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Naruto : Uchiha el Ninja Maldito. - Capítulo 12

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12: 12 12: 12 12 Kenzo se despertó con la luz del día realizando su meditación matutina y los ejercicios de respiración habían templado los músculos y enfriado la mente, cuando abrió los ojos, la calma le daba la consistencia de una armadura ligera.

Reunió al grupo frente a la entrada de la cueva la niebla barría entre los árboles, hacía resbaladiza la piedra y convertía los contornos en sombras líquidas, los chicos obedecieron sin hacer ruidos, Kenzo miró a su equipo y, por un instante, creyó que el esfuerzo forzado había valido la pena.

Podía sonreír ahora, pero la sonrisa era difícil, después de todo pronto entrarían a la boca del lobo… (Flasback) —Equipo escúchenme bien — dijo en tono firme.

—Puede que algunos de ustedes piensen que el control de chakra solo es para médicos, pero están equivocados.

Si no saben controlar la cantidad exacta que liberan, no podrán dar un solo paso en territorio enemigo sin ser detectados.

Su chakra gritará dónde están, y los sensores Senju los encontrarán en segundos.— Los seis lo miraban atentos, aunque algunos con escepticismo.

Kenzo dio un paso al frente y, sin esfuerzo, colocó un pie en el muro de la cueva y comenzó a caminar hacia arriba hasta quedar de cabeza en el techo.

—Este es el primer ejercicio.

Caminar en superficies verticales.

Parece inútil, pero no lo es.

Si pueden escalar sin manos, llegarán a lugares que otros no, y lo más importante…—su voz resonó desde arriba—aprenderán a medir cuánto chakra usan, ni más, ni menos.

Tajima sonrió, entusiasmado, mientras Yuno fruncía el ceño.

Dan fue el primero en intentarlo, cargando demasiado chakra en los pies.

Su agarre era tan fuerte que rompía pequeñas astillas de roca, y apenas dio tres pasos antes de caer de espaldas.

Todos rieron, excepto Kenzo.

—Demasiado chakra —corrigió—Lo importante no es pegarse como una sanguijuela.

Es sostenerse con lo justo.

Si se exceden, se agotarán en minutos, y cuando llegue la batalla… estarán muertos.— Uno a uno lo intentaron.

Sai avanzaba lento, con el ceño fruncido, pero su postura era rígida y desperdiciaba energía.

Naoto en cambio, con su concentración de sensor, fue de los primeros en entender el equilibrio avanzaba despacio, pero cada paso estaba bien medido.

Yuno, que había dudado del ejercicio, terminó sorprendiéndose al sentir cómo el muro la sostenía con apenas un hilo de chakra.

Kenzo los observaba y sonreía de forma casi imperceptible.

—Bien.

Ahora, el siguiente paso es caminar con la mínima cantidad posible de chakra.

—Se dejó caer del techo y aterrizó con suavidad—.

Cuando reduzcan el flujo al límite, sus músculos trabajarán más y su resistencia aumentará.

Este es el verdadero entrenamiento.

No se trata de subir, se trata de aprender cuánto cuesta sostenerse con nada.

Kenzo sonrió por primera vez en días al ver cómo, uno a uno, sus compañeros lograban alzar el cuerpo y pegarse a la pared con pasos controlados.

El ejercicio era simple en apariencia, pero exigía precisión: no era fuerza lo que se necesitaba, sino hilo —fino, casi invisible— de chakra adherido al contacto con la roca.

—Concéntrense en el punto de apoyo —ordenó Kenzo en voz baja—.

Imaginen que el chakra una cascada sino un río tranquilo, que fluye lentamente.—  Yuno, que la noche anterior había protestado, fue el primero en comprender la metáfora.

Caminó por la pared con pasos cortos, respiración contenida, ojos entrecerrados; el sudor le surcaba la frente y su rostro mostró obediencia y sorpresa.

Dan, con su habitual energía, intentó dar grandes zancadas al principio y cayó de bruces, riéndose nerviosamente mientras Kenzo le ayudaba a reincorporarse.

