Mi Luna Marcada - Capítulo 64
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64: CAPÍTULO 64: Ella es exquisita 64: CAPÍTULO 64: Ella es exquisita POV de Maximus
Apphia Aeson.
Apphia Aeson.
Apphia Aeson.
La reciente perdición de mi existencia.
Desde que conocí a esa mujer en el banquete de Lady Anaiah, ha consumido mis pensamientos.
Su maravilloso aroma y la calma que irradia me hacen sentir tranquilo.
Supe inmediatamente, cuando mi licántropo la llamó encantadora, que era especial.
Apphia era la pareja del Príncipe Nicolás, la pareja de mi rival.
Lo había sospechado, pero me negaba a creerlo.
La verdad es que podría haber querido una oportunidad de estar con ella, de conocerla mejor, porque mi licántropo se sentía atraído por ella.
Me decepcionó saber que, en efecto, era la pareja y Luna de Nicolás.
Ese hombre parece ganarme siempre en todo; ahora, incluso la primera mujer por la que he sentido genuinamente una atracción más profunda en toda mi vida resultó ser suya.
Ese hijo de puta.
Sin embargo, no dejaría que Apphia se escapara de mi vida; ella sería mi camino hacia la cima.
Necesito un respaldo clave para la próxima reunión del consejo privado en la que se seleccionarán nuevos miembros.
¿Qué mejor manera de conseguirlo que de la Luna de la manada más poderosa, nuestra futura Reina?
Así que le ofrecí una alianza.
Apphia no sabe nada de política, pero me doy cuenta de que tiene potencial.
La usaría en beneficio de mi manada.
La puerta de mi despacho se abre y mi beta, Basil, entra.
—Basil, ¿qué has averiguado sobre Apphia Aeson?
—pregunto.
—No he podido encontrar nada sobre ella, Alfa.
Todo lo que la rodea es confidencial, y pretenden que siga así.
Incluso visité el hospital general donde se rumoreaba que estuvo un mes antes de que la llevaran al castillo —suspira él.
Corren rumores de que la encontraron medio muerta a golpes en la frontera y que estuvo en coma, pero no está confirmado.
Necesito saber más de ella y de dónde viene.
—Alfa, no es propio de usted estar tan interesado en una mujer.
¿Por qué quiere saberlo todo sobre la joven Luna?
—pregunta él con mirada recelosa.
—Todo el mundo está interesado en ella.
Es la Reina Luna del reino, y necesito conocer a los jugadores de cada partida que juego —le digo con sinceridad.
Basil suspira y mira la foto de Apphia que hay sobre la mesa.
—Parece tan…
delicada e inocente.
—Creo que es más dura de lo que parece —digo, mirando fijamente la foto—.
«Es exquisita», añade mi licántropo.
POV de Apphia
—¿Quieres que te folle, Apphia?
—pregunta la voz lasciva de Nicolás en mi oído.
Asiento con entusiasmo.
Estoy tumbada en la cama, desnuda, con las piernas bien abiertas.
Mi respiración es entrecortada.
—¡Nicolás!
—gimo mientras me chupa los pezones.
Mi cuerpo arde de necesidad.
Tengo tantas ganas de tenerlo dentro.
Mi coño está goteando.
Él sonríe con suficiencia y se alinea lentamente en mi entrada, con los ojos encendidos de deseo puro.
—Por favor —suplico.
Él disfruta de mis súplicas.
—Me encanta cómo gimes mi nombre, nena.
—Sus dedos se deslizan hasta tocar la cara interna de mis muslos, y yo me estremezco.
—Por favor —susurro.
—Pero aún no lo has dicho, nena.
—Sus dedos abandonan mis piernas y recorren mi estómago hasta mis pechos, acariciándolos y manoseándolos.
Grito.
Siento que voy a correrme con su tacto.
—Te quiero dentro de mí, por favor —gimo, ya desesperada.
Una sonrisa cruel se dibuja en su boca mientras desliza sus largos dedos en mi coño.
—Estás lista para mí, Apphia.
Mis ojos se oscurecen mientras miro fijamente al oscuro príncipe de la lujuria.
Es diferente.
Tan carnal, pero me encanta.
Se arrastra sobre mí y mis dedos recorren su tonificado pecho.
En este momento, es un dios de la lujuria.
—¿Estás lista para mí, Apphia?
—¡Sí!
—¿Sí, qué?
—Sí, señor.
Él gruñe, complacido conmigo.
Se introduce en mí con cuidado y yo grito de alivio.
Me despierto sobresaltada por el sensual sueño que he tenido.
Me incorporo, jadeando con fuerza y sudando.
—Santa diosa.
Hacía tiempo que no tenía uno de estos sueños.
¡Por fin le he puesto cara al hombre con el que he estado soñando, y es Nicolás!
No puedo evitar reír.
¡Era mi pareja todo este tiempo!
Llevo los dedos a mis bragas y descubro que están húmedas, y que mi coño palpita.
Oh…
Me recuesto sobre las mullidas almohadas, con un brazo cubriéndome la cara.
Después de calmarme de mi delicioso sueño, mi mente vuelve a la noche anterior y a todos los acontecimientos.
Me presentaron a la manada y, aunque parecían complacidos, pude ver sus preguntas.
Quieren saber qué aporto.
¿Qué valor tengo?
Aunque a la familia real no le importa que yo no sea nadie, estoy segura de que a los miembros de rango sí.
Especialmente a aquellos que esperaban que sus hijas se casaran con alguien de la familia real.
El Alfa Maximus tiene razón.
Necesito un aliado.
«¿No deberías contarle a Nicolás tu conversación con Max?»
«¿Max?
¿Por qué eres tan informal, Ziora?»
«Prefiere que le llamen Max.
¿Le estabas escuchando?».
Pone sus bonitos ojos en blanco hacia mí.
Suelto un grito ahogado ante su descaro.
«¡Zio!»
«Nos estamos desviando del tema, Apphia».
«Cierto, no le diré a Nicolás lo de la propuesta de Maximus porque está claro que no le cae bien por razones personales, pero no puedo desacreditarlo sin formarme mi propia opinión», explico.
Sigo en la cama, y una sonrisa se dibuja en mis labios cuando pienso en mi pareja.
Es perfecto y me ama.
Anoche todo iba bien mientras nos besábamos apasionadamente y no sentí miedo.
Es una buena señal.
—Miau.
—Shai me saca de mis pensamientos.
—Buenos días, preciosidad —la saludo.
¡Se estira y parece más alta de lo que es!
—Shai, ¿eres mi compañera animal?
—pregunto, recordando las palabras de Nicolás.
Ronronea, y me lo tomo como un sí.
Una loba marcada, también está eso.
Según Nicolás, tengo poderes divinos.
Me pregunto cuáles serán.
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