Naruto Uzumaki: Agente de La Compañía - Capítulo 124
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Capítulo 124: Capítulo 124
Pov Shino
En un claro en medio del bosque, los rayos del sol se filtraban por las hojas de los árboles iluminando el lugar. El sonido de las cigarras no dejaba de sonar. El sonido de unos ladridos llamó la atención de uno de los presentes.
“¿Qué pasa, Akamaru, encontraste otro?”, preguntó Kiba a su compañero; sin embargo, por el tono de los ladridos parecía negar y decir algo diferente. “Está bien, parece que eso es todo”, informó Kiba al resto de su equipo.
Kurenai soltó un suspiro. “Hinata, deberías contenerte un poco, no siempre es bueno acabar con ellos”, empezó a aconsejar a su alumna. Últimamente Hinata se había vuelto más agresiva al pelear.
La antes tímida chica que dudaba en lastimar a sus enemigos había quedado atrás y ahora una nueva versión más agresiva y despiadada tomaba lugar. Por suerte para todos, parecía que el cambio se limitaba solo a las batallas; aun así, todos sentían preocupación y no entendían cómo pudo cambiar tanto.
Shino observaba los cuerpos destrozados de los bandidos. Parecía que los hubieran golpeado con un mazo con gran fuerza; sin embargo, había visto cómo Hinata apenas y los tocaba. Sus golpes eran tan suaves, pero con una potencia devastadora.
Era algo que habían visto en el entrenamiento conjunto. Incluso Naruto, quien había ayudado con el cambio, dudaba enfrentar de frente a la Hyuga. Aun así, un insecto voló hacia la mano de Shino, bailando y zumbando como si quisiera transmitirle algo.
“Qué desperdicio”, murmuró Shino. Kiba, a un lado, puso los ojos en blanco ante la indiferencia de su compañero. “Solo tú pensarías que es un desperdicio deshacerse de los cadáveres, Shino”, dijo el Inuzuka con reproche.
“En serio, los animales son una cosa, pero personas, es espeluznante”, dijo Kiba, ganándose una mirada de su compañero. “No me mires así, sé la razón, pero aun así es un poco incómodo”, se defendió. Shino solo suspiró.
Era entendible, y era una de las razones por las que su clan vivía tan apartado. Algunos de sus insectos requerían una crianza especial, por lo que necesitaban cuerpos frescos o cadáveres, dependiendo de qué quisieran criar. Por suerte, no todos los insectos que usaban eran así, por lo que poseían una gran reserva natural.
Pero aun así se ofendió por la falta de comprensión de su compañero. Incluso los Inuzuka tenían costumbres y prácticas que le resultaban incómodas al resto. “Idiota”, murmuró Shino dándole la espalda.
Mientras caminaba a reunirse con el resto de su equipo: “Shino, puedes encargarte de ellos, no hay mucho que podamos sacar de todas formas”, dijo Kurenai. Con un suspiro, una nube de insectos salió de su cuerpo, empezando a devorar los cuerpos de los bandidos.
“Una vez terminemos regresaremos; aun así, nos reuniremos dentro de dos días después. Aprovechen para descansar bien”, instruyó la jounin. Desde los eventos de Yakumo se había vuelto más serena.
Sin embargo, pasaba mucho tiempo en casa de Naruto, algo que puso un poco celosos a él y a Kiba, ya que también querían probar la comida del Uzumaki, por lo que muchas veces terminaban acompañando a su sensei con alguna que otra excusa.
La nube de insectos pronto regresó de nuevo a Shino, mostrando que habían acabado. Solo huesos completamente limpios ahora yacían en el suelo del bosque. Pronto se dirigieron en camino a la aldea.
Los pensamientos de Shino volvieron a centrarse en su compañera de equipo y los miembros de la casa del Uzumaki. Todos eran extraños. Cada uno poseía kekkei genkai, todos despertaron poderes poco conocidos u olvidados, y lo más extraño: todos compartían un mismo origen, el pelirrojo Uzumaki.
Aun así decidió mantener sus dudas para sí. Si la Hokage no decía nada, entonces tendrían sus motivos. Era una regla implícita que los clanes no interfirieran en asuntos secretos entre sí, ya que podría llevar a un gran conflicto. Y aunque Naruto no perteneciera a un clan registrado dentro de la aldea, gozaba del favor de la Hokage, por lo que tenía cierta inmunidad.
