Mi novia es una Aventurera de Clase S - Capítulo 8
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8: Miedo 8: Miedo Ayumi se quedó atónita un segundo tras oír la negativa del chico.
—¿Has dicho que no será suficiente?
—preguntó mientras se enderezaba en la silla.
—Mil monedas de plata son suficientes para mí; no necesito diez monedas de oro.
Querer más sería una falta de respeto para los otros guardaespaldas.
Aunque Luke era un ladrón y odiaba el trabajo duro y tedioso, respetaba a quienes trabajaban honradamente, aunque siempre robara a los guardias de la ciudad.
Y no entendía de economía tan bien como Meredith, pero Luke sabía que cada moneda de oro equivalía a quinientas monedas de plata, así que tenían un gran valor.
—Entonces, ¿qué tipo de servicio será?
—cuestionó el medio lobo a la Matriarca, que esbozó una sonrisa encantadora al oírlo.
*
—Pasaron tres días desde el día de la prueba—.
La selección de los Strogueher era un tema recurrente, sobre todo porque habían rechazado a un Clase S, pero el resultado que se comunicó al público no era la verdad.
—¿Oíste que el Campeón del Torneo de Leyendas fue contratado por la familia Strogueher?
—¡Joder!
¡Qué injusta es la vida!
Ojalá hubiera nacido tan rico y talentoso como ella.
En el centro comercial de Oukiwa, dos vendedores ambulantes charlaban durante un descanso.
—Disculpe, siento molestarle en su descanso.
¿Todavía vende ese collar de comunicación?
—preguntó Matthew al enano, a quien le brillaron los ojos, ya que esa sería su primera venta del día.
—¡Sí, sí, sí!
—Quiero comprar sei…
—¿Qué estás haciendo?
—cuestionó Meredith tras tirar de Matthew.
—¡Uf!
Solo estoy comprando.
—No podemos permitirnos seis collares de comunicación, lo sabes… —dijo ella, intentando mantener la calma en público para no llamar la atención—.
Además, esas baratijas son una porquería.
Vámonos.
El enano vio marcharse a su primer cliente del día y, al mirar a un lado, vio a su hermano comiéndose el resto de su aperitivo.
—¡Buah!
¡¿Por qué has hecho eso, idiota?!
Meredith arrastró a Matthew a un callejón poco concurrido y le preguntó, preocupada:
—¿Por qué quieres invertir tanto en todo esto?
En este plan…
El hombre, que ya tenía varios mechones grises en la barba y el pelo, miró a ambos lados antes de responder.
—Por la misma razón que todos aceptaron el riesgo del plan.
Jess por fin quiere empezar algo serio y me pidió que dejara esta vida.
Pero no me voy a ir, después de todos estos años, con las manos vacías.
—Psst.
¿Por qué discutís en público?
—preguntó John.
Había venido a buscar a sus amigos.
—Matthew quería comprar seis collares de comunicación… —explicó la medio zorro.
—Pero eso costaría cerca del ochenta por ciento de lo que hay en nuestra caja fuerte.
No podemos arriesgar tanto.
Olvídalo, vámonos a casa… Luke nos está esperando para despedirse.
Cuando llegaron al cobertizo, todos oyeron la sonora risa de Zack resonar por la casa.
—¡Ja, ja, ja!
¿A que ha sido buena, Luke?
—Su voz provenía de la cocina.
Meredith, Matthew y John se acercaron a ver qué pasaba y, por primera vez en su vida, vieron algo que jamás habían esperado ver.
—¡Je, je!
Estuvo muy bien —dijo Luke con una sonrisa en el rostro.
La mayor parte del tiempo, el medio lobo era del tipo callado y gruñón; se preocupaba con facilidad y rara vez salía a divertirse.
El día en el bar fue la primera vez que aceptó salir después de un atraco.
Todos en el grupo pensaban que era demasiado serio, pero siempre insistían en invitarlo porque le daba al grupo un aire de seguridad, como si cualquier problema pudiera resolverse cuando él estaba presente.
Durante mucho tiempo, la banda se había apoyado en Luke, y esta vez no era diferente, y todos lo sabían.
—Luke, ¿de verdad te vas?
—preguntó John al entrar en la cocina.
—¿Han pasado tres días y no he podido convenceros de que todo está bien?
—preguntó el medio lobo—.
Solo voy al pueblo de al lado; no es como si me fuera del continente.
—Sí, pero vivirás bajo el mismo techo que los Strogueher, que son nuestro objetivo.
—Sabes que si sospechan algo, morirás.
—Matthew era el más pesimista y el más realista.
—Lo sé —dijo Luke, y se puso a mirar la estufa de leña—.
¿Pero tenemos otra opción?
Ya no soportáis más esta vida, y nunca ha habido una oportunidad mejor que esta para hacerse rico, muy rico.
El silencio duró unos segundos, y justo cuando Meredith estaba dispuesta a rebatir de nuevo, la puerta del cobertizo se abrió.
—¡Ya estoy en casa!
—gritó Ynosuke desde la entrada.
—¡Estamos en la cocina!
—avisó Zack.
Cuando Ynosuke apareció en el umbral de la cocina, sostenía un paquete largo y delgado envuelto en cartón.
El hombre de pelo largo miró a Luke y no dijo nada, simplemente le tendió el paquete con ambos brazos al medio lobo.
—¿Qué es eso?
—inquirió Luke.
—Ábrelo y lo descubrirás —respondió Ynosuke con una sonrisa.
Todos guardaron silencio y esperaron con ansiedad a que el medio lobo abriera el regalo.
Entonces, Luke abrió el paquete.
Al colocarlo sobre la mesa de madera de la cocina, a los demás les pareció mucho más pesado de lo que aparentaba mientras Ynosuke y Luke lo sostenían.
La mesa de madera se tambaleó cuando el medio lobo colocó el paquete sobre ella.
Desenvolvió lentamente el regalo.
Al abrirlo, todos pudieron ver una espada cuya empuñadura parecía la cabeza de un dragón, y la hoja estaba cubierta por una vaina barata.
—Nunca te he visto usar un arma, así que supuse que esta te vendría bien —dijo Ynosuke, con un aspecto tímido por primera vez desde que se unió a la banda—.
Siento no tener un cinturón para llevarla.
—Muchas gracias, Ynosuke.
Es un arma preciosa —agradeció Luke.
Entre ladrones no estaba permitido rechazar un regalo.
—¡Venga, desenváinala ya!
—pidió Zack, ansioso por ver la hoja de la espada.
Sin demora, Luke se levantó de la silla, levantó la espada en alto y la desenvainó.
La hoja de la espada, ligeramente curvada y muy afilada, brilló bajo la tenue llama de la estufa de leña.
En ese momento, Luke supo que tendría que hacerle algunas modificaciones para adaptar el arma a su estilo de lucha, pero decidió que sin duda la usaría.
—Muchas gracias de nuevo; será muy útil dentro de las Mazmorras.
—Joder… Apenas puedo creer que te haya contratado para entrar en las Mazmorras recién descubiertas de Vasconcelos —dijo John, molesto.
Siempre había querido entrar en una Mazmorra; sin embargo, era demasiado débil para entrar siquiera en una de Clase F.
—Solo iré para proteger a la hija de Ayumi.
No voy a luchar contra jefes —dijo Luke, intentando apaciguar a John.
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