Nunca Fue un Juego - Capítulo 7
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7: Capítulo 7: La Ira de la Piedra 7: Capítulo 7: La Ira de la Piedra El Guardián de la Torre Olvidada rugió.
El sonido retumbó contra las paredes derruidas como un trueno de piedra.
Su cuerpo de casi tres metros de altura se movió con lentitud pesada al principio, pero cada paso hacía temblar el suelo y levantaba nubes de polvo antiguo.
El núcleo cristalino en su pecho pulsaba con una luz roja opaca, como un corazón de lava enfriándose.
Henry fue el primero en atacar.
Cargó con un grito, levantando su hacha improvisada por encima de la cabeza.
El golpe cayó directo sobre el hombro izquierdo del Guardián.
El impacto sonó como metal contra roca sólida.
La criatura ni siquiera se tambaleó.
En respuesta, el Guardián giró su brazo derecho en un arco amplio y lento, pero con una fuerza brutal.
Henry apenas tuvo tiempo de levantar el hacha para bloquear.
El choque lo lanzó varios metros hacia atrás, estrellándolo contra una columna rota.
—¡Maldición!
—gruñó Henry mientras se levantaba, escupiendo polvo—.
¡Esta cosa es un tanque!
En su mente, un pensamiento lo golpeó con más fuerza que el golpe físico: Si muero aquí, mi hermana pequeña se queda sola en casa.
Ella solo tiene quince años.
No puedo fallarle.
Ava retrocedió dos pasos, con las manos ya brillando con pequeñas llamas.
Su respiración era agitada.
—Fuego no sirve contra piedra… ¡tengo que apuntar al núcleo!
Lanzó una bola de fuego más grande que las anteriores.
La chispa impactó directamente en el pecho del Guardián, pero solo dejó una marca negra superficial.
El cristal brilló un segundo y absorbió parte del daño.
No puedo morir aquí, pensó Ava mientras preparaba otra chispa.
Mi madre está esperando los resultados de sus análisis.
Si no vuelvo, nadie va a cuidar de ella.
Tengo que ser más inteligente.
Jacob, desde atrás, lanzaba piedras con manos temblorosas.
Una de ellas rebotó inútilmente contra la pierna del Guardián.
—Esto es imposible… —murmuró, con la voz quebrada—.
Somos demasiado débiles.
Deberíamos correr… En su cabeza, el pánico era casi ensordecedor: Mi gato está solo en el apartamento.
Mi familia ni siquiera sabe que estoy atrapado aquí.
Si muero, nadie va a recordarme.
Solo soy un programador cualquiera.
Owen se mantuvo a distancia media, con los ojos fijos en la criatura.
Activó Basic Glance una y otra vez, buscando cualquier detalle que pudiera salvarlos.
Nombre: Guardián de la Torre Olvidada Nivel: 8 Fase 1: Forma de Piedra Característica: Defensa física extrema – Núcleo cristalino vulnerable solo cuando brilla – Movimientos predecibles en patrón de tres golpes —¡El núcleo solo se expone cuando brilla antes de atacar!
—gritó Owen—.
¡Esperen a que luzca rojo intenso!
Isuki Riku habló dentro de su cabeza con tono serio y preciso, aunque con un leve toque burlón seco: —Buena observación.
Pero no te duermas.
El Guardián está acumulando energía.
En unos minutos va a cambiar.
Diles que ataquen el brazo derecho cuando baje la guardia después del tercer golpe.
Y tú, no te acerques demasiado.
Tu rol es observar, no morir como héroe de película barata.
Henry escuchó el aviso y asintió con la cabeza.
Esperó el tercer golpe del Guardián —un puñetazo descendente que abrió una grieta en el suelo— y cargó contra el brazo derecho expuesto.
Su hacha golpeó con toda su fuerza.
Una pequeña fisura apareció en la piedra del codo.
—¡Sí!
—gritó Henry—.
¡Está funcionando!
El Guardián rugió de nuevo.
Esta vez el núcleo brilló con más intensidad.
De repente, su cuerpo de piedra comenzó a vibrar.
Pequeñas grietas se abrieron en sus hombros y brazos, y de ellas empezó a salir un humo rojo oscuro.
