Mushoku tensei: Hitogami me quiere muerto, lo matare. - Capítulo 75
- Inicio
- Mushoku tensei: Hitogami me quiere muerto, lo matare.
- Capítulo 75 - Capítulo 75: Capítulo 73: ¿En que piensas Eris?
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 75: Capítulo 73: ¿En que piensas Eris?
Año 423K
Rudeus POV
Un suspiro escapó de mis labios.
Era hora de ir a la celebración de las chicas.
Era una fecha esperada por toda la ciudad, el gremio reconocería a los aventureros que se quedaron a defender la ciudad, y sobre todo a las aventureras que enfrentaron a los monstruos.
Todo sonaba bien… excepto por los idiotas de siempre.
Aquellos que no creían que las mujeres merecieran reconocimiento.
Por eso, aunque no quería venir, me dejé arrastrar.
Después de todo, si alguien abría la boca de mas, yo sería el encargado de cerrársela.
El gremio ofrecía comida, alcohol y una recompensa monetaria modesta, acorde al trabajo realizado.
Al llegar, el lugar estaba repleto.
Aventureros y estudiantes de la universidad, todos mezclados en un ruido constante de celebración.
Eris avanzaba al frente, seguida por las demás, guiándonos hacia una mesa en específico mientras prácticamente me arrastraba con ella.
Mi mirada recorría el lugar.
Rostros, muchos rostros los cuales escanee mirando entre ellos posibles problemas.
Gente a la que, si decía algo fuera de lugar… tendría que callar.
Pero cuando mis ojos llegaron a la mesa donde Eris iba a sentarse, casi se me salen de las órbitas.
Me solté de su agarre con rapidez y giré, forzando una expresión neutral.
—¿Pasa algo, Rudeus?— preguntó, frunciendo levemente el ceño mientras tiraba de mi manga.
Isolte y Nina se veían incómodas ellas lo entendían.
Así que solo quedaba una pregunta: ¿Por qué Eris estaba haciendo esto?
—Mis amigos están en otra mesa— dije con calma—Diviértete tú… no creo ser muy buena compañía con ustedes—
Eris frunció más el ceño, luego suspiró y finalmente asintió, dejándome ir.
“Supongo que funcionó…”
Me giré.
Y, para mi sorpresa, y suerte, ahí estaban Zanoba, Julie… y, extrañamente, Cliff.
—Buenos días, Zanoba— saludé con un asentimiento— Julie Cliff—
Linia y Pursena estaban cerca, pero antes de que pudiera decir algo, ya se habían ido hacia la mesa de Eris.
“Parece que Eris las domesticó por completo…”
Volví mi atención a la mesa.
—Buenos días, Maestro— dijo Zanoba
—Bueno dia gan maeto— Julie repitió al unísono.
Cliff simplemente asintió, claramente el más entusiasta.
Me hice su “amigo” en un solo día… y aun así ya me había dado cuenta que era socialmente torpe.
Me sorprendía que siquiera hubiera venido.
—Es bueno ver que te estás abriendo a este tipo de experiencias, Cliff— comenté.
—Solo vine porque Zanoba me obligó— respondió, claramente molesto.
—Eres amigo del Maestro— dijo Zanoba con su acento noble— Y él dijo que vendría. Como buen amigo, debes venir—
—Solo lo mencioné una vez…— murmuró Cliff.
Luego tomó su bebida y empezó a beber lentamente.
—Maestro, me alegra ver que está bien— continuó Zanoba—Quise visitarlo más veces, pero sus parejas me lo impidieron. Dijeron que se había vuelto a lastimar y que no querían que hiciera nada brusco o estupido—
Silencio.
Cliff y yo escupimos la cerveza al mismo tiempo.
—¿Dije algo malo?— preguntó Zanoba completamente empapado.
—No son mis parejas— respondí, sintiendo cómo la vergüenza me subía por el cuello.
—No son sus parejas— repitió Cliff conmigo al unísono.
—Tal práctica va en contra de los mandamientos de Milis—
—Detente justo en eso— respondí— Si fuera una regla de Milis no beber alcohol los lunes, ese sería el día en que más bebería—
Eso fue suficiente y una discusión comenzó.
