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N.T.R. RWBY - Capítulo 14

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Capítulo 14: Cap 6

En la habitación, el aire estaba tenso, la luz tenue de la tarde entrando por la ventana y proyectando sombras largas sobre el suelo. Saphron miraba al frente, su mente divagaba en pensamientos turbios, preguntándose sobre el futuro de su relación con Five. Las acciones con él se había tornado en un enigma que no podía desentrañar. La sesión de libertinaje que hizo fue algo que jamás había sentido posando su mano sobre su vientre, aún podía sentir el calor dentro de ella sonrojándose por tan lamentable acción de dejarse lleva por ese joven.

-Five… -su voz temblorosa cortó el silencio. No quería que su duda fuera obvia, pero la necesidad de respuestas la superaba-. ¿Ahora seremos… amantes? O… ¿Esta relación se basará únicamente en lo que yo pueda hacer por ti, enmendando los errores de Jaune?

Five, tranquilo como siempre, no apartó la mirada. Su rostro era serio, pero no distante. La gravedad de sus acciones hizo que Saphron se sintiera aún más vulnerable, aunque en el fondo ella ya sospechaba lo que él diría.

-No, Saphron. No se trata de ser amantes, ni de enmendar los errores de tu hermano. -Sus ojos se fijaron en los de ella con una intensidad que la dejó sin aliento-. Serás una integrante en mi vida, sí. Pero más que eso, serás lo que alivie el estrés. Nada más nada menos.-

La fría respuesta de Five dejó a Saphron sin palabras. No era lo que esperaba, pero tampoco completamente lo que temía. Cubrió un poco más su cuerpo y aparto su mirada, ver el rostro de five y haberlo visto encima de ella embistiendo su virilidad en esa neblina de lujuria, no vio casi ninguna emoción proveniente de él y su cuerpo un mosaico de heridas.

Saphron se giró lentamente, la mirada fija en el espejo frente a ella. Las palabras de Five la atormentaban, haciéndola cuestionar a su hermano. El mismo hermano que había estado en sus pensamientos durante todo el tiempo, y que ahora parecía ser el verdadero obstáculo entre ella y lo que realmente deseaba.

“Jaune… ¿Qué hiciste?”, pensó, un nudo formándose en su garganta. Recordaba los momentos en los que su hermano había tomado decisiones que la habían dejado confundida y frustrada. Siempre parecía ser un cobarde, incapaz de enfrentar la situación y tomando atajos que solo empeoraban las cosas. Robar, manipular… y lo peor de todo, haber comprometido a alguien que parecía demasiado peligroso en ese proceso.

-Jaune… -susurró para sí misma, con amargura. Sabía que no podía confiar completamente en él. Aunque siempre fue su hermano, había fallado, y ahora ella se encontraba atrapada en una relación para mantenerlo a salvo.

Mientras tanto, Five se mantenía cerca, observando desde el umbral de la habitación, sin pronunciar una sola palabra. Sabía que Saphron estaba luchando con sus propios problemas. Él en casi cada momento usaba su salto espacial para lidiar con estas bestias grimm y hacer limpieza, lo que lo llevaba a noches sin dormir y tensiones en el cuerpo. Tensiones que podía aliviar con Pyrrha incluso Yang, pero ninguna podría lidiar con el estrés que acumulaba un seudo hegemónico y ahora siendo tres compañeras podría llevar relativamente bien el estrés.

Finalmente, Saphron se giró lentamente hacia Five, sus ojos llenos de determinación y de miedo. Aunque la duda aún persistía en su corazón, algo en su interior le decía que este era el momento de tomar una decisión que cambiaría el curso de su vida para siempre.

-¿Qué quieres de mí, Five? -preguntó, ahora con una voz firme, decidida a entender cuál era su papel en todo esto.

Five la observó un momento, antes de responder con calma.

-… Creo que lo de anoche lo dejo más que claro

Saphron asintió lentamente, sintiendo cómo una parte de ella se quebraba. Sabía que no había vuelta atrás. La vida de su hermano ya había de ser su prioridad.

El eco de los pasos de Five resonaba en el pasillo mientras él salía de la habitación de Saphron. La puerta se cerró con un leve chasquido, dejando a la joven sola en su interior. Las lágrimas comenzaron a brotar sin previo aviso, como una corriente que no podía detenerse. El peso de la situación, el vacío de lo que acababa de ocurrir, la invadió.