Los días pasaron con un entrenamiento cada día más intenso, mientras que se mantenían enfocados en su control de chakras, pero la mañana, mientras partían y marchaban a ras de suelo con Naoto palideció levemente y pidió silencio, levantando una mano, el grupo se detuvo como si estuviesen congelados.

Naoto extendió la palma y señaló hacia la entrada de la cueva, —Al parecer han detectado anomalías vino un grupo de tres, su pulso es estable estable, no hostil aún, Nos han rastreado hace horas han colocado sensores por el valle, tal vez otro tres o cuatro.— La noticia cayó como una ráfaga fría.

Kenzo abrió los ojos lentamente, evaluando no había pánico en él, solo una mirada fría de decisión.

—Bien, esto no cambia el plan, al final los estábamos buscando, durante una semana logramos mejorar su control de chakra, es hora de poner en práctica lo aprendido.— Naoto extendió sus sentidos e identificó la posición de los enemigos y señaló el este, a lo que Kenzo y los demás asintieron, rápidamente Kenzo ordenó que le siguieran e invocó un clon de rayo.

Los jóvenes respondieron con sorprendente rapidez en la que un Kenzo completamente igual apreció frente a ellos, rápidamente indicó Kenzo al clon que partiera en dirección opuesta al equipo y dijo.

—Escuchen, será necesario crear una distracción, tal vez mi clon no sea suficiente para una distracción muy grande, pero llamará su atención, posiblemente le sigan uno o dos, pero eso nos brindará mayor tiempo para eliminar a la mayoría que tenemos, debemos ser silenciosos y no usar ninjutsu destructivo.— Al terminar de hablar el clon de Kenzo salió disparado entre los árboles en dirección opuesta al grupo.

Su silueta se movía ágil, tratando de moverse sigiloso, pero exponiendo errores no demasiado evidentes, justo lo necesario para llamar la atención de los sensores ocultos en el valle.

En cuestión de segundos, dos figuras emergieron de la niebla ninjas Senju, armados con lanzas de madera reforzada con chakra y ojos afilados que destellaban bajo la luz filtrada.—¡Allí!

—gritó uno, señalando al clon que corría con paso firme.

No dudaron en abalanzarse, el clon detuvo su marcha y se giró bruscamente, formando un sello con ambas manos.

Los Senju reaccionaron de inmediato uno lanzó raíces desde el suelo, intentando atraparlo, mientras el otro avanzaba veloz con un kunai imbuido de chakra.

El clon bloqueó con un destello eléctrico, deshizo las raíces y esquivó con rapidez, devolviendo una descarga que chisporroteó contra el aire húmedo.

El choque iluminó por un instante el bosque con destellos azulados.

El combate fue breve pero intenso: el clon aguantó los embates, contrarrestando con su energía hasta que, finalmente, uno de los Senju consiguió asestar un corte limpio atravesando su pecho.

Por un instante, todo pareció resuelto.

El clon cayó de rodillas, se quebró como vidrio…

y en el siguiente segundo estalló en una bomba eléctrica.Un resplandor cegador y un estruendo seco envolvieron a los enemigos.

Uno de los Senju fue alcanzado de lleno por la descarga, su cuerpo se convulsionó antes de desplomarse sin vida.

El otro retrocedió tambaleante, con la mirada llena de sorpresa, jadeando mientras el humo aún serpenteaba en torno a él.

Mientras tanto, en dirección contraria, el verdadero Kenzo avanzaba con su escuadrón.

Sus pasos eran tan ligeros que apenas hundían las hojas mojadas.

Uno a uno habían suprimido su chakra hasta volverlo un susurro inexistente.

La neblina era su aliada, ocultando sus cuerpos entre los troncos.

—Tranquilos, pronto apareceremos como una sorpresa —susurró Kenzo, apenas audible con una sonrisa.

El grupo asintió sin necesidad de palabras.

Tajima ajustó su espada al cinto, Yuno mantenía los ojos entrecerrados, calculando el terreno, y Naoto guiaba con un gesto sutil, señalando el rumbo donde se ocultaban otros tres Senju.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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