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Mushoku tensei: Hitogami me quiere muerto, lo matare. - Capítulo 77

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Capítulo 77: Capítulo 76: Primera invocación

Año 423K

Narrador POV

Una gota de agua cayó sobre la cabeza de Rudeus, arrancándolo de su sueño.

—Hmm…— murmuró, estirándose con cansancio antes de incorporarse lentamente.

Su cabeza había estado apoyada sobre el escritorio, ahora cubierto por cientos de círculos mágicos que se extendían en patrones cada vez más complejos.

El sótano se había convertido en su mundo durante toda una semana, aislado del resto, consumido por su obsesión.

Norn era enviada para darle la comida haciendo que sintiera un deja vu con respecto a rubias dándole comida mientras trabajaba obsesionadamente.

Uno de los mayores avances fue desmontar los círculos del maniquí autómata y comenzar a analizarlos a fondo.

Aun así, dividir su atención en tantos frentes estaba ralentizando su progreso en sus diferentes objetivos.

Suspiró mientras observaba su trabajo. No era perfecto, pero era suficiente… por ahora.

De todos modos ya no tenía más ideas además de ir a buscar más con cierta persona que también usaba círculos mágicos por monton.

Primero decidió reunir todo y llevárselo a su amigo Zanoba.

Eran las seis de la mañana cuando salió en silencio, sin despertar a nadie, cargando el pesado bulto envuelto en mantas sobre su hombro.

Había descuidado su entrenamiento, pese a que sus heridas ya estaban completamente curadas, pero eso no le importaba en lo más mínimo ahora, aún tenía una fuerza descomunal y podía volver a entrenar en cualquier momento.

Avanzó por la ciudad mientras los mercaderes abrían sus puestos, dirigiéndose a la Universidad Mágica.

Por casualidad, se cruzó con alguien en el camino.

—Buenos días, Fitts— saludó con calma.

Antes de que pudiera continuar, Luke se interpuso frente a él.

—No es buen momento para hablar. Si tienes algo que decir, será en otro momento… Ryo—

Rudeus sostuvo su mirada unos segundos, evaluándolo en silencio, antes de desviar la vista hacia el joven de cabello blanco, que permanecía callado.

—Está bien, se cuando mi compañía no es apreciada— respondió simplemente, retomando su camino.

No insistió.

Al llegar a la universidad, no se detuvo. Subió directamente hacia los dormitorios de los nobles.

El cuarto anterior de Zanoba había sido destruido en su pelea de hace tiempo, y recientemente le habían asignado uno nuevo.

Sin molestarse en tocar, abrió la puerta con naturalidad.

Zanoba en una visita ya le había indicado cuál era su nueva habitación para cuando retomara enseñarle a Julie, y a esa hora seguramente estaría despierto.

—Voy a dartelo todito…—

La frase fue tan baja que Rudeus no logró procesar a tiempo antes de entrar.

—Hola, Zanob…—

Se quedó completamente inmóvil.

Zanoba estaba completamente desnudo, abrazando con fuerza una estatua de bronce.

El silencio se volvió absoluto, el propio Zanoba volteando lentamente.

“…Si Julie está aquí, lo mato.”

…

Para la buena fortuna de la salud mental de Rudeus, Zanoba no era tan desvergonzado como parecía y había dejado a Julie con Cliff y su… ¿nueva novia?

Eso último era algo que definitivamente tendría que comprobar con sus propios ojos.

La sola idea le generaba cierta curiosidad, aunque no lo suficiente como para desviarse de lo que realmente había ido a hacer…

…Por ahora.

Cliff y Julie, al estar adentrándose en el mundo de la magia sin canto, habían comenzado a llevarse sorprendentemente bien.

Mientras él le enseñaba teoría y lengua humana, Julie parecía absorber cada palabra con entusiasmo, convirtiéndose en una especie de motivación constante para el joven mago.

Negando levemente con la cabeza, Rudeus apartó esos pensamientos y volvió su atención a lo importante.

Frente a él, Zanoba, ya vestido, se disculpaba de forma exagerada, golpeando su frente contra el suelo una y otra vez con una pena casi absurda.

—Lo lamento, maestro… en serio, lo lamento muchísimo…—

—Sí, sí…— respondió Rudeus con cansancio— Solo te pido que no hagas eso… y menos con lo que voy a darte—

Sin añadir nada más, se acercó al bulto envuelto en mantas y lo descubrió lentamente, dejando que la figura oculta volviera a ver la luz.

Esta reflejó débilmente la iluminación de la habitación, revelando una silueta humanoide tan inquietante como fascinante.

—¿Q-qué es eso…?— preguntó Zanoba, conteniendo a duras penas la explosión de emoción que amenazaba con salir de su pecho.

Rudeus deslizó su mano por la superficie de la figura con una calma casi reverente.

—Es un autómata de protección. Está diseñado para eliminar intrusos— explicó con naturalidad—. Sus mecanismos funcionan a través de círculos mágicos… similares a estos.

Un leve ‘click’ resonó en la habitación, y de pronto el brazo derecho del autómata se desprendió limpiamente.

