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N.T.R. RWBY - Capítulo 13

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Capítulo 13: cap 5

En el vasto e inhóspito reino del Trono de la Creación Kouha, donde los pilares de mármol se alzaban en ruinas olvidadas por el tiempo y las estrellas se apagaban como viejas llamas en un cielo muerto, caminaba Howard Phillips Lovecraft, el Señor Hadou del Segundo Inferno, regente de la Creación y observador de la creación. La estructura, una vez gloriosa, ahora se desmoronaba en fragmentos de piedra y éter, como un reino que nunca fue destinado a durar.

Las huellas de sus pasos resonaban en el vacío de la sala del trono, donde el aire mismo parecía distorsionarse, atrapado entre el olvido y la existencia. En el fondo, el Trono de la Creación, un asiento en forma de obsidiana pura, estaba impregnado con la esencia del poder absoluto, pero hoy parecía irrelevante, como un trono vacante en un reino que ya no existía. La antigua corte del sultán demoníaco nunca había estado tan vacía.

Howard caminaba lentamente, su mirada fija en el mundo de Remant, un planeta lejano, donde los humanos y sus dioses bailaban en una coreografía absurda de problemas, mentiras y guerras sin sentido. A lo lejos, podía ver a los dioses hermanos, seres primordiales cuyo poder se entrelazaba en la esencia misma de su mundo. Sin embargo, a los ojos de Howard, ellos no eran más que niños caprichosos, jugando a ser dioses, haciendo y deshaciendo todo con la misma indiferencia con la que un niño rompe juguetes.

“Idiotas.” Murmuró Howard para sí mismo, sin poder evitarlo. La arrogancia de los dioses y la necedad de los humanos lo exasperaban. Como regente de la Creación, había visto ciclos interminables de destrucción y renacimiento, pero nada parecía cambiar. Siempre lo mismo: guerra, caos, ambición, traición.

Y más allá, observó a los héroes, esos supuestos salvadores de la humanidad que, en realidad, no eran más que criaturas deficientes, torpes y falsos, incapaces de ver más allá de su propia arrogancia. “Patéticos.” Pensó mientras dejaba caer un pesado suspiro que se disolvió en el vacío.

Con un golpe de su bastón sobre el suelo, las vibraciones recorrieron el espacio y resonaron en los rincones más remotos de la Creación. Era un llamado, pero no cualquier llamado; era una invocación, un reclamo de atención hacia su aprendiz, quien siempre había estado allí, aunque no siempre visible.

“¡Five!” Rugió Howard, su voz una tormenta de energía cósmica que sacudió el espacio mismo.

—

En una dimensión diferente, en un pequeño apartamento de una ciudad olvidada por el tiempo, Five, el aprendiz de Howard, estaba sentado en una mesa sencilla, disfrutando de una taza de café que había preparado con la misma precisión con la que abordaba cualquier tarea en su vida. En sus manos, el café humeaba con una fragancia densa, rica, como si cada sorbo tuviera el poder de devolverle algo de humanidad perdida.

Five, con su mente llena de pensamientos sobre las comodidades que disfrutaba no era ajeno a los llamados de su maestro. Sin embargo, hoy, por alguna razón, no tenía prisa por atenderlo. El sabor del café era como un pequeño consuelo ante la abrumadora magnitud de su existencia. Pero la vibración que sintió a través de las fibras del aire le hizo abandonar su taza. El llamado de Howard era más que una simple invocación. Era una urgencia, una fuerza que no podía ignorar.

De lo contrario le patearian el trasero.

Con una mirada melancólica, dejó el café sobre la mesa y, sin más, levantó la mano. En un parpadeo, el espacio se distorsionó a su alrededor. El mundo, en su infinita complejidad, parecía desvanecerse a su alrededor mientras el portal temporal se abría, envolviéndolo en una niebla de incertidumbre y poder.

—

Five apareció ante Howard en el mismo instante en que el último retumbó del bastón de su maestro se disolvió en el aire. El aprendiz no era ajeno al ambiente que los rodeaba: el Trono de Kouha, con sus ruinas y su atmósfera decadente, estaba impregnado con la misma energía que Howard. Ambos eran seres de una dimensión distinta, con la capacidad de alterar lo necesario a su voluntad, pero donde Howard llevaba siglos observando el caos, Five era una conciencia más joven, pero no menos poderosa.

“¿Qué ocurre, Profesor?” preguntó Five, su tono neutral, pero su mirada fija en Howard, buscando alguna señal de lo que su mentor esperaba de él.

Howard lo observó detenidamente. “Mira.” Dijo con una calma ominosa, señalando el vasto vacío que se extendía ante ellos. “Mira el mundo de Remant. ¿Qué ves?”

Five, sin titubear, cerró los ojos un momento, concentrándose en las capas temporales del planeta lejano. Vio la lucha constante, las batallas sin fin entre los humanos,grimm, y fauno, los dioses. Vio a los héroes, cuyas acciones parecían tener tan poco sentido, como marionetas arrastradas por hilos invisibles.

