Nunca Fue un Juego - Capítulo 13
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13: Capítulo 13: La Belleza y la Sombra 13: Capítulo 13: La Belleza y la Sombra El sector este de la ciudad de Tokio era un área residencial modesta pero ordenada.
Pequeñas casas de madera y piedra se alineaban a lo largo de calles limpias, con árboles de sakura que seguían dejando caer pétalos rosados incluso al atardecer.
Owen, Henry, Ava y Jacob caminaban juntos, observando todo con atención.
—No podemos comprar nada todavía —dijo Ava, mirando un pequeño puesto de comida que olía a takoyaki recién hecho—.
No tenemos dinero de esta ciudad.
Henry asintió.
—Hinata lo dejó claro.
Primero debemos contribuir.
Después nos pagan y con eso podemos comprar lo que necesitemos.
Jacob miró nervioso hacia los guardias que patrullaban la calle.
—¿Y si nos asignan algo peligroso?
Owen respondió con calma: —Vamos a registrarnos para el trabajo.
Veremos qué nos ofrecen.
Mientras tanto, observemos todo.
Se dirigieron al centro de contribución, un edificio amplio cerca de la plaza principal.
Allí había varias mesas donde los funcionarios asignaban tareas diarias.
Un hombre de mediana edad revisó sus placas de registro y les sonrió profesionalmente.
—Bienvenidos.
Como recién llegados, pueden elegir entre varias opciones básicas para empezar.
Les mostró una lista: Grupo de recolección de recursos (hierbas, madera, piedras) – 4 horas Ayuda en la construcción de murallas exteriores – 5 horas Apoyo médico en la clínica temporal – 4 horas Patrulla ligera dentro de la ciudad – 6 horas Ava eligió inmediatamente el apoyo médico.
—Puedo usar mi Toque Curativo.
Es lo que mejor sé hacer.
Henry optó por construcción de murallas.
—Necesito moverme y usar fuerza.
Me vendrá bien.
Jacob, aún cojeando un poco, eligió recolección de recursos.
—Es más seguro… creo.
Owen pensó un momento y también eligió recolección.
—Quiero moverme por la ciudad y observar.
La recolección me permitirá ver más áreas.
El funcionario anotó todo y les entregó unas fichas de contribución.
—Trabajen bien hoy.
Al final del día recibirán su pago en “Yen de Tokio”.
Con eso podrán comprar comida, ropa básica y equipo simple en los puestos autorizados.
Mientras se separaban para sus tareas respectivas, Owen sintió la mirada de Isuki Riku en su mente.
—Buena elección.
Mientras recolectas, usa Basic Glance en todo lo que puedas.
Especialmente en la gente y en los guardias.
Quiero saber qué ocultan realmente.
Owen pasó las siguientes cuatro horas en un grupo de recolección fuera de las murallas pero dentro de una zona protegida.
Junto a otros recién llegados, cortaba hierbas medicinales y recogía ramas secas.
Usó su habilidad constantemente.
Nombre: Guardia de la Ciudad Nivel: 9 Característica: Lealtad alta a la ciudad – Oculta algo Nombre: Recolector Experimentado Nivel: 7 Característica: Trabaja por miedo – Evita hablar de Tanaka Pequeños detalles que no decían mucho todavía, pero que Owen guardaba en su memoria.
Al final del día, cada uno recibió su pago: 120 Yen de Tokio.
No era mucho, pero suficiente para comprar comida básica y algunas vendas.
Se reunieron al atardecer en una pequeña plaza cerca de su alojamiento.
Compraron takoyaki y arroz para compartir.
Mientras comían sentados en un banco bajo un árbol de sakura, hablaron en voz baja.
—Mi trabajo en la clínica fue útil —dijo Ava—.
Curé a varios heridos leves.
La gente parece agradecida, pero algunos miran con miedo cuando mencionan a Kuroda o Tanaka.
Henry mordió un takoyaki y frunció el ceño.
—En construcción escuché rumores.
Dicen que los que no cumplen bien sus cuotas desaparecen por unos días y vuelven… cambiados.
Más callados.
Jacob miró su plato de arroz con preocupación.
