Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior

Mushoku tensei: Hitogami me quiere muerto, lo matare. - Capítulo 78

  1. Inicio
  2. Mushoku tensei: Hitogami me quiere muerto, lo matare.
  3. Capítulo 78 - Capítulo 78: Capítulo 78: Malos recuerdos
Anterior
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 78: Capítulo 78: Malos recuerdos

Rudeus POV

¿Nanahoshi… me estaba abrazando?

Ese fue mi primer pensamiento.

Era… Extrañamente agradable.

Y no debería serlo.

La aparté con un leve empujón, lo suficiente para marcar distancia.

Ella lo notó de inmediato, notándose avergonzada por su desvergüenza anterior.

—Oh… lo siento, no debí hacer eso. Es solo que me emocioné— se explicó rápidamente.

No respondí. Ni una palabra.

Me di la vuelta y comencé a caminar hacia la salida, pero mi paso se detuvo por un instante.

Ahí estaba el instrumento que marcó mi niñez.

Mi mirada se quedó fija en él, antes estaba guardado pero parece que ella lo sacó, tal vez para practicar ella misma.

—¿Quieres tocarlo otra vez?— preguntó Nanahoshi al notar mi atención— Si quieres, hazlo. Un viejo amigo lo tocaba… era bueno. Incluso me explicó cómo se fabricaba y lo recree. Al parecer, sus padres eran muy estrictos… creo que demasiado—

Su tono se volvió más bajo, más apagado.

Desvié la mirada del violín y me pasé la mano por el cabello. No había dolor. No había moretones.

No estaba en ese mundo.

“…¿Ella sabía eso?”

El pensamiento apareció sin aviso.

Recordé aquellos días. Después de las tutorías, caminaba con ella de regreso a casa. Siempre a la misma hora.

Un suspiro escapó de mis labios.

Extendí la mano hacia el instrumento, lanzándole una mirada silenciosa, pidiendo permiso.

—Adelante. Toca. Ni siquiera yo puedo hacerlo… sería un desperdicio— dijo con una pequeña sonrisa, sentándose, señal de que queria escuchar.

Tomé el violín sin ceremonias antes de apoyarlo con cuidado entre mi clavícula y hombro.

El arco descansó sobre las cuerdas un breve instante antes de frotarlas con firmeza.

Las notas surgieron lentas y pesadas, impregnadas de una nostalgia densa.

Ya no buscaba un ritmo que satisficiera las expectativas de mi padre cuando me lo compró, esperando que hiciera algo digno con él.

No, nunca más.

Ahora solo quería expresar a través del sonido que era libre… que todo lo que fui, todo lo que dolió, ya no era más que un eco lejano de un pasado que por fin empezaba a soltar.

Usé notas sostenidas, alargando los agudos como si intentara retener algo que ya no estaba, intentando guardar lo bueno y alejar lo malo.

Nanahoshi observaba en silencio, pero yo podía sentir que aquello que la música transmitía le llegaba.

Y eso me molestó.

No por que alguien por fin entendiera, de alguna manera aquello que guardaba de todos, sino por quien era el que lo estaba haciendo.

Me estaba enfocando demasiado en ella.

Si soy honesto… estaba molesto con Nanahoshi. Sabía que, en gran parte, yo fui quien arruinó todo.

Pero escuchar que ella aún me recordaba… que no me había olvidado…

¿Ella me habrá buscado?

¿Se habrá acordado de mí?

¿Alguna vez miró atrás?

No lo creo.

Tal vez ella se comió el cuento de que yo era un intento de abusador, que como todos los demás, para ella ahora era solo un mal recuerdo.

Corté la melodía de golpe.

Un chirrido seco escapó como nota final.

—Ugh… ¿qué pasa?— preguntó ella abriendo los ojos, que hacía unos segundos cerró para balancearse con la melodía.

—Es tarde. Tengo que volver— respondí rápido.

Demasiado rápido.

Ella iba a regresar a su mundo.

No tenía motivos para quedarse como yo.

Aunque arreglara las cosas con ella… al final, nuestros caminos se separarían.

Aunque ella supiera la verdad ella tenía algo por lo que volver.

…

Abrí la puerta de mi casa con cuidado, procurando no hacer ruido.

Fue difícil con el sonido agudo que soltó la puerta al abrirse, un chirrido propio por el óxido que yo no había eliminado.

La luna ya estaba en lo más alto, bañando todo con una luz tenue que apenas se colaba por las ventanas.

Con la noche el silencio era absoluto.

Al llegar a mi habitación me quité la ropa y me puse algo más cómodo antes de acostarme.

Eris ya estaba en la cama, como siempre, ocupando su lugar con naturalidad, como si nunca hubiera existido otra opción.

Me deslicé bajo las mantas, moviéndome lo menos posible, buscando no despertarla… pero fue inútil.

—¿Vas a dejar de dormir en el sótano?— preguntó con la voz cargada de sueño.

—Preferiría dormir aquí. Solo me quedaba abajo por el agotamiento— respondí en voz baja.

