Nunca Fue un Juego - Capítulo 38
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38: Capítulo 38: El Despertar en Cadenas 38: Capítulo 38: El Despertar en Cadenas La habitación donde yacía Sophia era una de las más tranquilas del gran árbol del consejo de Lunareth.
Las paredes de madera viva y raíces entrelazadas emitían un brillo suave y cálido, pero esa luz no podía disipar la preocupación que llenaba el aire.
Erika, la madre de Sophia y jefa de la ciudad, estaba sentada al lado de la cama, con el rostro pálido y cubierto de sudor.
Sus manos temblaban mientras sostenía las de su hija.
Sophia yacía inmóvil, con los ojos cerrados y la respiración superficial.
Parecía dormida, pero ninguna curandera de la ciudad había logrado despertarla.
Erika había probado todo.
Las mejores curanderas élficas habían usado sus habilidades de sanación natural, infusiones de hierbas sagradas y rituales antiguos.
Incluso ella, con su afinidad al poder sagrado que le permitía canalizar energía pura de la naturaleza, había intentado despertar a su hija.
Nada funcionaba.
Sophia seguía allí, como si su espíritu estuviera atrapado en un sueño del que no podía salir.
La puerta se abrió con cuidado.
Henry, Ava y Jacob entraron en la habitación, con expresiones de preocupación.
Habían oído los rumores en la ciudad y habían venido lo más rápido posible.
—¿Qué pasa?
—preguntó Ava, acercándose rápidamente a la cama—.
¿Sophia está bien?
Erika levantó la vista, con los ojos enrojecidos por el cansancio y la angustia.
—No despierta —dijo con voz quebrada—.
Ya usamos a todas las curanderas de la ciudad.
Incluso yo intenté con mi poder sagrado… nada funciona.
Está como dormida, pero no responde a nada.
Es como si su espíritu estuviera atrapado en algún lugar lejano.
Ava se arrodilló al lado de la cama y colocó las manos sobre el pecho de Sophia.
Su Toque Curativo brilló con un verde suave, intentando sanar cualquier herida interna o efecto residual.
Pero después de varios minutos, Ava negó con la cabeza, agotada.
—No funciona… Mi habilidad no detecta nada físico.
Es como si su mente o su alma estuviera bloqueada.
No sé cómo ayudarla.
Henry se cruzó de brazos, con el rostro tenso.
—Esto no puede ser casualidad.
Después de lo que pasó con Owen en modo automático… ¿crees que esté relacionado?
Erika suspiró, con la mirada fija en su hija.
—No lo sé.
Pero Sophia usó un poder que nadie en Lunareth había visto antes.
Ese “Despertar de poder latente”… lo que hizo para dormir a Owen fue algo que nunca había visto.
Y ahora ella no despierta.
Es como si ese poder le hubiera costado todo.
Jacob, de pie en la puerta, temblaba ligeramente.
—Owen… ¿dónde está?
¿Está bien?
Erika bajó la mirada.
—Está encadenado en una celda segura.
Los guardias lo llevaron allí para proteger a la ciudad… y a él mismo.
No sabemos qué podría pasar si despierta en ese estado otra vez.
Perspectiva de Owen – Celda de contención Todo estaba negro.
Owen flotaba en una oscuridad absoluta, sin sonido, sin luz, sin sensación de su propio cuerpo.
De pronto, una voz suave resonó en su mente, llamándolo.
—Owen… Owen… La voz era familiar.
Era Isuki Riku.
Owen abrió los ojos de golpe.
Estaba en una celda de piedra fría, con cadenas élficas reforzadas alrededor de sus muñecas, tobillos y torso, sujetándolo a la pared.
La celda era pequeña, iluminada solo por una luz mágica tenue en el techo.
Su cuerpo le dolía, especialmente el abdomen, donde el farsante lo había herido.
Se intentó mover, pero las cadenas eran fuertes.
El pánico lo invadió por un segundo.
—¿Qué… qué pasó?
—murmuró, con la voz ronca.
Gritó con fuerza: —¡Ayuda!
¡Que alguien me diga qué pasa!
La puerta de la celda se abrió.
Dos guardias élficos entraron, con expresiones cautelosas y armas listas.
Owen los miró confundido.
—¿Por qué estoy encadenado?
¿Qué hice?
No recuerdo nada después de la pelea con los farsantes.
Los guardias se miraron entre sí, confundidos.
—¿No recuerdas nada?
—preguntó uno de ellos—.
Nada de lo que hiciste?
Owen se agarró la cabeza con las manos encadenadas.
Le dolía terriblemente, como si le hubieran golpeado con un martillo.
Intentaba recordar, pero solo había oscuridad y fragmentos borrosos de dolor y rabia.
—No puedo recordar nada… Pero ustedes pueden decirme qué es lo que hice para estar aquí encadenado.
Los guardias le explicaron todo con voz cautelosa.
Le contaron cómo había entrado en un modo automático oscuro, cómo había matado a los dos impostores de forma brutal y cómo casi había atacado a su propio grupo.
Le hablaron de cómo Sophia lo había dormido con un poder desconocido y cómo Erika había ordenado que lo encadenaran por seguridad.
Owen se quedó con una mirada de terror puro.
Su rostro palideció.
—¿Yo… maté a los dos impostores?
¿De esa forma?
¿Y casi ataco a mis compañeros?
Los guardias asintieron.
—Fue como si no nos reconocieras.
El poder que desataste era… aterrador.
Owen se quedó en silencio, procesando el horror de lo que había hecho.
El odio frío que había sentido durante la batalla había tomado el control completo.
No recordaba nada, pero el peso de las acciones lo golpeaba como un martillo.
De pronto, una ventana azul oscura apareció frente a sus ojos.
[Misión Importante Activada] Nombre: Salvar a tu salvadora Descripción: Sophia usó un poder desconocido para salvarte.
Ahora ella está en un sueño profundo del que nadie puede despertarla.
Encuentra la Flor de Luna, una flor de color azul brillante que se encuentra en campos donde el poder y mana fluye como los ríos.
Impedimento: Territorio de un Dragón.
Nombre del dragón y poder: ???
Rango: ???
Recompensa: Desbloqueo de poder relacionado con protección y salvación.
Owen no le importó lo demás que leyó.
Solo le importó lo de salvar a su salvadora.
Sophia lo había salvado.
Ahora era su turno.
Se dirigió a los guardias con voz urgente: —Llévenme donde está la líder Erika.
Necesito hablar con ella.
Tengo que salvar a Sophia.
Los guardias se miraron y negaron con la cabeza.
—Ya causaste mucho daño —dijo uno de ellos—.
No podemos dejarte libre todavía.
Erika ordenó que te mantuviéramos aquí hasta que se calme la situación.
Los guardias se marcharon, dejando a Owen solo en la celda encadenada.
Owen se quedó mirando la pared, con la mente llena de pensamientos.
El odio que había sentido había sido reemplazado por un miedo profundo a lo que había hecho y a lo que podría hacer de nuevo.
Pero la misión del Sistema le daba un propósito claro.
—Sophia… aguanta —murmuró—.
Voy a salvarte.
Isuki Riku habló en su mente con tono preocupado: —Owen… lo que hiciste en modo automático fue terrible.
Pero ahora tienes una misión.
Usa eso para redimirte.
Y ten cuidado.
El poder que absorbiste del anillo es fuerte, pero también peligroso.
No dejes que te controle otra vez.
Owen cerró los ojos, respirando profundamente.
El mes de preparación en Lunareth había terminado de forma abrupta.
La verdadera prueba acababa de comenzar.
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