mi sistema de harem - Capítulo 157
- Inicio
- mi sistema de harem
- Capítulo 157 - Capítulo 157: CAPÍTULO 156 - EL ENTRENAMIENTO DE TSUNADE Y LA REVELACIÓN BOMBA
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 157: CAPÍTULO 156 – EL ENTRENAMIENTO DE TSUNADE Y LA REVELACIÓN BOMBA
El campo de entrenamiento número 7 amaneció envuelto en una neblina densa que apenas dejaba ver los restos de las batallas pasadas. Era un lugar marcado por cráteres que parecían cicatrices de meteoritos; el escenario ideal para lo que Tsunade Senju, la mujer más fuerte del continente, tenía planeado para Nobuo.
Nobuo llegó al claro con una parsimonia que contrastaba con la agitación de sus acompañantes. A su izquierda, Anko Mitarashi caminaba con una energía nerviosa, aún con ese olor a dango que Nobuo había notado al despertar. A su derecha, Yūgao Uzuki mantenía un paso silencioso, cumpliendo su rol de “supervisora personal” que Tsunade le había asignado apenas una hora antes. Parecían sus guardaespaldas, pero Nobuo sabía que en realidad eran dos fuerzas de la naturaleza midiendo su territorio alrededor de él.
Tsunade ya estaba allí, de pie sobre una roca pulverizada.
—Bien, mocoso —sentenció la Sannin, cruzándose de brazos—. Hoy vamos a dejar de lado los juegos de casino del otro día. Quiero ver si eres tan fuerte sin ese Sharingan tramposo como presumes. No quiero trucos visuales, quiero ver tu resistencia real.
Nobuo sonrió, dejando que pequeñas chispas azules danzaran en las puntas de sus dedos. —Claro, Tsunade-sama. Mi naturaleza es el rayo, y hoy planeo ser una tormenta completa.
1. Tsunade vs Nobuo: Fuerza bruta contra electricidad pura
Tsunade no perdió tiempo. Dio un pisotón tan violento que el suelo se fracturó en una telaraña de grietas. —Primero, prueba de resistencia. ¡Ponte firme y recibe esto!
Nobuo cerró los ojos un instante. No usó chakra convencional; activó su Modo de Conducción Eléctrica, permitiendo que la energía circulara como una armadura invisible bajo su piel, reforzando sus fibras musculares y creando un campo de repulsión electromagnética.
—Listo —dijo Nobuo, plantando los pies.
Tsunade cargó su puño derecho. El aire vibró por la pura densidad del chakra concentrado. Anko se tapó los ojos con un grito: —¡Aplástalo, Tsunade! ¡Pero con cariño, que es mío!
Yūgao, por su parte, activó sus reflejos ANBU para no perderse ni un milisegundo. —Hokage-sama, estaré asistiendo en caso de que el sujeto sufra daños excesivos… —aunque por dentro, su curiosidad estaba en niveles críticos.
¡BOOM!
El impacto fue sónico. El puño de Tsunade conectó con la mejilla de Nobuo, pero en lugar de huesos rompiéndose, hubo un estallido de estática azul. La onda eléctrica disipó más del 70% del choque. Nobuo se deslizó un par de metros hacia atrás, dejando dos surcos en la tierra, pero se mantuvo de pie.
Tsunade abrió los ojos, atónita. —¿…qué? ¿Cómo es que tu cuello sigue en su sitio?
Nobuo se estiró, haciendo crujir sus vértebras. —¿Eso fue todo? —preguntó con su tono más descarado—. Esperaba que la leyenda golpeara un poco más fuerte.
—¡Muy bien… ¡AHORA NO ME CONTENGO! —rugió Tsunade.
El segundo golpe vino desde arriba. Nobuo lo esquivó con un movimiento fluido, dejando un arco eléctrico detrás. El suelo estalló. CRAAAAACK. El terreno se abrió como un cañón. Anko rodó hacia un lado gritando insultos, mientras Yūgao saltaba a la rama de un árbol con elegancia.
