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Matrimonio Relámpago: La Esposa Dominante - Capítulo 306

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  3. Capítulo 306 - Capítulo 306: Noche de cita
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Capítulo 306: Noche de cita

Ying Sheng se paró frente al espejo alto que había apoyado contra una pared de su dormitorio más veces de las que podía contar. Se puso las manos en las caderas sobre la suave tela del vestido negro de patinadora que llevaba, y soltó un bufido.

Se había ondulado el pelo, se había hecho un impresionante delineado de gato y se había puesto su mejor vestido y unas medias negras de puntos con sus botas blancas, y aun así no sentía que fuera suficiente. Se llevó las manos a la nuca y respiró hondo, intentando calmar los nervios.

Hacía mucho que no tenía una cita, y el hecho de que fuera con Liam la ponía aún más nerviosa. Se había quedado de piedra cuando él se sinceró y le dijo que le gustaba, y se había sentido increíblemente feliz de que estuvieran en la misma sintonía. Sin embargo, se dijo a sí misma que no se lanzara de cabeza como de costumbre. Quería tomarse las cosas con calma para asegurarse de que era lo correcto.

Una simple cita no le haría daño a nada. Podía tantear el terreno y ver si podían hacer que una relación funcionara, cosa que esperaba de todo corazón. Ir del brazo de su dulce y adorable compañero de piso parecía un sueño, pero tenía que serenarse para poder siquiera salir por la puerta esa noche.

Ying Sheng se ahuecó un poco el pelo antes de asentir, pensando que se veía lo suficientemente bien. Alargó la mano, cogió el móvil y le envió un mensaje a Liam para hacerle saber que estaba lista. Luego esperó nerviosa junto a su puerta, recomponiéndose todo lo que pudo para no ser un manojo de nervios esa noche. Quería divertirse y soltarse la melena después de una larga semana, y tenía la pareja perfecta para hacerlo.

Entonces sonaron unos golpes en la puerta, lo que hizo que Ying Sheng respirara hondo antes de abrirla. Sus ojos recorrieron a Liam; estaba de pie en el pasillo con una camisa negra de manga corta y botones, y unos vaqueros grises. Llevaba el pelo peinado hacia atrás, e incluso pudo detectar el más mínimo aroma a colonia que emanaba de él.

—Vaya, estás… increíble —murmuró Liam, mirándola embelesado.

Ying Sheng sintió que el calor le subía a las mejillas mientras le sonreía. Estaba guapísimo con sus joggers y camisetas, pero ahora también estaba realmente espectacular.

—Pues sí que te pones guapo —le dijo antes de dedicarle un guiño juguetón. Le ayudaba bromear un poco, porque así calmaba sus propios nervios. Si conseguía que se rieran, no se preocuparía por decir algo inapropiado o por estar demasiado nerviosa.

Liam se rio entre dientes y le ofreció el brazo.

—¿Nos vamos? Tengo toda una noche planeada —respondió él.

Ying Sheng estaba emocionada por ver lo que él tenía en mente. Se había negado a soltar prenda durante toda la semana, así que sabía que estaba realmente entregado a la cita. Ya parecía que se había esforzado más que cualquier otro chico por ella.

—¿Patinar y pizza? —aventuró Ying Sheng. Probablemente era su vigésima suposición y todavía no había acertado.

Liam sonrió con aire de superioridad y negó con la cabeza mientras la guiaba fuera del pasillo y hacia la puerta principal de su apartamento.

—Aunque aciertes, no te lo diré. Tendrás que esperar y ver —le dijo Liam con firmeza antes de guiarla al exterior. Cerró la puerta tras ellos y la llevó hasta su sedán negro en el aparcamiento cercano. Alargó la mano para abrirle la puerta del copiloto, con una dulce sonrisa adornando su rostro.

—Qué caballero —rio Ying Sheng mientras se dejaba caer en el asiento del copiloto. Cuando él cerró la puerta, lo observó trotar hasta su lado del coche, y se le escapó una risita. Aún no habían llegado a su destino y ya se lo estaba pasando bien con él. Aunque, la verdad, no esperaba menos.

Liam cerró la puerta y le pasó su móvil.

—Te toca elegir la música —le dijo antes de arrancar el coche, y el motor cobró vida con un rugido.

Ying Sheng le dedicó una mirada de agradecimiento antes de poner una lista de reproducción de rock indie en modo aleatorio, suponiendo que contendría algunas canciones que les gustarían a ambos. Por mucho que le encantara la música, esa noche solo quería centrarse en él.

—Gracias por invitarme a salir —le dijo, seria por un momento. Podía bromear todo lo que quisiera, pero en el fondo le hacía muy feliz que él se lo hubiera pedido. Era como si la estuviera secuestrando por una noche para alejarla de sus problemas, llevándola a una pequeña aventura.

Liam la miró de reojo con una sonrisita.

—Gracias a ti por aceptar salir conmigo —dijo él con una risita mientras salía de la plaza de aparcamiento y se alejaba por la calle del gran complejo de apartamentos.

Ying Sheng deseó que él no dudara tanto de sí mismo. Tenía muchas cosas buenas de las que ni siquiera era consciente. Estaba decidida a hacérselo ver, y esa noche era la ocasión perfecta para ello.

—¿Y cómo iba a decir que no, si estás así de guapo? —replicó ella, frotándole el brazo de forma juguetona. Notaba que él estaba un poco nervioso y quería animarlo a soltarse y relajarse.

—Vaya, qué labia tienes —musitó Liam mientras giraba en otra calle. Las farolas pasaban como destellos a su lado mientras la oscuridad los envolvía.

Ying Sheng retiró la mano con una carcajada, contenta de oírlo bromear. Volvió a mirar al frente, estudiando el paisaje mientras él los llevaba a una zona de la ciudad que no conocía. Entrecerró los ojos, confusa, intentando averiguar adónde la llevaba. Se dio cuenta de que los edificios eran cada vez más escasos y de que la zona tenía algo más de naturaleza que otras.

—¿Me estás llevando al bosque para matarme?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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