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Matrimonio oculto con mi CEO imperfecto - Capítulo 78

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78: Solicitud 78: Solicitud —Anya, ¿alguna vez me has amado?

¿Aunque sea solo un poco?

—La pregunta de Raka hizo que Anya se detuviera en seco.

Sus palabras fueron como un cuchillo afilado que le atravesó la parte más débil del corazón, haciendo que le palpitara con fuerza.

«¿Cómo se supone que responda a tu pregunta, Raka?», pensó.

«Desde mi infancia hasta mi adolescencia, fuiste el único hombre al que amé.

¿Por qué sigues dudando de mi amor?

¿Cómo pudiste pensar que nunca te quise?

Te acompañaba a las citas aunque estuviera agotada por el trabajo o los estudios.

Hasta me quedé dormida en el cine solo para ir contigo a ver tu película favorita.

¿De verdad crees que acepté el dinero de tu madre por voluntad propia y fui feliz cuando rompimos?»
«Si no te hubiera amado, ¿por qué habría querido estar contigo hace tres años?»
«Si no te hubiera amado, ¿por qué no he podido amar a nadie más después de tres años?»
«Si no te hubiera amado, ¿por qué soñaba contigo en mitad de la noche?»
«Pero hoy, ¿me preguntas si alguna vez te amé?

¿De verdad no puedes ver mi amor por ti?»
Pero ya era demasiado tarde.

El mundo era completamente diferente.

Debía olvidar el pasado y vivir su vida actual; su vida junto a Aiden.

Anya le dedicó una sonrisa forzada.

—¡No!

—respondió.

—¡ANYA!

—rugió Raka.

Sus ojos, normalmente cálidos, se volvieron fríos y afilados al instante.

Se levantó de su asiento.

Su rostro estaba tan enfadado que se le marcaban las venas de las sienes.

Sin embargo, Anya no se iba a echar atrás.

Tenía que seguir actuando.

—Nunca te he querido, ni antes ni ahora.

Vete y no vuelvas.

—Anya cogió el botiquín de primeros auxilios y salió de la habitación.

Fuera de la habitación, los empleados que habían terminado de atender a los clientes de la tienda estaban escuchando su conversación a escondidas.

Cuando Anya salió de repente, se dispersaron y fingieron que no había pasado nada.

Anya se limitó a negar con la cabeza al ver el comportamiento de sus nuevos compañeros.

Parecía que también lo iba a pasar mal en el trabajo.

Pero no debía rendirse.

Llevaba mucho tiempo soñando con ese empleo.

Raka no podía saber que Anya intentaba ocultar su vulnerabilidad y su tristeza.

Sintió que su visita de hoy solo había servido para avergonzarse a sí mismo.

Decidió irse de allí de inmediato, pues no quería demorarse más en ese lugar.

Anya regresó a su puesto de trabajo en la zona de perfumes especiales y vio a Raka salir de la tienda a toda prisa.

Le dolió el corazón al ver la decepción en el rostro de aquel hombre.

«Raka, nuestro pasado es solo un recuerdo, un recuerdo que no podemos repetir.

Ahora todo es diferente.

Le pertenezco a otra persona.

¿Fuiste tú quien volvió demasiado tarde o fui yo quien pasó página demasiado rápido?

¿O tal vez el mundo nos está jugando una mala pasada?», reflexionó Anya mientras ordenaba su puesto de trabajo.

Anya todavía se sentía apesadumbrada cuando, de repente, la llamó Aiden.

Miró con culpabilidad la pantalla de su móvil, que mostraba el nombre de Aiden.

Justo cuando Raka se había ido de la tienda, Aiden la llamaba.

Era imposible que fuera una coincidencia, ¿verdad?

Anya levantó la cabeza y miró a su alrededor, buscando a alguien que la siguiera.

Los hombres de Aiden debían de estar cerca, pero Anya no sabía quién la seguía y la vigilaba.

No vio ni rastro de nadie.

Raka no era consciente de la situación actual de Anya.

Ella se encontraba en una tesitura realmente difícil.

Sin embargo, Raka había venido a verla y había complicado aún más las cosas.

Aiden la regañaría sin duda por haberse reunido con Raka.

Y eso que Anya se lo acababa de prometer esa misma mañana.

Aún no había acabado el día y ya había roto su promesa.

Anya respiró hondo y se armó de valor para coger la llamada.

—Hola…
—Acabo de terminar la reunión.

¿Qué tal tu primer día de trabajo?

—preguntó Aiden con un tono despreocupado, como si no supiera lo que acababa de ocurrir.

Aiden había recibido información de que Anya y Raka habían estado en la sala de empleados, a solas, durante treinta minutos.

Harris le sugirió que llamara a Anya y le preguntara por su situación.