“Veo a idiotas… idiotas sin fin.” Dijo, su voz más grave de lo habitual. “Veo seres que luchan por poder, pero ninguno tiene la capacidad para entenderlo realmente. Y lo peor de todo, es que muchos creen que esto es lo que está destinado a ser.”

Que mundo en ruinas era ese.

Howard sonrió levemente, una sonrisa que no era de satisfacción, sino de una melancolía amarga. “Es lo que es, Five. Son pequeños jugadores en un tablero que ni siquiera entienden. Pero más allá de su deficiencia… hay una oportunidad. ¿Sabes por qué te llamé?”

Five lo miró fijamente, sabiendo que la respuesta no era sencilla. “Porque ves una oportunidad en este desmadre. Algo que puede ser… moldeado.”

“Correcto.” Dijo Howard, golpeando suavemente el suelo con su bastón. “El caos no es el fin, Five. Es solo la primera fase de la creación. Y tú, como mi aprendiz, eres responsable de reiniciar este ciclo. Pero… no de la forma que ellos esperan. No de la forma que los dioses esperan.”

Five frunció el ceño, comprendiendo que eso iba a ser mucho esfuerzo.

“¿Qué debo hacer?” Preguntó, su mirada más cansada.

“Primero,” dijo Howard, “observa, aprende. Después, lo demás será evidente.”

El portal temporal se cerró con un leve suspiro, dejando a Five en el paisaje que se extendía ante él: el mundo de Remnant. A simple vista, parecía un lugar vibrante y lleno de vida, pero bajo esa fachada de normalidad, Five sabía que la podredumbre de la mentira, la corrupción latían con fuerza en las sombras. Para alguien como él, que había vivido siglos y experimentado infinitas realidades, Remnant era solo otro mundo más que estudiaría, analizaría, y eventualmente cambiaría, si así lo decidía.

Durante los dos años que pasó en Remnant, Five se dedicó a crear una vida casi desde cero. Sabía que debía mantenerse bajo el radar, ya que su poder y conocimiento de los viajes en el tiempo podrían delatarlo. No era un lugar para alguien como él, alguien que podría alterar la balanza. Decidió vivir como un simple humano, con una historia de vida que encajara con los estándares de ese mundo, pero con la mente de un ser que había viajado. La paciencia era clave. Aprender todo lo posible sobre Remnant sería esencial para su plan.

En ese tiempo, se sumergió en las complejidades de la sociedad, las luchas internas entre facciones, y los roles de los cazadores, los soldados de élite encargados de proteger a la humanidad de las criaturas grimm. Five estaba particularmente interesado en Beacon, la famosa academia para entrenar a los cazadores y cazadoras, pues sabía que allí se encontraba la verdadera esencia de la influencia de Remnant.

Decidió, entonces, presentar una solicitud para el examen de admisión de cazador, un paso importante que lo integraría al sistema y le daría acceso a la información y las personas que necesitaba para cumplir con sus propios objetivos. Había pasado meses perfeccionando su historia, adaptándose a las costumbres locales, incluso entrenando un poco en secreto para pasar las pruebas físicas que se requerían. Todo estaba listo. Él estaba listo.

—

El día de la prueba de cazador llegó, y Five se encontraba en la entrada de Beacon Academy, observando la enorme y majestuosa torre que representaba el bastión de esperanza para el pueblo de Remnant…… .vaya desperdicio de presupuesto. Era el epicentro del sistema de cazadores de vale, y el lugar donde los mejores eran seleccionados para proteger el mundo. Aunque su apariencia era la de un joven sin mucha historia, su mente estaba alerta y llena de calculaciones.

Con la solicitud en mano, Five se presentó ante los responsables del examen, un grupo de evaluadores que tenían el poder de decidir quién podía entrar en la academia y quién no. Había pasado casi un año completo esperando este momento. Sus papeles, perfectamente confeccionados, estaban en orden. Había esperado pacientemente, adaptándose a su nueva vida, viviendo entre la gente sin hacer ruido, sin levantar sospechas. Todo lo que necesitaba ahora era una firma, una autorización para comenzar su formación como cazador.

Pero cuando llegó su turno, algo completamente inesperado ocurrió.

“Lo siento, pero no podemos aceptarlo.” Dijo uno de los evaluadores, una mujer de cabello gris y mirada severa. “Parece que alguien más ya ha tomado tu lugar.”

Five frunció el ceño. “¿Qué? Eso no puede ser posible.” Su tono no era de incredulidad, sino de pura exasperación. “Envié mi solicitud hace casi un año. Mis papeles están completos. No puede ser que alguien haya tomado mi lugar.”

La mujer, aparentemente tranquila, revisó una vez más la pantalla de su terminal, pero no ofreció ninguna explicación más allá de la negativa. “Así están los registros. Lo siento, pero parece que tu solicitud fue reemplazada.”

