Mindworld Complex! - Capítulo 103
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Capítulo 103: Chapter 16: Sonder 0.6
Fue unos pocos minutos después cuando escuché pasos viniendo de la escalera. Me recompuse lo más rápido que pude, no solo pareciendo estar bien, pero también dejando de estar tan cómodo en el sofá.
“Perdón por… eso.”
Cuando se asomó por el marco de la puerta del salón, Otsuki estaba sujetando uno de sus largos mechones de pelo, justo en su clavícula. Su actitud era ligeramente calmada, mostrando un poco más de emoción que hace un par de horas, o más que emoción, diría que amabilidad. La misma que tendría con Tsukiyomi o Hina. Sus ojos estában húmedos, y con un tenue tono rojizo. No pensaba mencionarlo.
“No te preocupes por ello. Y, siento mucho que-”
“No te disculpes. No quiero que lo hagas. Ni siquiera ha pasado algo malo, pero no es tu culpa. Ni en esto ni en nada. “
Ella se acercó al sofá, pero no para sentarse. Su bolso con todas sus cosas estaba reposando a un lateral, y después de cogerlo, se lo puso en su hombro.
“… Bueno, me voy ya. Si no acabas viniendo para la semana que viene, volveré aquí a traerte todo lo que hayamos dado.”
Ella estaba por ir sola a la puerta que daba con la calle, pero me levanté antes de eso. Ninguno dijo nada, ella se paró un momento hasta que llegara a su lado, y luego andamos los dos hacia la puerta. No quería que se fuera sin que le dijera nada, parecería como si me importara poco todo lo que ha hecho hasta ahora.
“… Todavía no tengo claro si iré a clase la semana que viene, pero te avisaré cuando me decida.”
“Okay. Te diría que te esperaría allí, pero si Natsuki me ve hablando contigo creo que me mata.”
Aún después de haber llorado, podía decir cosas así. Sería una forma de olvidarse, de dejar pasar. No merecería la pena estar todo el día deprimida solo por haber recordado algo para motivar a alguien. Solo quiero creer que también fue para motivarse a ella.
Al decir esa broma, se dio la vuelta, bajó el pequeño peldaño para luego ponerse sus zapatos, y cuando se aseguró de tenerlos bien puestos, extendiendo su mano hacia el pomo de la puerta, abriéndola por completo.
Giró su cabeza un poco, viéndome más o menos de reojo.
“Adiós.” Dijo ella con un tono gentil.
“S-si, adiós.” La anticipación que tenía de que se fuera me hizo titubear un momento antes de despedirme. Cerró la puerta.
“…”
Me quedé mirando la puerta por una momento.
“…”
Fueron un par de segundos, solo quería estar seguro de que se había ido de verdad. Escuché desde afuera como Otsuki cerraba la verja de afuera. Me di la vuelta.
No me puse a correr, pero sí iba a un ritmo acelerado. Subí las escaleras, sin preocuparme en absoluto por caerme, y al llegar arriba, fui directamente a mi habitación.
El arreglo que había hecho parecía más una broma que otra cosa. La habitación seguía estando completamente igual. Cerré la puerta detrás mía. Me subí en la cama de una forma torpe, gateando en ella. Me dejé caer de lado en el colchón una vez encima, sin importarme no tener mi cabeza apoyada en la almohada.
