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Nos Encontramos en el Momento Equivocado - Capítulo 11

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  3. Capítulo 11 - 11 Demasiado cerca
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11: Demasiado cerca 11: Demasiado cerca El silencio entre ellos no era vacío.

Era todo lo contrario.

Estaba lleno.

De preguntas.

De dudas.

De algo que ninguno de los dos sabía cómo nombrar.

Alya no se movía.

Raka tampoco.

El aire se sentía más pesado, como si incluso respirar fuera más difícil de lo normal.

—Deberíamos irnos… —murmuró Alya finalmente.

Pero no dio ni un paso.

Raka la observó.

—Entonces ve.

Pero ella no lo hizo.

—No puedo… Las palabras salieron casi en un susurro.

Más sinceras de lo que pretendía.

Raka dio un pequeño paso más cerca.

Ahora la distancia entre ellos era casi inexistente.

—Entonces quédate.

Alya levantó la mirada.

Su corazón latía tan fuerte que parecía imposible que él no lo escuchara.

—Esto no está bien… —Lo sé.

—No debería pasar… —También lo sé.

—Entonces… ¿Por qué no se detenían?

El silencio volvió.

Pero esta vez… era más intenso.

Más peligroso.

Raka levantó la mano lentamente.

Dudó un segundo… antes de apartar suavemente un mechón de cabello del rostro de Alya.

El gesto fue simple.

Pero para ella… fue suficiente para perder completamente el control.

Alya dejó de respirar por un segundo.

—Raka… Su voz era apenas audible.

Él no respondió.

Solo la miraba.

Como si no existiera nada más.

—Si seguimos así… —¿Qué?

Alya no terminó la frase.

No podía.

Porque sabía exactamente lo que significaba.

Raka inclinó ligeramente la cabeza.

Sus rostros estaban demasiado cerca ahora.

—Entonces no lo detengas —susurró.

El mundo desapareció.

El ruido.

La ciudad.

Todo.

Solo quedaban ellos.

Alya cerró los ojos por un instante.

Como si estuviera tomando una decisión.

Una que no podía deshacer.

Su respiración se volvió irregular.

Sus manos temblaban ligeramente.

Pero no se movió.

No se alejó.

Raka la observó un segundo más.

Como esperando.

Como dándole una última oportunidad para detenerlo.

Pero ella no dijo nada.

No hizo nada.

Y eso fue suficiente.

Raka se inclinó lentamente hacia ella.

Muy despacio.

Como si cada segundo contara.

Como si ese momento fuera demasiado importante para arruinarlo.

Alya sintió su corazón detenerse.

Un segundo.

Dos.

Tres.

Tan cerca… Demasiado cerca.

Podía sentir su respiración.

Podía sentir el calor.

Podía— —Alya.

Una voz rompió el momento.

Fuerte.

Inesperada.

Alya abrió los ojos de golpe.

Se apartó inmediatamente.

Como si la realidad la hubiera golpeado de repente.

Raka también retrocedió un poco.

Ambos giraron la cabeza.

Un hombre estaba a unos metros de ellos, mirando directamente a Alya.

—Te estuve llamando —dijo él.

Alya parpadeó, confundida.

—¿Qué haces aquí?

Su tono cambió.

Más serio.

Más… distante.

—Trabajo —respondió ella rápidamente.

Raka la miró.

Esa respuesta… fue diferente.

—Tenemos que hablar —añadió el hombre.

Alya dudó.

—Ahora no.

—Ahora.

Su tono no dejaba espacio para discusión.

El ambiente cambió por completo.

La tensión ya no era la misma.

Ya no era suave.

Era incómoda.

Pesada.

Alya miró a Raka por un segundo.

Solo un segundo.

Pero fue suficiente para que él entendiera.

—Ve —dijo Raka en voz baja.

Alya dudó.

Pero al final… asintió.

—Tengo que irme.

No sonó como quería.

Sonó… como si se estuviera escapando.

—Lo sé —respondió él.

Alya dio un paso atrás.

Luego otro.

Y sin decir nada más… se dio la vuelta.

Y se fue.

— Raka se quedó ahí.

Inmóvil.

Mirando el lugar donde ella había estado.

El momento había desaparecido.

Así de fácil.

Así de rápido.

Apretó ligeramente la mandíbula.

—Otra vez… Murmuró.

Como si ya hubiera pasado antes.

Como si siempre terminara así.

Demasiado cerca… y luego nada.

— Alya caminaba rápido.

Otra vez.

Pero esta vez… no era por huir de él.

Era por huir de lo que casi pasó.

Su corazón seguía latiendo con fuerza.

—¿Qué estabas haciendo?

—preguntó el hombre a su lado.

Alya no respondió.

Porque ni ella misma lo sabía.

Y eso… era lo más peligroso de todo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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