“¿Por qué? ¿Cómo?” Preguntó Five, casi sin poder controlar su frustración. Sabía que algo no encajaba. ¿Cómo podía ser que un lugar como Beacon estuviera tan desorganizado? Había trabajado meticulosamente para asegurar que su solicitud fuera perfecta, siguiendo cada protocolo de este mundo, y aún así, todo se desmoronaba por un error que no era suyo.

Cinco miró alrededor, buscando algún indicio que pudiera explicar lo que había sucedido, cuando algo lo golpeó con una oleada de comprensión: trampa.

“Esto no es un error.” Dijo con voz baja pero clara, sus ojos fríos y calculadores. “Alguien manipuló los registros.”

—

El evaluador, un hombre de unos treinta años, parecía algo incómodo ante la acusación implícita. “No hay nada que pueda hacer. Los registros son definitivos, y la persona que ocupó tu lugar fue elegida en lugar tuyo. No se puede revertir.”

“No se puede revertir…” repitió Five, con una ironía fría. “¿Quién fue el responsable de esta sustitución?”

El hombre vaciló, claramente incómodo, pero algo en la mirada de Five lo hizo reconsiderar. Finalmente, suspiró y miró a su alrededor como si fuera a decir algo peligroso. “Es… complicado. Hay personas con más influencia que los simples evaluadores. Puede que la subdirectora pueda arreglar esto.”

Five entendió rápidamente que la corrupción dentro del sistema de Beacon no solo era posible, sino probablemente habitual. La política, el poder y la manipulación estaban entrelazados, y eso lo enfureció aún más. “¿Quién?” Preguntó con tono grave.

“L-la Profesora Goodwith. Tiene una gran influencia dentro de la academia y entre los cazadores. Puede que ella pueda arreglar este asunto.”

Goodwith eh. Un nombre que Five no había oído antes, pero que rápidamente se convirtió en un objetivo en su mente. Si el sistema de Beacon estaba siendo manipulado,entonces tocaria el plan b.

Esa noche, Five se retiró a una pequeña habitación alquilada en la ciudad cercana a Beacon. Sentado en una mesa oscura, con la luz de una lámpara titilando suavemente, pensó en los pasos siguientes.

Después de recibir la noticia de que su solicitud había sido reemplazada y manipulada, Five no perdió tiempo. Su misión era clara: averiguar quién había manipulado los registros de Beacon y enfrentarse a quien fuera necesario para obtener su lugar en la academia. Sin embargo, antes de confrontar a los cobardes en las sombras, necesitaba una alianza dentro de Beacon, alguien que tuviera acceso al sistema y la autoridad para revisar su solicitud: Glynda Goodwitch, la profesora de la academia encargada de mantener el orden y la disciplina, una mujer respetada por su habilidad y su férreo control.

Glynda, aunque conocida por su estricta postura, era una de las personas dentro de la academia con el poder necesario para revisar los registros y tomar decisiones que pudieran revertir la situación. Si alguien podía ayudarlo, era ella. Pero Five sabía que no sería tan sencillo. No solo tendría que ganarse su confianza, sino también demostrar que, a pesar de su identidad desconocida y sus métodos inusuales, era digno de un lugar en Beacon.

—

Five se presentó ante la Oficina de Glynda, con la postura erguida y el rostro decidido. La puerta, que normalmente estaba cerrada, se abrió con un leve movimiento, y dentro, se encontraba la profesora Goodwitch, de pie junto a una mesa llena de papeles y pantallas. Sus ojos, siempre alertas y observadores, se posaron en él al instante.

“¿Qué deseas?” Preguntó Glynda, sin rodeos, su tono firme pero no hostil.

Five se acercó, manteniendo una actitud de respeto, pero con la seguridad que lo caracterizaba. “Vengo a hablar sobre un error en mi solicitud. Alguien la reemplazó, pero estoy seguro de que mis papeles fueron correctos. Quiero que revises el sistema y hagas lo que sea necesario para arreglarlo.”

Glynda levantó una ceja, observando atentamente a este joven que se presentaba ante ella con una calma desconcertante. “¿Por qué debería ayudarte?” Su tono era escéptico, como si ya estuviera preparando una negativa. “Hay miles de solicitudes cada año, y no puedes simplemente pedir que se cambie algo porque crees que algo salió mal.”

Five no vaciló. “No es solo una simple solicitud. Algo raro está ocurriendo en el sistema. Y alguien más hizo trampa para reemplazarme. Necesito que verifiques los registros. Tú eres la única persona que tiene acceso.”

Glynda lo estudió por un momento. Algo en la expresión de Five, en su tono seguro y su actitud calmada, le parecía fuera de lo común. No estaba convencida de su historia, pero algo la impulsó a investigar más a fondo. “Muy bien. Verificaré los registros. Pero antes de hacer cualquier cosa, debo asegurarme de que eres digno de estar en Beacon.”

Five frunció el ceño, pero no dijo nada. Sabía que tendría que ganarse la confianza de Glynda si quería avanzar.

