Mi novia es una Aventurera de Clase S - Capítulo 180
- Inicio
- Mi novia es una Aventurera de Clase S
- Capítulo 180 - 180 Finalmente el reencuentro Parte 1
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
180: Finalmente, el reencuentro (Parte 1) 180: Finalmente, el reencuentro (Parte 1) —¿Q-que si estoy sa-saliendo con alguien?
—Luke se sobresaltó por la repentina pregunta.
—Sí.
Si no lo estás, yo cre…
—Estoy saliendo con alguien —dijo tan rápido como pudo, evitando escuchar lo que ella tenía que decir.
—Ya veo…
Me alegro por ti.
Tras pasar un rato más hablando con Meredith fuera de la posada, Luke descubrió que Alexis, Yoelona y Matthew habían llegado hacía tres días.
El medio lobo se sintió aliviado al oírlo y, al mismo tiempo, ansioso por verlos.
Cuando le preguntó por qué Yoelona los había llevado tan lejos de Oukiwa, Meredith respondió:
—Mira, sé que puede sonar a locura, pero primero tienes que saber que los demonios existen de verdad —dijo la medio zorro con los brazos encogidos, mirando a Luke como si esperara que no la tomara por loca.
Al ver esa reacción, Luke no pudo contener la risa.
—¡Oye!
¡No te rías!
¡Te digo la verdad!
—exclamó, y le dio a Luke un empujón suave.
—Perdón, perdón…
Es que te pones un poco mona cuando te asustas.
Pocas veces te veo así.
Meredith se sonrojó y desvió la mirada.
—El tema es serio, Luke.
—Sé que existen…
bastante bien, de hecho.
¿Yoelona también lo sabe?
Eso explica muchas cosas…
pero ¿por qué los ha traído tan lejos?
Para el medio lobo, una de las razones plausibles para querer marcharse de Oukiwa por culpa de los demonios sería que hubiera un demonio en Oukiwa, pero él sabía que no lo había.
La única otra razón sería estar cerca del Reino Cardinal, pero la región en la que se encontraban ahora estaba a muchos días de distancia.
—¿Cómo que sabes lo de los demonios?
Nadie me ha dicho nada de eso —cuestionó Meredith, confundida.
—¿Has olvidado que ahora soy un Aventurero?
—dijo Luke con tono orgulloso, mientras sacaba su colgante de identidad de dentro de su chaqueta.
—¡Bah!
¡He oído que solo eres un Clase-E!
¡Jajaja!
—¿Alexis te dijo eso y no te habló de los demonios?
Es más tonta de lo que pensaba —dijo Luke, llevándose la mano derecha a la frente.
—No te cortes, en el campamento ya todos se han acostumbrado a su estilo.
Venga, vámonos, tenemos que irnos antes de que anochezca.
Estamos acampados más o menos a un kilómetro de aquí.
Después de eso, Luke cogió a Átomo y ayudó a Meredith a subir al enorme caballo negro.
La región entre el Reino Cardinal y la Ciudad Colina Forja es bastante llana, a excepción de una gigantesca cascada doble de cientos de metros de altura.
En las inmediaciones de un río caudaloso de esta cascada había un edificio de más de 300 años, un fuerte.
Las murallas del lugar ya estaban destrozadas, y la maleza cubría prácticamente todo el fuerte.
Este lugar estaba tan bien camuflado en un bosque, que Luke por fin entendió por qué ningún mapa mostraba su ubicación.
—Hemos llegado…
—dijo Meredith, de pie frente a este pequeño fuerte en ruinas—.
Apuesto a que todos se sorprenderán al verte.
—Tenía una pequeña y dulce sonrisa en el rostro.
—Entonces no los haremos esperar.
Vamos…
Desde la entrada del fuerte, a Luke le llegó un olor dulce que denotaba, por la combinación de aromas marcados, que se estaba preparando un estofado.
