Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Nos Encontramos en el Momento Equivocado - Capítulo 14

  1. Inicio
  2. Nos Encontramos en el Momento Equivocado
  3. Capítulo 14 - 14 Demasiado tarde
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

14: Demasiado tarde 14: Demasiado tarde El café ya estaba frío.

Otra vez.

Alya lo miraba sin tocarlo, como si de alguna manera eso pudiera cambiar lo que acababa de pasar.

Pero no podía.

Nada podía.

—Nada… —susurró.

Esa fue la palabra que eligió.

Esa fue la respuesta que le dio.

Y ahora… era la única que tenía.

Nada.

El sonido de la puerta cerrándose aún resonaba en su cabeza.

La forma en que él se fue.

Sin insistir.

Sin detenerse.

Como si realmente… lo hubiera aceptado.

Alya apretó la taza con fuerza.

—No era eso lo que quería decir… Pero ya lo había dicho.

Y no había forma de volver atrás.

— Esa noche… Alya caminó sin rumbo por la ciudad.

No quería volver a casa.

No quería pensar.

Pero su mente no se detenía.

Cada palabra.

Cada mirada.

Todo volvía una y otra vez.

—¿Entonces qué somos?

—Nada.

Alya cerró los ojos con fuerza.

—Soy una idiota… Se detuvo en medio de la acera.

Respiró hondo.

—Tengo que hablar con él.

Era simple.

Tenía que explicarlo.

Tenía que decir la verdad.

Tenía que arreglarlo.

Se giró rápidamente.

Lista para volver.

Lista para buscarlo.

Pero entonces… se detuvo.

No sabía dónde estaba.

No sabía dónde encontrarlo.

Y eso… la golpeó más fuerte que cualquier otra cosa.

—Ni siquiera sé dónde vive… Una risa sin humor escapó de sus labios.

—Ni su número… Nada.

No tenía nada.

Y aun así… lo había perdido.

— Al día siguiente… Alya volvió a la cafetería.

Más temprano.

Mucho más temprano.

Se sentó en la misma mesa.

Pidió lo mismo.

Y esperó.

Cinco minutos.

Diez.

Quince.

Media hora.

Pero él no llegó.

Alya miró la puerta cada vez que sonaba la campanilla.

Pero nunca era él.

—Tal vez está ocupado… Se dijo.

Intentando convencerse.

Pero en el fondo… sabía la verdad.

No iba a venir.

— Pasaron los días.

Uno.

Dos.

Tres.

Alya siguió yendo.

A la misma hora.

Al mismo lugar.

Siempre con la misma esperanza.

Y siempre con el mismo resultado.

Nada.

El asiento frente a ella seguía vacío.

El café se enfriaba.

Y el silencio… se volvía más pesado.

Más insoportable.

—Ya no va a volver… —susurró.

Y esta vez… no intentó negarlo.

— Mientras tanto… Raka evitaba la cafetería.

Pasaba por la calle de al lado.

Cambiaba su rutina.

Cualquier cosa para no verla.

Para no pensar.

Pero no funcionaba.

Porque todo le recordaba a ella.

El café.

La lluvia.

El silencio.

—Nada… Murmuró.

Esa palabra seguía en su cabeza.

Como un eco.

Como una respuesta que no podía ignorar.

—Eso es lo que soy para ella… Apretó los puños.

No estaba enojado.

No exactamente.

Era algo peor.

—No voy a volver… Lo dijo en voz baja.

Como una promesa.

Como una decisión.

Pero su voz… no sonaba firme.

— Una tarde… Alya salió de la cafetería más tarde de lo habitual.

Caminaba lentamente.

Sin prisa.

Sin destino.

Cuando— Lo vio.

Al otro lado de la calle.

Raka.

De pie.

Hablando con alguien.

Alya se detuvo.

Su corazón se aceleró de inmediato.

—Raka… Susurró.

No pensó.

No dudó.

Cruzó la calle.

Rápido.

Demasiado rápido.

—Raka.

Él se giró.

Sus miradas se encontraron.

Y por un segundo… todo volvió.

Pero solo por un segundo.

Porque luego… Raka desvió la mirada.

—Alya.

Su voz era tranquila.

Pero distante.

Demasiado.

—Yo… —Alya dudó— necesito hablar contigo.

Raka asintió levemente.

—No es necesario.

Esa respuesta… dolió.

—Sí lo es.

—No.

Silencio.

—Ya entendí.

Alya lo miró.

—No, no entiendes.

—Sí.

—No.

—Alya… Su nombre sonó diferente.

Más frío.

Más lejano.

—Lo dejaste claro.

Alya negó con la cabeza.

—No era eso.

—Pero eso fue lo que dijiste.

Y tenía razón.

Otra vez.

—Déjame explicarte.

Raka dudó.

Solo un segundo.

Pero luego negó con la cabeza.

—No hace falta.

Alya sintió que algo dentro de ella se rompía.

—Para mí sí.

Raka la miró.

Y por un momento… pareció dudar.

Pero luego… —Lo siento.

Dos palabras.

Pero suficientes.

Se dio la vuelta.

Y comenzó a alejarse.

Otra vez.

Alya se quedó ahí.

Inmóvil.

Mirándolo irse.

Otra vez.

Y esta vez… no pudo detenerlo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo