aquí.

Dio la referencia con claridad, sin apresurarse, asegurándose de que Andrés pudiera ubicarlo sin problema, y mientras hablaba, reanudó su paso con normalidad, como si la llamada no interrumpiera realmente su recorrido, sino que simplemente se integrara a él.

Todo está tranquilo añadió. Estoy caminando nada más.

Del otro lado, Andrés soltó un pequeño suspiro, no exagerado, pero sí suficiente para mostrar que esa información le daba cierta tranquilidad.

Está bien… respondió. Solo quería saber dónde estabas.

Neytan asintió levemente, aunque Andrés no pudiera verlo.

Sí.

Pasaron un par de segundos en silencio, pero no incómodos, más bien como una pausa natural dentro de la conversación, y luego Andrés volvió a hablar.

Cuando termines, avisa… o toma un taxi si te alejas más.

Lo haré respondió Neytan.

La llamada terminó poco después, sin necesidad de extenderse más, porque no hacía falta, ambos sabían que todo estaba bajo control, y al bajar el teléfono, Neytan lo miró un segundo antes de guardarlo nuevamente en el bolsillo, retomando su ritmo original, ese que no necesitaba prisa ni dirección fija.

El recorrido de Neytan continuaba con la misma calma con la que había comenzado, pero ahora con un ligero cambio en su atención, no porque algo lo alterara, sino porque el entorno ofrecía pequeñas pausas naturales que invitaban a detenerse por momentos, y fue así como, al pasar frente a una tienda sencilla pero bien organizada, con vitrinas llenas de productos básicos, bebidas frías alineadas detrás de un vidrio ligeramente empañado por la diferencia de temperatura, snacks ordenados en filas precisas y una iluminación interior más tenue que contrastaba con el brillo exterior, decidió entrar sin pensarlo demasiado, empujando la puerta con un movimiento suave que dejó escapar un leve sonido de campana al abrirse.

El cambio de ambiente fue inmediato, el aire acondicionado envolviéndolo con frescura, reduciendo el calor que había acumulado caminando bajo el sol, y durante unos segundos simplemente avanzó entre los pasillos sin prisa, observando las estanterías con esa misma atención tranquila que aplicaba a todo, no porque estuviera indeciso, sino porque no tenía necesidad de apresurarse, y mientras recorría el lugar, su mirada se detuvo en distintos productos, paquetes de snacks de distintos colores, botellas alineadas con etiquetas brillantes, pequeñas cajas de mentas cerca de la caja registradora, café en diferentes presentaciones, todo dispuesto de manera funcional, sin exceso, sin desorden.

Se acercó finalmente a la sección de bebidas, abriendo la puerta del refrigerador con un leve sonido seco, sintiendo el aire frío salir de golpe, y sin dudar demasiado tomó una botella de Coca-Cola, sosteniéndola unos segundos en la mano mientras la sacaba, cerrando la puerta con un gesto automático, y luego caminó directamente hacia la caja, donde el proceso fue rápido, sin palabras innecesarias, pagando con un movimiento sencillo, recibiendo el cambio y la botella sin detenerse más de lo necesario.

Al salir nuevamente a la calle, el contraste de temperatura volvió a sentirse, pero esta vez de forma más suave, como si su cuerpo ya se hubiera adaptado, y mientras caminaba abriendo la botella, el sonido del gas escapando ligeramente marcó ese pequeño momento cotidiano que no necesitaba mayor importancia, pero que aun así formaba parte del ritmo del día, y fue justo en ese instante cuando su celular vibró.

No era una llamada.

Era un mensaje.

Neytan sacó el teléfono con una mano mientras sostenía la botella con la otra, desbloqueándolo mientras caminaba con paso más lento, y vio el nombre de Víctor en la pantalla, abriendo la conversación sin detenerse, leyendo con atención cada línea.

Victor (mensaje):

Acabo de llegar a Miami y ya tengo donde, ya tengo el lugar para grabar el estudio en Los Ángeles como te comenté, encontré dos estudios, uno privado más pequeño y el otro es más grande y mejor equipo pero más expuesto, llegué a un acuerdo con el privado donde tendremos un estudio de grabación para el tiempo que nos tome hacer el álbum, el equipo de música allá están listos para ir, ya les envié el lugar donde está el estudio, y como dijiste que el 27 de marzo estarías en Los Ángeles, lo mejor sería irnos el mismo 25 a Los Ángeles para estar haciendo el álbum, ¿cómo van con los que elegiste para tu álbum?, ¿podrán ir unos días adelantados o estarán en sus días aproximados que les dijiste?