Justo cuando estaban a punto de entrar, un hombre de mediana edad, que estaba de pie en una de las murallas del edificio, exclamó:
—¡Alto ahí!
¿Quién es ese tipo que va contigo, Meredith?
—preguntó, usando su arco para apuntar una flecha a la cabeza del medio lobo.
—¡Es Luke!
El hombre enarcó las cejas y cambió por completo su expresión.
—¡Ah!
Disculpe, entonces.
¡Puede pasar!
—El hombre aflojó lentamente la cuerda tensada de su arco para que la flecha no saliera disparada sin querer.
—¿Quién es?
—le preguntó Luke a la medio zorro, mientras ataba a Átomo en la entrada del fuerte.
—Se llama Carlos.
Es un buen hombre, y también un arquero habilidoso.
—Hablaré con él cuando tenga la oportunidad.
En el centro del fuerte había una hoguera rodeada de piedras, de la que colgaba una gran olla de hierro sujeta por un conjunto de cinco ramas y algunas hebras de cuerda de fibra.
Con la tapa de la olla abierta, una mujer removía el estofado de raíces y patatas que se preparaba a fuego vivo.
Alrededor del fuego, todos esperaban la comida con impaciencia, pero cuando Ynosuke vio llegar a Meredith y a su lado a su buen amigo Luke, se levantó de inmediato y gritó emocionado:
—¡JODER!
¡CHICOS, LUKE ESTÁ AQUÍ!
Zack, que estaba cagando en el fondo del bosque, se subió los pantalones tan rápido como pudo y echó a correr.
John, el pequeño adolescente de pelo oscuro y gafas de montura cuadrada, se levantó de un salto del tronco en el que estaba sentado y corrió hacia el medio lobo.
Matthew y Yoelona dejaron de hablar y apartaron la mirada.
Conmocionados, apenas podían creer lo que veían sus ojos.
—Realmente ha venido hasta aquí persiguiéndolos…
—dijo Yoelona, impresionada por el vínculo de amistad de la pandilla.
Con el pelo ligeramente canoso y desordenado, Matthew corrió a unirse al abrazo grupal que Zack, Ynosuke y John le estaban dando al medio lobo.
La Clase S observaba con una sonrisa desde lo alto del fuerte.
Estaba tan sorprendida como todos de ver que Luke había llegado tan lejos para encontrarlos y perpleja sobre cómo había conseguido localizarlos; después de todo, Yoelona había tenido mucho cuidado en ocultar todas sus huellas.
—Los he echado mucho de menos —dijo Luke, cuando terminó el abrazo grupal.
—¿De verdad?
Ynosuke dijo que estabas con una Elfa de pelo blanco que parecía una Diosa de la Luz de Luna de lo hermosa que era…
—indicó John, mirando a Luke con los ojos entrecerrados y una sonrisa pícara.
El hombre de largo pelo negro, Ynosuke, le bajó la cabeza al pequeño John de inmediato, interrumpiendo su discurso.
—¡Esas son sus palabras, no las mías!
—Ejem…
Creo que fuiste tú quien dijo eso —dijo Zack con su voz lenta y grave, como la de un gigante.
Ynosuke solo suspiró esta vez, porque no podía bajarle la cabeza a Zack como hizo con John, aunque quisiera.
—Entonces, ¿tú…
ya sabes…
lo hiciste con la linda Elfita?
—preguntó John, mientras hacía el gesto de un dedo entrando en un agujero.
Esa era toda la discreción que pudo reunir esforzándose.
Al notar desde lejos la incomodidad en la mirada de Meredith y Luke, Alexis saltó desde donde estaba y aterrizó detrás de John, sobresaltándolo con el ruido del suelo al resquebrajarse.
—QUÉ COJ—
Después de eso, la medio dragón disimuló que no lo había hecho a propósito volviéndose hacia la mujer que removía el estofado en el fuego.
—Joelma, ¿está lista la comida?
¡Me muero de hambre!
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com