Y, por alguna razón Julie empezó a reír, una risa suave y genuina, llena de la diversión sincera que solo se podía afirmar con certeza que sería de un niño.
Zanoba sonrió y nosotros, nos callamos.
Luego reímos también, reconociendo nuestra estupidez compartida.
…
Nina POV
—Veo que tu amigo se recuperó bien— intentó calmar la mujer elfa, amiga de Ghislaine.
Desde que llegamos era evidente.
La exnovia de Rudeus no quería estar aquí.
Y eso… le molestó a Eris.
No hizo nada más que mirarla con ese leve ceño fruncido suyo, el que aparece cuando algo le incomoda, pero aún no la ofende del todo.
Las únicas que parecían realmente cómodas eran Elinalise, la elfa que acompañaba a las otras dos, y Ghislaine.
Ambas hablaban como si nada.
Recordando viejos tiempos.
Y, de forma bastante extraña, burlándose del padre de Rudeus.
No me era ajeno que Paul era un idiota, mujeriego y que constantemente metia la pata.
Pero escucharlas hablar de él como si solo sirviera para la cama me llevo a un nuevo nivle de incomodidad.
—Fue una suerte que ese imbecil criara a Rudeus como caundo lo conoci— dijo Ghislaine.
El tiempo se detubo un segundo y Sara hablo.
—¿Conociste a Rudeus?—
Incluso Suzanne, que intentaba mantenerse al margen, se veía nerviosa ahora.
—¿Eh? Bueno si, lo conoci antes del desastre, fue una pena, mas cuando desaparecia totalmente justo antes que mis jefes lo encontraran— dijo con nerviosismo.
—Ya veo…—
—No creo que esta reunión me sea de incunbencia… Elinalise, Suzanne, las esperaré en la posada— dijo la rubia, levantándose.
Sin esperar respuesta, salió del gremio.
Eso… pudo haber sido un final tranquilo y un cierre sin problemas.
Después de todo, ellas ya pensaban irse al no encontrar pistas de… bueno, de nuestro ‘dios de la espada encubierto’.
Pero antes de que la puerta se cerrara por completo Eris ya la estaba siguiendo.
El ambiente cambió de inmediato, volviendose más ligero.
Aprovechando la excusa de ir al baño, me escabullí, dejando a Isolte sola con esas… mujeres.
Y salí, cuando las vi me escabullí.
Eris no era lo suficientemente precavida como para notar mi presencia si no mostraba intención hostil al no actuvar su instinto innato.
Así que me acerqué lo suficiente para solo escuchar.
—¿Qué mierda quieres? ¿Por qué me sigues?— preguntó Sara.
—¿No quieres celebrar? ¿No planeas disfrutar esto con tus amigas?— respondió Eris, genuinamente confundida.
—Tengo a alguien a quien buscar— dijo Sara, dándose la vuelta.
—¿Rudeus Greyrat?—
Sara se detuvo en seco y su cuerpo se tensó.
Luego giró lentamente.
—¿Cómo lo sabes…?—
—Ghislaine mencionó que tú y tu amiga lo buscan— respondió Eris.
Eso era cierto pero mi cabeza no estaba en si Eris decia la verdad o una mentira.
“¿¡Qué estás haciendo!?” pensé, alarmada.
Esto era demasiado arriesgado.
—¿Me repetirías tu nombre?— preguntó Sara.
—Soy Eris. Eris Greyrat— respondió, omitiendo ‘Boreas’.
Sara la observó fijamente.
—Tú… eras la chica de Boreas… a la que Rudeus le enseño en Roa… ¿verdad?
—Sí. Por eso sé por lo que pasas— respondió Eris.
Sara apretó los puños y se giro por completo.
—¿Y tú cómo podrías entender lo que es amar a alguien… y que te lo arrebaten de repente?— respondió con dureza.
—Sé que tus padres están vivos. Elinalise tiene contactos… sé que buscan recuperar el control de Boreas, tu lo tienes todo—
Su voz era agresiva pero mas que solo eso se sentía dolida.