Neytan terminó de leer sin cambiar su expresión, solo reduciendo ligeramente la velocidad de su paso, procesando la información mientras daba un pequeño sorbo a la bebida, manteniendo la mirada en la pantalla unos segundos más, no apresurándose a responder, porque sabía que lo que estaba leyendo no era un simple mensaje, sino un punto clave dentro de todo lo que venía construyendo, y tras ese breve silencio mental, comenzó a escribir, sus dedos moviéndose con precisión sobre la pantalla.

Neytan (mensaje):

Bien, les escribiré para ver qué dicen, lo bueno es que ya tenemos estudio para hacer el álbum, ¿te llegaron las posibles ideas que podían ser como la fachada por si SilverLine Records y Sony Music preguntan por mis nuevas canciones?, esas ideas o esas posibles demos no servirán de nada, solo hacemos eso como fachada, los músicos ahí hicieron unas cuantas pistas como fachada.

Envió el mensaje sin revisarlo más de una vez, confiando en lo que había escrito, y bajó ligeramente el teléfono, sin guardarlo aún, como si esperara una respuesta inmediata, pero en lugar de eso volvió a dar otro sorbo a la bebida, sintiendo el frío recorrerle la garganta mientras retomaba su paso normal, integrándose otra vez al flujo de la ciudad, con el celular aún en la mano, la conversación abierta, y la mente ya conectándose de nuevo con ese otro mundo que no se detenía, el del estudio, el álbum, las decisiones que pronto dejarían de ser ideas para convertirse en algo real.

El movimiento de la ciudad seguía fluyendo con naturalidad alrededor de Neytan, pero ahora su atención estaba dividida, una parte aún presente en el entorno, en el calor del sol, en el sonido de los autos y las voces, y otra completamente enfocada en la pantalla de su celular, donde la conversación con Víctor comenzaba a tomar más forma, más profundidad, más peso, y apenas unos segundos después de haber enviado su último mensaje, la respuesta llegó.

Víctor (mensaje):

Sí, ya los revisé, cada uno de esos temas falsos que me enviaste como fachada los escuché con calma, analicé las estructuras, los drops, los builds y hasta los detalles más pequeños, y te digo algo, si alguien externo los escucha sin saber el contexto, va a pensar que son demos reales para un álbum fuerte, porque suenan bien trabajados, no parecen relleno, eso es lo que más me llamó la atención, los músicos hicieron un buen trabajo en eso, pero también se nota que están diseñados para no revelar nada de lo que realmente estás preparando, no hay una identidad clara en esos temas, están hechos para cumplir el propósito de distraer, no de destacar, y eso es justo lo que necesitamos ahora mismo, porque si SilverLine Records o Sony Music preguntan, podemos mostrar eso sin problema, no levanta sospechas, no da pistas, y al mismo tiempo demuestra que estás trabajando en algo, así que por ese lado estamos cubiertos, pero quiero que confirmes si quieres que refine alguno de esos demos o los dejamos tal cual como están, porque todavía se les puede ajustar detalles para hacerlos más “creíbles” si alguien los analiza más a fondo.

Neytan leyó todo con atención, sin detener su paso, aunque ahora caminaba un poco más lento, como si su cuerpo se adaptara al ritmo de la conversación, y después de unos segundos comenzó a escribir nuevamente, sin apurarse, pensando cada línea con claridad.

Neytan (mensaje):

Déjalos tal como están, no necesitamos que sean perfectos, solo lo suficiente para sostener la idea de que estoy trabajando en algo estándar, si los refinamos demasiado podrían parecer más importantes de lo que realmente son y eso no nos conviene, la idea es que pasen como contenido en proceso sin levantar interés real, lo importante es lo otro, lo que no estamos mostrando, eso es lo que tiene que quedar completamente fuera de cualquier radar, incluso del equipo más cercano que no esté directamente involucrado.