“Te haré una prueba,” dijo ella, levantándose de su silla. “Una prueba física. Y no solo eso, también de combate. No sé qué tan competente eres, pero si no puedes demostrar que tienes lo necesario para estar aquí, no habrá nada que arreglar en tu solicitud.”

Five asintió, sin mostrar signos de incomodidad. Sabía que este tipo de pruebas serían solo una formalidad. Su verdadero desafío no estaría en pelear contra simples Grimm, sino en desentrañar la verdad que se ocultaba tras los registros falsificados.

—

Glynda llevó a Five a una de las zonas de entrenamiento de Beacon, un campo abierto donde los cazadores en formación enfrentaban simulaciones de Grimm. La atmósfera estaba cargada con una tensión palpable; varios entrenadores y estudiantes se encontraban observando desde las gradas cercanas, sabiendo que un examen de esta magnitud no era común.

Glynda, con una ligera sonrisa de autoridad, levantó su barita y agitó su muñeca, invocando una gran puerta de invocación a través de la cual saldrían los Grimm. En segundos, el espacio se llenó con dos criaturas descomunales: un Ursa (un oso de tamaño colosal) y un Grimm Pájaro gigante, cuyas alas negras cubrían gran parte del cielo, proyectando sombras sobre el campo.

“Tu tarea es simple,” dijo Glynda, cruzando los brazos. “Derrota a estas criaturas. Si lo haces, te aceptaré en Beacon. Si no, la solicitud será retirada. Haz lo que puedas.”

—

Five no necesitó más palabras. Su mente ya había analizado la situación. Sabía lo que debía hacer. Y tenia mucho estrés acumulado que liberar.

Con un solo movimiento, sus ojos brillaron con una intensidad casi sobrehumana mientras se preparaba para el combate. En un parpadeo, se desmaterializó, saltando a través del espacio con su habilidad en un glupp un salto. Este poder, que le permitía distorsionar numeros imaginarios y saltar instantáneamente entre puntos, lo hacía impredecible y casi imparable. Apareció detrás del Ursa, que rugió furioso al no encontrarlo en su campo de visión.

La criatura se giró, pero fue demasiado tarde. Five se desmaterializó de nuevo, apareciendo a un costado del Grimm Pájaro, que ya había comenzado a volar hacia él, preparándose para atacar con garras gigantescas. Sin dudarlo, saltó de nuevo, este vez hacia el Ursa, el cual levantó su gigantesca pata para aplastarlo. Five se materializó en su espalda, dando un golpe certero con su daga en el cuello del monstruo. El Ursa cayó pesadamente, sin siquiera tener tiempo de reaccionar.

Luego, con un movimiento tan rápido como el pensamiento, Five volvió a teletransportarse hacia el Grimm Pájaro. El monstruo, incapaz de predecir su movimiento, intentó embestirlo con un ataque aéreo, pero Five ya estaba dentro de su radio, apareciendo junto a su pecho. Con una precisión quirúrgica, hundió su daga en el punto débil del Grimm, destruyéndolo desde dentro. El monstruo cayó al suelo, muerto, antes de que siquiera tuviera tiempo de emitir un grito.

En cuestión de segundos, ambos Grimm fueron eliminados. La pelea fue rápida, eficiente y sin esfuerzo, como si fuera una coreografía cuidadosamente ensayada.

—

Tras la eliminación de los Grimm, Glynda quedó pensativa por un momento, claramente sorprendida por la rapidez y la precisión con la que Five había derrotado a las criaturas. Aunque no podía dejar de reconocer la habilidad del joven, algo dentro de ella todavía seguía siendo escéptico. Necesitaba saber más sobre este individuo que se presentaba ante ella con tan poca historia conocida, pero con tanto poder.

“Eso fue impresionante,” comentó Glynda mientras caminaban de vuelta hacia la zona de entrenamiento. “Pero tu habilidad no es todo lo que necesitas para ser un cazador en Beacon. Aquí no solo se valora la fuerza bruta, sino también el conocimiento técnico. Ahora, la siguiente prueba es diferente.”

Five la observó, curioso. Sabía que la evaluación no se quedaría solo en combate, ya que Beacon también era un lugar para mentes agudas. Glynda lo miró fijamente, con su habitual calma, antes de continuar.

“La segunda prueba será tu conocimiento sobre el manejo de armas y ecuaciones. Debes demostrar que entiendes los fundamentos técnicos que permiten que los cazadores usen las armas. Y no solo eso, quiero que me hables sobre las ecuaciones que subyacen en las armas de fuego y la física detrás de ellas. ¿Lo entiendes?”

Five asintió sin vacilar. Este tipo de prueba era casi trivial para él. A lo largo de sus viajes en el tiempo y el espacio, había aprendido sobre tecnologías avanzadas y las leyes físicas fundamentales de innumerables mundos. “Lo comprendo perfectamente.”

Glynda lo condujo a un aula más pequeña dentro de Beacon, donde había varias armas de entrenamiento dispersas por el lugar. Había rifles, espadas, y un par de cañones de energía, todos con sus respectivos accesorios y especificaciones.

“Comencemos.”

—

Glynda comenzó con una serie de preguntas teóricas sobre calibres y tipos de munición. Le preguntó sobre las diferencias entre diversos calibres, las ventajas y desventajas de los proyectiles, y cómo afectaban al rendimiento de las armas de fuego. Five, sin siquiera dudarlo, comenzó a responder con precisión y detalle.

“El calibre 6.5mm Grendel es conocido por su capacidad para alcanzar distancias largas sin sacrificar mucha energía en el aire, lo que lo hace ideal para francotiradores en terrenos abiertos. En comparación, el calibre .50 BMG, aunque de mayor tamaño, está diseñado para penetrar blindajes pesados, pero es menos efectivo a largas distancias debido a su mayor caída balística.”

Glynda lo observó con atención, sorprendida por su dominio del tema. Luego continuó con preguntas más complejas sobre ecuaciones de energía cinética y cómo las fuerzas de aceleración afectaban el rendimiento de los proyectiles. Five respondió de manera impecable, explicando en términos matemáticos cómo la fórmula de la energía cinética ( E = frac{1}{2}mv^2 ) se aplicaba a las balas disparadas, y cómo las variables como la masa de la bala y su velocidad influían en la penetración y el daño.

“Y en cuanto a las armas de energía, la fórmula para calcular la cantidad de energía liberada es bastante diferente, ya que depende de la relación entre la carga energética y la conversión de esa energía en un haz concentrado. Las armas como los cañones de energía utilizan ecuaciones de física cuántica aplicada, donde la energía de un láser se calcula en función de la frecuencia de los fotones y la resonancia de la energía en el vacío.”

Cada respuesta que Five daba dejaba a Glynda más impresionada. No solo estaba respondiendo correctamente, sino que además parecía entender teoría avanzada de física que incluso algunos de los cazadores experimentados de Beacon probablemente no comprenderían.

“Increíble…” murmuró Glynda, claramente impresionada. “No solo eres hábil en combate, también eres un genio con las armas. Me pregunto qué más sabrás.”

Five apenas mostró una sonrisa. “Creo que podría hablar sobre armas y física todo el día. Pero eso depende de ti.”

—

“Bien, parece que no hay duda de que estás calificado en cuanto a conocimiento,” dijo Glynda, finalmente apartando los papeles con la información de la prueba. “Pero ahora, tenemos la última parte de la evaluación: el examen físico. Aparte de tu conocimiento y habilidades en combate, necesito ver tu cuerpo. Necesito saber qué tan capaz eres realmente.”

Five levantó una ceja, aunque entendía la lógica detrás de esto. A pesar de sus habilidades extraordinarias, Beacon requería que todos los estudiantes estuvieran en excelente condición física. “¿Qué tipo de examen físico?” Preguntó con calma.

Glynda lo miró fijamente y dijo, con una expresión seria: “Quiero ver cómo está tu cuerpo, tu resistencia, y si tienes la agilidad y fuerza para mantenerte durante mis entrenamientos. Necesitarás estar en la mejor forma posible para enfrentarte a los Grimm y otros desafíos.”

Five no mostró ningún signo de incomodidad; estaba acostumbrado a ser examinado, incluso en los entornos más rigurosos. “Entendido.”

Glynda lo condujo a una sala diferente, equipada con máquinas de ejercicios y espacios para hacer pruebas de fuerza y agilidad. Sin decir una palabra más, le indicó a Five que se quitara la camisa, para que pudiera realizar un análisis más detallado de su condición física.

Five, sin vacilar, deshizo la parte superior de su uniforme. Al hacerlo, Glynda observó por un instante, sorprendida, al ver un cuerpo perfectamente tonificado frente a ella. La musculatura de Five era impresionante, sin ser demasiado exagerada. Sus músculos eran definidos, pero no de forma artificial; era claro que su cuerpo era el resultado de años de entrenamiento y trabajo físico constante, adaptado a las exigencias de su poder y habilidades.

A pesar de su naturaleza fría y disciplinada, Glynda no pudo evitar sonrojarse ligeramente. Era una reacción fugaz, pero lo suficientemente notoria para que ella misma se diera cuenta de que había algo inusualmente atractivo en la figura de este joven. Aunque rápidamente recuperó la compostura, sus ojos se centraron en los detalles de su cuerpo: la forma de sus hombros, la definición de su abdomen, la fuerza contenida en sus piernas y brazos. No había duda de que Five era un ser que no solo tenía habilidades sobrenaturales, sino que también había cuidado su físico de manera ejemplar.

“Tu cuerpo…” comenzó Glynda, su voz ligeramente tensa mientras apartaba la vista, “Está claro que eres excepcionalmente fuerte. Te evaluaré en base a los ejercicios de resistencia, agilidad y fuerza. Si todo va bien, serás aceptado en Beacon.”

