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¡Mi Cruel Compañero! - Capítulo 276

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276: CAPÍTULO 276 ¿Me estás amenazando?

276: CAPÍTULO 276 ¿Me estás amenazando?

Harry
Sentía dolor.

Sin embargo, no podía dejar que Elizabeth lo supiera.

A veces era impulsiva y rechazaría a su pareja para estar conmigo.

No podía permitirlo.

Tenía la sensación de que encontraría a su pareja, pero no tan rápido.

Encontré al alfa en el bosque de su territorio.

Se giró hacia mí, con una mirada feroz.

—He traído a Elizabeth.

Tienen que hablar —le dije.

Él desapareció en la parte más oscura del bosque.

Cuando regresó, estaba de nuevo en su forma humana y llevaba puestos unos pantalones cortos.

—¿Está en mi casa?

—preguntó.

Sonaba inseguro.

Asentí.

El Alfa Aerys pasó a mi lado a toda prisa, pero mis palabras lo detuvieron.

—Conozco tu forma de ser con las mujeres.

Si la lastimas, te mataré —le advertí.

Aerys Chasia era un alfa bueno y fuerte, pero era un mujeriego.

Se giró, con los ojos brillando peligrosamente.

Apretó los puños.

—¿Me estás amenazando, Harry?

—gruñó.

—Tómatelo como quieras, pero si lastimas a Elizabeth, uno de nosotros morirá —lo fulminé con la mirada.

Respiró hondo, domando a su licántropo alfa.

No toleraban las faltas de respeto ni las amenazas.

Se limitó a fulminarme con la mirada y se marchó a toda prisa.

Me quedé clavado en el sitio durante un buen rato, pensando.

Había perdido a Elizabeth otra vez.

Los recuerdos de Elizabeth y yo jugando en el castillo me vinieron de golpe.

Siempre lo pasábamos muy bien juntos.

En un momento dado, el rey sugirió que nos casáramos.

Sin embargo, no lo hicimos.

Elizabeth se contuvo porque quería encontrar a su amado.

—¿Qué hace un vampiro en territorio licántropo?

—ladró una voz.

Me giré rápidamente para mirar a la mujer que tenía delante.

Sostenía un arco y una flecha, y tenía un aspecto sexi.

Sin embargo, su actitud cambió en cuanto me vio y en sus ojos vi reconocimiento.

Era alta y tonificada.

Su piel era de un precioso color miel que hacía juego con sus ojos.

Su pelo era oscuro, largo y rizado.

«Es preciosa», me dije a mí mismo.

Y olía a perfume caro.

—Loba —suspiré.

Sus ojos volvieron a ser feroces mientras me fulminaba con la mirada.

Me pregunté qué podría haber hecho para ofenderla, y entonces me di cuenta de que era un vampiro en su territorio.

Con el creciente número de ataques del vampiro de Jenson, los cambiantes nos odian aún más.

Sus ojos color miel ardían en mí y no pude evitar sentirme impresionado por ella.

¿Es que no conoce el miedo?

Podría desarmarla y matarla fácilmente.

Aunque los cambiantes eran fuertes, nosotros también lo éramos.

Nuestra fuerza venía con la edad, y yo era viejo.

—Voy a alertar a los demás de tu presencia —dijo con frialdad, pero no lo hizo.

—Aún no lo has hecho.

¿Por qué?

—sus labios se entreabrieron un poco tras mi pregunta.

Soltó la flecha y la intercepté justo cuando llegaba a mi cara.

La partí por la mitad, justo cuando otra casi me atravesaba el pecho.

Apuntó otra directamente a mi corazón.

—Eres rápida —comenté.

Ella inspiró profundamente.

—Tú también —susurró ella.

—Tú eres Harry.

Un vampiro.

—¿Cómo sabes mi nombre?

—Por Elizabeth.

Me enseñó una foto tuya —se echó el arco y la flecha al hombro.

Sus ojos seguían fijos en mí.

—¿Elizabeth es amiga de un vampiro?

¿Cómo?

—se preguntó más para sí misma.

—¿Quién eres?

—pregunté.

Era interesante observar a la loba.

Su expresión cambiaba rápidamente, transmitiendo sus pensamientos.

—Yorna —dijo en voz baja.

Elizabeth me la había mencionado un par de veces, pero nunca había visto una foto suya.

—¿Sabe Eli que eres un vampiro?

—¿Sabe ella que eres una mujer lobo?

—repliqué.

—No, no sabía si estaba familiarizada con nuestro mundo.

Tenemos prohibido revelar nuestra identidad a los humanos —dijo ella.

—Lo mismo digo —sonreí con tensión.

Elizabeth probablemente ya conocía su identidad, pero no quería preguntarle al respecto.

—¿Por qué estabas en mi territorio?

—Estaba hablando con tu alfa.

Acaba de irse.

—Ah, nos dijeron que estaba trabajando con un vampiro para acabar con los ataques —suspiró.

—Eres una guerrera —dije, y ella asintió.

Nos quedamos mirándonos el uno al otro antes de que ella exhalara.

—Debería irme antes de que mi equipo venga a buscarme.

—¿Puedo acompañarte?

—me sorprendí preguntando.

Algo en sus ojos brilló.

—Tú eres un vampiro.

—Y tú eres una loba —repliqué.

—Esto es interesante —murmuró.

—Ciertamente —sonreí con suficiencia.

Caminamos lentamente, adentrándonos más en el territorio.

No supe cuánto tiempo estuvimos hablando.

Nuestra conversación era agradable.

El doloroso malestar que sentí antes se fue desvaneciendo lentamente mientras me contaba sus intereses.

Yorna, su nombre se deslizó por mi lengua.

Me gustaba ese nombre.

Dejé que una sonrisa se dibujara en mis labios mientras la miraba de nuevo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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