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Mi juventud comenzó con él - Capítulo 1864

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1864: Estoy Dispuesta A Acompañarte Con Mi Actuación (5) 1864: Estoy Dispuesta A Acompañarte Con Mi Actuación (5) Editor: Nyoi-Bo Studio 1864 El comedor de la mansión de South Hill estaba pavimentado con mármol.

Pudin aún era pequeña y no había arrojado el teléfono con tanta fuerza así que solo se había roto la pantalla.

Pero Huo Mian era una adulta.

El que ella lo arrojara hizo que el celular se rompiera por completo.

Frijolito se asustó tanto que casi derrama su leche.

Pudin, impactada por lo que había hecho su madre, comenzó a llorar.

—Deja de llorar, tú eras la que estaba tan enfadada que arrojó al piso el teléfono que yo te había comprado.

Ni siquiera querías recogerlo cuando te pedí que lo hicieras y cuando lo hiciste, lucías tan descontenta al respecto.

Cuando te pregunté si querías que lo repare, no contestaste.

Qin Zhaozhao, solo tienes tres años y no puedes juntar dinero.

Nosotros compramos toda la comida que comes y todas las cosas que usas.

Puedes enojarte, pero no puedes arrojar las cosas que te compramos como si no valieran nada.

Me niego a ser la madre de una mocosa malcriada con síndrome de princesa.

—¿Quién dijo que no tengo dinero?

Tengo mis acciones —Pudin refutó, no parecía convencida.

—Entonces permíteme preguntarte, ¿quién te dio el dinero para que empezaras a invertir?

—Puedo devolvértelo…

El resto me lo gané yo misma —razonó Pudin.

—¿Piensas eso?

Es genial.

¿Eso significa que cuando me devuelvas mi dinero, tomarás tu parte, te irás de esta casa y te las arreglarás tu sola?

¿Eres tan capaz y lista que no necesitas a tus padres, tu hermana, tu niñera, tu chófer y a tu mucama?

Si ese es el caso, puedes irte ahora.

—Mami…

No, no eches a mi hermana —Frijolito también comenzó a llorar cuando escuchó lo que sucedía.

A ella le agradaba mucho su hermana aunque pelearan todo el tiempo.

También sabía que por más de que Pudin era fría y orgullosa, su corazón estaba en el lugar correcto y siempre había sido buena con ella.

Siempre que tenía buena comida la compartía con ella.

Cuando escuchó a Huo Mian decir esas palabras tan crueles, los ojos de Pudin comenzaron a soltar lágrimas como si fueran cascadas.

Incluso el mayordomo, tío Li, no puedo soportarlo más.

Se acercó y le aconsejó: —Joven Señora, la señorita Pudin aún es una niña.

—Tío Li…

No quiero que nadie interfiera cuando disciplino a mis hijas —las palabras frías de Huo Mian hicieron que el tío Li también se mordiera la lengua.

—Así que puedes elegir…

Si piensas que eres lo suficientemente buena, puedes marcharte de casa…

De lo contrario, ve a la bodega, cierra la puerta y reflexiona sobre tus errores.

Eso es todo.

Pronto tengo que irme a la compañía para asistir a una reunión…

Después de eso, Huo Mian se levantó…

—Cariño…

—Querido, vendrás a la compañía conmigo.

Hay algunas cosas importantes de las que tienes que encargarte.

—Yo…

Qin Chu quería decir que quería quedarse en casa con las gemelas, pero tan pronto como miró a Huo Mian, se tragó las palabras.

El sabía que su esposa sabía lo que hacía.

Frijolito estaba muy asustada para llorar…

Pudin volteó y se dirigió a la bodega en el primer piso.

Básicamente era la bodega familiar.

Solo tenía 28 metros cuadrados y las ventanas eran muy pequeñas.

Era casi como una prisión.

Huo Mian casi nunca la usaba, pero esta vez, Pudín la había enfadado por completo.

Después de que entrara, Pudin cerró la puerta desde adentro y lloraba de a ratos.

—Mian…

¿Qué haces?

Aún es una niña…

—al ver lo que había sucedido, Yang Meiron regañó a su hija inmediatamente…

—Precisamente porque aún son niñas es que hay que educarlas.

De lo contrario, cuando crezcan, no podrás con ellas —Huo Mian contestó con frialdad.

Luego, tomó su bolso y se marchó…

Qin Chu la siguió en silencio…

Frijolito estaba tan asustada que ya no se animaba a interceder por su hermana.

Solo tomaba la mano de su abuela y veía como se marchaban su madre y su padre.

—Dios, es tan obstinada, ¡por qué hace eso!

Después de que Huo Mian se marchara, Yang Meirong tomó la mano de Frijolito y se dirigió hacia la puerta de la pequeña bodega.

—Pudin, soy la abuela.

Abre la puerta.

Tu madre ya se fue.

No la escuches.

Decía tonterías cuando te pidió que reflexionaras acerca de tus errores.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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