Esa extraña aura que solía emplear el Uzumaki y los poderes que enseñó a Hinata; se decía que era una forma diferente de manipulación de la energía, y que las habilidades manifestadas eran únicas de cada uno.
Si él aprendiera aquellas técnicas, ¿qué tanto podría crecer?, ¿qué técnicas podría desarrollar? Lastimosamente no era tan cercano a Naruto. Aun en sus días de academia, realmente nadie se había acercado a él, por una u otra razón. Ambos eran en cierto sentido similares, ya que él también fue marginado por las peculiaridades de su clan.
Al regresar a la aldea, pronto salieron de dar el informe. Shino caminaba por el sendero a su clan, deteniéndose a observar una araña capturando a su presa. ‘¿Está realmente bien así?’, se preguntó.
Recordaba cómo Naruto decía que realmente no quería a los Aburame de enemigos; sin embargo, él mejor que nadie conocía la verdadera fuerza de su clan. Si bien sus insectos eran fuertes, ellos mismos eran débiles.
Su taijutsu era promedio, aprendiéndolo para no quedar expuestos, y su ninjutsu fuera de las técnicas de clan era limitado, ya que usaban su chakra para alimentar a su colmena. Sin embargo, si pudieran usar las técnicas que empleaba Hinata o Naruto, si encontraran un nuevo camino de mejora…
El deseo de ser más fuertes era algo inherente de los seres humanos, y su clan siempre ha investigado a los insectos buscando su mejora y evolución en la crianza selectiva, pero eso no quería decir que ellos mismos no buscaran mejorar.
‘Si tuviera ese poder, ¿qué tanto podría crecer?’, fue el pensamiento del chico de gafas.
Fin pov
En otro lado, Hinata se encontraba saliendo de la ducha mientras secaba su pelo. Recostándose sobre su cama, empezó a reflexionar sobre los cambios en su vida. Había sentido los celos de Karin y, al ver por qué, también se enojó un poco.
Si bien había logrado volverse más flexible en cuanto a compartir a Naruto con ellas, eso no significaba que dejarían que Naruto anduviera detrás de todas las chicas que quisiera. Y aunque sabía que no lo hizo a propósito, no pudo evitar reprocharle, ya que él era bastante rápido cuando quería, por lo que no había excusa para que no esquivara el beso.
Otra cosa que le molestó fue la insistencia de Sakura de abrazar a Naruto por su calor. Aun si vio que Naruto la había tratado de alejar, no soportaba cómo la pelirrosa ahora se acercaba al Uzumaki.
En el pasado, Naruto solía prestarle atención a Sakura y esta no lo valoró, pero ahora que empezaba a destacar más y mostrar su potencial, no dejaba de apegarse. Aun si sabía que Naruto ahora solo la veía como amiga, los celos no eran racionales.
Pronto sintió la conciencia de Naruto tratando de acurrucarse junto a la suya en tono conciliador. Una sonrisa apareció en su rostro. Este nivel de conexión e intimidad era agradable; le mostraba que no importara qué, no estaba sola.
Alzando su brazo, miró cómo la energía maldita salía de su cuerpo. Una llama azul que daba una sensación siniestra se cernía sobre su mano como una flama. Hasta ahora solo había usado una pequeña parte del poder de su plantilla.
Su ritual de por sí era fuerte y, al mezclarlo con su chakra, podía afectar a su entorno. Se supone que muchas de las técnicas no funcionan en seres sin energía maldita; por eso los que tenían restricciones celestiales eran tan peligrosos.
Pero aun así, el chakra podía agregar la parte física que le faltaba y mutar la EM, por lo que alcanzaba un nuevo grado de existencia. Sin embargo, no había sacado todo el potencial: no usaba barreras ni podía usar la expansión de dominio, ni siquiera un dominio simple.
Nunca lo intentó, pero planeaba empezar a entrenar esas habilidades pronto, en especial porque últimamente había sentido una hostilidad mayor de parte de los ancianos del clan, y su padre poco a poco estaba tratando de socavar a Naruto para alejarlo de ella.
Incluso últimamente los entrenamientos empezaron a aumentar su nivel. No entendía por qué su padre continuaba con eso si sabía que sus oponentes terminaban igual: en una cama de hospital.
Eso no quería decir que fuera invencible, solo que sus ataques no se limitaban a simplemente cerrar tenketsu. Su energía maldita actuaba como un veneno que se propagaba por su red de chakra.