Sentí un nudo en el pecho.
Al final… solo era una chica más, alguien que quería lo mismo que todos.
Ser amada.
Rudeus la dejó atrás y sabía muy bien por qué no se acercaba a ella.
No era pr que ya no la queria, Rudeus podía ser fuerte en todo… menos en enfrentar sus propios sentimientos.
Guardaba secretos, demasiados.
Y ella… era otra prueba más de eso.
—Porque a mí también me lo quitaron— dijo Eris, sin dudar.
Sara se quedó en silencio un instante antes de susurrar.
—¿Qué…?—
Su voz se quebró.
—Cuando ocurrió el desastre de maná…— continuó Eris— Él y yo estábamos juntos ese día—
Bajó la mirada.
—Yo solo quería verlo brillar otra vez… quería verlo sonreír como cuando hacía algo increíble… incluso para el mismo…—
Su voz tembló.
—Pero cuando todo pasó… él me empujó… y yo fui enviada lejos, junto con Ghislaine—
Sara la miraba, completamente inmóvil.
Lágrimas caían por sus mejillas.
Eris ya no era diferente a ella, soltando sus sentimientos en cascadas que bajaban por sus ojos.
Nunca la había visto así.
Nunca.
—Sé que en ese incidente… quienes se tocaban eran enviados juntos… yo pude haber estado con el— añadió en voz baja.
Sabia que ese era otro arreoentimiento de Eris, algo que habia mencionado incluso antes d e qu Rudeus llegara, y le hecho de que supieramos tan poco de esa etapa de su vida nos hacia saber que ademas de lo que dijo el la habia pasado mal.
—¿Por qué me cuentas esto…?— preguntó Sara.
—Porque ahora eres tú la que está perdida— respondió Eris.
—La que lo perdió… y no tiene a nadie a quien aferrarse—
Levantó la mirada.
—Yo ya tengo amigas—hizo una pequeña pausa.
—Y a alguien muy importante para mí—
Luego extendió su mano.
—Así que quiero que sepas… que puedes contar conmigo—
Sara dudó tan solo un segundo.
Luego… extendió la suya.
“Nunca entenderé qué pasa por tu cabeza, Eris…” pensé.
…
Rudeus POV
Miré cómo Sara salía del bar, seguida por Eris… y luego por Nina.
Sentí curiosidad.
Pero no me moví.
No quería involucrarme y por sobre todo, no quería ver a Sara a los ojos.
Ella se había vuelto fuerte.
Pero… ¿qué hay de mí?
Ahora vivo con Eris, con Isolte, con Nina… y Ghislaine, claro.
¿Qué pensaría ella de todo eso? Más importante aún… ¿Qué pensaría de mí?
La dejé con la excusa de protegerla… y ahora convivo con otras mujeres.
Apreté los dientes por mi situacion.
Sabía que aún la amaba, pero ahora estaba Eris y ahora no podia negar que la amaba.
No sabía qué hacer… ni siquiera sabía qué pensar.
No esperaba verla aquí… no así, menos ahora.
Desvié la mirada al techo, intentando perderme en mis pensamientos.
Para mi mala suerte mi oído, más entrometido de lo que me gustaría, captó una conversación cercana.
—Sí… tú eres Elinalise Dragonroad. Un amigo de mi padre me habló de ti. Me costó, pero la camarera ya me confirmó que eras tú— dijo un hombre acercándose a la Elfa amiga de Ghislaine.
—¿Y qué con eso?— respondió la elfa, bebiendo tranquilamente su jarra de cerveza.
—Vamos… sé lo que haces. —Me falta dinero, tú pagas por ello… es un ganar-ganar— dijo con una sonrisa desagradable.
Elinalise ni siquiera lo miró.
—Antes lo hacía por necesidad. Ya no tengo motivos… y menos con alguien como tú. Piérdete—
El hombre chasqueó la lengua.
—Vamos, linda… no te hagas la difícil—
Su mano fue directo hacia su trasero.
En mi lugar me tensé.
