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Mi Luna Marcada - Capítulo 135

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135: CAPÍTULO 135 Termina con ella primero 135: CAPÍTULO 135 Termina con ella primero POV de Apphia
Al día siguiente, Lily, Daisy y yo estamos desayunando en el patio.

Me gusta esta pequeña tradición de reunirnos una o dos veces al mes para ponernos al día.

Lily me está contando su cita con Blade después de que la convenciera; es bastante reservada sobre su relación.

—Vale, me gusta y puede que vuelva a salir con él —sonríe.

—Le estás haciendo sudar la gota gorda, ¿eh?

—digo.

—Solo porque por fin le esté dando una oportunidad no significa que no quiera hacerle sudar un poco —ríe por lo bajo.

Me doy cuenta de que Daisy está callada; no es propio de ella.

Lily también lo nota y pregunta:
—Daisy, ¿en qué piensas?

—pregunta.

Daisy sale de sus pensamientos y nos mira sonriendo.

—En nada, la verdad, solo en el trabajo —suspira, sorbiendo su té.

—Solo en el trabajo, mmm…

—murmura Lily.

El teléfono de Daisy pita y ella lo saca rápidamente de su bolso.

Lee el mensaje, pone los ojos en blanco y lo vuelve a guardar.

—¿Es el tío con el que te acostaste una noche?

—sonríe Lily con suficiencia.

Daisy hace una mueca de desdén y está a punto de replicar cuando se produce un alboroto en la entrada del patio.

Unos cuantos guardias impiden que una mujer enfadada se nos acerque.

Grita y se los quita de encima como una gata salvaje.

Todas nos ponemos en pie.

—¿Qué hace ella aquí?

—murmura Lily—.

Yo me encargo —dice, acercándose a los guardias, que parecen frustrados con la mujer.

Miro a Daisy y se encoge de hombros para decir que no tiene ni idea de qué va todo esto.

—¿Qué demonios haces aquí?

—pregunta Lily, con un tono lleno de hostilidad, algo que no es propio de ella.

—¿Tú qué crees?

Estoy aquí para enfrentarme a ti, Princesa Lilibet.

—Oh —Lily levanta sus cejas perfectamente delineadas y se cruza de brazos—.

Adelante.

—¡¿Cómo te atreves a quitarme a Blade?!

¡Éramos felices hasta que apareciste tú!

—grita la mujer.

Se recoge su alborotado pelo castaño en un moño desordenado, se quita los pendientes y las pulseras y los tira al suelo.

Sus ojos verdes arden de odio.

—¿Acaso quiere pelearse con ella?

—resopla Daisy.

—Eso creo —mascullo, volviendo a sentarme.

Daisy también lo hace.

Sorbemos nuestro té mientras vemos cómo se desarrolla el drama.

La mujer es la amante de Blade, pero él de repente le hizo ghosting, y ella se enteró hace unas semanas de que fue porque estaba pretendiendo a Lily.

—Mala jugada, beta Blade —dice Daisy.

—¿Por qué no rompió con ella primero, en lugar de simplemente desaparecer?

—suspiro, negando con la cabeza en señal de desaprobación.

Ahora la mujer está de rodillas, sollozando con la cara entre las manos.

—¿Se lo di todo.

¿Cómo puede hacerme esto?

—se lamenta.

Los guardias y Lily ya no saben qué hacer con ella.

—Ni siquiera eres tan guapa.

Con suerte, llegas a un ocho —solloza.

—Eso sí que es mentira.

Lily está jodidamente buena…, es un diez —gruñe Daisy.

Estoy de acuerdo con ella.

Es evidente que Lily es una de las mujeres más guapas de las manadas.

Los guardias la sacan y la llevan de vuelta a su coche.

Lily está que echa humo cuando vuelve a la mesa.

—Voy a matar a ese cabrón de Blade Barret —gruñe, dando un golpe en la mesa.

—Te ayudaremos —decimos Daisy y yo, y nos reímos por lo bajo.

Esa noche, después de que Lily se desquitara con el beta, acabamos en su discoteca favorita de la ciudad.

Nunca antes había estado en una.

Hay un montón de luces diferentes y la música es atronadora.

La gente baila en la pista, y Lily y un hombre bailan muy pegados.

Los observo, sorbiendo mi tercer cóctel: un margarita.

Está bueno y me produce una extraña sensación de calidez.

Varios hombres se me han acercado para bailar, pero los he rechazado a todos.

Quiero bailar con mi compañero, pero hoy está hasta arriba de trabajo.

Se mostró reacio a dejarme venir, pero Lily me trajo de todos modos, sin aceptar un no por respuesta de su hermano.

Daisy se inclina y me grita al oído: —¿Quieres bailar?

—No, pero ve tú —respondo.

Ella hace un puchero y niega con la cabeza.

—Por favor.

No quiero bailar con cualquiera —se levanta, me tiende la mano y me arrastra a la pista de baile.

Al llegar a la pista, movemos nuestros cuerpos al ritmo de una canción animada.

Sonrío mientras bailamos y nos divertimos.

Las luces de colores y la espuma blanca lo hacen aún mejor.

Mis manos están en el aire y mi cuerpo se mueve al ritmo de la canción.

Mi pelo suelto se agita de un lado a otro.

Vislumbro a Lily, dándolo todo en la pista.

Sus caderas se mueven maravillosamente, como yo, con las manos en el aire.

Me lanza besos, sonriéndome ampliamente.

De repente, siento unos brazos fuertes que me apartan de mi compañera de baile y un beso sensual que aterriza en mi cuello.

No necesito girarme para ver quién es lo bastante audaz como para tocarme así.

—Hola, mi preciosa —dice mi compañero con voz ronca, agarrándome con fuerza y empezando a moverse detrás de mí.

—¡Hola!

Mierda, Nicholas Lavista baila muy bien; me limito a seguir sus pasos.

—No sabía que te gustaba bailar.

Puedo sentir su sonrisa divertida.

—Yo tampoco lo sabía —me encojo de hombros, sin dejar de mover mi cuerpo contra el suyo—.

Puede que sea el alcohol.

—Me giro para encarar a mi compañero, y él estrella sus labios contra los míos, besándome profundamente sin dejar de moverse al ritmo.

Oigo la voz sobresaltada de Lily entre la multitud y me aparto para mirar.

Blade la ha echado sobre su hombro y ella exige que la suelte, pero él empieza a salir de la discoteca.

Me río por lo bajo y la saludo con la mano.

Ella finalmente se resigna, apoyando la barbilla en la palma de la mano y colgando de su hombro con un puchero.

Por el rabillo del ojo, vislumbro a Daisy hablando con un hombre de aspecto familiar.

Espera…

¿Maximus?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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