Naruto Uzumaki: Agente de La Compañía - Capítulo 119
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Capítulo 119: Capítulo 119
El equipo 7 se dirigía directo al castillo. Naruto cargaba a la princesa Koyuki por orden de ella misma; al final, habían decidido terminar lo que empezaron, a pesar de la muerte de su contratista.
Pero, más allá de las palabras que Kakashi le dijo a Koyuki, Naruto notó que planeaban usar esto como medio para un tratado. Koyuki y el País de las Nieves quedarían en deuda de gratitud con Konoha, y con ello podrían obtener mayor tecnología y recursos.
Por la mueca de Koyuki, Naruto se dio cuenta de que ella también lo sabía. Aun así, no tenía otra opción: su tío no la dejaría en paz mientras viviera, y cualquier alianza entre Doto y Konoha ahora era ceniza desde que cruzaron espadas.
Mientras corrían, Naruto empezó a pensar en cómo sellar a los ninjas de la nieve. Después de todo, ellos valían créditos. Pensó incluso en sellar a Koyuki con el sello de la empresa; había uno que no inducía emociones en el portador, pero también limitaba los posibles beneficios que este pudiera generar.
Sin embargo, Koyuki solo era un T1, por lo que apenas daría algo al venderla y prácticamente nada por sellarla. Además, Naruto no planeaba vender a Koyuki.
“Entonces… ¿vamos a matar a Doto?”, preguntó Sakura, preocupada.
“O capturarlo. Sin embargo, no será fácil, ya que no sabemos qué podemos esperar”, explicó Kakashi. “Tendremos que infiltrarnos y capturarlo, al igual que a los ninjas de la nieve, ya que dudo que se rindan aun si Doto cayera”.
“Yo me encargaré de Nadare; por el momento es el mayor peligro entre ellos”, continuó Kakashi. “Sakura, Sasuke, encárguense de los otros dos. Naruto, tendrás que encargarte de Doto. Nosotros trataremos de llamar la atención todo lo que podamos para dejarte vía libre”.
“Entendido”, dijeron Sakura y Sasuke al unísono.
Sin embargo, Naruto estaba dudoso.
“Si bien entiendo el plan, solo una cosa… ¿por qué la llevamos a ella?”, preguntó, ganándose un golpe en la cabeza de la princesa.
“Tengo nombre, idiota”, se quejó.
“Doto no es un ninja. Si bien puede tener un as bajo la manga, aun así estoy seguro de que podrás encargarte, en especial porque tus llamas no son afectadas por el escudo y podrás atravesar sus defensas. Una vez que caiga, Koyuki podrá consolidar su poder y detener a las tropas”.
Naruto empezó a entender el plan.
“Entendido”, dijo finalmente.
Pronto, todos lograron subir una colina desde donde podían observar el castillo. Decidieron ir por la parte trasera, donde se encontraba un lago congelado y no habría civiles que pudieran resultar heridos.
Por el ejército que los esperaba, se notaba que Doto se había preparado. Ahora no sabían cómo proceder; la cantidad de enemigos no era abrumadora, pero sabían que los cansaría antes de la batalla real.
“Yo me encargo”, dijo Naruto.
“Alto, detente”, lo frenó Kakashi. “Si bien tus clones serían útiles, es mejor guardar tus fuerzas para más adelante”.
El peliblanco empezó a pensar en una solución.
“Esperemos a la noche. Entonces podremos infiltrarnos”.
El equipo 7 se alejó lo suficiente para no ser descubierto. Naruto dejó varios clones vigilando, transformados en pájaros y en estado de Zetsu. Mientras montaban el campamento, Naruto se sentó a meditar, extendiendo su En mientras usaba su Ojo de Kagura a toda potencia.
Las armaduras bloqueaban la señal de chakra de sus enemigos hasta cierto rango, por lo que tendría que usar toda su concentración para detectarlos. Una fogata fue encendida, mientras un domo de hielo los aislaba del viento exterior.
“Deberías descansar un poco. El clima está un poco fuerte en esta temporada; ellos no se arriesgarán, solo nos esperarán a que vayamos a ellos”, dijo Kakashi, pasándole una taza de té.
“Gracias”, respondió Naruto.
“Lady Koyuki, ¿está segura de esto?”, preguntó Sakura. Después de todo, en su mente, Doto seguía siendo su tío.
“Sí. Mi tío debe pagar por sus crímenes”, dijo Koyuki.
Sakura estuvo a punto de preguntar más, pero Kakashi la detuvo rápidamente, negando con la cabeza.