Five no dijo nada. Estaba acostumbrado a este tipo de exámenes y, en su mente, ya se había preparado para demostrar que no solo podía enfrentarse a los Grimm, sino que su cuerpo era una herramienta precisa y poderosa que complementaba su mente.

—

Glynda lo observó con precisión mientras Five completaba series de ejercicios como saltos, carreras de velocidad, flexiones y pruebas de resistencia. Cada uno de los movimientos de Five era fluido y eficiente, sin esfuerzo aparente. Cuando se le pidió que levantara pesas, las alzó sin dificultad, y cuando se le pidió que realizara una prueba de agilidad, corrió a través de los obstáculos con una rapidez asombrosa, casi como si desafiara las leyes de la física.

Finalmente, Glynda, aunque estaba visiblemente impresionada, mantuvo su aire profesional.

“Parece que tienes la fuerza, la agilidad y la resistencia para soportar las demandas de Beacon.” Dijo, mientras anotaba sus resultados. “No hay duda de que eres digno de estar aquí, Five.”

Five asintió, satisfecho. “Gracias.” Aunque para él, no era mas que una rutina que cumplir y hacer.

Después de las tres pruebas, Glynda Goodwitch no tuvo más que decir sobre la habilidad de Five. Desde su conocimiento de armas hasta su condición física y destreza en combate, todo había sido un éxito rotundo. Sin embargo, había una condición especial en cuanto a su admisión a la academia, algo que había estado dándole vueltas en su mente mientras evaluaba a este joven excepcional.

“Has pasado todas las pruebas con creces, Five,” dijo Glynda mientras ambos caminaban por los pasillos de Beacon, su tono menos rígido de lo habitual. “No tengo dudas de que tienes lo necesario para ser un cazador aquí. Sin embargo…”

“¿Hay algún pero?” Preguntó Five, sus ojos observando las paredes adornadas con trofeos y medallas de cazadores pasados. La conversación se sentía un tanto más personal, y lo notaba.

Glynda suspiró levemente. “Sí, hay un problema técnico. Beacon tiene un sistema muy estricto de admisiones. Como no llegaste a través de los canales convencionales, tendrás que ser admitido como un alumno independiente.”

Five frunció el ceño, pero no pareció sorprenderse. “¿Eso qué significa exactamente?”

“Significa que no seguirás el camino tradicional de un estudiante de Beacon. Estarás más o menos al margen de los grupos, pero tendrás acceso a las instalaciones, a los recursos y a los entrenamientos.” Glynda hizo una pausa, como si estuviera midiendo sus palabras. “Sin embargo, no podrás unirte a un equipo de cazadores de inmediato. Esto se debe a que no pasaste por el proceso de selección estándar.”

“No me importa,” dijo Five con una voz tan calmada como siempre, pero con una resolución clara. “Lo que me interesa es la información. El conocimiento que puedo obtener de Beacon, y si es posible, descubrir quién sabotajeó mi solicitud.”

“Eso… no es tan sencillo,” dijo Glynda con una ligera mueca, claramente intrigada por su franqueza, pero también preocupada por las implicaciones de la conversación. “Pero si estás decidido a continuar, puedo hacer que seas admitido como alumno independiente.”

—

“Bien, Five,” dijo Glynda finalmente. “Voy a hablar con Ozpin sobre tu situación. Ve a tu habitación por ahora. Nos encargaremos de todo el papeleo y, si todo sale bien, tendrás tu lugar aquí.”

Five asintió, sus ojos fríos y calculadores. Sabía que, aunque Beacon era un lugar de oportunidades, también había algo más oscuro que se ocultaba detrás de las fachadas de la academia. “Hazlo lo antes posible.” Su tono no dejaba lugar a dudas.

Un par de horas después, Five se encontró de nuevo en las oficinas de Beacon, esta vez frente a Ozpin, el rector de la academia, quien se encontraba tras su escritorio, mirando pensativamente un par de papeles. Cuando Five entró, Ozpin levantó la mirada, su expresión seria pero ligeramente cautelosa.

“Así que… finalmente llegamos a este punto,” dijo Ozpin, su voz profunda y tranquila. “Glynda me ha informado de tu situación. Has sido aceptado en la academia como un alumno independiente.”

“Entiendo.” Five se sentó frente a él, sus ojos fijos en el rector, con una mirada calculadora. “Ahora, me gustaría saber más sobre algo. Algo que ha estado en mi mente desde que llegué aquí.”

Ozpin inclinó ligeramente la cabeza, pero no hizo un movimiento para interrumpirlo. “¿A qué te refieres?”

“La persona que saboteó mi solicitud.” La frase de Five fue directa, sin rodeos. “Sé que no fue un error administrativo. Alguien hizo trampa para tomar mi lugar. Y quiero saber quién.”

Ozpin se tensó imperceptiblemente. Su rostro, normalmente sereno y confiado, se endureció ligeramente. “No sé a qué te refieres.” Su respuesta fue evasiva, pero con una sutileza que Five, con su habilidad para leer a las personas, detectó inmediatamente como una mentira disfrazada de diplomacia.