Al asistente no le importaba en absoluto que lo despidieran o no; lo más importante era que su señor se quedara tranquilo.

Tan pronto como Harris salió de su despacho, Aiden siguió su consejo y llamó a Anya de inmediato.

Anya fue al baño para atender la llamada de Aiden.

Bajó la voz y dijo: —¿Aiden, quieres controlarme?

—No, solo estoy preocupado por mi esposa —dijo Aiden con indiferencia.

Anya soltó una risita ante la mentira de Aiden.

Sabía perfectamente que Aiden debía de haberse enterado de la llegada de Raka al trabajo.

La había llamado para comprobarlo, pero no quería admitirlo.

¡Anya no se esperaba que Aiden también pudiera ser tan infantil!

—Mi primer día ha ido bastante bien.

La Sra.

Esther me ha puesto a cargo de la zona de perfumes y fragancias especiales.

El trabajo se me da de maravilla.

¡Me gusta mucho!

—respondió Anya con una sonrisa.

—También quiero que tu perfume se adapte a mi personalidad.

Si en una semana consigues crear un perfume que me satisfaga, te concederé un deseo —dijo Aiden desde el otro lado de la línea.

La voz profunda de Aiden realmente la hipnotizó, haciendo que Anya olvidara lo que acababa de pasar.

Si podía crear un perfume que le gustara a Aiden, ¡ese hombre le concedería un deseo!

Anya solo quería que Aiden no se peleara con Raka.

Quería vivir en paz.

Quería que Aiden se deshiciera de la jaula que tenían en casa.

Se asustaba cada vez que la veía.

—¿Vas a aceptar todas mis peticiones?

¿Sin excepción?

—preguntó Anya, con un hilo de esperanza en la voz.

Aunque Aiden no la estaba viendo en persona, podía imaginar sus ojos brillantes y la sonrisa en su rostro al recibir esta oportunidad.

El rostro de Aiden se ensombreció al oír las palabras de Anya.

Sabía que ella querría pedirle que no tuviera nada que ver con Raka.

—Mmm… ¡Por supuesto!

—dijo Aiden.

No importaba qué perfume creara Anya, a Aiden le gustaría sin duda.

¿Por qué?

Porque estaría hecho por las manos de Anya.

Solo le hizo esa propuesta a Anya deliberadamente, queriendo saber qué era lo que ella realmente deseaba después de que Raka regresara a Indonesia.

Y Anya, ingenuamente, mordió el anzuelo de Aiden.

¿Le pediría que se divorciara de ella para volver a los brazos de Raka?

¿Elegiría Anya quedarse al lado de Raka a pesar de que él nunca podría casarse con ella?

Aiden le dio a Anya una semana para que lo pensara detenidamente.

Cuando él regresara de su viaje al extranjero, todo terminaría según la decisión de Anya.

—Lo esperaré con ansias —dijo Aiden con calma, ocultando la furia de sus sentimientos.

Después de eso, Anya decidió contarle a Aiden lo que había pasado en realidad.

—Aiden… —empezó a decir en voz baja.

Dudaba un poco en contarle lo que había sucedido porque temía que Aiden se enfadara.

Pero si no se lo contaba, las cosas se complicarían aún más.

—¿Qué ocurre?

—preguntó Aiden.

Su corazón latió más deprisa al oír a Anya llamarlo.

—Gracias por llamarme.

En realidad, estoy de muy mal humor.

Raka ha venido a verme —dijo Anya con cuidado.

—Mmm… —respondió Aiden con frialdad.

—¿Estás enfadado?

—preguntó Anya.

—¡No!

—respondió Aiden con su voz grave.

Anya no pudo más que cerrar los ojos.

Por su tono frío, estaba claro que Aiden estaba furioso, pero no quería admitirlo.

—Aiden… —dijo Anya con deliberado cuidado—.

Raka se ha herido en mi lugar de trabajo.

Mi jefa me ordenó que le curara la herida en la sala de empleados.

He dejado la puerta de la sala abierta.

He tenido cuidado de no estar a solas en la habitación con Raka.

Finalmente, el ceño fruncido de la frente de Aiden desapareció.

—Mmm… Bien —dijo.

Al menos Anya no había estado a solas con Raka.

Eso hizo que Aiden se sintiera un poco más tranquilo.

Anya pudo oír la respuesta de Aiden, una que la hizo suspirar de alivio.

La crisis había pasado, Aiden ya no estaba enfadado.

—Aiden, tengo que volver al trabajo.

Ya te contaré cuando llegue a casa —dijo Anya.

—Mmm… ¡De acuerdo!

—Aiden colgó el teléfono de inmediato, pero su humor había mejorado.

Desde fuera de su despacho, Harris intentaba reprimir una sonrisa.

Su frío señor estaba totalmente embriagado de amor como para actuar de una forma tan infantil.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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