Pasaron unos segundos, y la respuesta llegó casi de inmediato, como si Víctor ya estuviera con el teléfono en la mano, esperando.

Víctor (mensaje):

Entendido, entonces los dejamos como están, sin tocar nada más, los guardo como material de respaldo por si en algún momento nos piden algo concreto, pero no los movemos de ahí, y sobre lo otro, lo del estudio privado en Los Ángeles, ya confirmé todos los detalles, el lugar es discreto, no está en una zona donde haya mucho movimiento de artistas grandes, no hay prensa cerca, no hay flujo constante de gente del medio, y lo más importante, los dueños no hacen preguntas, solo quieren el pago y respetan la privacidad, ya revisé el acceso, la seguridad, incluso los horarios, podemos trabajar ahí sin interrupciones, sin cámaras externas, sin filtraciones, todo se mantiene dentro, y eso es justo lo que necesitamos para este álbum.

Neytan levantó la mirada por un segundo, observando el entorno, pero su mente seguía en la conversación, y volvió a escribir.

Neytan (mensaje):

Perfecto, eso era lo principal, no quiero ningún tipo de filtración antes de tiempo, ni siquiera rumores, este álbum tiene que aparecer cuando ya esté listo, no antes, y si el estudio cumple con eso, entonces es el lugar correcto, coordina todo para el 25, quiero llegar y empezar a trabajar sin perder tiempo.

La respuesta de Víctor no tardó.

Víctor (mensaje):

Ya está coordinado para el 25, puedo ajustar la llegada del equipo para ese mismo día o incluso un día antes si quieres adelantar algo, los productores están listos, los ingenieros también, solo necesitan la confirmación final de fechas, y sobre los artistas que elegiste para el álbum, necesito saber cómo van esas confirmaciones, porque dependiendo de eso organizamos las sesiones, algunos pueden venir antes, otros después, pero tenemos que armar el calendario con precisión para no perder tiempo en el estudio.

Neytan caminó unos pasos más antes de responder, tomando un pequeño sorbo de la bebida mientras pensaba, y luego escribió.

Neytan (mensaje):

Algunos ya confirmaron, otros están en proceso, tuve que insistir un poco más con algunos, pero aceptaron, les daré fechas más exactas hoy mismo para que se organicen, la idea es que no coincidan todos al mismo tiempo, quiero trabajar cada track con enfoque, sin presión de agenda cruzada, así que divide las sesiones según eso, primero los que ya están listos y luego los demás.

Víctor respondió con rapidez.

Víctor (mensaje):

Perfecto, eso facilita mucho la organización, entonces armo el calendario en bloques, sesiones separadas, tiempo suficiente para cada uno, sin saturar el estudio, así podemos trabajar con calma pero sin perder ritmo, también voy a preparar todo el equipo técnico para que no tengamos que detenernos por ajustes, todo listo desde el primer día.

Neytan bajó ligeramente el teléfono, caminando unos segundos en silencio, dejando que la conversación se asentara, y luego escribió un último mensaje por el momento.

Neytan (mensaje):

Hazlo así, quiero eficiencia, pero sin perder control en el proceso, este álbum no es uno más, así que todo tiene que estar alineado desde el inicio.

La conversación quedó en pausa después de eso, no porque hubiera terminado, sino porque lo esencial ya estaba dicho por ahora, y Neytan finalmente guardó el celular en el bolsillo, retomando su caminata con un ritmo más estable, mientras la ciudad volvía a ocupar completamente su atención, pero ahora con una diferencia clara: ya no era solo un paseo.

El ritmo de la caminata de Neytan no se detuvo, pero su enfoque volvió a desplazarse completamente hacia el celular que sostenía en la mano, donde ahora abría otra conversación, esta vez con Adrián, alguien clave dentro de todo el engranaje que estaba moviendo sin que el público lo supiera, y mientras avanzaba por la acera, esquivando con naturalidad a las personas que venían en dirección contraria, comenzó a escribir con precisión, sin errores, como si cada palabra ya estuviera pensada desde antes.