“No me mientas, Ozpin,” dijo Five con voz baja, pero llena de amenaza contenida. “Sé que alguien manipulo los registros, y sé que tienes acceso a esa información. Soy consciente de la política de Beacon, y sé que no será fácil obtener respuestas. Pero voy a pedirte una vez más, y de manera muy clara: ¿quién sabotajeó mi solicitud?”

Se le acababa la paciencia y no le temblaría el pulso para degollar al director. Misión observar y limpiar.

Porque le hacia esto y el dodo idiota estaba libre por ahi.

Ozpin, aunque evidentemente incómodo, mantuvo la calma. “No puedo revelarte esa información, Five.” Sus ojos se entrecerraron con cautela. “Hay cosas que no se pueden compartir. Hay decisiones que… están fuera de tu alcance.”

Five permaneció en silencio por un momento. El ambiente en la sala se cargó de una tensión palpable. “¿Fuera de mi alcance?” Repitió lentamente, sus ojos fijos en el rector. “Lo que sucede en esta academia, lo que ocurre aquí, tiene mucho que ver conmigo. No soy un simple estudiante. Y si no me dices lo que quiero saber…” La amenaza flotaba en el aire, sin necesidad de ser verbalizada más.

Ozpin se estremeció levemente, pero no dijo nada por un largo rato. Finalmente, respiró profundamente, como si estuviera buscando una forma de maniobrar alrededor de las palabras que necesitaba pronunciar. “No puedes entenderlo todo aún, Five. El asunto es más complejo de lo que imaginas.”

“Tal vez no,” dijo Five, su tono más frío que nunca. “Pero si no colaboras, las consecuencias no serán agradables. No para ti, ni para nadie en esta academia.”

Ozpin se quedó quieto, el ambiente de la habitación se había vuelto tenso y cargado. Era evidente que Ozpin estaba considerando las palabras de Five, sopesando las posibles repercusiones de no dar una respuesta. Sin embargo, después de unos momentos de silencio, suspiró, y con un tono grave, casi resignado, dijo:

“No puedo darte el nombre ahora. Pero te haré una advertencia, Five.” Ozpin lo miró directamente a los ojos. “No toques cosas que no entiendes. El equilibrio en Beacon, es muy delicado. Si decides seguir esta senda… las repercusiones podrían ser… más grandes de lo que puedes manejar.”

“Lo entenderé cuando llegue el momento.” La respuesta de Five fue fría, implacable. “Solo no olvides lo que te he dicho. La paciencia no es algo que me sobre.”

—

Five dejó la oficina de Ozpin con una sensación de insatisfacción. No había obtenido lo que quería, pero las palabras de Ozpin lo confirmaron: algo más grande estaba sucediendo detrás de los muros de Beacon, algo que no podía ignorar. La academia, ese bastión de esperanza para la humanidad, tenía secretos oscuros, y Five estaba decidido a desenterrarlos.

Al final del día, Five ya no era solo un estudiante más. Había entrado en Beacon bajo condiciones especiales, pero su verdadera misión no era la de ser un simple cazador o investigador. Era un agente del caos, un ser que vendría a alterar las piezas de un tablero que solo él veía en su totalidad.

“Lo descubriré,” pensó mientras caminaba por los pasillos de Beacon, “no importa cuánto tiempo me lleve. El que jugó conmigo no quedará impune.”

Y así llegamos a este punto pensó five.La habitación estaba en silencio, con solo el suave zumbido de las luces tenues para romper la calma de la noche. Five se encontraba acostado sobre la cama, con la vista fija en el techo, aunque su mente no estaba en absoluto en paz. Reflexionaba sobre los días que habían pasado desde que llegó a Beacon, las pruebas que superó, y las interacciones con los diferentes personajes que ahora formaban parte de su vida en esta academia.

A su lado, Saphron Cotta-Arc, la hermana mayor de Jaune, descansaba con su cuerpo desnudo apegado al de el. Estaba profundamente dormida, aparentemente ajena a los tormentosos pensamientos que se desbordaban en la mente de Five.

Saphron, aunque con un corazón bondadoso y una personalidad que irradiaba calma y comprensión, estaba en su cama sin saber realmente en qué se había involucrado. Era una mujer fuerte, pero aún desconocía los secretos que Five tenía ocultos, ni el verdadero propósito que lo había llevado a Remnant. Si lo supiera, su visión de él cambiaría rápidamente, pero por ahora, ella confiaba en él. Había una conexión entre ellos que aún no se había podido definir claramente, pero para Five, esa relación no era más que una pieza dentro de un rompecabezas mucho mayor.

“Jaune…” susurró Five en su mente, mientras miraba al techo.

El joven Jaune Arc no había sido una sorpresa para él, pero el hecho de que alguien tan incompetente y bajo de poder como él hubiera logrado entrar a Beacon en su lugar había sido una de las primeras piezas de su desconfianza. Jaune Arc, quien se presentaba como un “héroe”, quien soñaba con ser un cazador y cuya habilidad parecía ser mediocre, era, sin embargo, una pieza inutil en su ecuación.