Y era verdad. En toda esa semana apenas habré dormido un par de veces. El resto de las noches las pasé absorto en el proyecto, dejando que el cansancio me venciera en cualquier momento y lugar.

—¿Ya dejaste de obsesionarte con lo que sea que haces abajo?— murmuró otra vez.

—No del todo… pero ya logré empezar. De ahora en adelante tengo que volver a entrenar—

Hubo un pequeño silencio antes de su respuesta.

—Entonces sal con nosotras mañana…— dijo, dejando escapar un bostezo.

—Está bien— respondí.

No hubo más palabras. Su respiración se volvió lenta y profunda casi de inmediato.

La imité poco después, dejando que el cansancio finalmente me arrastrara, perdiéndome en la oscuridad tranquila del sueño.

…

A la mañana siguiente, me desperté nuevamente primero que todos.

Sin perder tiempo, bajé al sótano. No a trabajar… sino a anotar una idea.

Tenía trampas, círculos mágicos de todo tipo, mecanismos complejos… pero carecía de algo fundamental.

Poder destructivo inmediato.

El destello de luz del círculo de invocación, justo antes de generar la pluma, casi me había hecho pensar que explotaría. Pero no lo hizo.

No era la primera vez que veía algo así. Ya había tenido accidentes con círculos defectuosos y estos terminaban estallidos de luz, liberaciones caóticas de maná y efectos similares a una explosión.

Pero… ¿y si dejaba de ser un error?

¿Y si lo convirtiera en algo intencional?

Una trampa basada en la sobrecarga. Una explosión controlada.

Podría ser la clave para tomar por sorpresa a mis enemigos.

Con esa idea fijada en papel, subí nuevamente.

Preparé el desayuno con rapidez. Unos onigiris reposaban ahora sobre la mesa cuando terminé, y sin perder tiempo me cambié a ropa de entrenamiento, una camisa y un pantalón holgados de tono blanquecino.

—¡Buenos días, Rudeus!— dijo Isolte al entrar, siendo la primera. Se acercó de inmediato y me abrazó—Es bueno verte fuera de ese sótano—

—Jaja, lo sé… lo siento. Supongo que cuando me concentro en algo, tiendo a obsesionarme— respondí con calma.

—Y bastante— añadió otra voz desde la puerta.

Nina estaba apoyada en el marco, observándome con su expresión habitual.

—Conociéndote, estás más molesta porque no cociné en todo este tiempo que por haberme encerrado— dije en tono burlón.

Ella era, sin duda, la que más disfrutaba mi comida… aunque fuera la última en admitirlo.

—Lo que digas— respondió, tomando asiento y empezando a comer con total naturalidad.

—Deberías afeitarte ya. No quiero que cuando salgamos a entrenar nos vean con alguien tan desalineado—

Eso confirmó algo.

Eris ya había hablado.

Justo en ese momento, la pelirroja apareció. Como siempre, tardaba más en alistarse, lo cual era curioso considerando que Nina llevaba adornos mucho más complejos en el pelo.

Pensando en eso, llevé una mano a mi mentón.

“…Rasposo”

Más que barba, parecía una piedra de afilar.

Sin decir nada, fui al baño.

…

Una carrera matutina dio paso a una sesión de sparring entre los cinco. Al final, Ghislaine también se unió, y como si ser el más fuertes les diera ese derecho… las cuatro decidieron atacarme al mismo tiempo.

Aun así, yo tenía todo lo necesario para enfrentar eso.

Dominaba el estilo Dios del Norte y el Dios de la Espada, además de ser Emperador en el estilo Dios del Agua, por fin casi alcanzando a Isolte en este.

Esquivé con facilidad los cortes coordinados de Nina y Eris, sus movimientos rápidos pero predecibles para mis ojos. Al mismo tiempo, bloqueé el ataque de Isolte y lo redirigí con precisión, usando su propia fuerza para contrarrestar el golpe de Ghislaine que venía desde otro ángulo.

Water Mirror.

Absolute Interception.

Ambos usados para esto en cordinacion.

—Vaya… que eres bueno con eso— dijo Isolte al reincorporarse. Su expresión mostraba una ligera molestia, apenas perceptible, pero ahí estaba.

“¿Estaba molesta por que podia explotar mejor el estilo que ella me enseño?”

—No creas que soy mejor que tú en este estilo— respondí con calma.

—Solo soy más rápido… y percibo mejor tus movimientos, ni siquiera podría usarlo si no me lo hubieras enseñado en primer lugar—

Apoyé una mano en su hombro.

Ella desvió la mirada.

—Lo dices para hacerme sentir bien—

—No. Lo digo porque es verdad— respondí sin dudar.

—Hazle caso al idiota, él sabe de lo que habla— intervino Nina con su tono seco habitual.

—¿Desde cuándo soy “el idiota”?— pregunté, genuinamente divertido.

—Desde que me di cuenta de que no tienes el suficiente sentido de autopreservación como para entender que pelear con el Dios del Norte después de casi morir… es una pésima idea— respondió.