—Yo solo recogía hierbas… pero uno de los trabajadores me dijo que no hiciera muchas preguntas.
Que “los que preguntan demasiado terminan en los grupos de trabajo pesado”.
Owen escuchaba en silencio.
Isuki Riku habló en su mente con tono grave: —Están escondiendo algo grande.
Sigue observando.
No confíes en la calma de la ciudad.
Cambio de perspectiva – Kuroda y Tanaka En la misma habitación privada del edificio central, Kuroda y Tanaka continuaban su conversación, ahora con mapas extendidos sobre una mesa.
Tanaka señaló varios puntos en el mapa con un dedo regordete.
—Con los nuevos que llegaron hoy, ya tenemos suficiente mano de obra para empezar la fase 2.
Podemos dividirlos en grupos.
Los fuertes irán a las minas de cristal al norte.
Los débiles se quedarán en la ciudad para trabajos “livianos”.
Y los que tengan habilidades útiles… los separaremos discretamente.
Kuroda cruzó los brazos, su expresión fría como siempre.
—Perfecto.
Empezaremos mañana.
Hinata no debe enterarse todavía.
Ella cree que estamos creando una comunidad.
Nosotros sabemos que necesitamos esclavos para extraer sus poderes.
Tanaka sonrió con malicia.
—Exacto.
Una vez que les robemos sus habilidades, seremos mucho más fuertes.
Los humanos son solo recipientes.
Nosotros no lo somos… y nadie, ni siquiera ese chico con la habilidad de “mirar”, podrá descubrirlo.
Kuroda frunció el ceño ligeramente.
—Sobre eso… sigo sintiendo esa mirada.
Como si alguien estuviera buscando leer todo de nosotros.
Tanaka soltó una risa desdeñosa.
—Otra vez con eso.
Son solo tus nervios, Kuroda.
Nadie aquí puede ver a través de nuestro disfraz.
Ni siquiera la habilidad de observación más avanzada puede detectar que no somos humanos.
Estamos perfectamente camuflados.
Kuroda no respondió, pero su mirada permaneció pensativa.
Tanaka se levantó y golpeó la mesa con entusiasmo.
—Empecemos mañana.
En una semana tendremos los primeros esclavos listos para el proceso de extracción.
Pronto esta ciudad será nuestra de verdad.
De vuelta con Owen y el grupo Esa misma noche, los cuatro se reunieron en su alojamiento temporal: una casa sencilla de dos habitaciones que compartían.
Owen estaba sentado en el suelo, mirando el Anillo de Protección Básica en su dedo.
Henry limpiaba su hacha.
Ava revisaba sus manos vendadas.
Jacob miraba por la ventana con nerviosismo.
—Esto parece demasiado bueno —dijo Ava en voz baja—.
La ciudad es hermosa, la gente parece amable… pero siento que hay algo mal.
Henry asintió.
—Escuché que algunos que llegaron antes que nosotros ya no hablan mucho.
Como si les hubieran quitado algo.
Owen levantó la vista.
—Isuki Riku dice que Kuroda y Tanaka ocultan algo grande.
Mañana, mientras trabajamos, debemos estar atentos.
Si vemos algo raro, nos reunimos y decidimos qué hacer.
Jacob tragó saliva.
—¿Crees que Thomas tenía razón?
¿Que esto es realmente la ciudad de los esclavos?
Owen no respondió inmediatamente.
Miró hacia la ventana, donde los pétalos de sakura seguían cayendo bajo la luz de las farolas.
—No lo sé todavía —dijo finalmente—.
Pero no pienso quedarme aquí el tiempo suficiente para averiguarlo de la forma equivocada.
Isuki Riku habló en su mente con tono serio: —Bien dicho.
Mañana usa Basic Glance en todas las personas importantes que puedas.
Especialmente en Kuroda y Tanaka.
Algo no encaja con ellos.
La noche cayó sobre Tokio.
La ciudad parecía pacífica.
Pero en las sombras del edificio central, Kuroda y Tanaka sonreían mientras planeaban su fase 2.
Y en una casa sencilla del sector este, cuatro jóvenes heridos y cansados comenzaban a sospechar que la belleza de la ciudad ocultaba algo mucho más oscuro.
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