“¿Qué he hecho?”, pensó, mientras las lágrimas caían en silencio sobre su rostro. La idea de ser parte de algo tan frío, tan distante, como lo que Five había propuesto, le dolía más de lo que esperaba. Ella había deseado algo más, algo que no fuera solo un rol en un desquite de rencor. Pero ahora, en este instante, todo lo que sentía era que había perdido su identidad en favor de un propósito ajeno a ella.

La imagen de su hermano, Jaune, siguió asediándola, como una sombra que la envolvía. ¿Cómo había podido llegar hasta aquí? Él había sido el que, sin quererlo, había desatado todo esto, forzándola a enfrentarse a una situación que nunca había imaginado. Jaune… ese cobarde, ese hombre que no había sido capaz de manejar las cosas como debería, arrastrándola a ella y a otros en el proceso.

Saphron se dejó caer al suelo, abrazándose a sus rodillas, sintiendo cómo todo su mundo se desmoronaba. No había vuelta atrás. La decisión estaba tomada, pero el coste de esa elección era algo que ni siquiera ella podía comprender completamente. La vulnerabilidad y el dolor que sentía en su corazón eran abrumadores.

Mientras tanto, en el pasillo, Pyrrha se encontraba escondida, observando con el corazón en un puño. Había estado allí todo el tiempo, detrás de la puerta, escuchando lo que sucedía dentro, sin atreverse a intervenir. Sabía que algo iba mal, pero no sabía cómo detenerlo. Había escuchado todo, desde las palabras de Five hasta los susurros quebrados de Saphron. Y había estado dándose placer para aliviar la tensión cuando escucho los gritos incoherentes de saphron y el choque de piel con piel que five le había dado durante toda la noche.

Ella tenía celos

ella tenía envidia

ella deseaba lo que fue suyo

Quería gritar de rabia y entrar con su lanza para apartar ala perra que lo separo de su único y verdadero consuelo.

“¿Por qué…?”, murmuró para sí misma, temblorosa, mientras observaba cómo Five salía de la habitación. Sentía como si el mundo se estuviera desmoronando a su alrededor. Ya no era la misma Pyrrha que había estado cerca de él, compartiendo momentos en su habitación, sonriendo juntos. Ya no lo llamaría más, ya no iría a su habitación. La forma en que Five se había alejado, parecía claro ahora, como si ya no hubiera lugar para ella en su vida.

Era su culpa

Guardo un secreto y pago el precio.

Con el corazón lleno de tristeza y rabia, se dio media vuelta y se alejó rápidamente, el dolor apretándole el pecho. Corría por los pasillos con pasos rápidos, sin mirar atrás, sin atreverse a enfrentarse a la nueva realidad que se le imponía. Era como si el aire que respiraba se volviera más denso con cada paso que daba.

Five caminaba por los pasillos de la base, ajeno a todo lo que ocurría tras su partida. Su mente estaba enfocada en el café que necesitaba. Era lo único que lo mantenía despejado, lo único que le ofrecía un momento de calma en medio de la tormenta. La misión seguía adelante. No tenía tiempo para distraerse con emociones humanas ni pensamientos que lo alejaran de lo que debía hacer.

“Un poco de desquite no cae mal”

Pero mientras caminaba, algo, un leve presentimiento, lo hizo voltear. Un suspiro escapó de sus labios, pero decidió ignorarlo. No era el momento de detenerse.

Pyrrha, finalmente, se detuvo en un rincón oscuro del pasillo, escondida entre las sombras. Las lágrimas caían ahora con más fuerza, y su pecho se apretaba, tanto por la tristeza como por la furia que le hervía por dentro. Jaune había sido el culpable. Si no fuera por él, si no hubiera arrastrado a todos a este lío, las cosas habrían sido diferentes. Ella no podría perdonarlo por eso, por destruir su relación con Five.

“Jaune… ¿Cómo pudiste?”, susurró, apretando las manos contra su pecho. “Todo esto es tu culpa.”

Había amado a Five, lo sabía. Y aunque ahora lo veía alejarse, sin mirarla como antes, sin buscar su compañía, el dolor de la traición seguía profundo en su alma. Ya no había lugar para ella. No después de lo que había escuchado.

Mientras Five entraba a la cafetería, las luces del lugar iluminaban su rostro impasible, como si nada hubiera cambiado. Él estaba lejos de los conflictos emocionales, de las preocupaciones de aquellos a su alrededor. Su misión era clara, y en ese momento, todo lo demás quedaba relegado a segundo plano.

En la habitación de Saphron, ella seguía perdida en sus pensamientos, mientras Pyrrha, desde la distancia, comenzaba a alejarse, llevando consigo una herida que jamás sanaría.