—Touché— solté una risa leve.

Ella también sonrió pero rápidamente lo escondió.

…

El día continuó con normalidad.

Volví al sótano para seguir trabajando en círculos mágicos, especialmente en aquel que llevaba horas rondando mi mente.

—Hermano, ya es hora de cenar. ¿Vas a preparar algo o quieres que lo haga yo?— preguntó Aisha, vistiendo su traje de sirvienta, uno de los que ella misma había confeccionado.

Aún me resultaba extraño verla así… no porque lo hiciera mal, sino porque seguía siendo mi hermana.

—Sabes que no necesitas usar ese traje— dije mientras acariciaba suavemente su cabeza.

—Es mi decisión. Tú dijiste que era libre de elegir… y yo elijo servirte, oni-chan— respondió con una pequeña sonrisa.

—Nunca te pediré que hagas algo que no quieres… ni que dejes de hacer algo que te gusta— respondí antes de levantarme y subir, dando a entender que yo cocinaría.

Ya en la cocina, pensé qué preparar… y una idea simple vino a mi mente.

Abrí un compartimiento metálico en el suelo. Una brisa helada salió de su interior. Dentro, además de vegetales en la parte superior, había distintos tipos de carne, incluido cerdo.

Tomé lo necesario y comencé a trabajar.

Prepararía una sopa al estilo japonés.

Esto era algo que si o si toda persona debería probar.

Aisha me observaba con atención. Le encantaba aprender, y tenía talento en la cocina a decir verdad.

Mientras amasaba los fideos, la llamé y le indiqué.

—Estos ya están casi listos. Estiralos un poco más y luego espárceles harina antes de ponerlos en el agua hirviendo— señalé la olla.

Ella asintió con entusiasmo y comenzó a hacerlo con cuidado.

Su energía siempre era contagiosa.

Mientras tanto, corté los vegetales y preparé el fondo para el caldo.

Una hora después, todo estaba listo.

Le pedí a Aisha que pusiera la mesa y a Norn ,que había llegado a observar, que llamara a las demás.

En poco tiempo, la mesa se llenó.

Tras un breve agradecimiento, las espadachinas comenzaron a comer.

Eris… parecía normal.

Demasiado normal, y eso no me gustaba.

¿No debería estar molesta? ¿Al menos un poco?

Ya me parecía raro que ayer cuando me hablo, no fuera para gritarme y exigir respuestas, sino solo para conversar e invitarme a entrenar.

No era propio de ella.

…Tal vez estaba siendo demasiado comprensiva conmigo.

Las mujeres en la mesa hablaban con tranquilidad, todad menos Eris.

—En el incidente de maná fui transportado al continente demoníaco— dije de pronto.

Todas levantaron la mirada.

Norn ya lo sabía… pero era la única.

—¿Oni-chan…?— susurró Aisha con duda.

—Cuando llegué, lo primero que vi fue a un Superd— continué.

El ambiente se tensó de inmediato.

—Me atacó. No por odio… fue por algo que dije— seguí.

— Afirmé ser la reencarnación de Laplace. Pensé que los Superd eran sus seguidores más leales—

El silencio se volvió pesado y Eris miró hacia arriba, levantando su mirada del plato, consternada por mi repentina declaración.

Nina dejó de comer.

Isolte siguió comiendo, pero más lento.

Ghislaine y Aisha escuchaban con atención.

—Resultó que… él odiaba a Laplace—

Respiré hondo.

—Cuando lo maté… pude sentirlo. Su dolor. Su desesperación. El peso de una raza condenada a ser vista como monstruos— dije—La figura en mi mesa de noche… es de él. Ruijerd Superdia. Uno de los héroes que lucharon contra Laplace y aun así su raza y el son recordados como mountruos—

Nadie habló.

—Quiero cambiar eso. Quiero que su raza deje de ser vista así—

—¿Cómo sabes todo eso?— preguntó Ghislaine.

Bajé la mirada un segundo.

—Después de matarlo… no tenía comida. Solo su cuerpo—

El silencio se rompió.

—¿¡Te lo comiste!?— exclamó Eris, sorprendida, golpeando la mesa y alzando la voz por primera vez en el día.

—Sí… y con eso, sus recuerdos se volvieron míos de alguna forma— respondí, sin dar más detalles.

Norn sonrió apenas.

Ella sabía esto y mucho más.

—¿Por qué nos dices esto ahora?— preguntó Nina.

—Porque saben que guardo secretos… y este es uno de ellos— respondí.

— Uno personal. Sus recuerdos aún me persiguen en sueños—

Eris frunció el ceño.

—¡Eso no explica lo de tu brazo aquel día!—

—Aún hay cosas que no puedo decir— admití.

—No porque no confíe en ustedes… es solo que… no es fácil hablar de ello—

El silencio volvió a caer sobre la mesa.

—Para mi este es un buen primer paso, un buen primer secreto y sobre todo— hice una pausa.

—Una forma de decirte, Eris, que si confio en todas ustedes—

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo