Mundo Bestial Las joyas de la Sirena - Capítulo 57
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Capítulo 57: Capítulo 57 El manantial
Hyun Ryu había pasado varios minutos acariciando distraídamente la cabeza de Merea.
Sus dedos se movían con suavidad entre los cabellos oscuros de ella , como si el gesto se hubiera vuelto natural sin que él mismo se diera cuenta. El tacto era cálido, casi tranquilizador.
Fue solo después de un momento que recuperó la cordura.
Su mano se detuvo.
Hyun Ryu parpadeó varias veces, como si acabara de despertar de un trance. Lentamente retiró la mano y la miró en silencio durante un instante antes de dirigir su mirada hacia el rostro pálido de Merea.
Ella también lo estaba mirando.
Sus ojos dorados brillaban con una curiosidad tranquila.
Hyun Ryu aclaró la garganta.
—Puedo preguntarte… —dijo finalmente— ¿cómo acabaste en ese estado?
Su voz intentó sonar neutral, pero la preocupación se filtraba inevitablemente en el tono.
Merea dudó.
Sus dedos jugaron con el borde de la sábana.
—Yo… —murmuró
Guardó silencio un momento.
—No lo recuerdo.
Las cejas de Hyun Ryu se fruncieron de inmediato.
—¿No lo recuerdas?
Su voz cambió, volviéndose más tensa.
Merea negoció lentamente con la cabeza.
—Recuerdo… pocas cosas —explicó con esfuerzo—. Pero todos mis recuerdos son en el océano. Siempre estoy en el océano.
Sus ojos dorados se movieron por la habitación como si aquel lugar le resultara extraño.
—No sé cómo llegué aquí… ni por qué salí del mar.
Su expresión cambió lentamente a una confusión visible.
Hyun Ryu lo notó enseguida.
Por un momento su mirada se volvió más suave.
—Está bien —dijo con calma—. No te fuerces.
Merea volvió a mirarlo.
Entonces él habló con más seriedad.
—Cuando Kiu te encontró estabas gravemente herida.
Merea se tensó.
Hyun Ryu continuó.
—Pero eso no era lo peor.
Hubo un breve silencio
—Tu núcleo está roto.
Los ojos de Merea se abrieron con miedo.
—¿Roto…?
Hyun Ryu
lentamente.
—Sí.
La observó en silencio unos segundos antes de continuar
—Si no recuerdas lo que ocurrió, no puedo preguntarte qué pasó exactamente. Pero… —su voz se suavizó un poco— no te preocupes demasiado.
Merea lo miró con atención.
—Puedo ayudarte.
Ella parecía sorprendida.
—Pero será un proceso muy lento —añadió él—. Tu núcleo espiritual está dañado. Sanarlo tomará tiempo
Merea bajó la mirada.
—Seré una molestia…
Hyun Ryu suspiró.
Se llevó una mano a la frente con evidente cansancio
—No lo eres —dijo con firmeza.
Merea levantó la mirada.
Hyun Ryu la observó directamente a los ojos.
—Y no lo serás, Merea.
Hubo un pequeño silencio.
—A mí… me gustaría ayudarte.
Merea abrió levemente la boca.
Acarició su cabeza con cariño.
En ese momento—
CRASH.
Una enorme figura atravesó la ventana
La madera crujió y una gigantesca bestia zorro roja cayó dentro de la habitación.
Estaba cubierta de sangre.
Merea se sobresaltó.
Hyun Ryu ni siquiera parpadeado.
—Kiu —dijo con absoluta calma—
El enorme zorro gruñó suavemente.
—Primero límpiate.
Merea parpadeó sorprendida.
—¿Kiu…?
El enorme zorro rojo giró la cabeza hacia ella
Sus ojos brillaron.
Entonces soltó un pequeño gruñido… mucho más suave.
Casi dulce
Merea lo miró con sorpresa.
Luego sonrió ampliamente.
—¿Puedo abrazarlo?