Five entró a la cafetería con paso tranquilo, buscando un momento de calma. Había tenido un día largo y, como siempre, lo que más le apetecía era una taza de café para despejar su mente. Sin embargo, al caminar hacia la barra, algo llamó su atención.

Cardin estaba frente a Velvet, una joven fauno conejo de orejas largas y cabello castaño, cuya figura temblorosa no pasaba desapercibida. Cardin, claramente molesto, tenía la mano extendida hacia las orejas de Velvet, preparándose para agarrarlas con fuerza, una acción que, por lo general, irritaba profundamente a la joven fauno. La expresión de Velvet estaba llena de ansiedad, y sus manos se apretaban nerviosamente, sabiendo lo que venía.

Five suspiró, la escena no le gustaba nada. Aunque normalmente prefería no involucrarse en conflictos ajenos, algo dentro de él le decía que no podía dejar que esto continuara. No se trataba solo de un acto de intimidación, ‘supriman al débil, alaba al fuerte’ ooooooh como odiaba eso discriminar y suprimir grupos étnicos, ya tuvo bastante de eso con su revoltoso alemán y los franceses.

Con rapidez y sin vacilar, Five se teletransporto junto a Cardin, poniendo una mano sobre la muñeca que se acercaba a Velvet. Al principio, Cardin no pareció notar nada, pero cuando intentó moverla, notó que Five la mantenía firmemente en su lugar.

-Cardin -dijo Five, su voz calmada pero firme-. No creo que esta sea la mejor forma de manejar las cosas. Te sugiero que la dejes en paz.

Cardin miró a Five con sorpresa, claramente no esperando que alguien lo detuviera de esa manera. Intentó forzar su muñeca para liberarse, pero la presión de Five era suficiente para que se detuviera. Su rostro pasó de la sorpresa a la frustración, y levantó la vista para desafiar a Five, pero su brazo fue apretado con tal fuerza que su aura estaba parpadeando.

-¿Qué pasa? -gruñó Cardin, sin poder ocultar su irritación-. ¿Qué haces interfiriendo?

Five no cambió su expresión. No era un tipo de ir a la confrontación sin motivo, pero la situación era clara. No le agradaba, este imbécil.

-Te sugiero que la dejes ir, si no quieres problemas. No tienes derecho a hacerle esto si no tienes las bolas para enfrentar a alguien que te supere. -Five apretó un poco de presión, pero la fuerza en su tono era clara. Un poco más y su aura se rompería, las venas se marcaron debajo de la tela que cubría su brazo y Cardin sintió el dolor subiendo por su brazo.

Velvet, completamente sorprendida, no pudo evitar observar con asombro a Five. No era común que alguien interfiriera en su defensa, especialmente un humano. La mayoría de los humanos, como Cardin, la veían como algo inferior, pero Five parecía actuar con una neutralidad que le resultaba inesperada. Era difícil de leer, pero su postura no mostraba desprecio ni desprecio hacia los faunos, y mucho menos hacia ella. En lugar de eso, parecía actuar por un simple sentido de justicia.

Cardin, aunque aún irritado, comenzó a sentir la presión sobre su muñeca y la incomodidad de estar siendo controlado por alguien a quien normalmente no vería como una amenaza. Su mirada se endureció, pero también empezó a notar que Five no era alguien fácil de intimidar.

-Te estoy advirtiendo, Cardin -dijo Five, ahora un poco más bajo, con calma-. Si alguna vez vuelves a tocar a Velvet, no será solo tu brazo lo que tendrás que preocupar.

Con una leve presión adicional, Cardin sintió que su cuerpo cedía un poco, sus rodillas vacilaban por un momento, pero antes de que pudiera replicar, la presión de Five sobre su muñeca lo obligó a arrodillarse levemente. No era una humillación total, pero definitivamente un recordatorio de que había un límite en lo que podía hacer sin consecuencias.

Cardin apretó los dientes, pero no dijo nada más. Sabía cuándo no podía ganar. Se apartó de Velvet, murmurando algo incomprensible, y se alejó, aun con el rostro rojo de frustración.

Five dejó de sostener su muñeca, pero no lo siguió. En su lugar, se giró hacia Velvet, que ahora lo miraba con una mezcla de gratitud y algo de sorpresa.

-¿Estás bien? -preguntó Five, suavizando su tono. Podría ser un completo bastardo cuando quería y un cretino soberbio cuando mucho, pero al menos mantuvo la etiqueta de cordialidad y ayudo al que a sus ojos era alma con un brillo.