Tsunade se detuvo, respirando con fuerza. —Tu cuerpo es demasiado resistente… ¿qué demonios eres? ¿Un experimento de Orochimaru?
Nobuo se encogió de hombros. —Solo tengo 16 años, Tsunade-sama. Soy un estudiante con algo de suerte y una dieta eléctrica.
2. El Silencio de las Leyendas
El silencio que siguió fue absoluto. Las tres mujeres se quedaron congeladas, como si el sistema hubiera pausado el mundo.
—…¿PERDONA? —soltó Anko, soltando su kunai. —¿Dieciséis? —Yūgao bajó de la rama, su máscara ANBU ladeada—. Eso no concuerda con tu comportamiento… ni con la forma en que me miraste esta mañana.
Tsunade lo señaló con un dedo tembloroso. —¡NO DIGAS ESTUPIDECES! ¡No puedes tener 16! ¡No tiene sentido! ¡Nadie a esa edad puede igualarme en fuerza bruta!
Anko se lanzó sobre él, agarrándolo por los hombros. —¡¿ERES MENOR QUE YO?! ¡¿MENOR QUE YO?! —Se puso pálida—. Espera… si salgo con un chico de 16… ¿eso me convierte en una depredadora? ¡Nonononono!
Yūgao se sonrojó hasta las orejas. —Mi récord profesional como ANBU ha sido manchado… He estado analizando a un menor con intenciones que… definitivamente no eran profesionales.
Tsunade se sentó en una roca, frotándose las sienes. —¡Inaceptable! Esto es peor que cuando Jiraiya intentó espiarnos en las termas. ¡Mi dignidad como Sannin está por los suelos!
Nobuo levantó las manos. —Tranquilas. Tengo la madurez y experiencia de alguien mucho mayor debido a mi “negocio” de autor. Pero sí, este cuerpo tiene 16.
3. La Reacción Inesperada
Tras un minuto de caos mental, Anko respiró hondo y sonrió. Agarró a Nobuo del brazo con más fuerza. —¿Sabes qué? ¡NO IMPORTA! Eres más maduro que la mitad de los hombres de esta aldea. Si tienes 16, solo significa que tengo más años para disfrutar de ti.
Yūgao suspiró, recuperando su compostura, aunque sus ojos brillaban de forma distinta. —Es cierto. La edad es un número, pero tu capacidad es real. Mi interés… no cambiará por una fecha de nacimiento.
Tsunade se puso de pie, gruñendo. —Bah. El amor en esta aldea siempre ha sido cosa de locos. Te acepto como eres, Nobuo. Pero no vuelvas a presumir tu juventud delante de mí. Me deprime.
4. Castigo y Consecuencias
Tsunade dio una palmada. —¡Muy bien! Como castigo por no haber mencionado tu edad antes, el entrenamiento se duplica. ¡Y ustedes dos también entran! Si tanto les gusta el “menor”, ayuden a entrenarlo.
—¡¿CÓMO QUE NOSOTRAS TAMBIÉN?! —gritó Anko.
Tsunade sonrió con malicia. —Si puede aguantar mis golpes, puede aguantar a tres mujeres poderosas. ¡En guardia!
Nobuo encendió la electricidad en sus piernas. —Vamos, Hokage-sama. Quiero ver si puede seguir el ritmo de “solo un chico”.
El entrenamiento se reanudó con una intensidad que hizo vibrar todo el bosque. Hubo más explosiones, más caos y los gritos de Anko llenaron el aire. Al final del día, las tres mujeres miraban al chico que, a pesar de los golpes, seguía sonriendo con chispas azules rodeándolo.
Anko jadeó: —Esto es peligroso para mi salud… Yūgao asintió: —…pero definitivamente intrigante. Tsunade concluyó: —…y un dolor de cabeza monumental.
Nobuo simplemente les guiñó un ojo. —¿Listas para el día dos? Tres explosiones de “¡¡NOOO!!” resonaron por toda Konoha.
¿Tienes alguna idea sobre mi historia? Coméntala y házmelo saber.
La creación es difícil, ¡anímame!
¿Te gusta? ¡Agrégalo a la biblioteca!
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com