Hyun Ryu quedó completamente en silencio.
Lentamente se llevó la mano a la sien.
—Puedes… —dijo finalmente con resignación— pero primero sería mejor que Kiu se bañe.
Miró al zorro.
—Estás cubierto de sangre. No es bueno para ella.
Sus ojos rojo rubí se volvieron serios
—Kiu. Báñate primero y regresa.
El zorro soltó un gruñido inconforme.
Luego giró sobre sus patas y salió por la misma ventana.
Merea lo siguió con la mirada.
—Es muy bonito —dijo con una sonrisa.
Hyun Ryu resopló.
—Supongo que sí.
Merea lo observó unos segundos más
—Ryu… ¿podrías ayudarme a levantarme?
Hyun Ryu parpadeó.
—Si no te molesta —añadió ella—. Todo mi cuerpo se siente muy pesado
Solo entonces Hyun Ryu recordó algo importante.
Ella había estado inconsciente durante mucho tiempo.
Además…
Era una criatura marina.
Para alguien acostumbrado al agua, moverse en tierra debía sentirse extraño
—Claro.
Se levantó inmediatamente.
—No me molestas .
Apartó las sábanas con cuidado y tomó las manos de Merea
Sus manos eran tibias .
Con cuidado la ayudó a incorporarse.
Merea logró ponerse de pie… pero sus piernas temblaron.
—Ah…
Intentó dar un paso.
Sus piernas fallaron.
Su cuerpo se se inclinó hacia adelante.
Hyun Ryu reaccionó de inmediato.
La sostenida por los brazos antes de que cayera.
—Lo imaginaba —dijo.
Merea hizo una mueca frustrada.
—Es difícil
—Estuviste postrada mucho tiempo —explicó él.
Merea suspiró.
—Es frustrante.
Hyun Ryu pensó unos segundos.
Entonces habló
—¿Qué te parece si te llevo al manantial?
Merea levantó la mirada.
—¿Manantial?
—Son aguas naturales —explicó—. Tal vez en tu elemento tu movilidad mejore.
Los ojos dorados de Merea brillaron.
—¿En serio?
Hyun Ryu asintió.
Merea sonrió.
—Me gustaría mucho, Ryu.
Hyun Ryu hizo una pequeña pausa.
—Entonces… permíteme.
Sin decir nada más, la tomó en brazos.
La cargó con facilidad
En posición de princesa.
Merea no protestó.
Simplemente lo observó en silencio mientras él caminaba.
Todo a su alrededor era nuevo
Diferente.
Sus recuerdos dispersos mostraban palacios submarinos y amplias cámaras de coral
Este lugar era completamente distinto.
Hyun Ryu caminaba con naturalidad.
Para él no era extraño.
Durante todo el tiempo que Merea había estado inconsciente… la había cargado muchas veces.
Para bañarla.
Para cambiar vendajes.
Para moverla.
Se había vuelto costumbre
Ni siquiera lo notó hasta que llegaron al manantial.
Una ligera neblina de vapor flotaba sobre el agua.
El lugar era tranquilo.
Hyun Ryu entró al agua con Merea aún en brazos.
—Puedes transformarte ahora —dijo.
Merea asintió.
—Está bien.
Su cuerpo cambió rápidamente.
Sus piernas desaparecieron.
En su lugar apareció una magnífica cola de sirena dorada.
Brillante.
Sus orejas se transformaron en delicadas aletas .
Hyun Ryu se quedó inmóvil por un momento
Miró la cola dorada que había aparecido entre sus brazos.
—Ya puedes soltarme —dijo Merea con una sonrisa.
Hyun Ryu dudó.
—¿Estarás bien?
—Soy una sirena.
Ella inclinó la cabeza.
—Debería estar bien.
Hyun Ryu suspiró.
—Está bien.
La soltó lentamente.
Pero en realidad no quería hacerlo.
Durante todo ese tiempo…
Había odiado alejarse de ella.