Neytan (mensaje):

Estoy revisando una canción que ya está lista para lanzarse, pero quiero escucharla un poco más antes de enviártela, el nombre es Rise Up, es un track donde trabajé con una cantante desconocida, no tiene presencia pública aún, lo hice así a propósito, para que el enfoque esté completamente en la canción y no en el nombre, recuerda que te pedí que le enviaras el contrato directamente a mi correo para que ella lo firmara sin intermediarios, ya te reenvié el documento firmado hace unos días, así que por ese lado todo está en orden legalmente, no debería haber ningún problema con derechos ni distribución, lo que quiero ahora es que te prepares para el lanzamiento en cuanto te dé la señal, pero antes necesito que escuches la versión final que ya pasó por mezcla y remasterización, quiero tu opinión técnica antes de moverlo, aunque ya sé que está listo, solo quiero confirmar detalles finales contigo.

Neytan envió el mensaje sin detenerse, y durante unos segundos no hubo respuesta, solo el sonido de la ciudad y sus propios pasos marcando el ritmo, pero no tardó mucho en llegar la contestación.

Adrián (mensaje):

Perfecto, envíamela cuando la tengas lista para escucharla completa, revisaré la mezcla final con audífonos de referencia y también en monitores para asegurarme de que el balance esté correcto en distintos sistemas, si ya pasó por masterización entonces estamos en una etapa avanzada, pero igual quiero verificar niveles, dinámica y cómo responde el track en diferentes frecuencias, sobre la cantante desconocida me parece una buena estrategia, eso genera más curiosidad y evita que el nombre opaque el tema, además nos da control total sobre la narrativa del lanzamiento, y sobre el contrato sí, ya revisé el documento firmado, todo está en regla, no hay cláusulas que puedan generar conflicto, así que por ese lado estamos completamente cubiertos.

Neytan leyó el mensaje mientras reducía ligeramente la velocidad de su paso, girando en otra esquina sin dejar de prestar atención a la pantalla, y comenzó a escribir nuevamente, extendiendo más la idea que ya tenía en mente.

Neytan (mensaje):

Bien, entonces vamos a mover esto con precisión, porque en unos días más tengo que sacar más singles, las canciones que hice con Kesha, Demi Lovato y Rihanna todavía no tienen respuesta final, sus equipos siguen evaluando, así que no puedo depender de eso por ahora, no voy a detener el ritmo de lanzamientos por esperar confirmaciones externas, así que voy a empezar a soltar material que ya tengo listo como si todo fuera completamente normal, sin levantar sospechas, como parte de un flujo constante de contenido, Rise Up va a ser una de esas canciones, pero quiero que la tratemos como si fuera un lanzamiento fuerte aunque no tenga un nombre conocido detrás, porque el objetivo es posicionarla por su sonido, no por la colaboración.

Pasaron apenas unos segundos antes de que Adrián respondiera.

Adrián (mensaje):

Entiendo, entonces Rise Up funcionaría como un lanzamiento estratégico para mantener presencia mientras esperamos las respuestas de los otros artistas, eso es inteligente, mantiene activo el canal y evita que haya un vacío, además si la canción es lo suficientemente fuerte, puede sostenerse sola sin necesidad de un nombre grande, y eso incluso podría jugar a favor, porque genera conversación, la gente va a empezar a preguntarse quién es la voz, quién está detrás, y eso crea movimiento orgánico, pero para eso necesitamos que el lanzamiento esté bien ejecutado desde el inicio.

Neytan asintió levemente mientras leía, aunque nadie lo viera, y continuó escribiendo con claridad.

Neytan (mensaje):

Exacto, y por eso quiero que prepares un adelanto antes del lanzamiento completo, algo corto pero impactante, unos 20 o 30 segundos como máximo, lo suficiente para generar interés sin revelar demasiado, quiero que ese fragmento tenga el punto más fuerte del track, algo que haga que la gente quiera escuchar más, pero sin soltar el drop completo, solo una parte que deje tensión, y ese adelanto lo publicas como teaser en las plataformas y redes, sin explicación larga, solo el nombre Rise Up y un pequeño fragmento visual si puedes armar algo simple pero limpio.

Adrián respondió con rapidez, claramente siguiendo el ritmo de la conversación.

