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Nunca Fue un Juego - Capítulo 67

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Capítulo 67: Capítulo 67: El Hielo y la Tormenta

Kael Thorn bajó del campo de batalla con paso tranquilo y seguro, como si acabara de dar un paseo por el parque en lugar de haber destruido a tres oponentes en menos de un minuto. Su aura roja oscura se había reducido hasta casi desaparecer, pero aún quedaba un rastro de presión en el aire que hacía que algunos espectadores se removieran incómodos en sus asientos. Antes de cruzar la salida del ring, se detuvo un segundo. Su mirada oscura se desvió hacia las gradas y, por un instante brevísimo, se posó directamente en Luminary.

Fue solo un segundo. Sus ojos se encontraron con los de la dragón elemental. No hubo palabras, ni gestos, solo una mirada cargada de algo indefinible: curiosidad, reconocimiento, quizás un desafío silencioso. Luego, Kael Thorn giró la cabeza hacia la salida y continuó caminando sin decir nada, desapareciendo entre las sombras de los pasillos del Coliseo.

La multitud aún murmuraba, impresionada por la superioridad absoluta que acababa de presenciar. Owen sintió un nudo en el estómago. Ese hombre no era solo fuerte. Era como si hubiera estado jugando con sus oponentes, midiendo exactamente cuánto poder necesitaba para humillarlos sin matarlos.

Elara susurró a su lado, con la voz tensa:

—Ese Kael Thorn… da miedo. No parece humano.

Luminary sonrió con esa calma peligrosa que la caracterizaba, pero sus ojos celestes estaban entrecerrados.

—Interesante. Su aura es cruda, pero controlada. No es solo poder. Es dominación. Me pregunto cuánto tiempo podrá mantener esa máscara.

Hinata y Thomas permanecían en silencio, claramente impresionados. Thomas murmuró:

—Nunca había visto a alguien dominar un combate 3 vs 1 de esa forma. Ni siquiera en mis mejores días.

Antes de que pudieran seguir comentando, Arion el Heraldo volvió a levitar en su plataforma circular, con los brazos abiertos y la voz amplificada resonando en todo el Coliseo.

—¡Siguiente combate de la primera ronda! ¡Equipo Tormenta contra Equipo Hielo!

El tablero flotante mostró los rostros de los seis competidores. Del lado del Equipo Tormenta: un chico de cabello azul eléctrico, una chica de cabello negro largo y un chico de cabello marrón oscuro. Cada uno desprendía una presencia fuerte y peligrosa. Del lado del Equipo Hielo: Hinata, Thomas y un aventurero robusto que habían reclutado poco antes, un guerrero llamado Garrick con escudo y martillo.

La multitud rugió con anticipación. Hinata, Thomas y Garrick subieron al ring con paso firme. Hinata tenía una expresión concentrada, Thomas parecía calmado pero listo, y Garrick golpeaba su martillo contra el escudo para calentar los músculos.

Arion levantó el bastón con dramatismo.

—Del Equipo Tormenta: ¡Zephyr el Huracán, maestro del viento azul! ¡Nyx la Sombra Nocturna, hechicera de oscuridad! ¡Y Thorne el Rompe Tierra, guerrero de fuerza bruta!

La multitud aplaudió con fuerza.

—Del Equipo Hielo: ¡Hinata la Espada Veloz! ¡Thomas el Señor del Hielo! ¡Y Garrick el Muro Viviente!

El rugido fue ensordecedor.

Arion bajó el bastón.

—¡Que comience el duelo!

El combate arrancó de forma drástica y caótica.

Thomas fue el primero en actuar. Levantó ambas manos al cielo con un grito. Del suelo, bajo los pies de los tres oponentes, surgió hielo en punta afilada, como lanzas mortales que intentaban atravesarlos desde abajo. El ataque fue tan repentino y poderoso que casi termina la pelea en el primer segundo. Zephyr el de cabello azul saltó hacia atrás, pero una de las puntas le rasgó la pierna. Nyx la de cabello negro creó una sombra protectora que detuvo las lanzas, pero el esfuerzo la hizo retroceder. Thorne el de cabello marrón, más directo, golpeó el suelo con su puño envuelto en mana terrestre y destrozó el hielo que surgía bajo sus pies, pero el impacto lo dejó momentáneamente desequilibrado.