Cada vez que debía atender reuniones o asuntos, sentía una incomodidad extraña al dejarla sola.
Merea se sumergió en el agua.
Su cuerpo antes rígido se relajó de inmediato.
El agua se sentía perfecta.
Pero algo la incomodaba.
Miró su ropa.
La túnica estaba empapada.
Pesada.
—Ryu… —dijo
Hyun Ryu la miró.
—¿Podrías quitarme tus ropas?
Hyun Ryu se quedó congelado.
—¿Por… qué?
Su voz salió extrañamente tensa.
Merea inclinó la cabeza.
—Pesan mucho.
Movió un poco la tela empapada.
—Es incómodo.
Hyun Ryu tardó un segundo en comprender.
Luego su rostro se volvió rojo.
—Ah.
Se dio la vuelta inmediatamente.
—Puedes hacerlo.
Empezó a salir del manantial.
—Yo saldré. Te esperaré afuera.
Salió casi corriendo.
Su corazón latía rápido.
La imagen que había visto…
Merea mojada, débil, con aquella expresión tranquila…
Era demasiado peligroso para él.
Era un joven hombre bestia.
Esa imagen…
Era demasiada tentación.
Dentro del manantial, Merea no entendió del todo su reacción
Simplemente se quitó las pesadas túnicas.
Capa por capa.
Las dobló torpemente y las dejó en la orilla.
Luego se sumergió en el agua
Nadó varias vueltas.
Saltó ligeramente como un pequeño delfín.
El agua se sentía maravillosa
Finalmente se apoyó en la orilla del manantial.
Cerró los ojos por un momento.
Cuando los abrió—
Algo rojo estaba frente a ella.
Merea parpadeado
Un pequeño zorro rojo estaba allí.
Era pequeño.
Del tamaño perfecto para abrazarlo.
—¿Kiu…?
—Kiuu
El pequeño zorro movió la cola.
Merea sonrió.
—Lo sabía. Te reconocí.
—¡Kiuu!
El pequeño zorro saltó directo hacia ella
Merea lo atrapó entre sus brazos.
Lo abrazó contra su pecho.
—Eres muy suave…
Acarició su cabeza con cariño.
En ese momento—
Se escucharon pasos.
Hyun Ryu apareció.
Vestía túnicas negras y rojas
Su cabello rojo fuego estaba medio recogido con una horquilla de jade verde.
Su aspecto era elegante y pulcro.
—Pequeño zorro sinvergüenza —murmuró—. ¿Dónde estás? No te atrevas a—
Se detuvo.
Sus ojos se abrieron.
Merea estaba allí.
En su forma de sirena
Su piel blanca brillaba sobre el agua.
Y—
Kiu estaba abrazado a su pecho desnudo.
El rostro de Hyun Ryu pasó por varias emociones en segundos
Sorpresa.
Rubor.
Silencio.
Luego…
Su expresión se volvió oscura
—…
Caminó rápidamente hacia ella.
Se agachó.
Y agarró al pequeño zorro por el cuello
—Perdón, Merea —dijo con una sonrisa tensa—. Veo que un pequeño pervertido se metió.
—¡No! —protestó Merea.
Hyun Ryu ignoró completamente al zorro que pataleaba.
—Dejé ropa para ti —dijo—. Cuando quieras salir puedes usarla
Miró a Kiu.
—Cuando te recuperes completamente te llevaré a comprar ropa adecuada
Luego levantó al zorro.
—Mientras tanto…
Su sonrisa se volvió peligrosa.
—Yo me llevaré a este invitado no deseado
—¡Kiuuu!
Hyun Ryu lo miró.
—Creo que nosotros dos necesitamos una pequeña charla
Y salió del manantial.
Dejando a Merea completamente confundida.
Su pequeño zorrito acababa de ser secuestrado por su propio dueño.
Merea se quedó flotando en el agua, parpadeando.
—¿Qué acaba de pasar…?
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