Nunca Fue un Juego - Capítulo 22
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22: Capítulo 22: La Fusión de las Sombras 22: Capítulo 22: La Fusión de las Sombras La sala del artefacto principal era un caos de luz roja, fuego y escombros.
Los guardias potenciados por Tanaka y Kuroda caían uno tras otro.
Jacob, con los ojos todavía húmedos pero llenos de determinación, usaba su Telequinesis para lanzar guardias contra las paredes y crear barreras protectoras.
Ava controlaba varias bolas de fuego perseguidoras que impactaban sin piedad.
Henry se movía como un torbellino gracias a su Velocidad Triplicada, su hacha cortando el aire con fuerza devastadora.
Hinata lanzaba ondas de Magia Oscura que noqueaban a los enemigos restantes.
Owen, con Slow Perception activa, coordinaba los ataques y buscaba el momento perfecto.
Poco a poco, los guardias fueron derrotados.
El último cayó con un golpe combinado de Henry y una bola de fuego de Ava.
Solo quedaban Tanaka y Kuroda.
Ava, respirando con dificultad pero con renovada fuerza, levantó las manos y concentró todo su mana en una sola bola de fuego.
La llama creció hasta alcanzar un tamaño nunca antes visto, brillando con un naranja intenso y dorado.
—¡Esto es por todos los que han sufrido aquí!
—gritó.
Lanzó la bola con toda su potencia.
La esfera de fuego voló como un meteorito y golpeó directamente a Kuroda, quien estaba potenciando el artefacto principal.
La explosión fue brutal.
Kuroda fue lanzado varios metros hacia atrás, chocando contra la pared con un grito de dolor.
El artefacto tembló y su luz roja parpadeó inestablemente.
Kuroda se levantó lentamente, con la ropa quemada y una expresión de furia pura.
—…Pequeña insolente —gruñó.
Tanaka, a su lado, perdió por completo su sonrisa repugnante.
Su rostro se contorsionó en una máscara de rabia.
—Ya es suficiente —dijo con voz grave y distorsionada—.
No nos dejan otra opción.
Los dos hombres se miraron por un segundo.
Luego, al mismo tiempo, comenzaron a cambiar.
Sus cuerpos se retorcieron de forma grotesca.
La piel humana se rasgó como papel, revelando escamas negras y rojas debajo.
Sus ojos se volvieron amarillos y rasgados.
Cuernos curvos surgieron de sus frentes.
Alas membranosas se desplegaron en sus espaldas.
Colas terminadas en púas aparecieron.
Ya no eran humanos.
Eran demonios.
Tanaka, ahora con una forma más delgada y siniestra, soltó una risa demoníaca.
—Hemos estado fingiendo demasiado tiempo.
Es hora de mostrar nuestra verdadera forma.
Kuroda, más grande y musculoso, con cuernos más prominentes, rugió: —Fusionémonos.
No podemos permitir que destruyan el artefacto.
Los dos demonios se acercaron y, con un movimiento sincronizado, sus cuerpos comenzaron a fundirse en uno solo.
La carne se derritió y se recombinó en una figura monstruosa de casi cuatro metros de altura.
Tenía cuatro brazos, dos pares de cuernos retorcidos, alas enormes y un núcleo rojo brillante en el pecho.
La energía oscura que emanaba era abrumadora.
El demonio fusionado rugió con una voz que combinaba las de Tanaka y Kuroda.
—Ahora… van a pagar por su insolencia.
El demonio levantó sus cuatro brazos y lanzó una lluvia de rayos negros a una velocidad aterradora.
Los rayos eran tan rápidos que apenas se podían esquivar.
Uno de ellos pasó rozando a Henry, quemándole el brazo.
Otro golpeó cerca de Ava, lanzándola hacia atrás.
Jacob reaccionó instintivamente.
Extendió ambas manos y creó un campo de fuerza telequinético alrededor del grupo.
—¡Yo los protejo!
—gritó—.
¡Owen, ve!
¡Usa tu poder más fuerte!
¡Yo te cubro!
Owen no dudó.
Con Slow Perception al máximo y el odio frío guiando sus movimientos, activó Void Strike con toda su determinación.
Su cuerpo se movió a una velocidad impresionante, dejando un rastro borroso mientras corría hacia el demonio fusionado.
El demonio intentó golpearlo con sus cuatro brazos, pero Owen esquivó con precisión quirúrgica gracias a su percepción ralentizada.
Saltó hacia el pecho del monstruo, donde brillaba el núcleo rojo.
El demonio logró agarrarlo del cuello con una de sus manos enormes, levantándolo del suelo y apretando con fuerza brutal.
Owen sintió que el aire le faltaba.
El dolor era intenso, pero su odio era más fuerte.
Con un movimiento fluido y preciso, Owen dejó caer su cuerpo hacia abajo, usando el peso para desequilibrar la mano que lo sujetaba.
En el mismo instante, lanzó una patada poderosa directamente contra la muñeca del demonio, rompiendo la articulación con un crujido audible.
El demonio rugió de dolor y aflojó el agarre por un segundo.
Owen no desperdició la oportunidad.
Con un grito primal lleno de todo el odio acumulado, activó Void Strike al máximo.
Su daga se cubrió de una energía negra y vacía.
Golpeó con todas sus fuerzas directamente en el núcleo rojo del demonio fusionado.
La onda de vacío explotó con una fuerza devastadora.
El núcleo se agrietó violentamente.
El demonio soltó un rugido ensordecedor mientras su cuerpo comenzaba a desestabilizarse.
Owen todavía en el aire, el demonio fusionado rugiendo de dolor y el artefacto principal temblando incontrolablemente por la onda de vacío.
El destino de la ciudad pendía de un hilo.
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