Naruto : Uchiha el Ninja Maldito. - Capítulo 6
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6: 06 6: 06 06 El samurái que enfrentaba a Kenzo comenzaba a estallar en cólera y dijo maldiciendo—Maldito ninja, tan traicioneros como siempre, el simple hecho de que portes una espada me enferma, te mostraré el poder de una espada.— El samurái arremetió con un corte descendente brutal, cargado de furia.
El acero brilló bajo la luna mientras silbaba en el aire, pero Kenzo giró con rapidez, desviando el golpe con un movimiento mínimo de su katana.
La la tierra del suelo se expandió del suelo creando una neblina de tierra con el crujir de cada movimiento, dejando una hendidura profunda.
Kenzo no perdió tiempo avanzó con pasos fluidos, lanzando una estocada rápida que obligó al samurái a retroceder por primera vez.
El ninja no atacaba con violencia, sino con precisión quirúrgica; cada tajo buscaba un punto vital, cada movimiento estaba medido como si bailara en un patrón invisible.
—¡Maldito ninja!
—escupió el samurái, descargando un corte horizontal.
Kenzo apenas inclinó el filo y desvió la trayectoria, haciéndola perder fuerza.
Con un giro de muñeca, redirigió su propia espada hacia la abertura que se creaba en el flanco del enemigo.
El samurái alcanzó a cubrirse, pero el choque metálico reveló lo fino del control de Kenzo: no peleaba contra la espada, peleaba contra la intención.
Las chispas volaban, y el contraste era claro el samurái atacaba con fuerza bruta, mientras Kenzo dominaba la cadencia del combate desviando los ataques con movimientos ligeros, y con pasos casi silenciosos, girando, frenando y contraatacando en ángulos imposibles.
En un instante crítico, el samurái lanzó una embestida que buscaba partirlo en dos.
Kenzo no retrocedió, dio un paso al frente, levantó su katana en ángulo perfecto y desvió el golpe con la fuerza justa.
El acero enemigo se deslizó, perdiendo dirección, y Kenzo aprovechó para colocar su filo a un par de centímetros del cuello del guerrero.
Los ojos del samurái se abrieron con sorpresa.
Kenzo, sin alzar la voz, sostuvo la hoja firme y dijo con calma —La diferencia entre nosotros es simple… tú peleas con rabia, y yo te controlo, pero esto ya se ha alargado lo suficiente, siéntete honrado por morir en afán del desarrollo de mi nueva técnica.— De pronto una energía azul comenzó a cubrir la hoja de la katana y en el instante que quedó completamente cubierta el samurái dio un paso al frente atacando a Kenzo, quien apenas tuvo tiempo de esquivar.
Kenzo se inclinó hacia atrás, sintiendo el aire cortado por el filo que apenas logró rozar su armadura cortando sus hombreras, pero sin flaquear y sobrecargando su cuerpo de chakra de rayo, su velocidad se volvió increíble.
El samurái tuvo que retroceder unos pasos, para reconsiderar su acción pero el no flaqueó, recuperó su postura con un rugido y desató una ráfaga de cortes rápidos y precisos que Kenzo no se atrevió a bloquear y decidió esquivar.
El samurái molesto comenzó a maldecir a Kenzo.
— maldito gusano escurridizo, cuando te alcance mi katana vas a sufrir.— Por su parte Kenzo se movía esquivando con un juego de pies magistral mientras analizaba la situación y buscaba una forma de salir victorioso.
El samurái avanzó, levantando su espada envuelta en chakra de viento.
Su mirada era feroz, un reflejo de su determinación inquebrantable, pero la sorpresa en su cara no tardó en notarse cuando pequeños destellos brillaron en la espada de Kenzo antes de apagarse.
—¡Acabaré con tu patético intento de imitarme!
—rugió mientras lanzaba un corte que desató una onda de energía color sian, rasgando el suelo en dirección a Kenzo; saltó hacia un lado, apenas esquivando el ataque.
Rodó sobre el suelo y se levantó rápidamente, apretando los dientes.
Sabía que no podía seguir esquivando para siempre.
Cerró los ojos por un momento imaginando como el chakra corría hacia su mano derecha donde sostenía la espada, concentró su chakra al mismo tiempo que trató de modular su respiración y solamente susurrando cuchilla trueno abrió los ojos de nuevo, los dos tomoes en su sharingan giraba rápidamente, en el tiempo que Kenzo se distrajo el samurái ya se había lanzado hacia el frente lanzando un corte horizontal al cuello de Kenzo.