Lástima que él extinguió tantas que las estrellas visibles en la vasta creación no se contarían.

Velvet asintió lentamente, aunque aún temblaba un poco. No era la primera vez que alguien trataba de intimidarla por ser fauno, pero esta era la primera vez que alguien intervenía de esa forma.

-Sí… gracias -respondió, su voz aún algo temblorosa-. No esperaba que alguien… bueno, no esperaba que alguien como tú lo hiciera.

Five asintió sin sonreír, pero su mirada era tranquila. Obviamente, noto el claro racismo a un nivel que le recordó a Norte América…. Ni Howard podría ser tan discriminador.

-No tiene por qué ser así. Nadie debería pasar por eso, independientemente de lo que sean.

Velvet se sintió algo mejor al escuchar eso. No era solo el hecho de que Five la defendiera, sino el simple hecho de que alguien, un humano, había intervenido sin prejuicios, sin animosidad.

-Gracias -dijo otra vez, esta vez con una pequeña sonrisa. No era mucho, pero era un paso. Al menos, algo había cambiado en ese instante.

Five asintió nuevamente, sin mucho que decir. No esperaba agradecimientos. Solo había hecho lo que consideraba correcto. Luego, sin más palabras, se alejó hacia la barra para finalmente pedir su café, dejando atrás un ambiente un poco más tranquilo en la cafetería. Velvet, por su parte, se quedó allí, mirando hacia la puerta, con la sensación de que quizás, en un mundo como ese, aún había esperanza, aunque pequeña.

Con una última mirada hacia Five, Velvet se permitió respirar con más calma. Quizá las cosas no siempre tenían que ser tan difíciles, después de todo.

(suculencia)

Glynda silbó en señal de agradecimiento. “¿Todavía estás enojado?”

Estaban en su oficina privada lo había citado para su sesión privada, aunque claro sabía que five estaría algo molesto. Lo encontró cubierto de sangre negra y rasguños en su uniforme había salido para cazar grimm.

El alumno de Howard se encogió de hombros con indiferencia. “Me puso de los nervios”. estuvo limpiando zonas en vacuo durante gran parte del dia.

Five apartó la silla del escritorio y se estiró para abrir los numerosos cajones situados sobre el escritorio, encontrando afortunadamente lo que buscaba: Una buena botella de whisky.

Five retiró su mano y se volvió hacia Glynda, que esperaba pacientemente y estaba ocupada buscando algo útil o algo que le interesara en la oficina. “¿Cuándo será el festival de lucha que involucra las academias?”.

“¿Esa es información que aun no se debe revelar?” encontró unos archivos con expedientes y los ojeo un poco.

Él sabía que ella no le estaba prestando atención y frunció el ceño ante su nula respuesta. Abrió la botella y bebió como si fuera agua, no es como si el alcohol pudiera afectar.

Pensándolo bien… esto podría funcionar para él.Quitándose la ropa sigilosamente y sin hacer ruido, Five se acercó silenciosamente a su distraída Profesora por detrás abrazándola mientras susurraba en su oido.

“Creo que me debes un poco de atención Goodwitch”

Los orbes esmeralda de Glynda rodaron hacia la parte posterior de su cráneo, su boca se abrió en un grito silencioso de placer que adormecía la mente cuando Five de repente le bajó la falda, la arrastró hacia atrás por sus anchas caderas y empujó cada centímetro de su polla dentro de su cómodo coño de un solo golpe.

Ella se vino justo en ese mismo momento cuando la gigantesca polla atravesó las retorcidas paredes de su coño y se clavó en su fértil útero, incrustando una columna de carne en su canal del amor sin una pizca de piedad.

“¡Ahhhhhhh~ d-dioses Mmmmmm gemelos, demasiado profundo! ¡Demasiado profundo!”

A la Profesora estricta no le dieron mucho tiempo para adaptarse a la enorme polla o para bajar de su espontáneo orgasmo cuando Five agarró sus gruesas caderas, sus fuertes y callosas manos se clavaron en la suave y pálida piel de sus caderas fértiles y comenzaron a golpear su coño con imprudente abandono.

plattt patttt plaaattttt plattttt plaatttttttt

Sonidos lascivos de una gran polla entrando y saliendo de un agujero carnoso y empapado reverberaban por la habitación mientras Five sostenía a la sexy profeora retorciéndose en posición vertical por sus caderas y la apuñalaba una y otra vez con su polla.

