Mi juventud comenzó con él - Capítulo 1863
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- Capítulo 1863 - 1863 Estoy Dispuesta A Acompañarte Con Mi Actuación 4
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1863: Estoy Dispuesta A Acompañarte Con Mi Actuación (4) 1863: Estoy Dispuesta A Acompañarte Con Mi Actuación (4) Editor: Nyoi-Bo Studio 1863 —Qin Zhaozhao, no te dije que…
no se permiten las emociones personales en la mesa…
—obviamente, Huo Mian estaba enojada.
—¡No soporto a esa manipuladora!
Solo está usando al apuesto Su…
—Pudín lucía furiosa.
—Es asunto de Su Yu.
No tiene nada que ver contigo…
Eres muy pequeña y quién eres tú para opinar al respecto…
Lo que es más, ¿cómo puedes perder los estribos de esa forma en casa?
Por más de que Huo Mian amara a sus hijas, nunca las malcriaba en exceso y tampoco las mimaba.
El día anterior en la mansión familiar Su, Pudin y Frijolito casi llevan a Huo Mian al límite de su paciencia al atacarlos a Su Yu y a Jian Tong.
Sin embargo, la noche anterior solo había tratado de educarlas en lugar de regañarlas frente a todos.
Sin embargo, para su sorpresa, cuando salió la noticia Pudin estaba tan indignada que arrojó su celular al suelo.
Eso había enfurecido por completo a Huo Mian.
—Mami…
Es solo que mi hermana está extremadamente enojada.
Después de todo, el apuesto Su fue muy lejos esta vez —Frijolito habló por su hermana en el momento en el que se dio cuenta del enojo de su madre.
—Tú, cállate…
No es asunto tuyo.
Estoy hablando con tu hermana —gritó Huo Mian.
Pudin puso mala cara y agachó la cabeza sin mirar a Huo Mian.
Parecía estar malhumorada.
Qin Chu se levantó.
Cuando se agachó para recoger el teléfono roto que Pudin había arrojado, Huo Mian lo detuvo.
—Cariño, no lo toques, tiene que levantarlo ella.
—Vamos, Mian…
Es solo una niña —Qin Chu amaba mucho a las gemelas.
—No, no se discute…
Si esta vez fracaso al enseñarle qué es lo que está bien, nada me garantiza que no volverá a hacer algo así en el futuro.
Si me amas a mí y a tu hija, por favor no interfieras.
Qin Chu: …
Las palabras de Huo Mian le taparon la boca por completo a Qin Chu.
Él miró a Pudin con impotencia.
Luego miró a Frijolito que de inmediato susurró: —No importa, papi, mami asusta mucho cuando está enfadada.
Solo debemos quedarnos callados.
Qin Chu sabía que Huo Mian quería educar a Pudin, así que se contuvo y no recogió el teléfono.
Para entonces, los ojos de Pudin ya estaban llenos de lágrimas…
pero no caían.
Obviamente intentaba contenerlas.
Pudin y Frijolito tenían personalidades muy diferentes.
Frijolito hablaba con dulzura y hacía reír a la gente.
Si se equivocaba, lo admitía al instante y se disculpaba.
Pero Pudin era diferente.
Era tranquila y lista, y hasta un poco engreída, por lo que rara vez cometía errores.
Debido a que era muy orgullosa, no admitía con facilidad que había hecho algo malo incluso si en serio lo había hecho.
En ese momento que Huo Mian la regañaba frente a toda la familia, Pudin realmente sentía que perdía su dignidad.
—Qin Zhaozhao…
Ve a recoger el teléfono en este preciso momento…
—Huo Mian repitió con severidad.
—Hermana, solo recógelo.
Mami está realmente enfadada, no está bromeando —Frijolito trataba de convencer a su hermana.
Después de tres segundos de silencio, Pudin se bajó de la silla, caminó despacio hacia su teléfono e inclinó la cabeza.
Luego, tomó el celular con una mano y se limpió las lágrimas con la otra…
A Qin Chu le dolía el corazón de solo verlo, pero luego de ver la expresión de Huo Mian, supo que no sería bueno intervenir, por lo que solo miró y continuó comiendo su desayuno sin decir nada más.
Pudin tomó el teléfono y lo dejó sobre la mesa, justo frente a Huo Mian.
Ya había recogido el celular, ¿qué más necesitaba su madre?
Esa era su actitud.
No parecía que Huo Mian fuera a olvidarse tan pronto…
Tomó el teléfono de color rosa platinado, le echó un vistazo y dijo despacio: —La pantalla está rota.
Este teléfono cuesta 5.360 yuanes.
Reparar la pantalla costará 2.000 más.
Ahora tienes dos opciones, Qin Zhaozhao: o te quedas sin celular o me das 2.000 yuanes en este momento y yo buscaré a alguien que lo repare.
—Cariño…
—Qin Chu ya no podía contenerse.
—Cariño…
Sigue comiendo, no vas a salvarla de esto —Huo Mian miró a Qin Chu.
Pudin se mordió el labio inferior y no contestó.
—¿Por qué no contestas?
¿Eres muda?
Ya no necesitas tu teléfono, ¿cierto?
Entonces déjame que lo rompa por completo.
Después de decir eso, Huo Mian tomó el teléfono celular y lo arrojó contra el piso una vez más.
Lo que hizo asustó a todos.
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