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Nunca Fue un Juego - Capítulo 40

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  3. Capítulo 40 - 40 Capítulo 40 La Ciudad Olvidada
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40: Capítulo 40: La Ciudad Olvidada 40: Capítulo 40: La Ciudad Olvidada Owen corría hacia el norte con una determinación feroz.

El bosque se había vuelto más salvaje, con árboles antiguos cuyas raíces retorcidas formaban obstáculos naturales y cuyas copas bloqueaban casi por completo la luz del sol.

Llevaba varias horas corriendo, deteniéndose solo para derrotar algunos monstruos que se cruzaban en su camino: un par de lobos oscuros, una planta carnívora gigante y un enjambre de insectos voladores que intentaron rodearlo.

Cada combate era rápido gracias a su velocidad mejorada y Slow Perception, pero el esfuerzo acumulado comenzaba a pesarle.

Finalmente, después de horas de carrera ininterrumpida, se detuvo en la cima de una colina.

El sudor le corría por la frente y su respiración era agitada.

Delante de él, a lo lejos, se extendía una ciudad gigantesca, tan grande que parecía un país entero.

Torres altas de piedra blanca y cristal se alzaban hacia el cielo, conectadas por puentes flotantes y rodeadas de murallas que brillaban con una luz suave.

El tamaño era abrumador, como si la ciudad hubiera sido construida para gigantes.

Owen se quedó inmóvil, con los ojos muy abiertos.

—Ohhhhhhhhhh… —murmuró, incapaz de decir otra cosa.

Isuki Riku, dentro de su cabeza, soltó el mismo sonido al mismo tiempo: —Ohhhhhhhhhh… Los dos se quedaron en silencio cómico durante unos segundos, procesando la vista.

—Esto… esto es enorme —dijo Owen finalmente, con la voz llena de asombro—.

Nunca había visto algo así.

Ni en el juego ni en la vida real.

Isuki Riku rio suavemente en su mente.

—Ni yo.

Parece que este mundo guarda sorpresas incluso para mí.

Mira el tamaño… debe ser más grande que Tokio.

¿Cómo algo así puede existir sin que lo hayamos visto antes?

Owen seguía mirando, hipnotizado por la ciudad.

Las torres brillaban bajo el sol, y desde esa distancia se podía ver movimiento: gente caminando por los puentes, carros flotantes y luces mágicas que parpadeaban en las calles.

De pronto, una mano suave tocó su espalda.

—¿Te encuentras bien?

Owen volvió a la realidad de golpe y se giró.

Una chica joven estaba detrás de él, con cabello castaño claro recogido en una trenza y ojos verdes curiosos.

Vestía ropa práctica de viajera, con una capa ligera y una pequeña mochila.

—Sí, estoy bien —respondió Owen, todavía un poco aturdido—.

Solo estaba impresionado con la ciudad.

Es… enorme.

La chica sonrió con calidez.

—Es normal.

Esta ciudad existió hace más de 1500 años.

Es de hecho un país entero, no solo una ciudad.

Se basa más en el hablar que en pelear.

Y eso que este mundo es más de “el más fuerte manda”.

Aquí, las palabras y los acuerdos tienen más peso que las espadas.

Por eso ha sobrevivido tanto tiempo.

Owen se quedó aún más impresionado.

Una ciudad-país que priorizaba el diálogo en un mundo donde la fuerza lo dominaba todo.

Era casi contradictorio.

—¿Quieres que te acompañe a entrar?

—preguntó la chica, con una sonrisa amable.

Owen asintió.

—Sí, por favor.

No conozco nada de este lugar.

La chica inclinó la cabeza ligeramente.

—Por cierto, mi nombre es Elara.

¿Y el tuyo?

—Owen Yuto.

Mucho gusto.

Elara sonrió y comenzó a caminar a su lado hacia las grandes puertas de la ciudad.

—Antes de entrar, la ciudad pide una identificación.

No te preocupes, antes de las puertas principales hay una recepción.

Allí vamos a pedir sobre tu identificación.

Luego nos mandarán al centro de la ciudad, donde se encargan de todo eso.