“¿Qué te parece?”, gruñó Five con un gemido mientras penetraba dentro y fuera de su coño empapado, haciendo que la belleza rubia chorreara jugos vaginales cada vez que él embestía en sus profundidades. “¿Todavía crees que tomé la decisión equivocada al elegir tu boca, eh? Tal vez deberia ir con esa chica arc ver cuanto tiempo duras en ir a mi habitacion” embestía con implacable velocidad escuchando a la mujer gemir y blasfemar cada vez que la punta de su polla tocaba la entrada de su útero deseoso de su esencia.

Con el rostro arrugado en una expresión perfecta de ahegeo, una Glynda babeante no pudo hacer nada más que presionar su espalda contra el y aguantar mientras su amante bombeaba salvajemente dentro de ella desde atrás, todo el tiempo gimiendo, jadeando y chillando como de una forma tan indecente que sorprenderia a quienes la conocieran.

“¡M-máaaaas Ahhhhhh Ahhhhh despacio, p-p-p-ppor favoooooorrr ahhhhhhh!” chilló de placer cuando una mano fuerte se conectó con la mejilla temblorosa de su grueso trasero en respuesta a su demanda, provocando que ondas recorrieran la carne gorda como olas mientras Five perforaba aún más fuerte su coño. “¡Ahhhhhhhh, no te atrevaaaaaaaas a abofetearme el trasero otra vez ahhhhhh!” movió su cabeza hacia arriba con su boca abriéndose mientras gemia su rostro tan rojo por la excitación y sus caderas moviéndose adelante atrás sobre su escritorio manchando el piso con sus jugos.

-¿Me estás respondiendo? ¿Crei que te gustaba este trato? No fue para lo que me llamaste aqui -gimió mientras aceleraba el paso, moviendo las caderas mientras sus ojos observaban la vista de su grueso y bronceado miembro perforando la carne sonrojada y rosada, partiendo y estirando las paredes de su coño cada vez que él la penetraba y haciendo tambalear las enormes mejillas de su prodigioso trasero-. ¡Ahhhha hhhhh N-no e-e-e-ees esooooo ohhhhhh~!

Sabiendo que su liberación era inevitable, por la forma en que Glynda apretaba su miembro, Five decidió que si iba a descargarse en su útero privado, entonces bien podría hacerlo de tal manera que ella ni siquiera recordara su nombre después de que terminara con ella.Soltando sus anchas caderas, Five deslizó sus manos por sus nalgas pastosas hasta el espacio entre sus muslos regordetes, levantándola sin esfuerzo por detrás de sus rodillas mientras aún estaba empalada por su pilar de carne babeante.

“Si es asi puedo detenerme” fue una simple sugerencia ella siempre podría usar su semblanza para alejarlo pero cuando un brillo púrpura lo cubrio no fue para alejarlo. Lo mantuvo conectado firmemente dentro de ella.

Aún sostenida por la fuerza de Five en la parte posterior de sus rodillas y sin forma de sostener su cuerpo, la milf rubia quedó a merced de su estudiante. Sin embargo, no se hacía ilusiones de esperar misericordia de el, ya que él ya le había prometido que la follaría como ninguna otra.

“¡No te atrevas a sacarlo de ahi!” su aura temblaba con cada empuje, la barrera que protegía su útero se había anulado y aunque usó su semblanza dudaba que sería suficiente para suprimirlo, así que trato de apretar lo más fuerte su miembro para hacerlo correrse.

Eso fue exactamente lo que hizo.

Levantándola de su polla carnosa hasta que solo la cabeza hinchada permaneció incrustada en sus pliegues empapados, Five bajó sus caderas a un ritmo agonizantemente lento antes de golpear toda la polla en su coño chorreante, al mismo tiempo llevándola hacia abajo en sincronía con su empuje hacia arriba.

“¡JODER Ahhhhhhh! ¡ME ESTOY CORRIENDO Ohhhhhhhhhhhhhh!” su corrida manchó el escritorio al igual que los papeles que habia soltado cuando five empezó a embestirla.

Five no le prestó mucha atención a su lasciva tutora mientras ella chorreaba como un grifo roto y la apuñalaba continuamente con su carne, empujándola hacia arriba y bajándola al mismo tiempo para una inmersión perfectamente profunda.

Glynda sintió como si ya no pudiera sentir el mundo que la rodeaba mientras ola tras ola de placer que adormecía la mente devoraba su conciencia menguante.Todo lo que podía sentir eran las fuertes manos de su estudiante sostenidas debajo de la parte posterior de sus rodillas, su fuerte pecho sosteniendo su espalda, sus caderas borrosas enviando ondas a través de sus nalgas enormemente gordas y un divisor de coño gigante remodelando su interior carnoso a su forma.