Si bien no era letal en pequeñas cantidades, eso junto al daño a los tenketsus podía llegar a ser mortal si no se tenía cuidado, algo que comprobó con algunos bandidos. Con un suspiro bajó su brazo; sabía que pronto su padre se cansaría de eso.
“Pooom”
Un fuerte sonido resonó en el campo de entrenamiento, mientras una nube de polvo se alzaba por el área afectada. A un lado, Naruto se encontraba en guardia, con sudor recorriendo su frente.
“Ven aquí, Naruto, sé un hombre y recibe tu castigo”, gritó una pelirroja enojada. Con un suspiro, Naruto activó su nen. Después de mucho pensarlo, ya que su uso de nen con propiedades eléctricas tenía nombre, ¿por qué no su forma potenciada con nen de refuerzo y chakra? Por lo que decidió llamarlo modo Asura, como los demonios violentos o semidioses.
“Te lo dije, no fue intencional, Karin”, trató de explicar; sin embargo—
“Cállate, pudiste evitarlo, solo no quisiste hacerlo”, gritó furiosa, su pelo encendiéndose en fuego y el haki del emperador queriendo empezar a salir. Solo su falta de experiencia era lo que lo mantenía a raya.
“Toma esto”. El puño de Karin golpeó de lleno en los brazos de Naruto, quien hizo una mueca ante la sensación de ser golpeado por haki. Realmente dolía como el infierno; sin embargo, aún podía mitigar un poco sus efectos con su nen.
Naruto fue enviado a retroceder unos pasos por la potencia. No quería lastimar a Karin, además de que sabía que tenía razón: pudo esquivar, pero lo había tomado de sorpresa, bajó la guardia. Además de que sabía, desde que le dijo Haku que Karin esperaba que él tomara la iniciativa y la besara.
Pero en vez de eso, no solo no lo hizo, sino que besó a otra chica.
“¡Bastardo!”, volvió a gritar Karin mientras golpeaba a Naruto, quien trataba de resistir los golpes de la chica esperando que se desahogara y se calmara lo suficiente para hablar.
Hinata y Haku se encontraban a un lado observando todo con una mirada resignada. Ellas podían entender los sentimientos de su amiga, por lo que no interfirieron y dejaron que se desahogara. Si se empezaba a descontrolar, ellas la pararían, pero por lo que veían ni siquiera usó el poder de la mera mera no mi o sus cadenas; solo se enfocó en taijutsu y haki de armamento.
“Uff, sigo pensando que no fue su culpa”, defendió Haku.
“Lo fue, bajó la guardia”, dijo Hinata replicando a su amiga.
“Aun así, no creo que dejarse golpear sea la manera de resolver esto, y más por el haki”, murmuró Haku sabiendo que Hinata tenía razón.
“Me sorprende que no estés enojada como nosotras”, dijo Hinata volteando a verla e ignorando a los dos pelirrojos.
“No es que no esté enojada. Yo también quise congelar a la daimyo de las Nieves en ese momento y golpear a Naruto, pero sé que no fue intencional. Naruto tiende a bajar la guardia con las personas con las que se siente cómodo”, explicó la kunoichi.
“Pero aun así, sé que ella no tiene posibilidad de robarnos a Naruto. Tal vez sea solo la arrogancia de los Godslayer afectándome, pero sé que Naruto no nos dejaría de lado, no es esa clase de persona”.
Con un suspiro, Hinata le dio la razón; sin embargo, aun así dejó que ambos resolvieran sus agravios por su cuenta.
“He oído que Tsunade-sama logró al fin concretar las negociaciones con Kusa, pero por la expresión de padre es probable que fuera más ella imponiéndose a ellos, por lo que buscaran problemas más adelante”.
“Si eso ocurre, ella podrá defenderse”, respondió Haku, quien había visto crecer a la chica.
“No es ella la que me preocupa, sino la reacción de Naruto. Últimamente se ha vuelto más extremo y responde con violencia más a menudo”, dijo la Hyuga.
“¿Solo él?”, preguntó Haku de forma burlona. “Todos hemos cambiado, Hinata-chan, incluso tú misma lo has hecho”.
Suspirando, Hinata asintió. “Lo sé. Padre ha empezado a juntarme con Hanabi en los combates de entrenamiento. Sabe que ella es la única en el clan que no dañaría”, murmuró.
“¿No te ha hecho más problemas? Sabes que puedes quedarte con nosotros, incluso podrías traer a tu hermana”, ofreció Haku.
