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Matrimonio oculto con mi CEO imperfecto - Capítulo 74

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74: ¿Que te despidan?

74: ¿Que te despidan?

Aiden y Harris fueron a acompañar a Anya al trabajo.

Después de dejar a Anya, irían directamente a la oficina acompañados por Abdi.

En el coche, Aiden contemplaba el hermoso rostro de Anya.

Su esposa lucía bellísima sin necesidad de usar un maquillaje recargado.

Tras unos ligeros retoques, se veía encantadora.

Anya solo había usado un poco de polvos, un lápiz de cejas y pintalabios, pero su belleza natural lograba resplandecer.

Ese día, Anya vestía una blusa y un pantalón de color rosa.

El color la hacía parecer más femenina.

Llevaba el pelo suelto, que caía con gracia y le enmarcaba el rostro a la perfección.

Al ver la belleza de Anya, Aiden se sintió aún más preocupado.

¿Cómo podría un hombre no desear a una mujer tan hermosa como Anya?

Además, Raka había regresado a Indonesia antes de tiempo de forma repentina.

Aiden estaba seguro de que Raka aprovecharía la oportunidad cuando él no estuviera cerca de Anya.

Aiden cerró los ojos y se reclinó en el asiento, mientras que Anya, a su lado, miraba por la ventana con entusiasmo.

Estaba muy ilusionada con su primer día de trabajo.

—Anya…

—la llamó Aiden de repente.

Anya se giró de inmediato hacia Aiden.

—¿Mmm?

¿Qué ocurre?

—preguntó ella, confundida.

—¿Qué opinas de cómo está haciendo su trabajo Harris?

—preguntó Aiden.

La pregunta pareció completamente aleatoria.

¿Por qué necesitaba Aiden la opinión de Anya sobre el rendimiento de Harris?

Al oír esta pregunta, a Harris también le entró el pánico.

Se giró hacia atrás.

—¿Señor, he hecho algo mal?

—preguntó con ansiedad.

Anya también estaba confundida.

¿Por qué le preguntaba Aiden eso de repente?

Las emociones de Aiden eran indescifrables.

Harris era el mejor asistente que tenía.

Lo hacía todo a la perfección.

¿Por qué le hacía esa pregunta de repente, como si Harris hubiera cometido un grave error?

Harris le lanzó a Anya una mirada suplicante, pidiéndole ayuda para que hablara bien de él.

Al parecer, Aiden estaba tan enfadado que Harris tenía miedo.

Anya tragó saliva con dificultad, se armó de valor y habló.

—Creo que Harris es un excelente asistente.

No hay nadie mejor que Harris.

Si no estás satisfecho con su trabajo, con que le des otra oportunidad, seguro que lo terminará todo a la perfección.

Harris asintió enérgicamente y miró a Anya con gratitud.

—Una vez le pedí a Harris que encargara una jaula del tamaño de Raka.

Cancelé el pedido, pero resulta que ya estaba terminada.

Harris no está haciendo bien su trabajo.

¿Qué te parece si lo despido y lo reemplazo con un nuevo asistente?

—dijo Aiden.

Parecía que estaba sopesando la idea de despedir a Harris.

Anya pareció entrar en pánico.

¿Había oído bien?

¿La jaula para Raka ya estaba lista?

¿Debía culpar a Harris?

Pero Harris era muy hábil desempeñando sus funciones y muy eficiente ayudando a Aiden.

¿De verdad iba a despedir Aiden a Harris solo por ese motivo?

—No creo que sea culpa de Harris.

¿No será que le avisaste demasiado tarde para cancelar el pedido?

—preguntó Anya con cautela.

—¿Así que es culpa mía?

—resopló Aiden con frialdad.

—¿Eh?

No, no.

Todo es culpa mía.

¡Yo he provocado todo esto!

—dijo Anya, negando con la cabeza.

—Entonces, ¿qué hacemos con la jaula?

¿Has dicho que la entregan mañana?

—le preguntó Aiden a Harris a propósito.

Harris se secó disimuladamente el sudor de la frente.

Creyó que había cometido un grave error y por eso su jefe quería despedirlo de repente.

Pero resultó que su jefe solo estaba intentando tenderle una trampa a su esposa para que cayera en su plan.

Si eso era lo que su jefe quería, él le seguiría el juego.

—¿La entregan mañana?

La aceptaré.

Por favor, no despidas a Harris.

Anya no quería que Aiden perdiera un asistente tan excelente como Harris.

Y todo el asunto del encierro había empezado por sus errores.

¡Si despedían a Harris por este problema, se sentiría muy culpable!

¿Qué le diría a Hana si despidieran a Harris por culpa de Anya?

—Ya que Anya ha rogado por ti, te daré una segunda oportunidad —dijo Aiden con firmeza, con un rostro inexpresivo que no delataba ninguna intención oculta.

Harris se sentía inocente.

Pero si Aiden decía que era culpable, entonces era culpable.

—Gracias, Señora.

Gracias, señor, por darme una oportunidad —respondió Harris.

—Encuentra un buen sitio para poner la jaula y cuida de Anya mientras esté fuera —le ordenó Aiden.

Vigilar a Anya tenía un triple significado.