Como si eso no fuera suficiente para bloquear cualquier pensamiento o palabra coherente, five se hundía tan profundamente en su agujero del amor que continuamente perforaba su cuello uterino y apuñalaba la pared posterior de su útero fértil.

Glynda gritaba usando su semblanza descuidadamente mientras la oficina parecia temblar y los objetos caerse de sus lugares mientras las paredes de su coño retorcido se convulsionaban alrededor de su eje vibrante, sin duda indicando su tercera liberación de la sesión.

Una hora después

Una hora de continuo y con un aumento significativo en el ritmo de sus embestidas salvajes, five aceleró el ritmo, hundiéndose mucho más rápido y más profundo mientras embestía contra la funda de carne, cojines pastosos de carne se encontraban con su pelvis con cada embestida.

“¿Sigues ahí, Goodwitch? ¿Aún crees que debería ser más tolerante contigo?”

Su liberación estaba cerca, peligrosamente cerca y él lo sabía.

“Profundo… tan jodidamente profundo…” la milf estaba demasiado ahogada en su lujuria y en los sentimientos de su coño siendo usado como una linterna viviente por five como para decir algo coherente.

Todo lo que vio fue la vista de sus grandes pechos carnosos temblando sobre su escritorio con cada inserción en su agujero y todo lo que sintió fue una gruesa y gorda losa de carne incestuosa martillando en su coño, empujando más allá de su cuello uterino y empujando contra las paredes de su útero con cada embestida.

Glynda gritó de placer cuando la pelvis de five golpeó salvajemente las suaves mejillas de su grueso trasero, creando una sinfonía de sonidos eróticos cuando se combinó con los sonidos lascivos ‘¡slarrpppp!’ de su coño siendo golpeado.Fuertes gemidos de placer y éxtasis pecaminoso salieron de su boca abierta mientras era atravesada continuamente por el tronco de carne de Five, entrando y saliendo de su útero a gran velocidad.

Con una última estocada que adormeció su mente y le partió el coño, Five incrustó cada centímetro palpitante de su polla en el coño guarro de su madre Milf, forzando a pasar sus paredes apretadas, dentro de su cuello uterino y chocando contra la pared de su útero fértil y hambriento.

“!AHhhhhhhhhhh AHhhhhhhhh Kyyyyaaaaaaaa~!”

slurrppp slurrpppp

“¡LLÉNAME DE TU ESPERMA PEGAJOSO OHHHHHHHH~!”

Los ojos verdes de la Milf se pusieron en blanco, su boca se abrió de par en par con baba goteando por sus labios rosados ​​y sus extremidades se retorcían inútilmente mientras Five se clavaba profundamente y la llenaba de una espesa y pegajosa masa para bebé.Cada chorro caliente y espeso que salpicaba contra la pared de su útero fértil encendía un mini-orgasmo mientras ella babeaba y se retorcía impotente sobre la polla que rociaba.

Five gruñó cuando la sensación de las paredes de glynda apretando su palpitante polla obligó a sus bolas a comenzar a vaciar su contenido pegajoso y viscoso en su útero hambriento, bombeando cada gota hacia la dispuesta mujer.Cada chorro de semen que golpeaba con fuerza las paredes de su vientre hambriento provocaba que manchas blancas bailaran alrededor de su visión mientras se llenaba y se llenaba y se llenaba con el semen de su estudiante hasta que su vientre tenso se expandió para acomodar la masa que aún se descargaba.

El flujo continuo de esperma se bombeaba hacia su útero era suficiente para hacerla perder todo tipo de control sobre la conciencia y dejarla llevar hacia un mundo de dulces sueños; lo último que su mente inducida por la lujuria registró antes de dejarse llevar hacia el país de los sueños fue la constante hinchazón de su tenso vientre mientras la llenaban con la crema para la polla.

‘¡El mejor estudiante del mundo!’

Unos días después

Al ser una persona ocupada y psicótico por naturaleza, había muy pocas cosas que pudieran irritar o molestar a Five, además de obligarlo a hacer algo extenuante sin la motivación adecuada. Sin embargo, algunas personas simplemente tenían esta habilidad innata para molestarlo muchísimo.