Zanoba abrió los ojos con sorpresa, siguiendo el movimiento hasta que Rudeus le extendió la pieza.

Con cuidado, casi como si sostuviera una reliquia sagrada, Zanoba tomó el brazo y comenzó a examinarlo. A simple vista, podía distinguir patrones de círculos mágicos relativamente simples en la superficie, pero algo no cuadraba.

Rudeus notó su desconcierto y, sin decir nada, se acercó.

Con movimientos precisos, desensambló la pieza, revelando una compleja red de mecanismos internos que parecían latir con una lógica propia.

—Mecanismos de contracción que reaccionan a patrones de presión en el punto de ensamblaje— explicó.

—Imitan la respuesta de un brazo real ante cualquier estímulo captable en el bicep, incluso los más mínimos…—

Zanoba observaba en silencio, completamente absorto. Sus ojos brillaban con asombro.

—Esto es… impresionante…—

—Lo sé— respondió Rudeus con simpleza—Y por eso quiero que lo estudies. Estoy ocupado con otras cosas… pero sé que, con esos ojos tuyos, podrás avanzar mucho más de lo que yo haría ahora, con todo lo que tengo que hacer—

Por un instante, el ambiente cambió. Zanoba adoptó una expresión seria, casi solemne, antes de inclinar la cabeza con determinación.

—¡No lo defraudaré, maestro!— declaró con firmeza.

…

Además de la muñeca, Rudeus tenía asuntos pendientes.

—Es bueno ver que cumplirás nuestro acuerdo— dijo una voz apenas amortiguada por la máscara blanca que llevaba.

—La última vez que trabajamos juntos llegué a tener algunas ideas gracias a tus conocimientos… aunque tu capacidad para la magia de invocación de este mundo es mediocre, trabajar contigo puede que me dé ideas para nuevos círculos mágicos, y eso es algo que necesito en este momento— añadió con calma.

—Bueno, no me importa tu objetivo. Si me ayudas, ¿qué más da?— respondió con una risita.

Sin decir nada más, ambos comenzaron a trabajar. Nanahoshi ya tenía varios círculos listos para ser probados, y Rudeus se limitaba a observar y hacer preguntas puntuales cuando algo le resultaba desconocido.

—¿No sería mejor descomponer este círculo en partes más pequeñas y aplicarlas en superposición?— preguntó de pronto, con un tono genuinamente desconcertado.

No había intervenido antes en otros que también parecen ineficientes, pero aquel diseño en particular era excesivamente complejo y torpe.

—¿Cómo?— respondió Nanahoshi, dejando la máscara sobre la mesa para concentrarse por completo.

Rudeus suspiró suavemente antes de, por segunda vez en el día, retirar su guante y mostrar su prótesis.

Con movimientos precisos nuevamente mostró la parte más compleja de círculos que se acoplaban como engranajes.

Explicó cómo había acoplado sellos complejos en secuencias y también superpuestos, permitiendo una activación más fluida y estable además de bucles para repetirlo.

Nanahoshi se estremeció al notar que aquella no era una mano real. El rumor sobre que Sword God era “manco” había llegado a sus oídos… pero verlo de cerca era otra cosa.

Inclusive con la credibilidad de la fuente, como lo era un aventurero de Stepped leader que lo escucho de Eris en una conversación.

Aun así, su mente se enfocó rápidamente en lo importante. Comprendió el principio, lo adaptó… y sin perder tiempo volvió a su escritorio.

Durante horas trabajó en silencio.

Rudeus, mientras tanto, esperó en una esquina, hojeando un libro de invocación como si el tiempo no tuviera peso sobre él.

Finalmente, ya entrada la noche, Nanahoshi terminó.

Cinco círculos mágicos, superpuestos con precisión milimétrica.

Levantándose con los círculos en mano, los colocó en el suelo y le dirigió una mirada firme a Rudeus antes de asentir.

Este que esperaba desde hace un rato la señal se incorporó con un suspiro de aburrimiento, acercándose, se agachó… y activó el círculo.

En el instante en que lo hizo, una corriente violenta de maná abandonó su cuerpo. Siendo abrumador.

Y eso… era una buena señal.

El círculo brilló, primero débil, pero luego lo hizo con una intensidad cegadora.

Ambos cubrieron sus ojos cuando el destello alcanzó su punto máximo.

El silencio que siguió fue pesado.

Cuando finalmente apartaron las manos, el papel bajo el círculo estaba consumido… reducido a cenizas.

Pero sobre él había algo.

Una figura pequeña y delicada, blanca y reconocible para ambos.

Una pluma.

El humo aún la rodeaba, como si dudara en dejarla existir.

—L-lo hicimos…— susurró Nanahoshi, con la voz temblorosa.

Rudeus entrecerró los ojos, observándola con detenimiento.

Su tercer ojo salió un instante y se dio cuenta que en ella ningún mana fluía.

—Hmm… interesante— murmuró.

—¡Ryo, lo hicimos!— exclamó ella de pronto, incapaz de contenerse.

Corrió hacia él y lo abrazó con fuerza, temblando de emoción.

Rudeus se quedó inmóvil mientras la chica colgaba de su cuello, en un agarre firme.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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