“No quiero causar más tensión. Padre ya se ha mostrado abiertamente hostil a Naruto. Si de repente escapara del clan con Hanabi, el consejo tendría la excusa perfecta para molestarlos”, dijo resignada.
“Uff, política”, murmuró Haku. “Creo que tarde o temprano tendremos que buscar la manera de defendernos, ya sea entrando nosotros mismos o incluir en la familia a alguien que ya esté presente”.
“Dudo que Naruto hable sobre el sistema a Tsunade-sama o a Jiraiya-sama, aun después de la cercanía que ha mostrado, y no creo que lo haga hasta crecer lo suficiente como para poder defendernos si algo sale mal”, dijo Hinata. “Y estoy de acuerdo. Si de repente se supiera de las capacidades de Naruto-kun de fortalecernos, tratarían de capturarnos o eliminarnos, en especial si se dieran cuenta de la parte de control que ejerce el sello sin protección”.
Los estruendos en el campo de entrenamiento estaban disminuyendo. Parecía que estaban por terminar su combate.
“Aun así, parece que tendremos que esforzarnos más, tal vez conseguir algunos talentos del sistema para acelerar el proceso”.
“Según lo que dijo Karin, el talento marcial y del alma podrían ayudarnos a dominar las plantillas más rápido, pero eso nos dejaría con una escasez de puntos”, dijo Haku.
“Entonces, tarde o temprano tendremos que empezar con las misiones”, murmuró Hinata reflexionando. Sus pensamientos empezaron a desviarse a la imagen de su hermana menor.
Tal vez si la alejara de la influencia de su padre, podrían mejorar su relación. Después de todo, ella amaba mucho a su hermana y era lo último que dejó su madre en vida. No quería que la sellaran con el juinjutsu del clan, ni quería perder su libertad.
“¿Estás dispuesta a compartir a Naruto con tu hermana?”, preguntó Haku con curiosidad. Después de todo, Hinata era la que más se oponía a compartir a Naruto lejos de ellas.
“No necesariamente. No obligaría a Hanabi-chan a nada que no quisiera, pero el sello no se limita solo a parejas, también pueden sellarse como devotos o familia”, explicó.
“Familia, eh”, murmuró Haku. Hinata se dio cuenta de que pensaba en Zabuza. Desde que se marchó sin Haku, ella ha estado en un estado complicado con respecto a su anterior figura familiar.
“Estoy bien, Hinata”, dijo Haku con una suave sonrisa. “Sé que tuvo sus motivos y no lo culpo. Ah, parece que ya terminaron”, dijo Haku desviando el tema al ver cómo ahora Karin estaba siendo abrazada por Naruto y atraída hacia un profundo beso.
Parecía que al fin dieron el paso. Sabía que Naruto no se apresuró con Karin ya que no quería incomodarla. Después de todo, ella aún tenía secuelas psicológicas del maltrato que sufrió en Kusa, por lo que no quería asustarla y terminar desencadenando algún detonante.
Pero sin darse cuenta de que ese cuidado era el que estaba empezando a afectarla, sospechaba que era la razón por la que se dejó golpear por ella, como una forma de castigo a sí mismo o expiación. Pero viéndolos ahora—
‘Está llorando’, pensó simplemente la kunoichi de hielo. Podía ver cómo las lágrimas de felicidad y consuelo caían del rostro de la pelirroja mientras se separaba del beso con Naruto. De las tres, Karin era la que actuaba con más rudeza, pero al final era la más frágil; por eso todos andaban con cuidado para no hacerla sentir apartada.
Viendo hacia el bosque, notó cómo ya no había ANBU espiándolos. Supuso que la persona detrás de aquellas patrullas notó que era inútil continuar mandando a sus ninjas cuando al final no volvería a verlos, y por cómo no hubo quejas de parte del consejo, todo se hizo a espaldas de la Hokage.
“Regresaré al clan. Padre está reuniendo a todos hoy. Manda mis felicitaciones a Karin chan, nos vemos, Haku-chan”, dijo Hinata mientras se retiraba.
Haku miró la espalda de su amiga, pensando en cómo Hinata había crecido. Una vez abandonó su nerviosismo y su miedo a dañar, tuvo un crecimiento brutal.
“Mejorar, eh”, murmuró la Yuki.
nota: hola, disculpen la tardanza tuve problemas con mi pc y tuve que mandar a repararla, hoy mismo me lo devolvieron, una ves mas disculpen la tardanza