‘chico vomito bastardo’

Pero dejando eso de lado, una de las estudiantes de su academia. Coco Adel una chica con una obsesión por la moda y los hábitos de gastar desmedidamente.Después de lo de Glynda solo tenía dos pasatiempos, beber café cazar y volver a su habitación para liberar tensión con Saphron.

Despertarse con la vista de los labios carnosos de su amante envueltos alrededor de la cabeza de su polla, dejar caer una carga en su garganta, tomar una ducha, comer su desayuno y luego inclinar a dicha amante contra la pared para montar su trasero como un animal y bombear su interior lleno de su crema lo había hecho sentir un poco mejor consigo mismo.

Pero eso no había sido suficiente.

Dejando a su amante agotada apoyada en su habitacion con su coño abierto goteando semen como un grifo roto, Five partió hacia un campo para iniciar su entrenamiento privado.

Sólo para encontrarme con Coco.Verlo semidesnudo debido a su hábito de entrenar sin camisa había excitado tanto a la Capitana Especial que se abalanzó sobre él. Si bien le hubiera encantado tenerla gimiendo debajo de él mientras le golpeaba el coño, no había mucho sexo que uno pudiera tener.

No es que no la encontrara atractiva ni nada, de hecho, todo lo contrario. Era la segunda mujer con la que tenía sexo después de yang. Sus grandes y regordetas tetas apenas ocultas por su abrigo, sus anchas caderas y su grueso trasero inútilmente cubierto por una minifalda ciertamente lucían absolutamente impresionantes a sus ojos.

Esas curvas que endurecen el pene, junto con su entusiasmo y perversión, conformaban una personalidad bastante follable.

Pero ….

No hace falta decir que se había escapado de sus garras después de excitarla y excitarla. Ella se vengaría, él lo sabía y, honestamente, en ese momento no le importaba.

Después de un día largo de entrenamiento, Five estaba exhausto. El entrenamiento había sido arduo, y su cuerpo le pedía descanso, pero sabía que no podía relajarse aún. Las misiones seguían siendo una prioridad, y la preparación era clave. Sin embargo, Coco, con su actitud extrovertida y su modo de ser, estaba esperando frente a su puerta. Desde el incidente en el que Five había salvado a Coco cuando se habían encontrado rodeada por un enjambre de Grimm, le dio una mano y desde entonces, ella había estado constantemente buscándolo. Le debía su vida, y aunque Five nunca lo había pedido, Coco se había convertido en una presencia constante en su día a día, agradecida y, a su manera, afectuosa.

Cinco suspiró al verla, pero no pudo evitar sentir algo de calidez y molestia hacia ella. Coco no era como las demás, su afecto no era forzado ni invasivo, aunque a veces podía sentirse un poco abrumador. Pero había algo en su forma de ser que lo recordaba a Pyrrha y Yang. Ambas, aunque diferentes, compartían una capacidad de entrega y cariño que había logrado asustarle, y Coco, aunque más reservada en su afecto, parecía tener algo similar en su forma de demostrar cariño. Aparte de las bromas y coqueteos constantes o cuando le arrojaba su trasero contra su entrepierna y murmura sobre ir a su habitación.

Desde ese día en que Coco había estado al borde de la muerte, rodeada por las garras de los Grimm, y él había intervenido para salvarla, ella no había dejado de buscarlo. Ya no se trataba solo de la gratitud por salvarle la vida. Coco comenzó a sentirse atraída por su calma y determinación, cualidades que ella, en su rol de líder, veía poco. Coco era una persona llena de energía y a menudo lideraba a su equipo con esa chispa, pero detrás de su valentía, siempre había algo de vulnerabilidad. Y eso la había hecho acercarse a Five con más fuerza.

Aunque al principio, Five había mantenido cierta distancia, algo en su interior comenzó a ablandarse. Ella no pedía nada a cambio, solo quería su compañía, y eso, aunque fuera algo que le sacaba de su rutina estricta, le empezó a resultar reconfortante.

‘al menos no pide sexo 24/7’ eso ya era un alivio para su psique el no estar rodeado de mujeres que lo buscaban estrictamente para eso.

-Five, ¡justo te estaba buscando! -Coco se acercó rápidamente, con esa sonrisa cálida que parecía iluminar cualquier habitación, sin importarle que él acababa de terminar un entrenamiento agotador.

-Coco, ¿qué pasa? -preguntó Five, sin poder evitar una leve sonrisa al ver la expresión brillante de ella.

Coco se acercó más, con esa sonrisa que conocía que él conocía muy bien.