… Estar solo significa no tener a nadie, no poder hablar con nadie más que uno mismo, tener la presencia y el vestigio nada más que el tuyo. Es imposible estar solo por mucho tiempo. Eventualmente tendrás que ver a alguien, aunque sea un desconocido. Eso ya te despoja de tu estatus de ‘estar solo’. Incluso saliendo a la calle es suficiente. Si asumiéramos el estar solo con el espacio, en un espacio tan abierto como el mundo mismo nadie debería de poder estar solo al salir a la calle. Y por extensión, no hay ningún espacio en el que podamos estar completamente cubiertos. Siempre va a haber una rendija, un hueco, algo que nos conecte. Algo que nos haga estar, que haga llegar aire a nosotros. Pero eso no puede ser, no puede existir un abierto infinito, por lo que la soledad debe de estar encerrada en algún lugar. No puede no existir. Si no reside en el mundo, entonces debe residir en nosotros. Tiene sentido, sabiendo que somos seres que poseen mal. Y la soledad es solo otro mal más, un veneno que debemos evitar, otro vaso de agua más que debemos tomar. ¿Qué es vivir en soledad? Siempre vas a tener a gente. Siempre. Siempre. Siempre. Da igual cuanto lo evites, siempre hay alguien. Mirando. Aunque no quieras. Por eso es que la soledad no debería de existir, y vivir en soledad debería de ser una ficción. Podríamos estar muertos. Si no hay nada para verme, entonces estaría muerto. Ahora mismo me ve gente. Me ha visto gente. Pero sigo muerto. ¿Por qué? Estar solo me aterra. Pero es algo natural. Siempre estas solo. Estar solo no existe. Todos estamos solos… Es un disparate pensar que la soledad no existe. Siempre existe. Que te vea alguien no significa que te acompañe. ‘Compartir algo’ está mal dicho, no compartimos nada porque no estamos relacionados, somos nosotros quienes nos forzamos a relacionar las cosas. No es que haya gente que vive en soledad y gente que vive acompañada, es que uno decide mentirse para mal, y el otro para bien. Yo sé que es mentira. Cualquiera de las dos cosas. Pero si me pusiera a pensar, ¿qué tengo? Solo tengo lo que yo quiera tener, pero por mucho que quiera su atención, no puedo tenerla. Por mucho que quiera volver, no puedo volver. Todo lo que me quedan son piezas de un puzle roto. ¿Para qué sirve un puzle roto? Es la prueba de que algo ha estado, que ha sido, pero que ahora no es, no tiene función. No tiene sentido. Lo que no tiene sentido no tiene valor, es verdad. Tenía razón. Tan solo lo negó porque no podía soportarlo. Yo tampoco podría, por eso es que sigo sin saber la respuesta correcta. No sé ni qué sería lo correcto. Si mi beneficio, si el de otros, si el de todos, si el de nadie. Si el de él. Por eso prefiero no contestar, así puedo vivir con sentido. Pero darle sentido a todo lo que he hecho es todavía peor. Que haya razones por las que he actuado me da miedo. Me hace odiarme aún más. El ‘no pensar’ es una excusa. Cuando haces algo por impulso siempre dices que ha sido sin querer, que no has pensado antes de actuar. Pero lo cierto es que no necesitabas pensar, porque eso era lo que querías hacer en ese momento de forma certera, sin peros ni peras. Todos esos instantes en los que actuamos sin pensar son el momento en el que nosotros actuamos, en el que somos. La mente es solo una forma de adaptar ese ser a la realidad, una realidad ‘racional’, que no quiere buscarle explicación a ese ‘irracional’ dentro suya, porque le tiene miedo. Impulsos. Deseos. Pecado. No es todo lo que tenemos dentro. Tenemos cosas buenas también, pero esas las dejamos salir, porque creemos que esa ‘bondad’, esa ‘amabilidad’, tiene razón, pero es igual de irracional que nuestros insultos, nuestros comentarios. No nos moldeamos a la voluntad de nadie, más que la de nuestra forma de ser. Es por eso que nadie nunca puede estar vacío, porque siempre somos, siempre hay algo dentro nuestra. Y si estamos vacíos, es porque la razón quiere evitar pensar que no hay nada más en su cuerpo que su ser. Tendemos a nosotros, y nosotros tiende a mi. La razón les aleja, la razón me acerca. Cuando yo soy, dejo de ser. Cuando yo soy, es cuando estoy solo. El ser es soledad por si misma, y el actuar es el mayor acto de presencia que siempre vas a poder hacer. Por eso los muertos mueren, y pasan a ser memorias, perspectivas, construcciones de la razón de otras personas. No hay nada que te haga volver a como eras. Porque no puedes actuar, no hay razón,por lo tanto, no hay ser. Por eso Dios no existe. No permitiría que dejáramos de ser, pero para eso tendríamos que razonar. Ya que si despojara de la razón al ser, sería lo mismo que como si estuviéramos muertos. La razón actúa sobre el mundo y el ser, un puente que los conecta a ambos. Ahí esta. Mi caja. Mi espacio cerrado. Lo que me desconecta. Mi mente. Mi yo. Mi soledad. Lo irracional tiene valor, igual que lo racional. Por eso es que pesa. Por eso mi mente pesa. Mi mente les rechazó. Mi mente la pegó. Fui yo, no él. El perdón que ella me dirigió era para él, cuando debería de haber sido a mi. ¿Por qué lo hice? él no me lo quiere decir. No puedo hablar con él por mucho que quiera. Yo no soy el que decide cuándo actúa él, solo puedo controlar cuánto actúa. Da igual lo mucho que pida perdón. Solo puedo actuar, no desactuar.