A pesar de todo, Koyuki seguía intranquila. Nada salía como quería, y ahora se encontraba en medio de una tormenta de nieve, planeando un golpe de estado contra la persona que le quitó todo.
Usando su En, Naruto extendió su aura alrededor del grupo, dejando que su calor los calmara un poco. Luego preparó otro té; si bien el que había hecho Kakashi no era malo, el que producía con Fairy Feast era muy superior.
“Toma”, dijo simplemente.
Koyuki no entendía qué pretendía el pelirrojo con eso, pero aun así lo aceptó. Al probarlo, no pudo evitar exclamar:
“Está bueno”.
Estaba sorprendida. No entendía cómo un simple té podía saber tan bien; lo había visto prepararlo y no hizo nada especial.
Naruto solo sonrió, mientras su equipo —ya más acostumbrado— se limitaba a disfrutar. Cerrando los ojos, Naruto se dispuso a descansar.
Pronto, el sol empezó a bajar y el bosque se oscureció. Sin embargo, la ventisca no se detuvo; al contrario, empezó a volverse más fuerte.
“Es hora”, dijo Kakashi.
De inmediato, todos se pusieron de pie, listos para lo que venía. Grandes luces brillantes iluminaban el terreno, aunque no podían abarcarlo todo, dejando huecos por donde esconderse.
Cinco clones de Naruto se distribuyeron plantando papeles explosivos por todo el campamento, listos para hacerlo volar si algo salía mal. Kakashi guiaba a su equipo a través del campamento enemigo.
Deteniéndose, esquivó una de las luces de los vigilantes, esperando a que cambiaran de posición. Apenas tuvo la oportunidad, se movieron con rapidez.
Llegaron a los muros, donde algunos guardias custodiaban. Kakashi intentó dormirlos con un genjutsu, solo para ver cómo un escudo se activaba.
“¿Qué… enemig—ack!”
Los guardias no tuvieron oportunidad de alertar a nadie, pues fueron rápidamente noqueados por Sakura y Sasuke. Kakashi los ató y, al revisarlos, encontró un extraño aparato colgado en su cinturón, con el símbolo de las armaduras de chakra.
“Debe ser una versión portátil del escudo”, murmuró Kakashi, guardando el dispositivo, al igual que los de los otros guardias. El resto del equipo también tomó uno por si acaso.
Escalando el muro, pronto llegaron a una ventana por donde lograron infiltrarse con éxito.
“A partir de aquí tendremos que estar más atentos. Recuerden: no llamen la atención a menos que sea necesario”, advirtió Kakashi.
Dentro del castillo, debido a las distintas tuberías en las paredes, el ambiente era cálido. Moviéndose con rapidez, el equipo 7 empezó a buscar a Doto, siguiendo los recuerdos de Koyuki sobre el castillo y las habilidades sensoriales de Naruto.
Sin embargo, en otra sala, Nadare era informado de tres señales fuera de su posición. Una sonrisa se formó en su rostro.
“Te descuidaste, Kakashi”, dijo, observando las señales que emitían los escudos portátiles moverse por el castillo.
“Informen a los demás”, ordenó.
Mientras se movían por el castillo, Koyuki notaba lo distinto que era a cuando vivía su padre. Antes era cálido y lleno de recuerdos; sin embargo, ahora todo era frío y oscuro. Los cables pegados a la pared y los gruesos muros mostraban las prioridades de su gobernante.
“Algo está mal”, dijo Naruto.
“Así que también lo notaste”, dijo Kakashi.
“¿Qué sucede, Kakashi-sensei?”, preguntó Sakura, preocupada; tanta tensión la ponía ansiosa.
“No hemos encontrado guardias en ningún momento, solo los hemos escuchado pasar cerca”, dijo Sasuke, entendiendo un poco lo que pasaba.
“Ya saben que estamos aquí, nos están guiando a una trampa”, dijo Kakashi, ignorando toda prudencia.
“No, nos están rodeando”, advirtió Naruto al sentir las posiciones de los guardias.
Apenas habló, una fuerte alarma sonó en el castillo.
“¡Debemos movernos!”, gritó Kakashi, empezando a correr; sin embargo, pronto un equipo con una de las ametralladoras del tren estaba posicionado al otro lado del corredor. Kakashi se dio cuenta tarde de que los distintos pasillos ya estaban bloqueados.
“Todos acérquense”, dijo Naruto mientras activaba su barrera.
Los kunais volaron con gran velocidad y fuerza, chocando de lleno contra la barrera de Naruto. El sonido del metal chocando y las vibraciones del impacto mostraban la potencia de aquellas armas.