Listo para intervenir, pero alguien fue más rápido.
“Vaya… esto se pone interesante…”
—No le tocarás un pelo. Ella te dijo que no— dijo Cliff, deteniendo su mano a centímetros de su objetivo.
Buen timing.
La mano de Elinalise ya estaba camino a su espada.
El gesto de molestia en su rostro cambió… primero a sorpresa, luego a una leve sonrisa.
—Quítate, mocoso— gruñó el hombre, empujándolo.
Cliff no retrocedió.
Levantó los puños, adoptando una postura torpe, pero decidida.
El hombre alzó la mano para golpearlo y bajo con rapidez, pero su golpe nunca llegó.
—¡AAAH!— grito en mi agarre —S-suéltame…—
Se quedó helado cuando la hoja de mi espada rozó su garganta.
—Será mejor que no armes un alboroto— dije con calma.
Lo solté, dejandolo tambalearse mientras se recomponia.
Y, como buen idiota lo primero que hizo fue gritar.
—¿¡Quién mierda te crees tú!?—
Suspiré.
—Soy Ryo. Mago y espadachín prodigio— repeti mecanicamente.
—¿El mismo Ryo que estuvo en el desastre del Santuario de la Espada? ¿El que trajo la ruina hasta aquí?— gritó, intentando ganar apoyo.
Un murmullo recorrió el lugar.
Mi ceño se frunció levemente y entonces las voces comenzaron a unirsele.
—¡Es cierto! ¡Por tu culpa mi hermano casi muere!—
—¡Tú trajiste la desgracia a esta ciudad!—
—¡Primero el Santuario, y ahora esto!—
Los murmullos crecieron y se volvieron gritos.
Evolucionaron en acusaciones.
Isolte se levanto y se puso a mi lado.
Eso hizo dudar a algunos… pero no fue suficiente para detener la marea.
—Eso es lo que te mereces… maldito entrometido— dijo el hombre, envalentonado por la multitud.
Un segundo estaba sonriendo.
Al siguiente mi puño se hundió en su estomago.
*Puaj*
Escupió sangre y saliva.
El bar quedó en silencio mientras yo dejaba caer al pobre diablo para dirigirme a los demas.
—¿Creen que yo traje la desgracia?— dije, bajando lentamente el brazo —¿No recuerdan la pelea de Dead End?—
Mi mirada recorrió la sala.
—Ese lugar quedó cubierto por un pilar de hielo… una zona prácticamente inhabitable… todo por una sola batalla—
Ese era tambien yo pero no importaba para lo que tenia en mente.
Me giré hacia otro grupo.
—¿Quieren ver si soy un amuleto de mala suerte?—
Silencio.
—Entonces, si me voy… no me culpen cuando el próximo desastre llegue y yo no esté para detenerlo—
Mi voz se volvió más dura.
—Porque mientras ustedes luchaban contra monstruos… yo peleaba contra quienes provocaron esto—
Nadie habló.
Nadie se movió.
—Contra quienes querían convertir a Sharia en un recuerdo del pasado, quienes queria eliminar este lugar del mapa—
Di un paso al frente.
—Así que levante la mano quien quiera que me largue y si uno la alza me ire—
Nada, ni una sola mano.
Ni una sola voz mas hizo acto de presencia.
Los miré un segundo más y luego me giré.
Sin decir nada, tomé a Isolte del brazo y salí.
En el camino, recogí a Nina, que observaba desde un callejón en la dirreccion de la siguiente.
Más allá Eris se despedía de Sara.
No la miré, no podía y no sabia si podria en el futuro.
Tomé a ambas y me fui lo más rápido posible.
…
Cliff POV
“¿Qué acaba de pasar…?” me dije a mí mismo, frunciendo el ceño.
Todo había sido demasiado rápido.
Me volví a sentar junto a Zanoba, aún algo tenso, y tomé otro trago de cerveza, intentando ordenar mis pensamientos.
Pero antes de que pudiera hacerlo una voz hablo.
—Hola… gracias por ayudarme antes—
Senti que mi sangre llenaba mis mejillas.
—H-hola—
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com