Nunca Fue un Juego - Capítulo 29
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29: Capítulo 29: La Elfa Perseguida 29: Capítulo 29: La Elfa Perseguida El grupo avanzaba con paso cauteloso por el bosque denso.
El encuentro con la serpiente de dos cabezas había sido intenso, pero el antídoto milagroso había funcionado a la perfección.
Jacob ya no cojeaba, la hinchazón en su pierna había desaparecido casi por completo y podía correr sin problemas.
—Estoy bien —dijo Jacob, probando su pierna con un salto ligero—.
Ese antídoto es una maravilla.
Ya no siento nada.
Henry le dio una palmada en la espalda.
—Bien, porque si volvemos a encontrarnos con algo como esa serpiente, necesitaremos que corras rápido.
De pronto, un grito agudo y desesperado resonó desde el norte, entre los árboles.
Todos se detuvieron.
El grito se repitió, más cerca y lleno de terror.
—Otra vez —murmuró Ava.
Owen activó Basic Glance en la dirección del sonido, pero la distancia era demasiada para obtener detalles claros.
—Jacob, ¿puedes correr para investigar?
—preguntó Owen.
Jacob asintió con determinación.
—Sí.
Ya no estoy envenenado.
Puedo hacerlo.
El grupo corrió hacia el origen del grito, manteniendo la formación.
Cuando estuvieron más cerca, Owen levantó la mano y todos se escondieron detrás de unos arbustos espesos y rocas.
Desde allí observaron la escena.
Tres hombres armados intentaban subir a la fuerza a una chica joven a un carro tirado por caballos.
La chica se resistía con todas sus fuerzas, pateando y gritando.
Owen activó Basic Glance en ella, combinándolo con Slow Perception para ver mejor.
Nombre: Sophia Raza: Elfa Edad: 235 años Nivel aproximado: 9 Característica: Agilidad alta – Poder latente desconocido – Muy asustada Owen se sorprendió.
Una elfa.
En este mundo, las razas míticas existían de verdad, y esta chica era una de ellas.
—Esperemos a que bajen la guardia —susurró Owen—.
No atacamos hasta que sea seguro.
Los bandidos forcejeaban con la elfa.
Uno de ellos la golpeó en el estómago, haciéndola doblarse de dolor.
El momento se dio cuando dos de ellos se distrajeron discutiendo sobre cómo atarla mejor.
—¡Ahora!
—ordenó Owen.
El grupo atacó.
Henry se movió a velocidad triple y derribó al primer bandido con un golpe de hacha.
Ava lanzó dos bolas de fuego perseguidoras que impactaron en el segundo, quemándolo y haciéndolo caer.
Jacob usó su telequinesis para levantar al tercero y estrellarlo contra un árbol.
Pero el tercer bandido era diferente.
Era un jugador.
Con un movimiento fluido de artes marciales, resistió la telequinesis de Jacob y luego golpeó a Henry en el pecho, lanzándolo al suelo.
Luego giró y pateó a Jacob en la pierna, haciéndolo caer también.
—¡Maldición!
—gruñó Henry mientras intentaba levantarse.
El jugador sacó una bomba de humo de su cinturón y la lanzó al suelo.
Una nube espesa se expandió, ocultándolo por completo.
Cuando el humo se disipó, el bandido había desaparecido entre los árboles.
Owen corrió hacia la elfa, que estaba en el suelo, herida y respirando con dificultad.
Se arrodilló a su lado y extendió la mano para ayudarla a levantarse.
La chica reaccionó con violencia.
Le dio un manotazo fuerte, apartando su mano.
—¡No me toques!
—gritó, con voz llena de miedo y rabia.
Ava se acercó rápidamente, con las manos brillando con su Toque Curativo.
—Tranquila… solo queremos ayudarte.
No vamos a hacerte daño.
Ava colocó las manos sobre las heridas de la elfa.
El brillo verde suave comenzó a cerrar los cortes y aliviar el dolor.
La elfa se calmó un poco, pero seguía mirando al grupo con desconfianza.
—¿Por qué hacen esto?
—preguntó con voz temblorosa—.
Hasta ahora, desde que escapé de mi hogar, solo he sido cazada por todos.
¿Qué quieren de mí?
Owen se mantuvo a una distancia respetuosa.
—No buscamos eso.
Solo queremos regresar a casa.
Somos jugadores, probablemente ya habías escuchado de eso.
La elfa abrió los ojos con sorpresa.
—Ustedes son los que llaman jugadores… Owen dice.
Parece que ustedes son los que sí viven realmente en este mundo.
La chica se presentó con voz más estable.
—Me llamo Sophia.
Soy elfa.
Hay muchas razas que viven aquí desde mucho antes de que llegaran los jugadores.
Ava, mientras terminaba de curarla, preguntó con suavidad: —¿Por qué escapaste de tu ciudad?
¿Qué pasó?
Sophia bajó la mirada, con tristeza y miedo en los ojos.
—Mi ciudad, un lugar oculto en el bosque profundo donde viven los elfos, está bajo amenaza.
Un rey demonio está reuniendo fuerzas para conquistarla.
Los elfos somos pacíficos, pero no podemos enfrentarlo solos.
He estado buscando jugadores porque… porque en las leyendas antiguas se dice que los que vienen de otro mundo tienen poderes únicos que pueden romper maldiciones y cambiar el destino.
Necesito ayuda para salvar mi hogar.
Owen la miró con atención.
Sophia no era solo una elfa asustada.
Era una mensajera desesperada con una misión que podía conectar con su propia búsqueda de respuestas.
El grupo se quedó en silencio unos segundos, procesando todo.
Henry fue el primero en hablar.
—Si hay un rey demonio amenazando una ciudad de elfos… no podemos ignorarlo.
Ava asintió.
—Ayudaremos.
No podemos dejar que más gente sufra.
Jacob, aunque todavía nervioso, dijo: —Yo también.
Ya no quiero huir.
Owen miró a Sophia y tomó una decisión.
—Te acompañaremos.
Pero necesitamos saber más.
Vamos a ayudarte a llegar a donde necesites ir.
Sophia levantó la vista, con lágrimas de alivio en los ojos.
—Gracias… No saben lo que esto significa para mí.
El grupo continuó el viaje, ahora con Sophia entre ellos.
Mientras caminaban, ella les contó más detalles sobre su ciudad élfica y la amenaza del rey demonio.
Owen escuchaba con atención, sintiendo que cada paso los acercaba más a la verdad del mundo.
Isuki Riku habló en su mente con tono serio: —Una elfa buscando jugadores para salvar su ciudad… Esto no es casualidad, Owen.
Tu poder de observación te trajo hasta aquí por algo.
Sigue mirando.
La verdad está más cerca de lo que crees.
El bosque se hizo más denso.
—y hacia la amenaza que Sophia había mencionado— se volvía cada vez más peligroso.
Pero ahora no estaban solos.
El grupo había crecido.
Y Sophia, con su poder latente, podía ser la clave para todo lo que vendría.
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