Owen la siguió, mirando todo de arriba hacia abajo.

La ciudad era impresionante: murallas altas pero elegantes, con grabados antiguos que parecían contar historias.

La gente entraba y salía con calma, algunos cargando mercancías, otros hablando en grupos.

Llegaron a la recepción, un edificio pequeño pero bien cuidado justo antes de las puertas principales.

Elara le explicó el proceso mientras esperaban su turno.

—Primero das tus datos básicos: nombre y edad.

Luego pasarás y tienes que tocar un instrumento que está conectado a la esfera grande que verás adentro.

Tu poder es llevado a la esfera, esa esfera la analiza y te dice cuál es tu rango de poder y otras especificaciones.

En esta ciudad califican a todos con rango.

A la mayoría le importa el rango, así como en los juegos.

Pero aquí también sirve para saber qué trabajos puedes hacer o qué áreas puedes acceder.

Owen asintió, procesando la información.

Cuando llegó su turno, dio su nombre y edad.

Luego pasó a la sala interior, donde una esfera negra enorme flotaba en el centro del techo, brillando con una luz suave.

Elara lo acompañó y formaron fila.

—Primero das tus datos —repitió ella—.

Luego tocas el artefacto conectado a la esfera.

Owen hizo todo lo que dijo la chica.

Dio su nombre y edad.

Luego puso su mano sobre el artefacto.

Algo raro pasó.

Un viento suave surgió desde abajo hacia arriba de su cuerpo.

El aire levantó su cabello y su ropa ligeramente.

La esfera empezó a brillar, pero también se oscureció.

Luz y oscuridad peleaban entre sí dentro de la esfera, creando un espectáculo de colores que atrajo la atención de todos los presentes.

El poder de Owen era impresionante, como si dos fuerzas opuestas lucharan por dominar.

Después de ese pequeño espectáculo, la esfera se estabilizó y una identificación apareció en la mano de Owen.

[Identificación Ciudadana] Nombre: Owen Yuto Edad: 21 Rango: A Potencial: ???

Owen miró la identificación con sorpresa.

—Pasó muchas cosas y parecían sobrados cuando me dieron esto, pero soy un rango A… Isuki Riku habló en su mente con tono burlón: —Estás mirando todo como si fuera un sueño.

Lee más abajo.

Owen leyó más abajo de la identificación.

Potencial: ???

Owen se quedó inmutado.

El rango A ya era alto, pero el potencial con signos de interrogación era aún más misterioso.

Elara se acercó y le preguntó con curiosidad: —¿Cuál es tu rango?

Owen le mostró la identificación.

Elara leyó y no se sorprendió.

—También soy rango A.

Owen la miró.

—¿No viste lo que hay más abajo?

Elara, toda extraña, negó con la cabeza.

—No.

¿Qué dice?

Isuki Riku intervino en la mente de Owen: —Puede ser que ella no lo pueda ver.

Solo nosotros.

Owen miró a Elara y dijo con voz baja: —Entonces… mi potencial es mucho.

Es absurdo.

Elara lo miró con curiosidad, pero no insistió.

En cambio, sonrió y le dijo: —Si la acompañas a beber algo, y a celebrar esto.

Owen aceptó.

—Está bien.

Vamos.

Elara lo tomó del brazo con naturalidad y lo guió hacia el interior de la ciudad.

Owen se quedó mirando todo de arriba hacia abajo: las calles amplias, los edificios antiguos pero bien conservados, la gente que caminaba con calma, como si la fuerza no fuera lo más importante aquí.

La ciudad era un contraste vivo con el mundo salvaje que habían dejado atrás.

Aquí, el hablar parecía tener más peso que pelear, y eso, en un mundo donde “el más fuerte manda”, era casi un milagro.

Mientras caminaban hacia un pequeño café, Owen no podía dejar de pensar en lo que acababa de descubrir.

Su potencial con signos de interrogación era una ventaja enorme, pero también un misterio.

Y ahora, con Elara a su lado, sentía que el viaje acababa de tomar un rumbo inesperado.

El verdadero viaje hacia la verdad del mundo apenas comenzaba.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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