Pero en ese momento la corriente eléctrica que circulaba por todo su cuerpo provocando que sintiera todo a su alrededor se ralentizará, le permitió moverse a una velocidad tal que en un parpadeo estaba frente al samurái que blandíendo audazmente su katana en un intento de decapitar a kenzo, este esquivó tranquilamente y con su espada dio un corte horizontal en el abdomen del samurái atravesando tanto su armadura como la piel… La sangre brotó en un instante y la espada atravesó al samurái —¿Así…
termina…?
—murmuró el samurái, cayendo de rodillas mientras la sangre manchaba el suelo y su cuerpo caía al suelo tendido frente a los ojos de Kenzo que se mostraban decididos.
—————— No muy lejos de Kenzo, Tajima todavía seguía batallando constantemente con el ninja enemigo, ambos se habían enfrascado en un duro enfrentamiento de ninjutsu y ataques a larga distancia.
Explosiones resonaban mientras Tajima y el ninja enemigo intercambiaban ataques de ninjutsu.
Tajima, con el Sharingan de dos tomoe girando intensamente, esquivaba y contraatacaba, evaluando cada movimiento del enemigo.
El ninja rival, un usuario habilidoso de jutsus de estilo tierra, formó rápidamente una barrera de roca frente a él mientras lanzaba proyectiles afilados de piedra hacia Tajima.
—¿Eso es todo lo que tienes?
—dijo el enemigo con una sonrisa burlona, mientras sus manos se movían en rápidos sellos.
Tajima respondió saltando hacia atrás, esquivando los proyectiles por un margen estrecho.
Mientras aterrizaba, realizó sus propios sellos y exhaló una ráfaga de llamas que impactó contra la barrera de roca, fragmentándola en pedazos.
“Este bastardo tiene buena ofensiva pero mala defensa” pensó Tajima mientras sus ojos analizaban cada movimiento del rival.
El ninja enemigo no perdió tiempo y golpeó el suelo con ambas manos, levantando pilares de roca que se lanzaron hacia Tajima como si tuvieran vida propia.
Tajima rodó hacia un lado y luego saltó hacia un árbol cercano, buscando una posición más ventajosa para flanquear.
—No podrás escapar, niño —dijo el enemigo, arrojando una esfera de tierra comprimida directamente hacia él.
Tajima esquivó por los pelos, Mientras descendía, Tajima se concentró, enfocando su Sharingan en los movimientos del enemigo.
—No necesito escapar —dijo con una calma aterradora lanzando kunais y shurikens directamente a Tajima, quien con gran destreza esquivó y fijó su mirada en los ojos del enemigo.
El Sharingan comenzó a brillar intensamente, sus tomoe girando como si fueran hipnóticos.
El ninja enemigo se detuvo por un momento, confundido para posteriormente sonreír como un loco y decir.
—¡Te dije que no podrías escapar de mi niño, ahora muere!— Dijo el hombre con la mirada inyectada en sangre por la adrenalina.
Pero para su mala suerte Tajima ya lo habia atrapado en un poderoso genjutsu de sombra, el cual atrapaba a la víctima en una ilusión paralizante y desesperante.
Tajima sonrió y dijo.
— Tu exceso de confianza te jugó en contra bastardo.— de inmediato con un kunai en la mano lo clavó directamente en el pecho del ninja.
———- Mientras Kenzo y Tajima habían logrado derrotar a su enemigos, Yuno y Sai no corrían con tanta suerte….
—¿Es todo lo que tienen?
Patético.
—El joven delgado miró a Yuno y Sai tendidos en el suelo derrotados y malheridos intentando levantarse.
Cuando los dos enemigos avanzaban para terminar con Sai y Yuno, una voz grave resonó desde las sombras.
—Yo dejaría a los chicos tranquilos, ¿que pasa te gusta abusar de los débiles?.
—La voz firme hizo que ambos enemigos se detuvieran y giraran hacia su fuente.
Desde las sombras, Raizo apareció caminando con calma, pero con una mirada que destilaba peligro.
—Después de todo, sus nuevos contrincantes somos nosotros takeshi y Ren.— Antes de que pudieran reaccionar, Raizo usó la técnica del parpadeo corporal, apareciendo frente al hombre bronceado en un abrir y cerrar de ojos.
Sin previo aviso, lanzó un potente golpe directo al rostro del enemigo, quien apenas logró bloquearlo con sus tonfas, pero el impacto lo hizo retroceder varios metros, dejando marcas en el suelo.