Me encogí ligeramente, y cruzando mis brazos, agarré las mangas de mi pijama.
“… Estoy solo. Da igual lo que ella diga, estoy solo. Y aunque no lo esté, lo estaré eventualmente. No sé que haré. No quiero hacerlo. Pero quiera o no voy a actuar.”
“… No quiero estar solo para siempre”
“… Hehe, no quiero estar solo para siempre.”
Una pequeña risa salió de mi boca antes de hablar. Cerré mis ojos.
“Hahah…. Haha… jejjeje… kjkjk-jkjkj.”
A veces eran marcadas, otras parecían más suspiros que una risa.
“Kjkjkjk… hah… hihihi… solo, jkk, hhh-hhh.”
Podía notar cómo mis ojos cerrados se inundaban. No era desparramada, salió de forma calmada, continua, gota por gota. Al contrario que mi respiración, que de respiración tenía poco.
“Haha, *sniff*… kjkjk, *ah*, s,s,s,s,s… jiha,hahahaha, kjkjkjk….”
Me empezó a raspar la garganta al forzarla tanto. La irritaba, me dolía, y la irritaba todavía más. No podía casi respirar por mi nariz ya que la tenía taponada. Por cada sobro que daba con mis mocos, intentando destaparla, se me cerraba de nuevo. A veces llegaba a sentir que me ahogaba, porque no me daba tiempo ni de respirar por la boca.
“Haaaa… Jajaj-aja,kjkjk… *jhhh*, ughk, *¡cough, cough!*-Ajahakjkjk… ah.. haaa. Voy a… jkjkjk… siempre.”
Todo mi cuerpo estaba temblando. Ni alguien en temperaturas bajo cero se agitaría tanto. Podía sentir como baba salía por mi boca, y mojaba la sábana. Y reírme solo lo exageraba más. Había veces que mi risa se entrecortaba al cubrir mis mocos mi garganta, solo para después toser, y tenerla libre de nuevo.
Tanto llorar también estaba cansando mis ojos. Y reír también me estaba dejando la mandíbula reventada. Podía notar los ligamentos que unían mi mandíbula con mi cráneo quejarse de dolor de vez en cuando, de la misma forma que lo harían en una larga visita al dentista.
“Kjkjk, gah, ha, ah… ha, ha. Ha… fffh-fhhhh… *snif*, *snif*, kjg…”
Fue cuando comencé a sentir un fuerte y agudo dolor en mi pecho que paré de hablar por completo. Esa sensación de tener una aguja clavada en mi corazón invadió todo mi sistema nervioso, llevándome a agarrar mi camiseta justo encima de mi pecho muy fuerte, casi como si quisiera aplastar mi propio corazón. No dejé de llorar, y todavía tenía la nariz taponada, pero me limpié la baba con la manga del pijama con mi otra mano.
Poco a poco, el dolor agudo en mi pecho se fue disipando, y con ello, la fuerza con la que agarraba mi camiseta. En contraste, comencé a notar molestias en mi mandíbula, cada vez que tomaba una bocanada de aire por mi boca, notaba como si este me rajara la garganta cada vez que pasaba, y aunque abriera los ojos, lo veía todo tan borroso que tuve que frotarlos varias veces, a la vez que los secaba con la misma manga que me limpié la baba, aunque un lado seco.
“Fhhh… fhhhh. Fh-hhh… ufffff…”
Solté la camiseta de mi pijama tras desaparecer el agudo dolor. Todavía temblaba, pero mucho menos que antes. Mi respiración se volvió más o menos estable, y al no soportarlo más, me acabé sonando los mocos con un trozo de sábana que agarré cerca mía. Intenté alejarme un poco de todo el lugar que había empapado con, lo que fuera, y me tumbé bocarriba, empujando mi cuerpo más hacia arriba en el colchón con mis piernas, para poder apoyar mi cabeza sobre la almohada. Junté mis manos, entrelazando mis dedos, y apoyándolas justo encima de mi ombligo.
¿Qué pensaría la abuela si se enterara de lo que he hecho?
“…”
“No le encuentro la gracia a esto.”
“…”
“…”
“…”
Cerré mis ojos.
“…”
“…”
“…”
^[Ç+?…
Dejé de estar tumbado en la cama, y me senté en el borde, aún teniendo cuidado de no sentarme encima de todo mi desastre.
“…”
“…”
“…”
Amigos…
Abrí el cajón de mi escritorio.
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