La multitud gritó de emoción.

Hinata no esperó. Se movió como un relámpago, su espada brillando con mana plateado. Se lanzó contra Nyx, que era la más vulnerable después de bloquear el hielo. Su espada cortó el aire en un arco perfecto. Nyx creó una barrera de sombras, pero Hinata la rompió con un segundo golpe cargado de velocidad. La espada rozó el hombro de Nyx, dejando un corte profundo.

Thomas, sin bajar las manos, continuó presionando con hielo. Creó una tormenta de copos afilados que giraban alrededor del Equipo Tormenta, cortando y congelando todo lo que tocaban. Zephyr respondió lanzando una ráfaga de viento azul que dispersó parte del hielo, pero el esfuerzo lo dejó jadeando.

Garrick, el muro viviente, se colocó delante de Thomas y Hinata, usando su escudo para bloquear un ataque de Thorne. El impacto fue brutal: el puño de Thorne golpeó el escudo con tanta fuerza que Garrick retrocedió varios metros, dejando surcos en el suelo. Pero Garrick resistió y contraatacó con su martillo, creando una onda de choque que obligó a Thorne a saltar hacia atrás.

El combate era un caos controlado. Cada ataque era calculado, cada defensa costaba mana visible. Thomas sentía cómo su reserva de mana bajaba rápidamente con cada ola de hielo. Hinata se movía con velocidad, pero cada corte precisaba de concentración. Garrick aguantaba los golpes más fuertes, pero su escudo comenzaba a agrietarse.

Del lado contrario, Zephyr lanzaba ráfagas de viento que cortaban como cuchillas, Nyx creaba sombras que intentaban atrapar a los oponentes, y Thorne golpeaba con fuerza bruta, rompiendo el suelo y creando ondas sísmicas.

La multitud estaba de pie, gritando. El choque de elementos —hielo contra viento, sombras contra velocidad, fuerza bruta contra escudo— creaba un espectáculo visual impresionante. Explosiones de mana iluminaban el ring, el suelo se agrietaba, el aire se llenaba de copos de hielo y hojas cortadas por el viento.

Owen observaba con los puños apretados, sintiendo la tensión en cada músculo. Elara a su lado respiraba con dificultad, como si estuviera peleando ella misma. Luminary sonreía, pero sus ojos seguían cada movimiento con precisión.

—Están midiendo su mana —murmuró Luminary—. Es sofisticado. Saben exactamente cuánto pueden gastar antes de colapsar.

La pelea se volvió más caótica. Thomas creó un muro de hielo para proteger a Garrick, pero Nyx lo atravesó con sombras que intentaron envolverlo. Hinata cortó las sombras con su espada, pero Zephyr la atacó por el flanco con una ráfaga de viento que la hizo retroceder. Garrick golpeó el suelo con su martillo, creando una onda que desequilibró a Thorne, pero el guerrero de tierra respondió con un puño que hizo temblar todo el ring.

El mana de todos estaba bajando visiblemente. Thomas jadeaba, Hinata tenía un corte en el brazo, Garrick sudaba profusamente. Del otro lado, Zephyr tenía la respiración agitada, Nyx sangraba por la nariz por el esfuerzo de las sombras, y Thorne tenía moretones visibles en los brazos.

La multitud rugía, pidiendo más.

Pero la pelea aún no había terminado.

Arion el Heraldo levantó los brazos, con voz emocionada:

—¡El duelo sigue! ¡Ningún equipo ha caído todavía! ¡La tensión es máxima!

Owen sintió el corazón latiéndole con fuerza. La pelea era caótica, brutal y hermosa a la vez. Cada ataque tenía un costo, cada defensa era un riesgo. La superioridad no estaba clara todavía, pero se sentía que el equilibrio podía romperse en cualquier segundo.

Elara susurró, con la voz temblorosa por la emoción:

—Esto es una guerra de mana y voluntad. Cualquiera puede caer en cualquier momento.

Luminary sonrió con esa calma peligrosa.

—Exacto. Y eso es lo que hace que sea tan entretenido.

La batalla continuaba, con los dos equipos dando todo lo que tenían. El Coliseo rugía, pidiendo sangre, estrategia y un final digno.

Y la pelea entre Equipo Tormenta y Equipo Hielo aún no había terminado.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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