[El Guardián ha entrado en Fase 2: Despertar del Cristal] Nueva característica: Regeneración lenta de armadura – Ataques de energía cristalina El Guardián ya no se movía lento.
Ahora sus golpes eran más rápidos y, entre cada puñetazo, disparaba fragmentos de cristal afilado desde su pecho.
Uno de ellos pasó rozando el hombro de Ava, cortándole la ropa y dejando un corte superficial.
Ava soltó un grito de dolor y cayó de rodillas.
—¡Duele!
¡Maldición, duele mucho!
No puedo rendirme, pensó ella, apretando los dientes mientras se levantaba.
Mi madre me espera.
Si muero aquí, todo lo que he luchado por ella habrá sido en vano.
Jacob corrió hacia Ava para ayudarla a levantarse, pero otro fragmento de cristal pasó entre ellos.
Jacob se tiró al suelo, temblando.
—No puedo… no puedo hacer esto… —susurró, con lágrimas en los ojos—.
Quiero volver a casa.
Quiero despertar.
Isuki Riku habló rápido en la mente de Owen: —Jacob está a punto de romperse.
Henry está siendo imprudente.
Ava está herida pero sigue luchando.
Tú eres el que puede ver lo que ellos no ven.
El núcleo ahora está más expuesto, pero se protege con los fragmentos.
Dile a Henry que distraiga al Guardián desde el frente.
Ava que lance fuego continuo al pecho para sobrecalentarlo.
Tú y Jacob ataquen el costado izquierdo cuando el Guardián se gire.
Es ahora o nunca.
Owen gritó las instrucciones con voz firme: —¡Henry, distrae desde el frente!
¡Ava, fuego continuo al núcleo!
¡Jacob, conmigo al costado izquierdo cuando se gire!
Henry rugió y cargó de nuevo, recibiendo un golpe que lo hizo sangrar por la boca pero logrando que el Guardián girara hacia él.
Ava, a pesar del dolor, lanzó una ráfaga de chispas continuas contra el pecho.
El núcleo empezó a brillar de forma inestable.
Owen y Jacob corrieron hacia el flanco izquierdo.
Owen usó Basic Glance una vez más.
Característica actualizada: Núcleo sobrecalentado – Defensa temporalmente reducida en costado izquierdo —¡Ahora!
—gritó Owen.
Jacob, impulsado más por el miedo a morir que por valentía, clavó su daga improvisada en la grieta que Owen le señaló.
Owen hizo lo mismo con su propia daga, girándola con fuerza.
El Guardián soltó un rugido ensordecedor.
El núcleo brilló con luz cegadora y luego empezó a agrietarse.
Pero la criatura no cayó.
En su lugar, las grietas se extendieron por todo su cuerpo y el humo rojo se volvió más denso.
[El Guardián ha entrado en Fase 3: Desesperación Cristalina] Nueva característica: Explosión de fragmentos en área – Regeneración acelerada temporal Henry escupió sangre y se levantó tambaleante.
—Esto… no termina nunca… Ava, con la mano quemada por usar demasiado fuego, miró a Owen con ojos desesperados.
—Owen… ¿ves algo?
Dinos cómo matarlo… por favor.
Jacob estaba de rodillas, respirando entrecortado.
—Mi familia… mi gato… no quiero morir aquí… Owen sintió el peso de todas sus miradas.
En su mente, Isuki Riku habló con voz calmada pero urgente: —Respira.
Observa.
El núcleo está agrietado.
Un golpe directo y preciso en el centro del cristal lo destruirá.
Pero tienes que ser tú quien lo haga.
Los demás están exhaustos.
Usa todo lo que has aprendido.
Este es tu momento, Owen.
El Guardián levantó ambos brazos, preparándose para una explosión de fragmentos masiva que acabaría con todos.
Owen apretó la daga con fuerza.
Su corazón latía con violencia.
No voy a morir aquí.
Todavía tengo que descubrir qué es realmente este mundo.
Todavía tengo que encontrar una forma de vivir de nuevo.
El aire se llenó de humo rojo.
El Guardián rugió por última vez.
La batalla estaba lejos de terminar.
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