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Nunca Fue un Juego - Capítulo 17

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  3. Capítulo 17 - 17 Capítulo 17 La Alianza Inesperada
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17: Capítulo 17: La Alianza Inesperada 17: Capítulo 17: La Alianza Inesperada La noche había caído sobre la ciudad de Tokio.

En el pequeño alojamiento del sector este, Owen, Henry, Ava y Jacob se reunían en voz muy baja, iluminados solo por una lámpara de aceite.

Owen estaba sentado en el suelo, con la espalda contra la pared.

Su mirada seguía vacía, pero en sus ojos ardía un odio frío y profundo que no había desaparecido ni siquiera después de la curación de Ava.

—No voy a esperar —dijo Owen con voz baja pero firme—.

Esta noche voy a atacar a Tanaka y Kuroda.

Ellos son el centro de todo.

Si los eliminamos, la ciudad puede tener una oportunidad real.

Henry lo miró como si hubiera perdido la cabeza.

—¿Estás loco?

¿Cómo planeas hacer eso?

No tenemos un plan, no tenemos armas decentes, y la ciudad entera está bajo su control.

Si les hacemos algo, los ciudadanos nos van a culpar a nosotros.

Nos lincharán antes de que podamos explicar nada.

Ava cruzó los brazos, preocupada.

—Henry tiene razón.

Estamos heridos, cansados y somos solo cuatro.

Ellos tienen guardias, artefactos y toda la ciudad de su lado.

Si fallamos, no solo moriremos nosotros… podrían usar eso para justificar más control sobre la gente.

Jacob temblaba visiblemente.

—Owen… por favor, piensa.

Acabas de escapar de ese lugar.

Casi te roban tus habilidades.

No puedes ir solo a suicidarte.

Owen no respondió inmediatamente.

Su mirada seguía fija en un punto indefinido de la pared.

El odio que sentía era tan grande que apenas podía expresarlo con palabras.

Solo sabía que no podía quedarse de brazos cruzados mientras esa ciudad devoraba a más personas.

Antes de que pudiera contestar, la puerta del alojamiento se abrió lentamente.

Todos se pusieron en alerta.

Henry agarró su hacha.

Ava levantó las manos, preparada para usar su magia.

En el umbral apareció Hinata.

La chica de cabello negro largo y uniforme blanco los miró con expresión seria pero calmada.

Cerró la puerta detrás de ella con cuidado.

—No se alarmen —dijo en voz baja—.

No vine a delatarlos.

Estaba escuchando todo desde afuera.

El silencio en la habitación se volvió denso.

Owen fue el primero en hablar, con voz fría: —¿Cuánto escuchaste?

—Suficiente —respondió Hinata—.

Sé que descubriste la verdad sobre Tanaka y Kuroda.

Y sé que quieres atacarlos esta misma noche.

Henry apretó el mango de su hacha.

—¿Y tú?

¿También estás con ellos?

Hinata negó con la cabeza y se acercó un poco más, hablando en un susurro.

—No.

Yo ya sabía desde hace varios días que ellos no son humanos.

Al principio pensé que eran solo hombres ambiciosos… pero hace una semana vi cómo uno de los “desaparecidos” regresaba vacío.

Sin alma.

Sin habilidades.

Fue entonces cuando empecé a investigar en secreto.

Ava bajó las manos lentamente.

—¿Por qué no hiciste nada antes?

—Porque no podía —respondió Hinata con honestidad—.

Si los atacaba abiertamente, la ciudad se dividiría.

Muchos ciudadanos creen que ellos son los que mantienen el orden.

Si peleo contra Tanaka y Kuroda ahora, podrían usar eso para separar a la gente, provocar una guerra interna y destruir todo lo que he construido.

Por eso estaba planeando algo más cuidadoso… pero necesitaba ayuda de alguien de afuera.

Alguien que no estuviera bajo su influencia.

Hinata miró directamente a Owen.

—Necesito su ayuda.

Tengo un plan, pero no puedo hacerlo sola.

Owen la observó en silencio durante varios segundos.

Su mirada vacía no cambió, pero algo en él pareció escuchar.

—Habla —dijo finalmente.