-Nada en especial, solo que no quiero perderme la oportunidad de pasar un rato contigo. Desde que me salvaste, siempre he querido agradecerte… ya sabes, de alguna manera. Y lo estoy haciendo ahora -dijo, bromeando con una sonrisa que dejaba claro que no solo estaba agradecida, sino también genuinamente interesada.

Five levantó una ceja, pero no le dio demasiada importancia. Ella no parecía estar buscando nada más que compartir su tiempo, y eso, aunque un poco inusual para él, le resultaba… agradable. Aceptó el momento, dándose cuenta de que algo en su interior necesitaba este tipo de interacción humana, aunque fuera en pequeñas dosis.

-¿Quieres ir a tomar algo? -sugirió Five, un gesto que, para él, era casi un compromiso pequeño, pero significativo. Coco asintió rápidamente, su rostro iluminándose.

-¡Claro! Lo que sea, mientras estemos juntos.

A medida que caminaban hacia la cafetería, Coco no dejaba de hablar sobre todo lo que había estado ocurriendo en la base, sus bromas, las últimas novedades sobre su equipo, y lo que había pasado en sus entrenamientos. Five la escuchaba pacientemente, disfrutando de la ligera distracción. Algo en su forma de hablar le recordaba a las veces que compartía conversaciones con Pyrrha o Yang. Había algo familiar en su energía, algo reconfortante, aunque Coco fuera una persona mucho más extrovertida que Pyrrha.

Cuando llegaron a la cafetería, Coco le ofreció sentarse junto a ella. Cinco le dio un asentimiento con la cabeza, sin más, y se sentó en la mesa, notando cómo ella lo observaba con un brillo de admiración en sus ojos.

-A veces siento que soy una molestia, ¿sabes? -dijo Coco de repente, su tono más suave, como si intentara ser más vulnerable, más sincera-. Pero… no sé, Five. Desde que me volví líder de mi equipo eh … sentido muchas responsabilidades. Es raro, porque tú no eres como los demás. No estás buscando nada de mí. Eso… es algo que realmente aprecio. Es difícil encontrar a alguien así.- sus ojos se atenuaron debajo de sus gafas de sol, five pudo verlo, él ya estaba acostumbrado a lidiar con alguien que tenía esa tendencia de ocultar su vista.

Five se sorprendió un poco por las palabras de Coco. No esperaba que fuera tan abierta sobre sus sentimientos, pero no dijo nada en respuesta. En lugar de eso, simplemente la observó, dándose cuenta de lo genuina que era. Y aunque no tenía la misma forma de mostrar afecto que Coco, había algo que lo mantenía allí, una especie de necesidad de estar cerca de alguien que no lo juzgara y que, de alguna manera, lo aceptara por lo que era.

Coco, dándose cuenta de que Five no respondía, se sonrojó ligeramente y cambió de tema, más por nerviosismo que por otra cosa.

-¡Oye, me preguntaba! ¿Sabías que mi equipo acaba de conseguir un par de nuevas misiones? ¡Vamos a tener un montón de cosas por hacer!

Five sonrió levemente, disfrutando de su actitud espontánea.

-Lo escuché -respondió, dejando claro que no estaba desconectado de lo que sucedía en el equipo de Coco-. Suerte en las misiones.

A medida que la tarde avanzaba, Coco continuó siendo un poco coqueta. Aunque su cariño por él era evidente, Five no sentía presión. Coco lo entendía, y aunque su forma de ser era un poco más invasiva que la de otras personas, él apreciaba su compañía. No era amoroso como lo había sido con Pyrrha o Yang, pero había algo en esa relación que lo mantenía equilibrado. Una simple amistad, aunque cargada de afecto de su parte, era lo que él necesitaba en ese momento.

Después de varias horas, Coco tuvo que marcharse, su tiempo limitado como líder de equipo le exigía responsabilidad.

-Te debo un café, Five. Te prometo que la próxima vez te invitaré -dijo mientras se levantaba de la mesa con una sonrisa.

Five asintió, sabiendo que esas pequeñas interacciones ayudaban más de lo que él esperaba.

-No hace falta, Coco -respondió con una leve sonrisa-. Solo cuídate, ¿vale?- no queria enterrar a otro conocido…no tan pronto.

Con una última mirada, Coco se despidió, dejando a Five solo en la cafetería, pensativo. A veces, una conexión simple y directa como la que había compartido con Coco era lo que necesitaba para recargar energías. Aunque no lo dijera en voz alta, agradecía ese tipo de afecto sin reservas, especialmente cuando todo a su alrededor se volvía tan complicado

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Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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