Me convertí en un Zompirlobo - Capítulo 173
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173: Sin recuerdos (2) 173: Sin recuerdos (2) Un tiempo después…
—Ya era hora de que despertaras —resonó una voz familiar en los oídos de Ashton.
En cuanto se despertó, Ashton fue recibido por el rostro lleno de cicatrices de Mera.
Al principio se sobresaltó, sin saber qué hacía ella en su habitación, pero los recuerdos del día anterior no tardaron en inundar su mente.
Habían pasado muchas cosas en la isla, y Ashton no se dio cuenta de lo fatigado que estaba hasta que Jonathan, Mera y él ya estaban de vuelta a Deja.
Luchar contra todas esas criaturas tampoco ayudó.
Al final, su cuerpo había sido llevado mucho más allá de sus límites y cayó inconsciente en el camino de regreso.
Eso era todo lo que recordaba.
Aun así, no podía obviar las incertidumbres de la circunstancia en la que se encontraba.
Sin embargo, no era momento de darle vueltas a detalles tan insignificantes, pues un problema mayor probablemente lo esperaba en la forma de Mera y Jonathan.
—Deja que el chico respire un poco, Mera.
Las preguntas pueden esperar —resonó la voz de Jonathan desde la esquina opuesta.
Él y Mera eran los únicos en la habitación aparte de Ashton, dentro de su bungaló.
Ashton se giró para saludar a Jonathan; al fin y al cabo, era el rey y debía ser tratado con respeto.
Pero antes de que pudiera llevar sus pensamientos a la práctica, Mera saltó de la cama, mirando a Jonathan como si fuera a arrancarle los ojos.
—¿Y lo dices tú, que lo obligaste a luchar contra esas criaturas en la isla?
—espetó ella.
—La situación de entonces y la de ahora son diferentes.
Aquello era un campo de batalla.
Esto —dijo Jonathan, señalando la habitación— es su hogar.
Un lugar para descansar y ordenar sus ideas.
—Puede que se te den bien las palabras, padre, pero, por favor, intenta venderle tus gilipolleces a otro que te crea —se burló Mera—.
¿Por qué no dices simplemente que quieres preguntarle sobre todo lo de allí en mi ausencia?
—Si tan bien lo sabes, ¿por qué no me haces un favor y te vas?
—Jonathan sonrió antes de dirigirse hacia Ashton—.
Por mucho que me gustaría que tuvieras razón, estoy genuinamente preocupado por él.
Si no lo estuviera, no habría hecho el viaje personalmente para rescatarlo.
Mera abrió la boca para decir algo, pero la volvió a cerrar rápidamente.
Sabía que, dijera lo que dijera, Jonathan usaría sus palabras en su contra con facilidad.
Al fin y al cabo, no solo era el rey de Lycania, sino también un gran político y estratega que tenía talento para usar las palabras de los demás en su contra.
Muy parecido a Marco Antonio, quien, en las historias de Julio César, una vez puso a la multitud romana en contra de Bruto con apenas treinta frases.
Ni más, ni menos.
Esa era una de las muchas razones por las que los otros reinos no querían interferir en sus asuntos.
Al menos, hasta que hiciera algo que no debiera e intentara pisar sus territorios.
—Además, ¿cómo planeas interrogarlo con los culpables ausentes?
—continuó Jonathan con una sonrisa.
—¿El Enigma?
Pensé que ellos…
—Oh, deben de ser difíciles de encontrar para alguien como tú.
Pero no creerás que soy tan tonto como para dejarlos operar sin una correa al cuello, ¿verdad?
…
Una vez más, le tocó a Mera guardar silencio.
No sabía con certeza si lo que Jonathan había dicho era una pulla intencionada sobre Donovan o no, pero desde luego lo parecía.
Le dolía más porque sabía que la había cagado al permitir que Donovan viviera, ya que lo que le pasó a Ashton también podría conducir a Donovan de una forma u otra.
Al fin y al cabo, sabían más o menos que Donovan trabajaba para el Enigma y no para el rey.
—En cualquier caso, esos cabrones comparecerán ante el tribunal y serán juzgados por herejía.
Ashton, tú también tendrás que estar allí, como testigo —declaró Jonathan lo que tenía que decir y los dejó solos.
Mera se quedó allí un par de minutos antes de marcharse también.
Por fin, Ashton tuvo algo de tiempo para ordenar sus ideas por una vez.
Las respuestas que buscaba no iban a aparecer frente a él de la nada.
Pero tenía una buena forma de hacerse una idea aproximada de lo que debió de conspirarse en el palacio del este mientras estaba «inconsciente».
«Abrir registro de misiones».
Una pestaña con una lista completa de las misiones que le habían asignado y las que había completado se abrió frente a él.
Y, efectivamente, tal como esperaba, alguien o algo debió de haberlo ayudado mientras estaba inconsciente.
No solo se había completado la misión de descubrir el secreto del palacio, sino que también tenía otra misión que no recordaba haber aceptado.
Una misión para demostrar su valía para convertirse en un sucesor o alguna mierda de esas.
«La prioridad de la misión estaba establecida en 10.
No habría podido salir de allí sin completar la misión».
Ashton empezó a unir las piezas del rompecabezas poco a poco.
«Teniendo en cuenta que he salido de allí y estoy vivo, significa que completé la misión…».
Sacudió la cabeza.
¿Cómo diablos podía haber completado una misión si estaba inconsciente?
Pero si de alguna manera lo había logrado, eso también explicaría las recompensas desconocidas que tenía en su inventario.
Los libros de habilidades y…
la capa.
—¡Un momento!
¿La Capa del Segador?
¿Pero qué coño?
¡Estoy jodidamente seguro de que no encontré nada parecido!
¡Antes me olvido de respirar que de encontrar una pieza de equipo así!
Ahora estaba segurísimo de que alguien había estado controlando su cuerpo mientras estaba inconsciente.
Alguien debió de usar su cuerpo para encargarse de los autómatas y de la misión.
Era la única explicación posible que se le ocurría a Ashton.
Pero sin sus recuerdos, sacar conclusiones precipitadas todavía no era lo correcto.
Por suerte, conocía una forma de averiguar con certeza si alguien más estaba usando su cuerpo y, si lo que pensaba era correcto, ¿entonces quién era?
—Lucifer tiene que responder a algunas preguntas.
Si puede controlar mi bendición, entonces no me sorprendería que también pudiera controlarme a mí.
Necesito ver a Rose.
Es la única que puede ayudarme a contactar con Lucifer.
Continuó: —Pero antes de eso, primero tengo que arreglar este desastre.
Por raro que parezca…
tengo muchas ganas de conocer a los que casi me matan.
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