Hinata se sentó en el suelo con ellos y comenzó a explicar en voz baja: —Tanaka y Kuroda controlan el “Centro de Procesamiento”.

Allí tienen un artefacto principal que usan para extraer habilidades.

Ese artefacto es la clave.

Si lo destruimos, no podrán seguir robando poderes.

Pero no puedo destruirlo abiertamente.

»Mi plan es este: Primero: Esta noche crearé una distracción en la plaza central.

Diré que hay una emergencia fuera de las murallas y enviaré a la mayoría de los guardias leales a Tanaka hacia allá.

Eso dejará el Centro de Procesamiento más vulnerable.

Segundo: Mientras los guardias están distraídos, ustedes cuatro entrarán al centro por un pasadizo que yo les mostraré.

Owen, tú usarás tu habilidad para encontrar el artefacto principal.

Ava curará a quien lo necesite.

Henry será la fuerza bruta si hay combate.

Jacob puede vigilar las salidas.

Tercero: Una vez que destruyan el artefacto principal, yo me encargaré públicamente de Tanaka y Kuroda.

Revelaré lo que son delante de toda la ciudad.

Si el artefacto ya no existe, no podrán defenderse fácilmente.

La gente verá la verdad.

Hinata hizo una pausa y miró a cada uno.

—Sé que es arriesgado.

Si fallamos, la ciudad puede caer en caos.

Pero si no hacemos nada, seguirán convirtiendo a más personas en esclavos vacíos.

Yo no quiero gobernar con mentiras ni con miedo.

Quiero una ciudad donde la gente pueda vivir de verdad.

Owen permaneció en silencio unos segundos.

El odio frío que sentía no había disminuido, pero ahora tenía un objetivo claro.

—¿Por qué confías en nosotros?

—preguntó.

Hinata sonrió débilmente.

—Porque vi cómo destruiste el artefacto pequeño con tu cabeza ensangrentada.

Porque vi cómo tu grupo se cuida mutuamente.

Porque no pareces alguien que se deje controlar fácilmente.

Henry miró a los demás.

—Es un plan peligroso… pero mejor que quedarnos esperando a que nos lleven a esa sala.

Ava asintió lentamente.

—Estoy dentro.

No puedo seguir curando a gente solo para que luego se los lleven y les roben todo.

Jacob tragó saliva, pero también asintió.

—…Yo también.

No quiero seguir teniendo miedo.

Owen se levantó lentamente.

Su rostro seguía sin expresión, pero sus ojos tenían una determinación helada.

—Esta noche —dijo—.

Destruiremos ese artefacto.

Y si Tanaka o Kuroda se cruzan en nuestro camino… no dudaré.

Hinata se puso de pie también.

—Entonces nos vemos a medianoche en el callejón detrás de la clínica.

Les mostraré el pasadizo secreto.

Tengan cuidado.

Tanaka ya sabe que alguien estuvo husmeando.

Estará más alerta.

Antes de salir, Hinata miró a Owen una última vez.

—Gracias por no rendirte.

Esta ciudad todavía puede salvarse… si actuamos juntos.

Cuando Hinata se fue, el grupo se quedó en silencio.

Henry soltó un suspiro largo.

—Esto es una locura.

Ava miró a Owen con preocupación.

—¿Estás seguro de que estás bien?

Tu mirada… no ha cambiado desde que te encontramos.

Owen no respondió inmediatamente.

Solo miró hacia la ventana, donde los pétalos de sakura seguían cayendo bajo la luz de la luna.

—No estoy bien —dijo finalmente, con voz baja y fría—.

Pero eso ya no importa.

Esta noche terminamos con esto.

Isuki Riku habló en su mente con tono grave: —Ten cuidado, Owen.

El odio es una herramienta poderosa, pero también puede cegarte.

Usa tu cabeza… y tu nueva percepción.

La noche avanzaba.

En unas horas, el grupo se encontraría con Hinata para llevar a cabo el plan más peligroso desde que llegaron a esta ciudad.

Y Owen, con la mirada vacía y el corazón lleno de un odio silencioso, estaba listo para destruir todo lo que representaba Tanaka y Kuroda.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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