Five apretó los puños, sintiendo el calor de la rabia quemar lentamente bajo su piel. “Alguien manipuló mis papeles… alguien que sabe más de lo que aparenta.” La revelación de que su solicitud había sido saboteada no había sido suficiente para calmar su ansia de venganza.

“El saboteador…” musitó en voz baja. “Ya no me importa que haya sido. Lo que quiero es que Jaune pague.”

Jaune Arc había sido una piedra en su zapato. La manera en que, sin razón aparente, había tomado su lugar en la academia no podía ser solo una simple coincidencia. Five no creía en las casualidades. Jaune era solo un peón, una marioneta dentro de un esquema mucho mayor. Y si Jaune Arc era un peón, entonces Five estaba listo para sacrificar esa pieza.

Saphron se movió ligeramente, soltando un leve gemido mientras cambiaba de posición. Five, sin apartar la vista de ella, se quedó completamente inmóvil. Durante un largo momento, se permitió analizar la situación con calma, planeando lo que vendría a continuación.

“Jaune Arc…” pensó con una sonrisa fría. “Serás la cabeza que adorne mi muro.”

Su deseo de venganza era meticuloso, como todo lo que hacía. No buscaba una represalia inmediata, sino algo que trascendiera el momento. Quería que Jaune fuera el catalizador de algo mucho mayor, algo que afectara a todo Beacon, a todos aquellos que creyeran que podían joderlo. Si Jaune Arc estaba involucrado en su sabotaje, entonces él sería el primero en sufrir las consecuencias.

No se trataba solo de humillarlo. Five planeaba hacerle pagar, pero de una forma que lo destruyera por completo, no solo a él, sino a todo lo que representaba. Quería destruirlo desde adentro, arrastrando consigo todo lo que él pensaba que era.

En su mente, veía cómo las piezas de su plan empezaban a encajar. “Un paso a la vez,” pensó con determinación. “Lo que Jaune no entiende es que al final no es él quien tiene el control.”

Mientras Five se sumergía en sus oscuros pensamientos, Saphron se despertó ligeramente. Abrió los ojos, su vista aún borrosa por el sueño, y miró hacia el lado donde Five yacía inmóvil. Aunque no entendía por qué, algo en su comportamiento parecía diferente. Había algo en la atmósfera que no era habitual.

“Five…” dijo suavemente, intentando que su voz no lo interrumpiera demasiado, pero queriendo entender si él estaba bien. “¿Estás despierto?”

“Sí,” respondió Five, sin mover un músculo. “Solo pensando.”

Saphron, al no notar nada particularmente extraño en su tono, se incorporó lentamente en la cama, sentándose con la espalda recta. Sus ojos observaban a Five con curiosidad. “¿En qué piensas?”ella habia caido muy bajo al involucrarse con el chico al que jaune saboteo.

Pero después de lo de la noche anterior ya no le importaba mucho.

Five no la miró directamente. Sus pensamientos seguían flotando en la oscuridad de su mente, pero no podía evitar una pequeña parte de él que se sentía ligeramente conectado con Saphron. No por un deseo genuino de afecto o amor sino por un mero interés en lo que ella representaba para el. Era inteligente, podía ser útil, y por alguna razón no era una amenaza inmediata, a diferencia de otras personas. “Nada importante,” dijo finalmente, desviando la conversación. “Solo… reflexionando.”

Saphron asintió, pero había algo en su mirada que decía que no estaba convencida. Sin embargo, no presionó más. “Espero que no estés sobrecargándote de estrés, Five. L-lo de anoche f-fue, ¿verdad?”

La palabra “nosotros” flotó en el aire. Five no podía evitar sentirse un poco extrañado por ello. “Sí…” respondió en voz baja, pero su mente seguía ocupada en un solo pensamiento: venganza.

“E-entonces tu y yo”

“No lo pienses demaciado eres mi amante y consorte por ahora”ella agacho la mirada y se cubrió mas con las sábanas.

Mientras Saphron parecía sumirse nuevamente en el sueño, Five se quedó mirando al vacío, calculando los próximos pasos de su plan. Había sido una estrategia pacífica hasta ese momento, pero la paciencia no duraría mucho más.

“Este es solo el comienzo,” pensó, mirando la tenue luz que se colaba por la ventana. “La tormenta está por venir.”

A medida que la noche avanzaba, Five dejó que sus pensamientos se fundieran con la oscuridad. Cada movimiento, cada decisión que tomaría en los próximos días, sería una pieza más en su elaborado tablero de ajedrez. Y en esa mente fría y calculadora, la venganza no solo sería un acto de justicia. Sería una lección para todos los que osaron desafiarlo.

“No subestimen el poder de alguien que tiene todo el tiempo del mundo.”

El tiempo era algo que Five no temía. Tenía paciencia. Y en este juego, no era el que corría prisa.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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