En primer lugar, Harris tenía que asegurarse de que Deny y Natali no molestaran a Anya, porque Aiden sabía que Deny todavía no se había rendido y quería aprovecharse de Anya.

En segundo lugar, Harris debía asegurarse de que Raka no volviera a ver a Anya.

Aiden no quería que ningún hombre se acercara a Anya, especialmente Raka.

En tercer lugar, Harris debía impedir que la familia Atmajaya, incluido Bima, le pusieran las cosas difíciles a Anya.

Sería complicado garantizar que Bima no interfiriera o se deshiciera de Anya durante la ausencia de Aiden.

Harris miró a Anya con una expresión compleja.

—Señora, gracias por defenderme.

Pero me temo que no podré impedir que el señor Raka se vea con usted, y mucho menos detener al señor Bima.

¡Será mejor que renuncie!

La repentina respuesta de Harris hizo que Anya se sintiera sorprendida y culpable a la vez.

¿Por qué dimitía Harris de repente por sentirse incapaz de cuidarla?

¿Acaso era una tarea tan difícil?

¡Ella no tenía intención de meterse en líos!

—¿Eh?

¿Quieres decir que no puedes cuidar de mí?

—preguntó Anya con expresión sombría.

—Sí, Señora.

No estoy a la altura de esta tarea —respondió Harris, admitiendo su incapacidad.

Anya frunció el ceño.

Harris era el mejor asistente de Aiden.

¿Cómo podría darle la cara a Hana si se enteraba de que habían despedido a Harris por su culpa?

Anya se entristeció mucho solo de pensarlo.

Hana estaría muy decepcionada con ella.

—¿Qué debo hacer cuando Aiden no esté?

Obedeceré todo lo que dispongas.

Solo iré a trabajar y a visitar a mi mamá al hospital.

No iré a ningún otro sitio.

No me veré con nadie.

¿Es suficiente con eso?

Por favor, no dimitas —dijo Anya, desesperada.

Anya era como un conejito que había caído en la trampa preparada por Aiden.

Harris miró primero a Aiden y vio que este asentía levemente, una señal de que estaba de acuerdo con las palabras de Anya.

Harris se sintió aliviado al instante.

—Gracias, Señora.

Me esforzaré al máximo —dijo Harris.

A Harris le preocupaba llevar a cabo esa tarea porque sabía que sería muy difícil impedir que Raka viera a Anya.

Mientras tanto, Anya estaba decidida a ayudar a Harris para que no lo despidieran.

Intentaría evitar a Raka y al padre de Aiden mientras Aiden estuviera en el extranjero.

El coche se detuvo frente al centro comercial donde trabajaba Anya.

Al llegar, Anya miró de inmediato a Aiden y dijo: —Me voy a trabajar.

—Mmm…

—respondió Aiden con frialdad.

Al ver el humor un tanto apesadumbrado de Aiden, Anya se sintió culpable por tener que dejarlo.

Le tomó la mano con delicadeza.

—¿A qué hora vas al aeropuerto?

Te acompañaré —dijo.

Aiden sintió el cálido contacto de Anya, lo que le hizo tragar saliva de nuevo.

Recordó el hermoso cuerpo de su esposa cuando se cambió de ropa delante de él esa mañana.

Aquel recuerdo hizo que su cuerpo se acalorara y la pasión comenzó a subirle por el pecho.

De repente, un pensamiento cruzó su mente.

—Cuando salgas de trabajar, le pediré a Abdi que te recoja —dijo Aiden en voz baja.

Anya no se percató en absoluto del cambio en la expresión de Aiden.

No sabía que él la había visto cambiarse esa mañana.

No sabía que Aiden sentía un fuerte deseo de poseerla.

En realidad, no sabía nada de nada.

—Entonces, cenaremos juntos antes de que te vayas —dijo ella alegremente—.

¡Nos vemos luego!

—Mmm…

¡Nos vemos!

Los labios de Aiden se curvaron ligeramente, esbozando una leve sonrisa.

Harris, que iba en el asiento delantero, se quedó boquiabierto al ver aquello.

Sintió que los ojos se le iban a salir de las órbitas.

¿Desde cuándo su jefe actuaba de forma tan educada y se despedía?

Al parecer, solo Anya recibía ese tipo de trato.

Aiden trataba a Anya de una forma realmente diferente.

Después de que Anya saliera del coche, Aiden le dijo a Harris:—Cambia el horario de mi vuelo.

En la mente de Aiden, solo estaba Anya.

Sus largas piernas, su delgada cintura, su piel clara y suave…

Antes de marcharse al extranjero, deseaba a Anya de verdad.

Quería demostrarle cuánto la adoraba.

—Tengo que hacer algo primero.

¡Retrasa el vuelo dos horas!

—dijo Aiden con una leve sonrisa.

—Señor, yo puedo hacerlo en su lugar —dijo Harris de repente.

No sabía qué quería hacer Aiden, pero este podía ordenarle cualquier cosa.

Fuera lo que fuera, Harris obedecería.

Sin embargo, Harris no sabía que en ese preciso instante estaba cometiendo un grave error.

Aiden lo fulminó con la mirada, lo que le hizo cambiar de opinión de inmediato.

—¡Reorganizaré su horario de vuelo, señor!

—dijo Harris, carraspeando para aclarar su voz ahogada.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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