Adrián (mensaje):

Perfecto, puedo preparar un teaser con un corte del build previo al drop o incluso una parte vocal que tenga fuerza emocional, dependiendo de qué parte funcione mejor en ese formato corto, también puedo trabajar un visual minimalista para acompañarlo, algo que no revele demasiado pero que tenga identidad, para que no se sienta vacío, y lo lanzamos como adelanto unos días antes del release completo, eso nos da tiempo para medir reacción inicial.

Neytan siguió caminando, ahora pasando junto a un cruce donde varios autos se detenían, el sonido del tráfico subiendo ligeramente, pero su atención seguía en el celular.

Neytan (mensaje):

Hazlo así, pero quiero verlo antes de que lo publiques, envíame el teaser para aprobarlo, no quiero que se filtre más de lo necesario, y asegúrate de que la calidad de audio esté perfecta incluso en ese fragmento corto, no quiero compresión baja ni pérdida de detalles, aunque sea solo un adelanto, tiene que sonar como producto final, y cuando lo publiques, no lo promociones demasiado al inicio, deja que crezca de forma natural las primeras horas.

La respuesta llegó casi inmediata.

Adrián (mensaje):

Entendido, trabajaré el teaser hoy mismo y te lo envío para revisión antes de publicarlo, cuidaré la calidad del audio y el balance para que incluso en formato corto mantenga el impacto, y limitaré la promoción inicial como indicas, dejaremos que el algoritmo y la reacción orgánica hagan su parte primero antes de impulsar más fuerte.

Neytan escribió un último mensaje, cerrando por ahora esa parte del proceso.

Neytan (mensaje):

Perfecto, cuando te envíe el track completo lo revisas y ajustamos lo último si es necesario, pero quiero lanzar Rise Up lo antes posible, no más de unos días, mantén todo listo para eso.

La conversación quedó en pausa, no porque hubiera terminado, sino porque ya tenía dirección, estructura, y un siguiente paso claro, y Neytan finalmente guardó el celular en el bolsillo, levantando la mirada nuevamente hacia la ciudad, que seguía moviéndose sin detenerse, completamente ajena a lo que acababa de ponerse en marcha detrás de una simple pantalla.

El ritmo de la caminata de Neytan comenzó a desacelerarse de forma casi imperceptible, no porque estuviera cansado físicamente, sino porque internamente ya había tomado una decisión, una de esas decisiones simples que no requieren mucho análisis pero que marcan un pequeño cierre dentro del día, y mientras avanzaba por una avenida donde el flujo de autos era constante, levantó ligeramente la mano con naturalidad, haciendo una señal breve pero clara hacia la calle, y en cuestión de segundos un taxi redujo la velocidad hasta detenerse junto a la acera, integrándose al momento como si hubiera estado esperando exactamente ese gesto.

Neytan abrió la puerta sin prisa, inclinándose levemente para entrar, sintiendo de inmediato el cambio de ambiente, el aire acondicionado del vehículo contrastando con el calor del exterior, y cerró la puerta con un sonido seco pero controlado, acomodándose en el asiento trasero mientras daba una dirección clara al conductor, sin extenderse, sin dar explicaciones innecesarias, simplemente indicando el destino con la precisión suficiente.

Al Fontainebleau Miami Beach dijo con calma.

El conductor asintió sin hacer preguntas, iniciando la marcha con suavidad, integrándose al tráfico sin brusquedad, y mientras el taxi comenzaba a avanzar, Neytan se recostó ligeramente contra el respaldo, soltando el aire de forma leve, como si ese simple acto marcara una transición entre el exterior y ese pequeño espacio más controlado dentro del vehículo.

A través de la ventana, la ciudad seguía moviéndose, pero ahora como un paisaje en desplazamiento, autos adelantándose, otros quedando atrás, reflejos de luz cruzando el vidrio en intervalos irregulares, personas caminando por las aceras, todo formando una secuencia continua que ya no requería su participación directa, y por unos segundos simplemente observó sin pensar demasiado, dejando que la inercia del movimiento lo llevara.

Pero esa pausa duró poco.

El celular vibró nuevamente en su mano.

Neytan bajó la mirada, desbloqueando la pantalla con un gesto automático, y vio el nombre de Andrés en la conversación, abriendo el mensaje con atención inmediata.