—¿Tienes algo que decir ahora?
—preguntó Raizo con una sonrisa confiada mientras adoptaba una postura defensiva.
El hombre bronceado, ahora claramente más cauteloso, se limpió un pequeño rastro de sangre de la comisura de los labios y avanzó con su guardia alta.
—Así que un verdadero oponente ha aparecido, Esto se pondrá interesante— La tensión en el aire se elevó mientras ambos se preparaban para una batalla intensa.
Los ojos de Raizo destellaban con determinación, sabiendo que ahora era su turno de equilibrar la balanza.
Raizo caminó al frente del grupo, sus ojos escarlata brillando con determinación mientras los 3 tomoes de sus ojos giraban analizaba cada movimiento de los enemigos.
Dan y Kato lo flanqueaban, listos para atacar sin piedad.
Los enemigos, estaban poco heridos, y no parecían dispuestos a retroceder.
—¿Esto es todo lo que tienen?
—dijo el hombre bronceado, limpiándose la sangre de un corte superficial en su frente.
—Tendrás tu respuesta muy pronto —replicó Raizo con frialdad mientras comenzaba a realizar sellos de mano.
Con una inhalación profunda, exhaló una devastadora Gran Bola de Fuego, una esfera ardiente que iluminó el campo de batalla como si fuera un sol.
Los enemigos se lanzaron hacia los lados, intentando esquivar, pero las llamas rozaron sus ropas y quemaron el suelo bajo ellos.
Kato aprovechó la confusión y realizó sellos de mano rápidamente.
Técnica del Fénix de Fuego, de su boca, múltiples proyectiles ígneos volaron hacia el ninja de la cicatriz, obligándolo a retroceder.
Aunque logró desviar algunos con su espada, un proyectil explotó cerca de su pierna, haciéndolo caer de rodillas.
—Tu destino ya está sellado —dijo Kato, apareciendo detrás del enemigo con la Técnica del Parpadeo Corporal, con un solo movimiento, atravesó su pecho con su espada, terminando con su vida de inmediato.
Dan, mientras tanto, fijó su mirada en el hombre bronceado y sus tonfas.
Los tomoe de su Sharingan comenzaron a girar rápidamente mientras activaba un Genjutsu de Paralización.
—¿Qué demonios…?
—balbuceó el enemigo, sintiendo que su cuerpo no respondía.
En su mente, veía cómo cientos de cuervos oscuros lo rodeaban, picoteando su carne mientras su visión se nublaba.
Dan se acercó con calma y, sin decir una palabra, lanzó un kunai al cuello del enemigo.
Este cayó al suelo con un sonido seco, su cuerpo inmóvil mientras la ilusión lo consumía por completo.
Raizo, por su parte, enfrentaba al último ninja, quien había intentado escapar.
—No tienes a dónde ir —dijo con una voz gélida mientras realizaba sellos de mano.
Llamas del Dragón de Fuego, Katon, Una serpiente de fuego salió disparada desde su boca, avanzando como un dragón en miniatura que devoró al enemigo en un instante.
Los gritos del ninja resonaron por unos segundos antes de ser consumidos por el silencio.
Con todos los enemigos derrotados, el campo quedó en calma.
Dan y Kato se acercaron a Raizo, mientras este observaba a Yuno y Sai, quienes aún intentaban levantarse del suelo.
—Si quieren sobrevivir, tendrán que ser más fuertes, el campo de batalla no es un juego, pero aún así lo hicieron relativamente bien, chicos atiéndanlos.— dijo Raizo, con un tono severo.
Kato realizó sellos rápidos y lanzó un Jutsu de Incineración para quemar los cuerpos enemigos, asegurándose de que no quedara ningún rastro.
—Chicos tomemos los suministros y recuerden, no dejemos rastro.
—murmuró Dan mientras ajustaba su espada en la cintura mientras que Kato abría las puertas del carruaje buscando recursos.
Kenzo asintió y se acercó al cuerpo del samurái para tomar su espada, la cual se encontraba incrustada en el pecho del enemigo, pero al tocar el arma incrustada en el cadaver, se dio cuenta que la hija se había derretido he incrustado en el cuerpo del samurái.
Kenzo estaba sorprendido, pero rápidamente volvió a su sentidos al escuchar a lo lejos —Jutsu bola de fuego.— de la voz de su hermano Tajima, por lo que desvió la mirada para observar que el equipo ya había terminado de tomar todos los suministros de la caravana y eliminar la evidencia incinerando las caravanas y provocando un incendio en el bosque.
