Nunca Fue un Juego - Capítulo 34
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- Capítulo 34 - 34 Capítulo 34 La Confrontación en Lunareth
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34: Capítulo 34: La Confrontación en Lunareth 34: Capítulo 34: La Confrontación en Lunareth El grupo llegó corriendo a la plaza central de Lunareth, alertados por el estruendo que había resonado por toda la ciudad.
El aire estaba cargado de polvo y el olor a madera quemada.
Erika y Sophia estaban allí, intentando calmar a dos hombres que se encontraban en el centro de la plaza, rodeados de elfos aterrorizados que se mantenían a distancia.
Los dos hombres —los mismos farsantes que habían atacado antes— tenían una expresión arrogante y amenazante.
Uno de ellos sostenía una espada negra y el otro una esfera de energía oscura que flotaba en su palma.
Erika hablaba con voz firme pero temblorosa, intentando razonar con ellos.
—Por favor, deténganse.
Ya les dimos lo que pidieron la última vez.
No hay necesidad de más violencia.
Sophia, a su lado, tenía las manos cerradas en puños, pero no se atrevía a actuar.
Owen y su grupo se detuvieron a unos metros, observando la escena.
Owen activó Basic Glance rápidamente en los dos hombres.
Nombre: Farsante 1 Nivel: 11 Característica: Fuerza física alta – Usa nombre de rey demonio para intimidar Nombre: Farsante 2 Nivel: 12 Característica: Afinidad con energía oscura – Tramposo y manipulador Owen dio un paso adelante y habló con voz clara y calmada: —¿Por qué hacen esto?
¿Por qué atacan una ciudad que no les ha hecho nada?
Los dos farsantes se giraron hacia él.
El más alto, con la espada negra, sonrió con arrogancia.
—Es por mandato de nuestro amo, un rey demonio.
Esta ciudad nos pertenece ahora.
Si se resisten, pagarán con sangre.
Owen negó con la cabeza, con expresión seria.
—Deja de seguir con esa farsa.
Ya sé que lo que hacen es por ustedes mismos, no por ningún rey demonio.
Ustedes no sirven a ningún rey demonio.
Solo usan su nombre para aterrorizar y conseguir lo que quieren.
Los dos hombres se miraron confundidos.
El de la esfera de energía oscura soltó una risa corta.
—¿Estás seguro?
¿Cómo sabrías tú si servimos o no servimos a un rey demonio?
Owen los miró directamente a los ojos.
—Tengo el poder de observación.
Me revela información sobre cualquier entidad que veo.
Por eso sé que son impostores.
Los dos farsantes se rieron con fuerza, como si hubieran escuchado el chiste más absurdo del mundo.
—¿Un poder para saber tanta información?
—dijo el de la espada—.
Eso es imposible.
Nadie tiene una habilidad así.
Estás mintiendo para intimidarnos.
Owen no se inmutó.
—Me da igual si me creen o no.
La verdad es la verdad.
Los dos hombres se pusieron serios de golpe.
Sus auras comenzaron a subir, envolviéndolos en una energía oscura y opresiva.
—Deja de bromear —dijo el de la esfera—.
¿Acaso quieren morir todos en esta ciudad?
Owen respondió con voz fría y decidida: —Inténtalo si es que puedes.
El de la espada avanzó con una velocidad impresionante.
En un parpadeo, estaba frente a Owen y le dio un puñetazo directo en la cara.
El golpe fue brutal.
Owen voló varios metros hacia atrás y se estrelló contra una casa de madera, rompiendo la pared y cayendo entre escombros.
El hombre que lo había golpeado se rio con arrogancia.
—¿En serio?
¿Alguien tan débil piensa detenernos?
Pero Owen se levantó lentamente del suelo, sacudiéndose el polvo como si el golpe no le hubiera hecho daño.
Su rostro estaba intacto, sin una sola marca.
El farsante frunció el ceño, confundido.
—¿Qué…?
De pronto, el hombre tosió sangre.
Un chorro rojo salió de su boca y cayó al suelo.
Se llevó la mano al estómago, donde un dolor intenso acababa de aparecer.
—¿Qué fue lo que hiciste?
—preguntó con voz ahogada.
Owen lo miró con frialdad.
—Parece que no eres tan veloz como pareces.
Cuando me diste el golpe en la cara, yo también te golpeé, pero en el estómago.
Parece que ni siquiera lo sentiste hasta ahora.
El farsante se enfureció.
Su aura se volvió más oscura y poderosa.
Corrió hacia Owen con velocidad renovada, lanzando una serie de puñetazos y patadas cargadas de energía oscura.
Owen esquivó con precisión usando Slow Perception, contraatacando con golpes precisos de daga y pequeñas ondas de Void Strike.
Mientras tanto, el segundo farsante atacó al resto del grupo.
Henry se movió a velocidad triple para bloquearlo, Ava lanzó bolas de fuego perseguidoras y Jacob creó campos de fuerza telequinéticos para protegerlos.
La batalla se volvió intensa.
El farsante que peleaba con Owen era rápido y tramposo, usando trucos como explosiones de energía oscura desde el suelo o ataques sorpresa desde ángulos ciegos.
Owen, gracias a su percepción ralentizada, lograba anticipar la mayoría de los movimientos, pero el esfuerzo era agotador.
Henry, Ava y Jacob peleaban contra el otro farsante, que usaba energía oscura para crear látigos de sombra que intentaban atraparlos.
Henry cortaba los látigos con su hacha, Ava los quemaba con sus llamas, y Jacob los desviaba con telequinesis.
El combate era caótico y brutal.
El suelo de la plaza se agrietaba con cada impacto.
Los elfos que observaban desde lejos gritaban de miedo y esperanza al mismo tiempo.
Owen, jadeando, esquivó un puñetazo y contraatacó con Void Strike en el costado del farsante.
La onda de vacío desgarró parte de su armadura y lo hizo retroceder.
El farsante escupió sangre y sonrió con rabia.
—No eres tan débil como pareces… pero aún no es suficiente.
La pelea continuaba sin un claro vencedor, pero Owen y su grupo luchaban con todo lo que tenían, decididos a proteger Lunareth y a acabar con esta amenaza de una vez por todas.
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