Andrés (mensaje):

Ya vuelve al hotel, ¿por dónde estás ahora mismo? Envíame tu ubicación para saber exactamente dónde estás, solo para estar tranquilo, avísame cuando ya estés en camino y cuánto te falta para llegar.

Neytan leyó el mensaje completo mientras el taxi avanzaba por una avenida más amplia, el sonido del motor estable, el aire frío manteniendo el interior en silencio relativo, y sin perder tiempo abrió el mapa en su celular, dejando que el GPS marcara su posición exacta, observando cómo el punto se movía lentamente conforme el vehículo avanzaba, y luego volvió a la conversación para responder.

Neytan (mensaje):

Ya voy en taxi, acabo de salir de la zona donde estaba caminando, voy directo al hotel, te envío mi ubicación ahora para que la tengas en tiempo real, no estoy lejos, el tráfico está tranquilo así que no debería tardar mucho en llegar.

Adjuntó la ubicación con precisión, asegurándose de que el seguimiento fuera claro, y envió el mensaje sin añadir más, porque no hacía falta, la información era suficiente, directa, como siempre manejaba ese tipo de situaciones.

Pasaron unos segundos mientras la notificación de mensaje enviado desaparecía, y casi de inmediato llegó la respuesta.

Andrés (mensaje):

Perfecto, ya veo tu ubicación, estás relativamente cerca, sigue directo al hotel entonces, nosotros ya estamos regresando también desde la playa, no te demores en llegar, cuando estés por entrar avísame.

Neytan apoyó el celular ligeramente sobre su pierna, mirando la pantalla unos segundos más antes de escribir nuevamente.

Neytan (mensaje):

Sí, en unos minutos llego, cuando esté entrando te aviso.

Guardó el celular después de eso, dejándolo en su bolsillo mientras volvía a recostarse ligeramente en el asiento, dejando que el movimiento del taxi hiciera el resto, y esta vez no volvió a sacarlo de inmediato, permitiéndose unos minutos sin interrupciones, mirando hacia afuera, viendo cómo la ciudad cambiaba poco a poco conforme se acercaban a la zona del hotel, edificios más grandes, más estructura, más presencia visual, como si el entorno también comenzara a reflejar ese regreso.

El sol seguía alto, marcando el avance del día con claridad, y el reflejo en las superficies del camino creaba pequeños destellos que aparecían y desaparecían con cada movimiento del vehículo, mientras el sonido del tráfico se mantenía constante pero controlado, sin caos, sin tensión, solo movimiento continuo.

Neytan cruzó ligeramente los brazos por un momento, ajustando la posición del abrigo que llevaba, no por frío, sino por costumbre, manteniendo esa sensación de orden incluso en algo tan simple, y su mirada se mantuvo fija en el exterior, pero su mente ya no estaba completamente ahí, porque aunque el recorrido era corto, ya estaba entrando en ese otro estado donde lo que venía después comenzaba a tomar forma.

El taxi giró finalmente hacia una vía más directa, reduciendo la velocidad poco a poco, y el entorno comenzó a hacerse más familiar, más reconocible, y Neytan lo notó sin necesidad de confirmarlo, porque ya había estado ahí antes, y unos segundos después, el vehículo comenzó a desacelerar de forma más marcada.

Habían llegado.

Neytan sacó nuevamente el celular antes de abrir la puerta, desbloqueándolo rápidamente y escribiendo un último mensaje.

Neytan (mensaje):

Ya estoy llegando, en unos segundos entro al hotel.

Envió el mensaje justo cuando el taxi se detenía por completo frente al Fontainebleau Miami Beach, uno de los hoteles más exclusivos y reconocidos de la ciudad, con su imponente estructura elevándose frente a él, reflejando la luz del sol en su fachada, y sin prisa, pero sin perder tiempo, abrió la puerta, saliendo del vehículo con la misma calma con la que había entrado.

Pagó al conductor con un gesto breve, agradeciendo sin extenderse, y luego se giró hacia la entrada del hotel, donde el movimiento era más ordenado, más controlado, personal del lugar recibiendo a huéspedes, puertas abriéndose automáticamente, un contraste claro con la libertad desordenada de las calles que había dejado atrás.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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