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Nos Encontramos en el Momento Equivocado - Capítulo 12

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  3. Capítulo 12 - 12 Lo que no te dije
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12: Lo que no te dije 12: Lo que no te dije El silencio dentro del coche era incómodo.

Alya miraba por la ventana, evitando cualquier contacto visual.

Las luces de la ciudad pasaban rápidamente frente a sus ojos, pero su mente… seguía en otro lugar.

En ese momento.

En lo que casi pasó.

—¿Vas a ignorarme todo el camino?

La voz del hombre rompió el silencio.

Alya cerró los ojos un segundo antes de responder.

—Estoy cansada.

—No parece.

Ella suspiró.

—¿Qué quieres, Daniel?

Por primera vez, dijo su nombre.

Daniel.

—Quiero saber qué estabas haciendo —respondió él con calma.

—Nada.

—No parecía nada.

Alya giró la cabeza, molesta.

—¿Desde cuándo me sigues?

—No te sigo.

—Entonces, ¿por qué estabas ahí?

Daniel no respondió de inmediato.

Sus manos estaban firmes en el volante.

—Porque sabía que estarías.

Esa respuesta la sorprendió.

—¿Qué?

—Sigues viniendo al mismo lugar.

A la misma hora.

No es difícil.

Alya apretó los labios.

—Eso no te da derecho a aparecer así.

—¿Y ese chico?

—preguntó Daniel directamente—.

¿Quién es?

Silencio.

Alya no respondió.

—¿No vas a decir nada?

—No tengo que hacerlo.

Daniel soltó una pequeña risa sin humor.

—Claro… sigues siendo igual.

—¿Igual a qué?

—A no decir lo que sientes.

Alya frunció el ceño.

—No hables como si me conocieras.

Daniel giró ligeramente la cabeza hacia ella.

—Te conozco más de lo que crees.

Esa frase la incomodó.

—Eso ya no importa.

—Para mí sí.

El coche se detuvo en un semáforo.

El silencio volvió.

Pero esta vez… más pesado.

—No deberías acercarte a él —dijo Daniel de repente.

Alya lo miró.

—¿Perdón?

—Ese chico.

—Raka.

Alya no sabía por qué dijo su nombre.

Pero lo hizo.

Y eso cambió algo.

Daniel lo notó.

—No importa cómo se llame.

—Sí importa.

Su voz fue más firme esta vez.

Más segura.

Daniel apretó ligeramente el volante.

—No sabes nada de él.

—Tú tampoco.

—Sé suficiente.

Alya negó con la cabeza.

—No tienes derecho a decirme eso.

—Lo tengo.

—No lo tienes.

—Sí lo tengo.

El coche arrancó de nuevo.

—Porque yo sí sé cómo terminan estas cosas —añadió Daniel.

Alya lo miró.

—¿Y cómo terminan?

Daniel dudó.

Solo un segundo.

—Mal.

Esa palabra se quedó en el aire.

—Eso no significa que vaya a pasar lo mismo —respondió Alya.

—Siempre pasa.

—No esta vez.

Daniel soltó una pequeña risa.

—Eso dijiste la última vez.

El corazón de Alya dio un vuelco.

—Eso fue diferente.

—¿En serio?

Silencio.

Alya no respondió.

Porque en el fondo… no estaba tan segura.

—No quiero que te lastimen otra vez —dijo Daniel, más bajo esta vez.

Su tono había cambiado.

Ya no era confrontación.

Era… preocupación.

Pero Alya no quería escucharlo.

—No me vas a decir qué hacer.

—No lo intento.

—Entonces deja de actuar como si lo hicieras.

Daniel no respondió.

El coche se detuvo frente a un edificio.

—Llegamos.

Alya no se movió.

—No vuelvas a aparecer así —dijo finalmente.

Su voz era fría.

Distante.

Como si todo lo anterior nunca hubiera pasado.

Daniel la miró.

—No puedo prometer eso.

Alya abrió la puerta.

—Entonces no vuelvas a buscarme.

Y salió.

Sin mirar atrás.

— Esa noche… Alya no pudo dormir.

Otra vez.

Pero no era solo por Raka.

Era por todo.

Por Daniel.

Por el pasado.

Por lo que estaba pasando ahora.

Y por lo que casi pasó.

Se sentó en la cama, abrazando sus rodillas.

—Esto no está bien… Pero ya no podía ignorarlo.

Porque lo que sentía por Raka… era real.

Y eso… era lo que más miedo le daba.

— Mientras tanto… Raka caminaba solo por la calle.

Las manos en los bolsillos.

La mirada perdida.

—Daniel… —murmuró.

Había escuchado su nombre.

Lo había visto.

Y había entendido algo.

—No es tan simple… Se detuvo.

Miró hacia atrás.

Como si esperara verla aparecer.

Pero no lo hizo.

Y esta vez… sabía que no era coincidencia.

Había algo más.

Algo que no conocía.

Y que podía cambiarlo todo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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