En un instante Kenzo tomó su espada y la katana del samurái para posteriormente incinerar la armadura del mismo con una bola de fuego y retirarse con el escuadrón.
Raizo miró al horizonte observando el amanecer y señaló hacia adelante.
—Rápido, Nos movemos, tomen todos los materiales para ser sellados en un pergamino y retíranos, Tajima y Kenzo carguen a sus compañeros Yuno y Sai.— Tajima y Kenzo de inmediato tomaron a sus compañeros a sus espaldas y comenzaron a retirarse siguiendo a Raizo.
El grupo avanzó, dejando atrás un campo vacío, lleno de cenizas y el olor a fuego, mientras las nubes grises prometían que más conflictos estaban por venir.
——————- De regreso en el campamento del Este la luz del sol y el cantar de los pájaros indicaban que se encontraban en las primeras horas del día, dentro de la enfermería improvisada Yuno y Sai yacían en sus camas, con vendajes alrededor de sus brazos y torsos, pero con una expresión de alivio.
A pesar de sus heridas, habían sobrevivido a su primera misión, y esa victoria, aunque pequeña, llenaba el ambiente con una cálida sensación de satisfacción.
Tajima estaba sentado junto a Yuno, bromeando para mantener el ánimo ligero, mientras Kenzo estaba apoyado contra la pared, con los brazos cruzados, observando la escena con una leve sonrisa en el rostro.
—¿Te das cuenta, Sai?
—dijo Yuno mientras giraba la cabeza hacia su compañero —.
Casi nos matan, pero aquí estamos.— Sai soltó una risa nerviosa, mientras se frotaba la nuca.
—Sí, y ahora sé que no quiero sentirme así de inútil otra vez.
La próxima vez estaré más preparado.— respondió con un tono algo irritado.— Tajima interrumpió con un tono más serio —Lo importante no es cuántas veces caigas, sino cómo te levantas.
Esta experiencia los hará más fuertes.— En ese momento, la puerta de la enfermería se deslizó, dejando entrar a Raizo, Dan y Kato.
El aire pareció volverse un poco más serio con su llegada, pero sus expresiones eran tranquilizadoras.
Raizo llevaba un rollo de pergamino bajo el brazo, mientras que Kato portaba varios cuencos, mientras que Dan cargaba una botella de sake que colocó sobre una mesa cercana.
—Es bueno verlos con ánimo —dijo Raizo, cruzando los brazos mientras observaba al grupo.
—Su primera misión fue un éxito, pero no podemos ignorar los errores.
Cada fallo es una lección, pero hay veces que las lecciones cuestan vidas, hoy casi mueren, mañana puede que no corran con la misma suerte.
Sai se enderezó un poco, aunque le doliera, y asintió.
—Lo sabemos, Fallamos al confiar demasiado en nuestras habilidades.— Kato sonrió levemente, acercándose para sentarse en una silla al lado de Yuno.
—Eso es lo que esperaba escuchar.
Aprender de los errores es la marca de un verdadero shinobi.
¿Qué aprendieron exactamente?— Yuno apretó los puños, sus ojos brillaban con determinación.
—Que debemos ser más fuertes, no solo físicamente, sino mentalmente.
No estuvimos preparados para lo que enfrentamos, pero eso no se repetirá.
Raizo asintió, con una mirada de aprobación.— Sai asintió y dijo —que debemos entrenar Más para poder adaptarnos un poco mejor a las situaciones que se presenten en batalla— —Esa es la actitud correcta, pero recuerden, la fuerza sin estrategia no los llevará lejos, debemos trabajar como un equipo, y ¿ustedes dos que aprendieron— preguntó Dan.
Tajima observó a sus amigos heridos y dijo —mejorar la comunicación dentro del combate para poder abrumar al enemigo con nuestras fuerzas unidas.— Kenzo se tocó la barbilla y dijo — llevar al máximo las capacidades individuales como aprender mayor cantidad de jutsu o mejorar la destreza con el Kenzo.— Raizo asintió y dijo — todos tienen una idea y eso es bueno, pero lo más importante siempre será el trabajo en equipo y la capacidad indivial de defenderse cada uno, desde mañana estaremos entrenando todos los días, nuestra próxima misión aún está por ser asignada y de igual forma tendrán tiempo para recuperarse de sus heridas, ahora brindemos por esta victoria.- Todos recibieron un pequeño cuenco donde Dan sirvió un poco de sake a todos y en unísono dijeron —Kampai.—
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