Mi novia es una Aventurera de Clase S - Capítulo 171
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171: La concha 171: La concha Tras tres semanas de viaje, la conexión entre el caballo Átomo y Luke se hizo muy fuerte.
Regularmente, Luke hacía pausas para que el caballo descansara y, cuando se encontraban con un arroyo o un lago, el medio lobo se bañaba y limpiaba a Átomo.
Un día, tuvieron que subir por el camino de una gran colina, porque si elegían rodearla, el viaje que podría haber durado solo un día, tardaría casi una semana.
Como Átomo ya tendría que esforzarse mucho para subir por el arduo terreno de la montaña, Luke pensó que sería cruel montar a su lomo.
Por esta razón, Luke tomó las riendas del caballo, y subieron juntos tranquilamente.
Durante este viaje, el medio lobo tuvo mucho tiempo para pensar, algo que nunca había tenido, debido al ajetreo que había sido su día a día desde que era un niño.
Este tiempo que tuvo consigo mismo le hizo conocerse mejor que nunca.
En la vida, a veces, todo lo que una persona necesita es tiempo para pensar y asimilar.
Echando la vista atrás, Luke casi no podía creer que ahora era un Campeón del Torneo de Leyendas, algo con lo que nunca soñó ni anheló, no porque no quisiera, sino porque pensaba que todo aquello estaba demasiado lejos.
La verdad es que Luke, más que nadie, siempre se había subestimado a sí mismo y sobrestimado el mundo en el que vivían los aventureros, que parecía tan lejano al suyo.
Varias veces intentó convencerse de que seguía siendo un ladrón porque las Mazmorras apestaban, porque los aventureros eran demasiado fuertes, o incluso porque temía los misterios de los túneles llenos de monstruos.
Pero la verdad es que Luke se sentía cómodo siendo un ladrón; estaba en su zona de confort.
Todo cambió cuando conoció a Ayumi y a su hija.
La voluntad de Nathalia para dedicarse a la Exploración de Mazmorras le hizo sentirse como una mierda, porque siempre supo que tenía la fuerza para enfrentarse a los monstruos de las Mazmorras, por lo que podría haber ayudado a sus amigos antes a tener el futuro que querían.
Sin embargo, ahora Luke estaba decidido a no volver a quedarse en su zona de confort.
Reflexionó profundamente y llegó a la conclusión de que para poder vivir en paz cuando se retirara, necesitaría matar a todo el que hubiera amenazado a la gente que amaba.
Además, Luke no sabía si el misterioso chico, Lescar, era de fiar, ni tampoco si podía confiar en su antigua señora, Yoelona, ya que se llevó a sus amigos sin siquiera intentar contactar con él y dejó a Matthew atrás, a merced de su propio destino.
A pesar de saber poco, Luke decidió que si Yoelona amenazaba a la gente que amaba y admiraba, no dudaría en matarla, así como a cualquier otro gran demonio que apareciera frente a él.
Al anochecer de la noche en la que subió la colina, en lugar de continuar el viaje, Luke se detuvo en un terreno algo llano y cubierto por algunos árboles.
Al otro lado, ya podía ver a lo lejos el resplandor del gran Reino Cardinal, pero unas pequeñas montañas le tapaban la vista de la ciudad.
Como la noche era oscura, sería peligroso bajar la montaña.
Antes de establecer su campamento, Luke cerró los ojos y centró toda su atención en sus sentidos del olfato y el oído.
No encontró ninguna señal de depredadores peligrosos en la zona, solo pájaros en los árboles y pequeños animales terrestres.
El medio lobo estaba bastante ansioso por llegar al Reino Cardinal porque quería ver qué habilidad podría conseguir con su licencia de Clase S.
Además, comenzaría el trabajo de encontrar el fuerte que Lescar comentó, y pasaría poco tiempo antes de que Luke encontrara por fin a sus amigos.
En esa pequeña parte llana de la colina, Luke colocó el fino colchón que había conseguido guardar en su inventario y extendió una tela para que Átomo durmiera.
Después de un rato mirando al cielo con tantas estrellas que podría pasarse la vida contándolas, Luke sintió que se le cerraban los ojos, y justo cuando estaba a punto de dormirse, oyó un ruido.
Craccc~
Luke se levantó de un salto.
Como su consciencia estaba justo en ese momento entre el mundo de los sueños y la realidad, no pudo discernir de dónde procedía el ruido.
Unos instantes después, se oyó el mismo ruido.
Craccc~
Ahora Luke pudo saber de dónde venía el sonido: de su bolsa.
Inicialmente, Luke pensó que podría ser un roedor buscando comida, pero le pareció poco probable porque Átomo seguía durmiendo, y el caballo estaba aterrorizado por las ratas.
El medio bestia abrió su bolsa negra y finalmente descubrió que el crujido provenía del Huevo Negro.
Durante las últimas semanas, Luke se había preguntado innumerables veces cómo sería cuando naciera la Invocación y había llegado a la conclusión por sí solo de que la opción más probable sería que el Huevo se transmutara en la criatura; sin embargo, no era eso lo que estaba ocurriendo ahora.
La Invocación estaba por fin lista para salir.
Confuso y sin saber cómo reaccionar, Luke sacó con cuidado el Huevo Negro de la bolsa y lo colocó sobre el colchón.
«¿Debería hacer algo?
¿Quizá intentar ayudar a romper el cascarón?», se preguntó Luke mientras, con las piernas cruzadas y la mano derecha en la barbilla, analizaba el Huevo a un metro de distancia.
«No…
si ayudo, esta Invocación podría volverse perezosa».
Durante los siguientes minutos, la dura cáscara del Huevo Negro sucumbió lentamente desde dentro.
Luke no esperaba que el nacimiento de una Invocación de Huevo fuera igual que el de un animal ovíparo, así que se sorprendió.
Tras un tiempo de intenso esfuerzo por parte de la Invocación, la criatura por fin consiguió sacar la cabeza del Huevo.
«Espera…
¿es eso realmente lo que veo?»
Sobre el colchón había una criatura que parecía un cachorro de león, con garras de metal y dos enormes colmillos de metal que le salían de la boca, como un dientes de sable.
Cuando la Invocación salió con éxito del cascarón y vio a Luke, trotó hasta su regazo.
Luke abrió los brazos de par en par y acogió a la criatura en su regazo.
La Invocación parecía feliz de conocer al medio lobo, y él no creyó que fuera justo decepcionarse porque del Huevo Negro no hubiera salido un Golem enorme.
«Bueno…
supongo que no puedo tentar demasiado a la suerte», pensó Luke mientras acariciaba el suave pelaje de su nuevo compañero.
—Ay, eso duele, compañero, ten cuidado con las garras…
El pequeño león consiguió cortar con facilidad el abrigo del medio lobo, que estaba reforzado para que lo llevaran los aventureros de alto nivel en las Mazmorras.
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