“Naruto, resiste un poco más”, dijo Kakashi mientras destapaba su Sharingan. Sabía que debía pensar en algo rápido; sin embargo, no se le ocurría nada. Sasuke también tenía sus ojos activos, estudiando al enemigo.
“No hay aberturas, ellos rotan los disparos para mantenernos aquí hasta agotarnos”, dijo Kakashi. “Necesitamos hacer una abertura o moriremos en este lugar”.
Sakura empezó a pensar rápido en alguna solución; en ese momento se sentía inútil.
Observando el terreno, a Kakashi se le ocurrió al fin una idea.
“Raikiri”.
Kakashi destruyó el piso, causando que cayeran al piso inferior. Naruto al fin pudo tomar un respiro.
“Sigamos, debemos movernos rápido”, dijo Kakashi.
Rápidamente, todos se pusieron de pie, empezando a correr.
“Nos están rastreando de alguna manera”, murmuró Kakashi, buscando cualquier señal de cómo los estaban viendo.
Pronto notó un aparato en una pared; era similar a las cámaras que usaban para grabar las películas.
‘Si lograron modificarlas o crear una versión más avanzada’, pensó. Un rápido kunai destrozó el aparato.
“Tengan cuidado, esas cosas les muestran dónde estamos”, advirtió Kakashi rápidamente.
Deteniéndose un momento, dijo: “No podemos seguir así, tenemos que pensar en otro plan. Tenemos que buscar una distracción”.
Dirigió su mirada a Naruto, quien sonrió de forma depredadora.
“Kai”.
Al instante, fuertes explosiones empezaron a sonar a las afueras del castillo.
“Jutsu: multi clones de sombra”.
Casi cincuenta clones fueron creados mientras corrían por los pasillos. Era hora del contraataque.
Mientras corrían, Naruto podía sentir lo que hacían los clones. Estos usaban las cadenas y las barreras para causar caos, ya que no podían atacar con chakra externo; solo podían usar el terreno a su favor, lanzando rocas de las paredes con sus cadenas y más.
Pronto, a través de explosiones y sonidos de batalla, lograron llegar a donde estaba Doto. Sin embargo, fueron recibidos por una ráfaga de kunais que los perforaron fácilmente. Una vez Doto vio que no quedaba parte del cuerpo donde no hubiera un kunai, ordenó detenerse.
“Mph, parece que eso fue todo”, dijo con arrogancia.
Sin embargo, se sorprendió cuando los cuerpos se deshicieron en nubes de humo.
“¿Qué demonios?”
“Ahora”, se escuchó el grito de Kakashi, quien dejó que varios clones de Naruto lanzaran sus cartas explosivas hacia los tiradores. Las ráfagas de kunais volvieron a activarse; sin embargo, los clones no dejaron de avanzar.
“¡Deténganlos, no dejen que destruyan las torretas!”, ordenó Doto al ver cómo las explosiones empezaron a acabar con sus soldados. Los clones parecían interminables, y solo fue cuestión de tiempo hasta que ya no vinieron más.
Sin embargo, solo tres torretas todavía seguían en pie. Doto miraba con preocupación hacia la puerta, en busca de movimiento.
“Terminó”, dijo al aire.
Crash.
El sonido de una ventana rompiéndose resonó en la habitación cuando Kakashi salió con un Raikiri directo hacia Doto. Sin embargo, una barrera bloqueó el ataque directamente. Nadare aprovechó el momento para atacar a Kakashi.
“Vamos, Kakashi, arreglemos esto en otro lado”, dijo mientras lo empujaba por la ventana, cayendo ambos hacia afuera.
Un clon de Naruto saltó por la puerta.
“Katon: bola de fuego”.
Una enorme bola de fuego azul salió disparada hacia las torretas que quedaban, destruyéndolas casi por completo, al igual que a los soldados que estaban presentes.
Los tres miembros del equipo 7 se encontraban ahora frente a frente con Doto y los dos últimos ninjas de la nieve.
“mocosos han sido un maldito dolor en el trasero, pero seré magnánimo, ríndanse y les perdonare la vida” dijo doto, sin embargo, estos no le hicieron caso, “si si quien creería las palabras de un tirano” dijo naruto.
Fubuki y mizore se lanzaron al ataque, no querían darle chance al pelirojo de trazar otro jutsu sin embargo sasuke cargo contra ellos con un Chidori en mano, mientras sakura lo cubria lanzando kunais, pronto las barreras de ambos shinobis de las nieves se activaron sin embargo no contaron con que las barreras portátiles que tenian ambos shinobis de la hoja también se activarían cuausando que chocaran y empezaran a retroalimentarse.
“booom” una fuerte explosión mando volando a los cuatro shinobis.
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